¿Qué hacer si no sientes a tu bebé a las 24 semanas de embarazo?
Una de las sensaciones más bonitas cuando estás embarazada es sentir a tu bebé en la tripa. Las mamás que son primerizas son las que más esperan este momento, debido al desconocimiento y la ilusión por sentir a su primer bebé. No será hasta, aproximadamente, la semana 18 o 22 de embarazo cuando comiencen a notarlo, aunque, en realidad, el feto ya lleve un tiempo moviéndose en el útero; y en embarazos posteriores puede que se empiecen a sentir un poco antes.
Según van pasando las semanas, los movimientos fetales, que así es como se denominan, serán mucho más intensos llegando a notar las famosas pataditas o incluso, cuando el bebé tiene hipo.
Muchas mamás sienten miedo o preocupación cuando de repente dejan de sentir a su bebé en la tripa, pero no siempre tenemos por qué alarmarnos, ya que existen algunas situaciones que pueden disminuir la percepción de estos movimientos. Inmaculada Suero, de la Unidad de Ginecología y Obstetricia de Ginemed Sevilla, nos dice que “los movimientos fetales aparecen alrededor de la semana 8, aunque la gestante empieza a notarlo entre las semanas 18 y 22. Suelen percibir el movimiento a partir de la semana 16”.
A medida que el bebé va creciendo los movimientos van tomando una mayor importancia, de hecho, “los movimientos fetales alcanzan su máxima intensidad entre las semanas 28 y 34 del embarazo”. Aunque también debemos ser conscientes que, al mismo tiempo que vamos notando más al bebé, también notaremos aquellos momentos en los que esté más quieto o tranquilo.
“Al avanzar las semanas de gestación, aumentan los periodos de menor percepción de la actividad fetal, sin estar indicando un problema fetal. El menor movimiento del bebé se debe al ritmo circadiano, a la disminución del espacio intrauterino y a la mejor coordinación fetal”, indica la doctora.
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Sí, sí ¡cómo lo lees! “El hipo se produce por contracciones involuntarias del diafragma formando parte del correcto desarrollo del bebé en el útero. Además de servir de entrenamiento para los pulmones del bebé, con el hipo ejercitan la succión y la deglución.
Los movimientos fetales son el primer signo de vitalidad fetal que percibe la embarazada. Aunque existen algunas circunstancias fisiológicas de la madre que pueden alterarlos (sobrepeso, estrés…), en general, notar la ausencia de movimientos fetales o una disminución en su percepción a partir de la semana 24 nos tiene que alertar: el feto podría estar en riesgo.
El movimiento fetal lo realiza el feto como consecuencia de su propia actividad muscular. La actividad locomotora comienza ya en etapas muy precoces de la gestación, concretamente en la etapa embrionaria tardía (6-7 semanas de gestación).
Durante las primeras semanas, los movimientos irán aumentando en intensidad y frecuencia, hasta la semana 28 de gestación. A partir de entonces, puede que haya una disminución en la percepción de los movimientos fetales. Esta disminución es debida a un aumento de los periodos de sueño del feto, situación totalmente fisiológica y normal durante el tercer trimestre de la gestación.
Al principio de la gestación son patadas y movimientos del tronco, que pueden notarse ya hasta el final de la gestación. En el tercer trimestre también se suele detectar que el bebé tiene hipo.
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Cada bebé es diferente en su modo de moverse, y no hay un patrón de movimiento ideal. Lo importante es que su nivel de actividad no cambie demasiado, con eso sabremos que lo más probable es que todo vaya bien.
Por otro lado, también hay que tener en cuenta otros factores que hacen que la embarazada perciba de diferente manera los movimientos fetales, como por ejemplo el sobrepeso, el estrés materno, el consumo de determinados fármacos, el ayuno prolongado o largos periodos de tiempo de pie.
La correcta adquisición de los movimientos fetales en etapas precoces de la gestación nos indica un correcto desarrollo neurológico del feto. En etapas avanzadas del embarazo, los movimientos fetales nos indican un correcto bienestar fetal.
