4 Semanas de Embarazo: ¿Qué se Ve en una Ecografía?
La cuarta semana de embarazo se corresponde con la cuarta y última semana del ciclo menstrual antes de la bajada de la menstruación. Por tanto, en caso de embarazo positivo, tendrá lugar el retraso menstrual que hará que la madre sospeche una posible gestación. Aunque es un momento muy temprano en el embarazo, el embrión ya tiene más de una semana de vida y ha sufrido cambios en su tamaño y estructura durante el camino de las trompas de Falopio hasta el útero.
Debido a que las semanas de embarazo empiezan a contarse desde la fecha de la última regla (FUR), éstas no coinciden con la edad gestacional del feto. En la cuarta semana de embarazo, el embrión realmente tiene apenas 2 semanas desde su concepción. A pesar de ello, todos los profesionales de la reproducción toman la FUR como referencia para contar las semanas de embarazo en una gestación de 40 semanas en total.
¿Qué Ocurre en la Semana 4 de Embarazo?
En la semana 4 de embarazo será cuando este embrión implante en el endometrio (capa uterina interna) y la madre comience a sufrir cambios en su organismo, como el tan conocido sangrado implantacional.
Implantación Embrionaria
En la cuarta semana de embarazo, cuando el embrión llega al útero materno, éste se encuentra en estado de blastocisto. En este momento, el blastocisto cuenta con 2 estructuras diferenciadas: la masa celular interna (MCI), a partir de la cual se desarrollará el bebé, y el trofoblasto, que originará la placenta. Después de un par de días en la cavidad uterina aproximadamente, el embrión tiene que implantar en el endometrio para que tenga lugar un embarazo evolutivo. La implantación embrionaria es un proceso complejo que consiste en la adhesión del embrión al endometrio para poder recibir la sangre con oxígeno y nutrientes necesarios para su posterior desarrollo por parte de la madre.
Formación de la Placenta
La placenta es el órgano que conecta al bebé con la madre y que se encarga de su nutrición durante los nueve meses de embarazo. Su formación se inicia con la implantación embrionaria y culmina en el cuarto mes de embarazo, cuando finalmente adquiere su total funcionalidad. Para ello, el trofoblasto del blastocisto, también llamado trofoectodermo, se diferencia en las siguientes capas:
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- Sincitiotrofoblasto (capa externa): sus células erosionan los capilares maternos del endometrio, la sangre fluye y se establece una circulación útero-placentaria.
- Citotrofoblasto (capa interna): sus células proliferan en el sincitiotrofoblasto formando las vellosidades coriónicas primarias. Las células migran, proliferan y forman el saco vitelino definitivo.
Con todo esto, se desarrollan los vasos sanguíneos y el volumen de sangre aumenta alrededor del 50% para afrontar la demanda de oxígeno del feto. Además, el fragmento de fijación del embrión al endometrio se convertirá en el cordón umbilical.
El Feto y la Cavidad Amniótica
Antes de la implantación, el blastocisto se desprende de la zona pelúcida que lo envuelve en el proceso denominado eclosión, lo cual le permitirá establecer las conexiones con el endometrio para adherirse e invadirlo. Una vez ha tenido lugar la implantación, el embrión mide aproximadamente 1 mm y empieza a formarse la cavidad amniótica, una especie de saco limitado por una membrana denominada amnios y en cuyo interior se desarrollará el feto suspendido en el líquido amniótico.
Las funciones del líquido amniótico con respecto al feto durante el embarazo son las siguientes:
- Protegerle.
- Mantenerlo a una temperatura adecuada.
- Permitir que su crecimiento sea simétrico.
- Permitir que se mueva libremente.
- Favorecer el desarrollo de los pulmones.
Además de la cavidad amniótica, también se forma el saco vitelino o vesícula vitelina, un anexo embrionario que cumple la función de nutrición del feto antes de la formación completa de la placenta. En la semana 5 ya es posible ver el saco vitelino dentro del saco gestacional por ecografía, incluso antes que al embrión, y suele desaparecer al final del primer trimestre.
Síntomas en la Madre
El principal síntoma que siente la mujer durante esta cuarta semana de embarazo es el sangrado de la implantación. Esto se corresponde con un manchado marrón o ligero sangrado que se produce como consecuencia de la rotura de unas pequeñas venas en el endometrio al unirse el embrión. Es importante poder diferenciar este sangrado con la menstruación, pues si se tratara de la regla indicaría no haber conseguido el embarazo durante este ciclo menstrual.
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Además de esto, la mujer también puede empezar a experimentar otros cambios en su cuerpo, aunque la mayoría no sienten síntomas durante la cuarta semana. Algunos de estos signos y síntomas pueden confundirse con los premenstruales, los cuales pueden ser muy cambiantes entre las mujeres. No obstante, lo más común en esta etapa es notar lo siguiente:
- Mayor cansancio o sueño.
- Retención de líquidos.
- Muchas ganas de orinar.
- Dolores en el bajo vientre.
- Tensión en el pecho.
- Cambios olfativos y en algunos sabores.
- Primeras náuseas matutinas.
