Aborto a las 4 Semanas de Embarazo: Riesgos y Ecografía
El aborto es la finalización brusca de un embarazo, que interrumpe el proceso fisiológico en curso y altera hormonas, vasos sanguíneos, útero y otros sistemas preparados para el embarazo. Estos cambios repentinos pueden ser un hecho dramático para el cuerpo y la psique de la mujer.
Métodos de Aborto Provocado
Los métodos de aborto provocado se dividen entre los que utilizan productos químicos (hasta la séptima semana de gestación) y los que suponen una intervención quirúrgica (a partir de la octava semana de embarazo).
Métodos Químicos
Entre los productos químicos que más se utilizan están la píldora «EllaOne», la RU-486, las prostaglandinas y el Cytotec. Estos métodos de aborto se suelen llevar a cabo cuando el embarazo es de 4 a 7 semanas. Hay otros productos que también provocan la muerte del embrión poco después de la fecundación impidiendo que éste se implante con éxito en el útero.
- «EllaOne»: Es un producto con efectos similares a la RU-486. Este producto es un antagonista de la progesterona y se utiliza con forma de abortar hasta 5 días después de la relación sexual.
- RU-486: Es un producto que bloquea la hormona progesterona de la madre. Se utiliza como método para abortar en embarazos de 4 a 7 semanas, y provoca que el embrión ya implantado se desprenda por una alteración endometrial y vascular, produciendo su muerte y en ocasiones la expulsión de los restos abortivos acompañados de una hemorragia.
Pasadas 48 horas tras haberse administrado la píldora RU-486, tienes que pasar una revisión médica para confirmar si se ha expulsado entero, si no tendrán que administrarte un medicamento llamado Cytotec que te ayudará a expulsar los restos del aborto que queden dentro del útero. Posiblemente te den un sedante para disminuir los síntomas.
Una de las complicaciones que se pueden producir en este método de aborto es que la hemorragia de expulsión sea demasiado intensa. Se administra este fármaco para dilatar el cuello del útero y provocar contracciones. Como no actúa directamente sobre el feto, puede ocurrir que sea expulsado antes de morir y nace vivo, lo cual se considera una ‘complicación’.
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Métodos Quirúrgicos
Los métodos de aborto por intervención quirúrgica se llevan a cabo a partir de la semana 8 de gestación, incluso antes, a partir de la 5ª semana de gestación. Los métodos más habituales son:
- Succión: El 85% de los abortos en el mundo se llevan a cabo por este método en el primer trimestre del embarazo (hasta las 12 semanas). Se dilata el cuello del útero y se inserta un tubo hueco que tiene un borde afilado y está conectado a un potente aspirador que, mediante una fuerte succión, aspira el feto. Algunas complicaciones para la mujer son: infecciones, laceración o perforación del útero, trauma renal, embolias, trombosis, esterilidad.
- Dilatación y curetaje (D y C): Se utiliza a finales del primer trimestre o principios del segundo, cuando el feto ya es demasiado grande para ser extraído por succión. Este método de aborto es similar al de succión, pero esta vez se utiliza una cureta o cuchillo provisto de una cucharilla con una punta afilada con la cual se desprende todo el saco gestacional del útero con el fin de facilitar su extracción por el cuello del útero. Este procedimiento tiene más complicaciones que el método de succión.
- Dilatación y evacuación (D y E): Comúnmente utilizado como método abortivo cuando el segundo trimestre del embarazo está bien avanzado o durante el tercer trimestre. Se administran fármacos para la dilatación cervical, como las prostaglandinas. Una vez dilatado el cuello del útero se procede a la extracción fetal. Para ello en ocasiones son necesarias unas pinzas o tenacillas (tipo forceps) para extraer el cuerpo. La complicación más importante es cuando no se consigue extraer la cabeza, entonces deben ser más agresivos y fracturarla para facilitar su extracción. El hueso fracturado puede lesionar el útero y otras partes blandas de tu aparato genital. Este método tiene las mismas consecuencias para la mujer que los demás, pero es mucho más peligroso. Cuanto más avanzado esté el embarazo mayor es el riesgo de complicaciones y muerte para la mujer.