En condiciones normales, a las 24 semanas todas las madres deberían percibir los movimientos del bebé. Si llegado a ese punto del embarazo la madre no percibe ningún movimiento, es importante consultarlo. Si ha notado movimientos pero se percibe un cambio en el patrón habitual de los movimientos de tu bebé, también se recomienda consultar.
En el caso de la ausencia aguda de movimientos fetales, se recomienda consultar en el plazo de las siguientes 2 horas y no más allá de las 24 horas. Si existen dudas, se recomienda realizar un contaje dirigido del número de movimientos que presenta el bebé y consultar si se cuenta menos de 10 movimientos durante 12 horas o menos de 10 movimientos durante las dos horas siguientes después de las comidas.
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La semana 24 de embarazo pertenece al segundo trimestre de la gestación, en concreto, al final del sexto mes de embarazo. En esta semana el bebé pasa gran parte del día dormido, pero cuando se mueve la mujer lo percibe de manera cada vez más intensa.
En cuanto a la embarazada, es posible que en la semana 24 de gestación aparezcan molestias o que estas se acentúen debido al tamaño más evidente que va adquiriendo la barriga. Además, es probable que en esta semana de embarazo se realice la prueba para valorar el riesgo de desarrollo de diabetes gestacional.
¿Cómo es el bebé en la semana 24 de embarazo?
El bebé tiene un peso alrededor de los 600 gramos y mide unos 30 centímetros (si se tiene en cuenta la longitud de las piernas, ya que hay veces que esta medida se expresa solo hasta las nalgas) en la semana 24 de embarazo.
Pese a ello, el bebé aún cuenta con espacio suficiente dentro del útero como para tener mucha movilidad y sus movimientos y patadas serán notorios para la madre. Sin embargo, el bebé duerme gran parte del tiempo.
La piel, hasta ahora bastante translúcida, comenzará a cambiar este aspecto por uno más opaco por la grasa que comienza a acumularse bajo su piel. Esto le ayudará a regular su temperatura corporal.
El oído interno también se encuentra ya desarrollado, por lo que, debido a su relación con el equilibrio, el bebé ya percibe cómo está colocado y si está cabeza arriba o cabeza abajo tras sus giros y movimientos.
Finalmente, sus pulmones se van preparando para ser capaces de respirar fuera del útero (aún no estarían listos y tendrían problemas) y pronto comenzarán a producir surfactante. Esta sustancia es necesaria para evitar el colapso pulmonar al respirar.
En la semana 24 de embarazo se dice que el bebé alcanza la viabilidad fetal, es decir, podría sobrevivir si naciera de manera prematura a partir de esta semana, aunque necesitaría de los medios y cuidados oportunos en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) para tratar de que salga adelante.
Cambios en la madre en la semana 24 de gestación
En la semana 24 de embarazo, es posible que la mujer haya aumentado de peso unos 6 kilos. En cualquier caso, esto es totalmente orientativo y será el especialista quien controle la ganancia de peso de la embarazada para que sea la adecuada a su situación particular.
El aumento de volumen del abdomen y del pecho puede provocar picor por el estiramiento al que se está viendo sometida la piel. Por ello, será muy importante utilizar una crema hidratante específica y adecuada para el embarazo, que además ayudará a la prevención de las estrías.
Otros síntomas y molestias comunes en la semana 24 de embarazo son:
- Dolor de espalda.
- Sensación de torpeza y peor equilibrio, ya que por el aumento de peso en el abdomen cambia el centro de gravedad.
- Reflujo y ardor.
- Estreñimiento, que puede llevar a la aparición de hemorroides.
- Manchas oscuras en la piel (cloasma), frecuentemente en la cara y zonas expuestas al sol.
- Linea nigra, que es el oscurecimiento de la línea vertical central que divide el abdomen en dos. Suele irse en los meses siguientes tras el parto.
