Aborto Espontáneo a las 14 Semanas: Síntomas, Causas y Consideraciones

04.12.2025

El aborto espontáneo es la pérdida involuntaria del embarazo antes de la semana 20 de gestación. Entre un 10 % y un 20 % de los embarazos desembocan en un aborto espontáneo, según datos de Clínica Mayo. Sin embargo, es probable que este número sea mayor, ya que muchos casos pasan desapercibidos para la mujer al ocurrir en etapas tempranas del embarazo.

Esta pérdida involuntaria del feto se produce antes de la semana 20 de gestación y, en ocasiones, la mujer ni siquiera es consciente de que está teniendo ese aborto espontáneo. Y, aunque como indica la Dra. Marta Sánchez-Dehesa, jefa del equipo de ginecología en HM IMI Toledo, “la mayoría de las veces no es posible evitarlo”, es muy importante percatarse de los primeros síntomas y acudir de inmediato a un centro hospitalario.

Generalmente, y en un elevado porcentaje, ocurre a lo largo de las primeras 12-13 semanas de embarazo por una serie de complicaciones en el feto o en la madre, y es lo que se llama aborto espontáneo precoz. Sin embargo, los abortos también pueden ocurrir entre la semana 14 y la 20. En este caso se conocen como abortos espontáneos tardíos o del segundo trimestre.

Causas del Aborto Espontáneo Tardío

No obstante, aunque no es muy habitual y sería de forma tardía, puede ocurrir que un aborto espontáneo se produzca tras la semana 14. Estas son las posibles causas que lo pueden provocar:

  • Problemas con la placenta: tales como desprendimiento (cuando se separa prematuramente), insuficiencia placentaria (cuando el bebé no recibe nutrientes ni oxígeno) o hemorragia.
  • Problemas con el útero: como cérvix incompetente, fibromas o malformaciones uterinas.
  • Problemas con el desarrollo del bebé: como alteraciones cromosómicas, síndrome de Edwards, defectos del tubo neural, hidrocefalia…
  • Infecciones en la madre: provocada por organismos que hayan atravesado la placenta como la listeriosis o la toxoplasmosis o los estreptococos del grupo B, aquellos que pueden generar un parto prematuro.
  • Problemas que también dañan la salud de la madre: como enfermedades autoinmunes, epilepsia, diabetes mal controlada, incompatibilidad del grupo sanguíneo, traumatismos graves, presión arterial alta…
  • Pruebas para detectar anomalías: Por desgracia, algunas pruebas que se llevan a cabo para detectar alguna anomalía en el bebé, como la amniocentesis o el análisis de las vellosidades coriales pueden causar aborto. No obstante, el riesgo es del 1 al 2%.
  • Edad de la madre: La tasa de posibilidad de aborto aumenta a partir de los 30 y en mayor medida después de los 35 años.
  • Embarazo múltiple: Las embarazadas que esperan dos bebés o más tienen más posibilidades de sufrir una pérdida de este tipo.
  • Aborto previo: Las mujeres que ya han pasado previamente por uno tienen mayor probabilidad de abortar una segunda vez.

La mayoría de los abortos espontáneos ocurren debido a problemas cromosómicos (falta o exceso de cromosomas), que conllevan a un desarrollo anormal del feto. Con mucha frecuencia, dichos problemas son el resultado de errores que ocurren por casualidad a medida que el embrión se divide y crece, y están relacionados con condiciones heredadas de los padres.

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Se han asociado diversos factores que aumentan el riesgo de tener un aborto espontáneo. Algunos de estos son la edad, siendo las mujeres mayores de 35 años las que presentan un mayor riesgo); antecedentes de abortos espontáneos; las afecciones de salud crónicas; anomalías uterinas; hábito tabáquico o abuso de alcohol o drogas; el peso (menor o mayor a lo que se considera saludable) y la realización de algunos estudios prenatales invasivos.