- Inyección salina: Este método se utiliza solamente después de las 16 semanas. El líquido amniótico que protege al feto es extraído y se inyecta en su lugar una solución salina concentrada. El feto ingiere esta solución que le produce la muerte por envenenamiento, deshidratación, hemorragia del cerebro y de otros órganos, y convulsiones. Esta solución salina produce graves quemaduras en la piel del feto. Unas horas más tarde, la madre comienza un ‘parto’ prematuro y da a luz. Algunas de las complicaciones de este tipo de aborto para la mujer son la ruptura del útero, embolismo pulmonar y peligrosos coágulos intra-vasculares.
- «D y X» o parto parcial: Este método de aborto se lleva a cabo durante el segundo o tercer trimestre del embarazo. El procedimiento es el siguiente: se introducen unos fórceps en el útero que, guiados por la ecografía, agarran los pies del feto y tiran de ellos hasta que la parte inferior de la cabeza está expuesta. Después se utilizan unas tijeras para abrir la base nucal, a través del cual se introduce un catéter para succionarle el cerebro. Una vez hecho esto, el cuerpo inerte del feto es ‘evacuado’. En algunas ocasiones se le decapita.
- Histerectomía u operación cesárea: Este procedimiento se lleva a cabo durante los últimos tres meses del embarazo. Consiste en realizar una cesárea, y extraer el feto. En ocasiones el feto nace vivo y tarda horas en morir, -se han documentado casos de más de 12 horas-.
Dolor durante el Aborto
Sí, el aborto provocado te podría doler. En los abortos quirúrgicos te pueden poner anestesia total, en ese caso no te dolerá, aunque sentirás molestias después. Pero en la mayoría de los casos, el aborto se realiza con anestesia local que se inyecta a nivel del cuello del útero, que es la zona donde más duele porque hay que dilatarla. Sin embargo, el cuello uterino muchas veces no queda anestesiado y puedes notar cómo se realiza el legrado. Aunque sea sin dolor, no se elimina totalmente la sensación de la cirugía.
En palabras de una persona que ha pasado por ello: «La sensación es de que te vacían de cintura para abajo, como si te arrancaran los órganos». (Esperanza Puente, «Rompiendo el silencio. Testimonios de mujeres que han sufrido un aborto provocado»). Muchas mujeres describen sensaciones similares. El dolor es mayor si no se utiliza ningún tipo de anestesia.
Aborto Espontáneo
El aborto espontáneo es una de las patologías más frecuentes durante el embarazo y la principal causa de hemorragias del primer trimestre. En estos últimos años la determinación en sangre y orina de la gonadotropina coriónica humana (β-hCG) así como la ecografía con sonda vaginal con ecógrafos de alta resolución han hecho que el diagnóstico del aborto se realice de manera más precoz. También han facilitado la elección del tratamiento más apropiado, ya sea médico o quirúrgico.
Definición de Aborto
Hoy se sigue manteniendo la definición propuesta por la Organización Mundial de la Salud, (OMS): "Aborto es la expulsión o extracción de la madre de un feto o embrión con menos de 500 gramos de peso o menos de 20 semanas completas de gestación, independientemente de la existencia o no de signos de vida, y de que el aborto haya sido espontáneo o provocado".
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Por ejemplo, en el Reino Unido se considera aborto a cualquier feto que nazca muerto antes de las 24 semanas de gestación. En España, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) marca el límite en las 22 semanas de embarazo, que es cuando el bebé aún no tiene la suficiente capacidad para sobrevivir.
Tipos de Aborto
- Aborto espontáneo.
- Aborto provocado.
- Aborto de repetición: Clásicamente se define cuando suceden tres o más abortos espontáneos; ocurre entre el 1 y 2 por ciento de las parejas fértiles.
La mayoría de los abortos -el 60 por ciento- pasan desapercibidos para la mujer: se denominan preclínicos. El 40 por ciento restante muestra algún síntoma. Por lo general el 85 por ciento de los abortos acontece antes de la semana 12 de embarazo.
Podemos concluir que de cada mil concepciones, aproximadamente 300 finalizarán antes de la llegada de la primera menstruación sin que se entere la mujer (aborto preclínico), unas 150 lo harán durante el periodo embrionario y alrededor de 50, durante el periodo fetal hasta las 22 semanas de gestación.
