Endometrio Engrosado: Causas, Síntomas y Tratamiento
El endometrio engrosado, también conocido como hiperplasia endometrial, es una condición en la que el revestimiento interno del útero se vuelve anormalmente grueso. Esta alteración se debe, en general, a un desequilibrio hormonal entre los estrógenos y la progesterona, hormonas fundamentales en la regulación del ciclo menstrual.
¿En qué consiste la hiperplasia endometrial?
La hiperplasia endometrial consiste en un crecimiento exagerado de las células que componen la capa superficial que rodea el útero, es decir, del endometrio. Esta afección suele aparecer en mujeres mayores de 45 años.
Generalmente, la proliferación excesiva de las células endometriales se asocia a niveles elevados de estrógenos en las mujeres en combinación con una disminución de los valores de progesterona.
Estas hormonas (estrógenos y progesterona) actúan sobre el ciclo menstrual de la mujer. El objetivo de los estrógenos es provocar el crecimiento celular del endometrio; mientras que la progesterona indica el momento del desprendimiento endometrial.
Por esta razón, un desequilibrio en los valores de estrógenos y progesterona puede ser la causa de la proliferación excesiva y anormal de células endometriales.
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Factores de riesgo
Como en cualquier otra patología médica, existen factores de riesgo que hacen aumentar la probabilidad de que aparezca hiperplasia endometrial en la mujer. A continuación, se enumeran algunos de estos factores de riesgo:
- Anovulación crónica.
- Síndrome de ovario poliquístico (SOP), por la anovulación.
- Obesidad.
- Diabetes.
- Terapia hormonal sustitutiva (THS) solo con estrógenos.
- Síndrome de Lynch.
Cabe destacar que padecer alguno de estos factores de riesgo no significa que haya un 100% de probabilidad de que una mujer vaya a desarrollar hiperplasia endometrial.
Tipos de Hiperplasia Endometrial
La hiperplasia endometrial se clasifica en 4 tipos diferentes: simple, compleja, simple atípica y compleja atípica. En cualquier caso, lo fundamental es diagnosticar, controlar y tratar este engrosamiento endometrial para evitar que progrese hacia un cáncer de endometrio.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció una clasificación de la hiperplasia endometrial en tres grupos: quística, adenomatosa y atípica. En la actualidad, no se tiene en cuenta esta clasificación, sino que los tipos de hiperplasia endometrial son los siguientes:
- Hiperplasia endometrial sin atipias simple: se trata de una proliferación benigna con aumento en el número de glándulas endometriales, pero sin atipia citológica.
- Hiperplasia endometrial sin atipias compleja: su riesgo de progresión hacia cáncer endometrial es del 3% en un tiempo aproximado de 10 años. En este caso, las glándulas endometriales tienen contornos irregulares y se aglomeran.
- Hiperplasia endometrial atípica simple: su riesgo de progresión a carcinoma endometrial es de un 8% si no es tratado de forma adecuada.
- Hiperplasia endometrial atípica compleja: es la forma precursora del carcinoma endometrial. Este tipo de hiperplasia suele progresar a cáncer endometrial en un 29% de los casos.
En cualquier caso, cada forma de hiperplasia endometrial presenta ciertas características morfológicas que sirven de ayuda para el diagnóstico.
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Pese a ser una alteración benigna, es esencial el diagnóstico del engrosamiento del endometrio para evitar la progresión en el tiempo hacia un cáncer.
Síntomas del Endometrio Engrosado
El signo más común de este crecimiento anormal es el sangrado vaginal y suele aparecer en mujeres mayores de 45 años. Como hemos dicho antes, el síntoma de endometrio grueso más habitual es un sangrado menstrual anormal o que aparezca entre las reglas.
El signo más destacado que hace sospechar de una posible hiperplasia endometrial es un sangrado vaginal anormal, aunque no es una manifestación clínica específica de esta alteración.