Síntomas de Amenaza de Aborto

Existen varios síntomas en las embarazadas que pueden significar que hay riesgo o amenaza de aborto. Estos síntomas o signos de amenaza de aborto son muy variados y, por ello, es importante que sea un médico, tras la valoración de la situación, quien determine si existe riesgo real de perder al bebé.

Hay algunos síntomas que son evidentes como: lumbalgia, dolores de abdomen, cólicos o sangrado vaginal. El sangrado o hemorragia puede ser darse de forma intensa e incluir coágulos sanguíneos. En otras ocasiones puede suceder que no se den señales de alerta y que se descubra en una visita cuando las pruebas revelan la ausencia de actividad cardiaca. A esto se le conoce como “aborto silencioso” o muerte intrauterina.

Entre los síntomas más comunes de amenaza de aborto se encuentran los siguientes:

  • Sangrado vaginal: puede ser más o menos abundante e incluir coágulos. Aproximadamente la mitad de las mujeres con este síntoma en el primer trimestre de embarazo sufre un aborto natural. Una de las causas más comunes de estos sangrados son los hematomas intrauterinos (pequeñas acumulaciones de sangre en la cavidad uterina), que en los casos más graves pueden acabar en un desprendimiento de placenta.
  • Cólicos abdominales: dolores o fuertes presiones en el vientre similares al dolor de la menstruación. Pueden ocurrir con o sin sangrado vaginal.
  • Dolor lumbar: fuertes pinchazos en la parte baja de la espalda, en la zona lumbar.
  • Síntomas de embarazo: las molestias propias del embarazo pueden verse reducidas o incluso desaparecer.

“Una mujer embarazada de pocas semanas debe preocuparse sobre todo si se inicia un manchado escaso o abundante, en cuyo caso debe ir al ginecólogo para ver que todo va bien”, recomienda la doctora. “Con menos frecuencia, en caso de dolor abdominal intenso o fiebre alta y dolor abdominal debemos consultar también”. También habría que acudir a un ginecólogo en caso de que que expulse tejido grisáceo o coágulos de sangre y cuando se produzca una disminución repentina de los síntomas del embarazo. Aunque esta disminución no tiene por qué estar asociada a un aborto, es mejor ir a consulta ante la menor sospecha.

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Pruebas Diagnósticas

Cuando se produce una amenaza de aborto, la primera decisión que tomará el médico será realizar una ecografía vaginal o abdominal para comprobar la cantidad de sangrado, el desarrollo del bebé y su latido cardíaco. Además, el especialista evaluará el cuello uterino a través de un examen pélvico.

Otra de las pruebas ante de una amenaza de aborto será un análisis de sangre a la embarazada para determinar:

  • El nivel de beta-hCG durante unos días o semanas para confirmar que la gestación sigue.
  • El conteo sanguíneo completo (hemograma) para saber la cantidad de sangre que se pierde.
  • El nivel de progesterona.
  • La medición de glóbulos blancos para averiguar si existe infección.

En función del resultado obtenido en cada una de estas pruebas, el especialista tomará la mejor forma de proceder en cada situación.

Tratamiento frente a una Amenaza de Aborto

En los casos de amenaza de aborto, el médico explicará a la paciente las pautas que debe seguir. Algunas recomendaciones cuando existe riesgo de aborto espontáneo son:

  • Evitar mantener relaciones sexuales.
  • Reposo relativo o absoluto, según la gravedad de los síntomas.
  • Evitar comer embutidos o alimentos cárnicos no procesados.
  • No tomar medicamentos no prescritos por el médico.

También es recomendable que la embarazada lleve un estilo de vida saludable, con una alimentación variada que aporte todos los nutrientes necesarios. La mujer debe evitar el consumo de drogas, alcohol y tabaco durante el embarazo.

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Una amenaza de aborto no significa que éste se vaya a producir. Por tanto, es fundamental estar tranquila y relajada. El apoyo emocional en estos momentos es muy importante, así como seguir las indicaciones del médico.