La edad de la madre es fundamental para la incidencia de aborto espontáneo: a más edad, más pérdidas fetales. Un estudio británico realizado en 1,2 millones de embarazos mostró que el riesgo de tener un aborto espontáneo aumentaba según los diferentes grupos:
| Edad de la Madre | Riesgo de Aborto Espontáneo |
|---|---|
| 20-24 años | 11,1% |
| 25-29 años | 11,9% |
| 30-34 años | 15% |
| 35-39 años | 24,6% |
| 40-44 años | 51% |
| Más de 45 años | 93,4% |
Las mujeres que ya han tenido un aborto tienen más posibilidades de abortar en un segundo intento (16 por ciento) y las que han tenido dos abortos tienen mayores probabilidades de tener un tercero (25 por ciento). Las causas son muy variadas pero las más frecuentes son las debidas a alteraciones cromosómicas y sobre todo en los abortos acaecidos en el primer trimestre (53 por ciento).
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El tratamiento más aconsejado en los abortos del primer trimestre es el médico, que consiste en la introducción por vagina de cuatro comprimidos de una prostaglandina llamada misoprostol de 200 mg. Normalmente en unas pocas horas o días es expulsado todo el contenido intrauterino y no se necesita ingresar en el hospital ni realizar legrado uterino. Es el método que os aconsejo siempre que no exista ninguna contraindicación e indicado por un ginecólogo. Los resultados son excelentes en más del 80 por ciento de los casos y es muy bien aceptado por las pacientes.
La Semana 4 de Embarazo
La cuarta semana de embarazo se corresponde con la cuarta y última semana del ciclo menstrual antes de la bajada de la menstruación. Por tanto, en caso de embarazo positivo, tendrá lugar el retraso menstrual que hará que la madre sospeche una posible gestación.
Aunque es un momento muy temprano en el embarazo, el embrión ya tiene más de una semana de vida y ha sufrido cambios en su tamaño y estructura durante el camino de las trompas de Falopio hasta el útero.
En la semana 4 de embarazo será cuando este embrión implante en el endometrio (capa uterina interna) y la madre comience a sufrir cambios en su organismo, como el tan conocido sangrado implantacional.
¿Qué ocurre en la semana 4 de embarazo?
Debido a que las semanas de embarazo empiezan a contarse desde la fecha de la última regla (FUR), éstas no coinciden con la edad gestacional del feto. En la cuarta semana de embarazo, el embrión realmente tiene apenas 2 semanas desde su concepción.
A pesar de ello, todos los profesionales de la reproducción toman la FUR como referencia para contar las semanas de embarazo en una gestación de 40 semanas en total.
Implantación Embrionaria
En la cuarta semana de embarazo, cuando el embrión llega al útero materno, éste se encuentra en estado de blastocisto. En este momento, el blastocisto cuenta con 2 estructuras diferenciadas: la masa celular interna (MCI), a partir de la cual se desarrollará el bebé, y el trofoblasto, que originará la placenta.
Después de un par de días en la cavidad uterina aproximadamente, el embrión tiene que implantar en el endometrio para que tenga lugar un embarazo evolutivo.
La implantación embrionaria es un proceso complejo que consiste en la adhesión del embrión al endometrio para poder recibir la sangre con oxígeno y nutrientes necesarios para su posterior desarrollo por parte de la madre.
Formación de la Placenta
La placenta es el órgano que conecta al bebé con la madre y que se encarga de su nutrición durante los nueve meses de embarazo.
Su formación se inicia con la implantación embrionaria y culmina en el cuarto mes de embarazo, cuando finalmente adquiere su total funcionalidad.
Para ello, el trofoblasto del blastocisto, también llamado trofoectodermo, se diferencia en las siguientes capas:
- Sincitiotrofoblasto (capa externa): sus células erosionan los capilares maternos del endometrio, la sangre fluye y se establece una circulación útero-placentaria.
- Citotrofoblasto (capa interna): sus células proliferan en el sincitiotrofoblasto formando las vellosidades coriónicas primarias. Las células migran, proliferan y forman el saco vitelino definitivo.
Con todo esto, se desarrollan los vasos sanguíneos y el volumen de sangre aumenta alrededor del 50% para afrontar la demanda de oxígeno del feto. Además, el fragmento de fijación del embrión al endometrio se convertirá en el cordón umbilical.
El Feto y la Cavidad Amniótica
Antes de la implantación, el blastocisto se desprende de la zona pelúcida que lo envuelve en el proceso denominado eclosión, lo cual le permitirá establecer las conexiones con el endometrio para adherirse e invadirlo.
Una vez ha tenido lugar la implantación, el embrión mide aproximadamente 1 mm y empieza a formarse la cavidad amniótica, una especie de saco limitado por una membrana denominada amnios y en cuyo interior se desarrollará el feto suspendido en el líquido amniótico.