El Test de Embarazo
Al final de esta cuarta semana de gestación tendrá lugar el retraso menstrual que hará sospechar a la mujer de la posibilidad de embarazo. Es entonces el momento adecuado para hacer un test de embarazo que resuelva la duda. Los test de embarazo caseros miden el nivel de la hormona beta-hCG, también conocida como hormona del embarazo, en la orina. Por tanto, son una prueba muy sencilla, económica y rápida que la mujer puede conseguir en la farmacia.
Cabe destacar que si se realiza antes del retraso menstrual, es posible que el test no detecte la hormona beta-hCG todavía y dé lugar a un falso negativo.
La hormona hCG o gonadotropina coriónica humana es una hormona liberada por el embrión únicamente cuando se produce la implantación en el endometrio. A continuación, se continúa secretando por parte de la placenta.
Por otra parte, las mujeres que intentan conseguir un embarazo a través de un tratamiento de fertilidad como la fecundación in vitro (FIV) suelen hacerse una prueba de embarazo en sangre. Su sensibilidad para detectar la hormona beta-hCG es mayor y, por tanto, su fiabilidad también. Además, la prueba en sangre puede ser cuantitativa, de manera que es posible saber el valor exacto de la hormona beta-hCG y compararlo con los niveles de referencia para la semana 4.
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Recomendaciones en la Semana 4
En el momento en que la mujer descubre que está embarazada debe cambiar sus hábitos y adaptar la rutina diaria a este nuevo estado. Entre la multitud de consejos y pautas que pueden dar los especialistas para llevar un embarazo saludable, destacamos los siguientes en cuanto a la alimentación y el deporte:
- Tomar ácido fólico: ayuda a prevenir la aparición de defectos congénitos en el cerebro y médula espinal en el bebé. Normalmente se aconseja un suplemento diario de 400 mg al día.
- Aumentar el consumo de lácteos: la leche y yogures desnatados o semidesnatados, así como el queso semicurado, ofrecen el aporte de calcio necesario para el desarrollo del sistema nervioso y muscular del bebé.
- Amoldar el ejercicio físico: reducir la intensidad de la actividad física o, en caso de no practicar ningún deporte, empezar a realizar ejercicio físico suave para mejorar el tono muscular, la fuerza y la resistencia, lo cual será beneficioso a lo largo del embarazo y en el parto.
- Alimentos que deben consumirse: verduras, frutas y hortalizas con aporte de fibra. También la carne y el pescado que aporten la cantidad necesaria de hierro y ácidos omega-3.
- Sustancias que deben evitarse: café, tabaco, alcohol u otras drogas.
En el momento en que la mujer sabe que está embarazada, lo primero que debe hacer es llamar a su ginecólogo/a para concertar una cita y hacerse una primera ecografía.
¿Qué se Ve en una Eco de 4 Semanas?
Entre las semanas 4 y 5 de embarazo podemos ver el saco gestacional, con forma redondeada y bordes definidos. En este momento aún es pronto para ver el embrión, que tardará un poquito más en ser visible. Lo que sí podemos observar es la vesícula vitelina dentro del saco gestacional, que es lo que nutre al embrión en las primeras semanas de embarazo.
Durante la semana 4 de embarazo, el blastocisto, una estructura celular compleja formada tras la fecundación, atraviesa un momento crucial: la implantación en el útero. La implantación, también llamada anidación, permite que el embrión quede firmemente adherido al endometrio, el tejido interno del útero. Alrededor del día 12, el blastocisto completa su implantación y comienza a establecer conexión con la madre a través de la circulación sanguínea.
Las ecografías en esta etapa suelen ser transvaginales, ya que el embrión es aún muy pequeño para visualizarse en una ecografía abdominal.
Preguntas Frecuentes
¿Es normal sangrar en la cuarta semana de embarazo?
Sí, puede ocurrir. En la cuarta semana de embarazo puede aparecer un ligero manchado como consecuencia de la implantación embrionaria en el endometrio. Es lo que se conoce como sangrado de implantación y es uno de los principales síntomas del embarazo. Sin embargo, no todas las mujeres presentan este sangrado de implantación pese a quedar embarazadas.
Si en lugar de ser un sangrado ligero, se trata de un sangrado abundante, podría ser la menstruación. Por tanto, en este caso, la mujer no estaría embarazada.
¿Es posible ver el embrión en la cuarta semana de embarazo?
No. En la cuarta semana del embarazo, el tamaño del embrión es demasiado pequeño como para que se pueda observar ecográficamente. No obstante, en la primera ecografía de la semana 4-5 de embarazo podrá verse el saco gestacional, el cual suele medir unos 2 milímetros (mm) de diámetro en la semana 4+2 y que suele crecer 1 mm por día.
En ocasiones, en esta primera ecografía también se puede visualizar el saco vitelino, una pequeña esfera llena de líquido que se encuentra en el interior del saco gestacional. Ver el saco vitelino es un buen pronóstico, pero puede ocurrir que el saco esté vacío si ha sucedido un embarazo anembrionado.
Alrededor de la semana 7 de embarazo ya sería posible escuchar el latido cardíaco del feto.
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