En algunos casos, se administra progesterona como tratamiento farmacológico para evitar el aborto, aunque en los últimos años su uso ha sido cuestionado. La controversia se debe a que no se ha visto utilidad en abortos espontáneos, aunque sí que es recomendable ante casos de aborto recurrente o de repetición (es decir, en situaciones de tres o más pérdidas gestacionales continuadas).

Insuficiencia de Progesterona

Las últimas investigaciones apuntan a otra causa, probablemente mucho más frecuente: la insuficiencia de la secreción de progesterona. La progesterona es una hormona secretada naturalmente por los ovarios y la placenta en las primeras etapas de la gestación y que se considera vital para lograr un embarazo saludable. No secretar lo suficiente se considera una anomalía, conocida en el argot médico como 'insuficiencia de la fase lútea', que ha sido algo subestimada hasta ahora; ya que, tras la implantación, en la mayoría de los casos el embrión muere tan pronto que el embarazo ni siquiera puede ser confirmado.

En la línea de este especialista están las conclusiones de un estudio a gran escala, realizado por la Universidad de Birmingham en colaboración con el centro de investigación para el aborto espontáneo Tommys National Centre. Esta investigación, publicada la semana pasada, insta a la Seguridad Social británica a sufragar un suplemento hormonal de progesterona (que tiene un coste aproximado de 200 libras esterlinas) que, administrado en todas aquellas mujeres que presentan pérdidas de sangre durante las primeras semanas, ha demostrado que podría evitar más de 8.000 abortos espontáneos al año solo en el Reino Unido.

Apoyo Psicológico

La realidad es que, aunque cada vez más profesionales tienen en cuenta el aspecto emocional en las pérdidas tempranas, queda muchísimo por hacer, tanto en el ámbito público como en el privado. Todo esto es un ejemplo de cómo desde la sociedad (y los mismos profesionales de la salud) no se considera necesario el apoyo psicológico y, por tanto, no se ofrece. Pero sí que se necesita.

La psicóloga explica que, "sobre todo en mujeres que están en tratamiento de reproducción asistida y a las que no se les encuentra ninguna causa aparente a sus abortos, estas pérdidas les genera mucha angustia y entran en un bucle sin fin buscando explicaciones y profesionales de distintas disciplinas que puedan ayudarlas: nutricionistas, hematólogos, inmunólogos, psicólogos, endocrinos...".

Sería ideal que el sistema de salud público se encargara de este seguimiento, pero ya sabemos que la atención psicológica en nuestra seguridad social brilla por su ausencia. Es muy importante valorar el aspecto emocional de la mujer durante todo este proceso, acompañarla desde el inicio y, por supuesto, si se observa que la situación le está pasando factura psicológicamente, aconsejarla parar un tiempo para recuperarse y prepararse psicológica y emocionalmente para todo lo que puede seguir viniendo.

Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE)

En España, la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) es legal y está regulada por la ley. La Ley Orgánica 2/2010 de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo, conocida como Ley de Plazos, contempla que el embarazo puede interrumpirse dependiendo de la semana de gestación: En las primeras 14 semanas: la decisión es libre, siempre y cuando se haya informado a la embarazada sobre los derechos, prestaciones y ayudas públicas de apoyo a la maternidad. Es necesaria la espera de, al menos, 3 días tras la entrega de la documentación para proceder a la interrupción por el método elegido.

Tipos de Aborto Espontáneo

En función del momento en el que se suele producir el aborto y la forma en la que se produce podemos encontrar diferentes tipos de abortos espontáneos.