Las funciones del líquido amniótico con respecto al feto durante el embarazo son las siguientes:
- Protegerle.
- Mantenerlo a una temperatura adecuada.
- Permitir que su crecimiento sea simétrico.
- Permitir que se mueva libremente.
- Favorecer el desarrollo de los pulmones.
Además de la cavidad amniótica, también se forma el saco vitelino o vesícula vitelina, un anexo embrionario que cumple la función de nutrición del feto antes de la formación completa de la placenta.
En la semana 5 ya es posible ver el saco vitelino dentro del saco gestacional por ecografía, incluso antes que al embrión, y suele desaparecer al final del primer trimestre.
Síntomas en la Madre
El principal síntoma que siente la mujer durante esta cuarta semana de embarazo es el sangrado de la implantación. Esto se corresponde con un manchado marrón o ligero sangrado que se produce como consecuencia de la rotura de unas pequeñas venas en el endometrio al unirse el embrión.
Es importante poder diferenciar este sangrado con la menstruación, pues si se tratara de la regla indicaría no haber conseguido el embarazo durante este ciclo menstrual.
Además de esto, la mujer también puede empezar a experimentar otros cambios en su cuerpo, aunque la mayoría no sienten síntomas durante la cuarta semana.
Algunos de estos signos y síntomas pueden confundirse con los premenstruales, los cuales pueden ser muy cambiantes entre las mujeres. No obstante, lo más común en esta etapa es notar lo siguiente:
- Mayor cansancio o sueño.
- Retención de líquidos.
- Muchas ganas de orinar.
- Dolores en el bajo vientre.
- Tensión en el pecho.
- Cambios olfativos y en algunos sabores.
- Primeras náuseas matutinas.
El Test de Embarazo
Al final de esta cuarta semana de gestación tendrá lugar el retraso menstrual que hará sospechar a la mujer de la posibilidad de embarazo. Es entonces el momento adecuado para hacer un test de embarazo que resuelva la duda.
Los test de embarazo caseros miden el nivel de la hormona beta-hCG, también conocida como hormona del embarazo, en la orina. Por tanto, son una prueba muy sencilla, económica y rápida que la mujer puede conseguir en la farmacia.
Cabe destacar que si se realiza antes del retraso menstrual, es posible que el test no detecte la hormona beta-hCG todavía y dé lugar a un falso negativo.
La hormona hCG o gonadotropina coriónica humana es una hormona liberada por el embrión únicamente cuando se produce la implantación en el endometrio. A continuación, se continúa secretando por parte de la placenta.
Por otra parte, las mujeres que intentan conseguir un embarazo a través de un tratamiento de fertilidad como la fecundación in vitro (FIV) suelen hacerse una prueba de embarazo en sangre. Su sensibilidad para detectar la hormona beta-hCG es mayor y, por tanto, su fiabilidad también.
Además, la prueba en sangre puede ser cuantitativa, de manera que es posible saber el valor exacto de la hormona beta-hCG y compararlo con los niveles de referencia para la semana 4.
Recomendaciones en la Semana 4
En el momento en que la mujer descubre que está embarazada debe cambiar sus hábitos y adaptar la rutina diaria a este nuevo estado.
Entre la multitud de consejos y pautas que pueden dar los especialistas para llevar un embarazo saludable, destacamos los siguientes en cuanto a la alimentación y el deporte:
- Tomar ácido fólico: ayuda a prevenir la aparición de defectos congénitos en el cerebro y médula espinal en el bebé. Normalmente se aconseja un suplemento diario de 400 mg al día.
- Aumentar el consumo de lácteos: la leche y yogures desnatados o semidesnatados, así como el queso semicurado, ofrecen el aporte de calcio necesario para el desarrollo del sistema nervioso y muscular del bebé.
- Amoldar el ejercicio físico: reducir la intensidad de la actividad física o, en caso de no practicar ningún deporte, empezar a realizar ejercicio físico suave para mejorar el tono muscular, la fuerza y la resistencia, lo cual será beneficioso a lo largo del embarazo y en el parto.
- Alimentos que deben consumirse: verduras, frutas y hortalizas con aporte de fibra. También la carne y el pescado que aporten la cantidad necesaria de hierro y ácidos omega-3.
- Sustancias que deben evitarse: café, tabaco, alcohol u otras drogas.
En el momento en que la mujer sabe que está embarazada, lo primero que debe hacer es llamar a su ginecólogo/a para concertar una cita y hacerse una primera ecografía.
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