- Ombligo hacia fuera, por la presión interna del útero sobre el abdomen. Es algo común, pero, si hay dolor en la zona, se debe consultar con el especialista.
- Dificultad para dormir y para encontrar una postura cómoda.
- Calambres, varices y molestias en las piernas.
- Retención de líquidos e hinchazón en pies, tobillos y piernas.
- Síndrome del túnel carpiano, que produce adormecimiento de la mano.
- Problemas en las encías, que sangran.
- Sofocos y sudoración aumentada.
- Contracciones de Braxton Hicks, que la embarazada nota como que el abdomen se endurece. Las contracciones de Braxton Hicks son diferentes a las contracciones de parto, ya que las contracciones de Braxton Hicks son irregulares, no aumentan su frecuencia e intensidad y no son dolorosas, aunque pueden ser molestas.
En cualquier caso, si la mujer presenta algún síntoma que piense que puede salirse de lo común y ante cualquier duda, lo mejor será siempre consultarlo con el especialista y no automedicarse.
Pruebas y control médico
Es habitual que, entre la semana 24-28 de embarazo, se realice a la embarazada la analítica del segundo trimestre, de sangre y orina, que servirá para evaluar varias cosas.
Entre las cosas más importantes que evaluará esta analítica se encuentra si la embarazada tiene anemia, ya que puede ser más habitual en la segunda mitad del embarazo y a partir del segundo trimestre de gestación. Se trata de anemia ferropénica, que puede ocurrir por un déficit de hierro al aumentar las necesidades para la madre y el bebé.
Por ello, es posible que pauten a la embarazada suplementos de hierro a partir de este momento, para prevenir o tratar el déficit, si el especialista lo considera necesario. De igual modo, la mujer debe comentarle si se encuentra fatigada, cansada, débil, pálida o, incluso, mareada, ya que pueden ser síntomas de anemia.
Otra de las pruebas importantes que se realizará en la analítica del segundo trimestre es la prueba de la glucosa o test de O'Sullivan. Esta prueba se realiza para ver si la embarazada tiene un mayor riesgo de padecer diabetes gestacional.
El test de O'Sullivan consiste en la determinación inicial de la glucosa basal en sangre, la ingesta de un preparado con 50 g de glucosa y, una hora después, una nueva determinación del nivel de glucosa en sangre. La mujer debe permanecer durante ese tiempo en reposo y no puede ingerir alimentos ni beber.
Si los resultados hacen sospechar que la mujer puede padecer diabetes gestacional, será necesario confirmarlo posteriormente con el test de sobrecarga oral de glucosa o "curva larga".
Recomendaciones
Hay algunas recomendaciones o consejos que pueden ser útiles para la embarazada en la semana 24 de gestación. Entre ellos, se encuentra:
- Cuidar la alimentación, para que sea saludable, equilibrada y variada. Además, debe incluir fibra (para evitar el estreñimiento) y alimentos ricos en hierro como almejas, mejillones, carne roja, legumbres y frutos secos (para evitar la anemia).
- Hidratarse correctamente, lo que también contribuirá a prevenir el estreñimiento.
- Comer poco, pero de manera frecuente, no tumbarse justo después de comer y evitar las comidas grasas y el picante ayudará a evitar las molestias digestivas.
- Realizar ejercicio adaptado al embarazo, siempre que no lo haya contraindicado el especialista. Ayudará a mejorar el tránsito intestinal y a evitar la hinchazón de tobillos y piernas, entre sus muchos beneficios.
- Tener precaución con la exposición solar y utilizar protector solar para evitar las manchas oscuras en la piel.
- Moverse con cuidado, sin realizar movimientos bruscos, y pedir ayuda para realizar ciertas cosas que presenten ahora dificultad para la embarazada.
- Seguir las indicaciones del especialista acerca del control del peso en el embarazo.
Estos consejos servirán para aliviar algunas de las molestias más comunes del embarazo, para que la mujer pueda tratar de disfrutar de este periodo tan especial.