  • Aborto espontáneo tardío: se conoce como el aborto natural que tiene lugar con 12 o más semanas de gestación.
  • Amenaza de aborto espontáneo: se trata de un sangrado vaginal, en los casos en los que el sangrado se detiene, el embarazo puede evolucionar de forma normal.
  • Aborto espontáneo inevitable: ocurre cuando se da una hemorragia que va aumentando y el cuello uterino se abre.
  • Aborto espontáneo incompleto: parte del tejido del feto o embrión sale del útero, mientras que otra parte queda dentro.
  • Aborto espontáneo retenido: se trata de un aborto ocasionado porque el ultrasonido indica que el embrión no cuenta con latido fetal cardíaco, así como la posibilidad de indicar un saco gestacional totalmente vacío sin el embrión. Este tipo de abortos, no suelen ocasionar dolores ni sangrados.

Sobre todo, debes saber que los tratamientos utilizados tras un aborto espontáneo suelen incluir medicamentos o determinados procedimientos muy similares a los utilizados a un aborto. Asimismo, hay que tener en cuenta que cuando se sufre un aborto espontáneo es necesario recibir un tratamiento por parte del médico o la matrona. En el caso de sufrir abortos de repetición, o ya has sufrido algún aborto con anterioridad, conocerás los pasos a seguir.

Los síntomas más comunes que se experimentan en un aborto espontáneo son el manchado o el sangrado vaginal, así como los dolores o calambres en el abdomen o en la parte inferior de la espalda. Los fluidos vaginales o incluso los tejidos también se tratan de unos de los síntomas más usuales.

Aborto Diferido o Retenido

Un aborto diferido, también denominado aborto retenido, es la detención del embarazo sin signos de expulsión espontánea del embrión o el feto de manera inmediata. De ahí el nombre de este tipo de aborto espontáneo, ya que la expulsión del embrión o del feto tiene lugar días o semanas después de que ocurra. Este tipo de aborto espontáneo solo puede confirmarse completamente mediante ecografía o análisis de la hCG (hormona gonadotropina coriónica humana).

Los síntomas de un aborto retenido pueden variar y muy a menudo no se presenta de la forma en que lo hacen la mayoría de los abortos espontáneos. Esto se debe a un hecho básico: no hay expulsión del embrión del cuerpo de la mujer. En cierto sentido, el cuerpo actúa como si el embarazo todavía estuviera en curso. No es probable que este tipo de aborto espontáneo cause sangrado intenso o dolor intenso, a veces solo hay síntomas muy leves.

Es decir, el diagnóstico del aborto diferido se revela de una manera especial, normalmente durante una visita al médico y mediante una ecografía. El manejo del aborto espontáneo diferido puede variar según la situación y las preferencias de la mujer.

  • Manejo expectante: en muchos casos, el cuerpo de la mujer expulsa naturalmente el tejido fetal días o semanas después si el embarazo no evoluciona.
  • Dilatación y legrado: si el cuerpo no expulsa todo el tejido fetal de manera natural, se puede realizar un legrado. Este es un procedimiento médico en el que se dilata el cuello uterino y se retiran los tejidos que están dentro del útero.

El aborto diferido es una experiencia difícil desde el punto de vista psicológico para las mujeres y también para sus parejas. Si una mujer experimenta síntomas de aborto diferido, es fundamental que busque atención médica para recibir un diagnóstico adecuado y el tratamiento necesario.

Factores de Riesgo

Durante el embarazo pueden surgir complicaciones, ya sea de forma natural o mediante los tratamientos de fertilidad, que pueden derivar en abortos espontáneos, bien relacionados con el propio feto, o bien con la mujer.

  • Estilo de vida: los malos hábitos como fumar o beber alcohol y el sobrepeso son factores de riesgo.
  • Edad gestacional avanzada: como por ejemplo si se trata de un embarazo después de los 40 años.
  • Anemia gestacional: la anemia durante el embarazo es una afección relativamente común que puede afectar negativamente no sólo al curso del embarazo y el parto, sino también al feto o al recién nacido.
  • Infección del tracto urinario (ITU): al fluir más sangre a través de los riñones y verse reducida la capacidad de la vejiga, puede ocurrir que la orina regrese a los uréteres, lo cual puede contribuir al desarrollo de infecciones del tracto urinario durante el embarazo.