Otras manifestaciones en la mujer que podrían ser indicativos de hiperplasia en el endometrio son las siguientes:
- Abundante sangrado menstrual, tanto en cantidad como en duración.
- Ciclos menstruales cortos, inferiores a 21 días.
- Sangrados entre periodos.
- Hemorragia uterina después de la menopausia.
O un sangrado más abundante de lo habitual. O que aparezca este sangrado después de llegar a la menopausia. También es posible que pueda aparecer como síntoma el dolor pélvico o dispareunia (dolor durante las relaciones sexuales). Muchos de estos síntomas son frecuentes en la transición a la menopausia, que con frecuencia lleva a periodos de sangrados irregulares.
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Pese a ello, son muchas las mujeres que padecen una hiperplasia endometrial y que no muestran ningún síntoma. Por tanto, existen casos de hiperplasia endometrial totalmente asintomáticos.
Diagnóstico de la Hiperplasia Endometrial
Normalmente una hiperplasia endometrial se diagnostica mediante ecografía. Como ya hemos comentado, la detección de la hiperplasia endometrial en la mujer es importante, ya que puede evolucionar a cáncer.
Principalmente, el diagnóstico de la hiperplasia endometrial en una mujer es básicamente histológico y se realizará a través de 3 pruebas médicas:
- Ecografía: se lleva a cabo a través de la vagina y el ginecólogo medirá el grosor del endometrio. Si el endometrio está demasiado grueso, es un indicativo de una posible hiperplasia endometrial.
- Biopsia endometrial: para obtener una muestra del endometrio que se analizará en el laboratorio la histología celular.
- Histeroscopia: una prueba que permite visualizar la cavidad uterina y las mucosas, además de ayudar si se combina con la biopsia endometrial.
Los estudios diagnósticos también se pueden completar con la observación de células glandulares anormales mediante una prueba de papanicolau.
Tratamiento del Endometrio Engrosado
El tratamiento para el endometrio grueso depende del tipo de hiperplasia de endometrio. El mejor tratamiento de la hiperplasia endometrial dependerá del tipo de hiperplasia diagnosticada y según el deseo de la mujer en lograr un embarazo en el futuro.
Como veremos a continuación en más detalle, si se trata de una hiperplasia benigna, necesitamos corregir primero la situación hormonal, por ejemplo, con dietas de adelgazamiento (si la causa es una obesidad) o con pastillas anticonceptivas en el caso de las mujeres con ovario poliquístico.
En el caso de mujeres diagnosticadas de hiperplasia endometrial y que quieren tener descendencia, el tratamiento consistirá en administrar píldoras anticonceptivas o progesterona. Estas mujeres deberán visitar a su ginecólogo de forma periódica para realizarse controles ecográficos.
Aquellas mujeres diagnosticadas de hiperplasia endometrial atípica y mujeres que no desean un embarazo en el futuro, la mayoría de especialistas proponen la extirpación del útero. La histerectomía en estos casos impide que la hiperplasia endometrial progrese hacia un cáncer.
Otra alternativa terapéutica para la hiperplasia endometrial es llevar a cabo un legrado y, a continuación, un tratamiento farmacológico con progestágenos.
Endometrio y Fertilidad
Los estrógenos y la progesterona son las encargadas de preparar al endometrio para recibir al óvulo fecundado. Así que, lógicamente, cuando existe un desequilibrio de estas hormonas y un crecimiento anormal del endometrio, esto puede comprometer las posibilidades de embarazo. El endometrio donde se tiene que asentar el embrión se transforma en este caso en un terreno desfavorable para que tenga lugar el embarazo.
Durante el proceso de implantación embrionaria, el embrión encuentra en un primer momento “su lugar” dentro de la cavidad endometrial. Sabemos que es de vital importancia que el endometrio se encuentre bien preparado para que sea posible el embarazo. La buena noticia es que recientemente se ha publicado un estudio que encuentra tasas de embarazos aceptables en los diferentes espesores endometriales por encima de los 5mm.
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