¿Cómo hacer que el bebé se mueva en mi vientre?
Como norma general, el bebé se mueve cuando la mamá está relajada. Por eso, muy probablemente, habrás notado que los movimientos fetales aumentan por la noche. Veamos algunos trucos para lograr que el bebe se mueva en el vientre:
- Tomar azúcar o alimentos dulces: Es recomendable que comas algo que te haga aumentar tus niveles de glucosa. Los alimentos ricos en azúcar como, por ejemplo, la fruta o el chocolate, son los más adecuados para este fin. ¡Atención! No sigas este consejo si sufres diabetes gestacional, por motivos obvios.
- Tumbarse hacia el lado izquierdo y ponerle música: También es recomendable que te sientes o te tumbes sobre el lado izquierdo intentando relajarte. A continuación, comienza a estimular a tu bebé mediante el masaje, la música etc. Durante la hora siguiente, tu bebé empezará a moverse con normalidad.
- Masajear la barriguita: A través del tacto puedes conseguir que tu bebé se mueva en la barriga, pues notará tus caricias y es posible, aunque no siempre ocurre así, que al notarte responda con movimientos.
- Escuchar la voz de papá: Este truco es un clásico. Más a menudo de lo que parece se consigue notar los movimentos fetales a través de la voz del padre, pues por algún motivo al bebé le gusta y responde a ella moviéndose.
- Activarse con algo de gimnasia: Subir las pulsaciones ligeramente a través de saltos, carrera ligera o sentadillas suaves, puede hacer que el bebé reaccione al movimiento y responda a él haciendo lo mismo.
- Practicar meditación: La conexión cuerpo-mente es increíble y si acudes a clases de meditación puedes experimentar cambios en este sentido, pues es posible que te enseñen a activar ciertos chakras que de algún modo propicien el movimiento del feto en la barriga.
- El truco de la linterna: Puede parecer algo extraño, pero en algunos casos funciona. Consiste en colocar una linterna encendida en la barriga y moverla por el vientre.
¿Cuántas veces se tiene que mover el bebé en el vientre?
¿Sabías que los bebés pueden hacer más de cuarenta movimientos dentro del vientre de la mamá? Nadar, estirar sus piernecitas, dar golpes, pataditas, empujones... Muchas de estas acciones son respuestas del bebé a ruidos externos o movimientos que hace la mamá. También pueden ser la respuesta a algunos alimentos que la mamá toma, como el azúcar.
Lo habitual, durante el embarazo, especialmente a partir de la semana 28 de gestación, es notar que el bebé se mueve varias veces al día. Pero, ante todo, no te asustes, es muy normal que haya temporadas o días en los que los movimientos sean muy frecuentes y otros en los que no sientas demasiados movimientos.
¿Qué le pasa al feto cuando la madre llora?
Debes saber que durante el embarazo el bebé siente lo mismo que la mamá, y con la misma intensidad. Eso significa que si lloras, tu bebé experimenta este estado emocional como si fuera suyo. Así pues, cuando la mamá llora, el feto lo nota y puede responder a ello de distintas maneras. Por ejemplo, puede reaccionar moviéndose más de lo habitual.
El bebé dentro del útero de la mamá nota el estado mental de ella, y ello influye en su desarrollo. Algunos estudios recientes, como un trabajo científico en el que participaron Elysia P. Davis y Laura M. Glynn de la Universidad de California-Irvine (Estados Unidos), afirma que incluso el bebé es capaz de sentir el estado psicológico de su mamá.
Cronología de los movimientos fetales
| Momento en que suceden | Sensaciones |
|---|---|
| 12 semanas | Nada |
| 16 a 20 semanas | Aleteos, toques, espasmos musculares, estallidos de burbujas, etc. |
| 20 a 28 semanas | Movimientos leves similares a los de 16 a 20 semanas. |
| Más de 28 semanas | Movimientos más fuertes, como patadas, puñetazos e incluso saltos. |
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