Aunque estos factores predispongan, no quiere decir que siempre ocurra una pérdida de embarazo si existen.

Recuperación Tras un Aborto Espontáneo

Una vez que el aborto espontáneo ha comenzado, el proceso no se puede detener, de forma que el feto y el líquido amniótico deben ser expulsados. Con carácter general no se pueden prevenir los abortos espontáneos, porque los mismos se deben a causas que impiden que el embarazo se desarrolle con normalidad.

En la mayoría de los casos, la recuperación física es rápida, entre unas pocas horas y un par de días. Hay que tener en cuenta que se puede ovular dos semanas después de este hecho, y el período regresará en un plazo de cuatro a seis semanas.

Es posible que la recuperación física no vaya acompañada de la sanación emocional, la cual suele ser más tardía en muchos casos. El aborto espontáneo puede suponer para muchas mujeres (y sus parejas) una pérdida desgarradora, por lo que las emociones de enfado, culpabilidad y desesperación pueden presentarse tras un hecho de este calado. En estos casos, es recomendable buscar el apoyo de los seres queridos y, en su caso, de ayuda psicológica para afrontar el duelo.

Hasta en un 85% de los casos en que la mujer sufre un aborto espontáneo, ésta puede desarrollar un embarazo a término con éxito. Sin embargo, hay que señalar que las que han sufrido un aborto espontáneo, tienen más probabilidades de que se repita que las mujeres que nunca lo han sufrido.

Tratamientos Específicos

Algunas se tratan con fármacos (por ejemplo, los desequilibrios hormonales o los problemas de coagulación de la sangre que impiden una correcta irrigación de la placenta). En otros casos, se puede intervenir quirúrgicamente (cuando el útero presenta malformaciones).

Es indispensable efectuar también un mapa cromosómico, que sirve para averiguar si los papás tienen anomalías que causan el aborto debido a que el producto de la concepción tiene un bagaje genético imperfecto.

En la mayoría de los casos, cuando se produce el aborto espontáneo, la mujer no necesita ningún tratamiento. El útero se vacía de un modo natural, como si se tratara de una menstruación intensa. Por eso, en muchas ocasiones, si la mujer no conocía su estado, es muy probable que el aborto pase casi desapercibido.

Si, por el contrario, la mujer es consciente de su estado, es muy recomendable que, tras sufrir estas pérdidas, acuda al ginecólogo para que le realice una exploración. Si la exploración muestra que queda tejido en el útero o la mujer tiene hemorragias intensas, será necesario un tratamiento para vaciar el útero.

Si los abortos espontáneos se repiten, es aconsejable que los padres se examinen exhaustivamente por especialistas, para detectar las posibles causas.

Normalmente, los abortos espontáneos no tienen consecuencias físicas para las mamás. No obstante, sí que hay consecuencias emocionales. La depresión, por otro lado, es una de las etapas más comunes. En estos casos, las mujeres deberán recibir todo el apoyo y la ayuda posibles por parte de familiares y amigos cercanos, para acabar aceptando el irremediable hecho y volver a sentirse en paz con ellas mismas.

Los médicos pueden prescribir antidepresivos o aconsejar terapias cuya finalidad es demostrar que el aborto espontáneo en cuestión no se trata de un caso aislado. En cualquier caso, es importante recalcar que no es cierto que toda mujer embarazada que haya sufrido un aborto espontáneo volverá a tenerlo.

Tan solo un 2% de las mujeres puede haber llegado a repetir abortos involuntarios, lo que se conoce como aborto recurrente.

Consideraciones Finales

Ante la amenaza de un aborto espontáneo, en la mayoría de los casos, lo único que se puede hacer es reposo. A pesar de que la pérdida de un embarazo es un fenómeno relativamente frecuente, se trata de una experiencia dolorosa y angustiante para la familia.

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