Ampollas en el Pezón Durante la Lactancia: Causas y Tratamientos
Durante la lactancia materna, especialmente en madres primerizas, pueden surgir numerosos desafíos que, si no se identifican y tratan adecuadamente, pueden convertirse en problemas que impidan una lactancia prolongada y sin dolor.
¿Qué son las Ampollas en el Pezón?
Las ampollas en el pezón, también conocidas como perlas de leche, son lesiones cutáneas que se desarrollan en la zona del pezón. Suelen ser una ampolla como la cabeza de un alfiler, muy redonda, de color nácar o blanca, con bordes definidos, muy superficial y dolorosa cuando el bebé mama. Aunque generalmente no causan daños significativos, pueden ser incómodas y dificultar la alimentación del bebé.
La mama tiene alrededor de entre 15 y 20 conductos llamados galactófogos por donde la leche formada pasa hasta desembocar en pequeños orificios o conductillos en el pezón.
Es importante destacar que dar el pecho no debería doler, o al menos no debería, pero es habitual que durante las primeras tomas se sienta alguna molestia. Suele ser la causa principal de la mayoría de los contratiempos que las madres vivimos con la lactancia materna. Y así, como es la más frecuente, también es la más fácil de solucionar.
Tipos de Ampollas
- Ampollas Transparentes: Son similares a las ampollas que aparecen en los pies al estrenar zapatos. Se producen cuando el bebé succiona de manera débil, agarrándose solo a la punta del pezón, especialmente durante la noche.
- Puntos Blancos: Indican que algo podemos evitar o mejorar. Este tipo de puntos suelen aparecer antes o después de una obstrucción o una mastitis.
- Perlas por Tracción: Suelen coincidir con que el bebé ha cerrado la boca con el pezón en su interior o ha dado un tirón para ver qué pasa más allá sin desengancharse del pecho.
- Ampollas Rojas u Oscuras: Son las dos caras de la misma moneda. Si no duelen, no hay razón para tocarlas; desaparecerán solas.
Causas de las Ampollas en el Pezón
Las ampollas en los pezones se desarrollan por una lactancia inadecuada. Una de las razones es que el recién nacido succione el pezón de manera muy superficial, lo que genera una presión excesiva en un área específica del seno.
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- Agarre Inadecuado: Esta es la causa más común. Un agarre incorrecto del bebé al pecho puede provocar dolor y la formación de grietas, que a su vez pueden infectarse.
- Succión Incorrecta: Cuando el recién nacido no realiza una succión correcta, por mala posición o frenillo lingual corto, la madre presenta mucho dolor en el pezón durante la toma, pero sobre todo tras la toma donde se observa el pezón deformado, como un pintalabios y de color pálido.
- Obstrucción de los Conductos Galactófogos: Cuando por diversas razones, aumenta la concentración de bacterias en los conductos galactófogos se produce el llamado biofilm, es decir, la obstrucción de los conductos por aumento bacteriano.
- Isquemia: Es la disminución de riego sanguíneo. Este hecho suele producir mucho dolor en el pezón y cambios del color a pálido, rojizo, incluso azul.
- Candidiasis Mamaria: Si el dolor en el pezón empeora después de dar el pecho y continúa pasada una hora, es posible que tengas una infección por hongos (una micosis o candidiasis).
- Infecciones Bacterianas: En una tercera parte de los casos, el dolor en los pezones se debe a la bacteria *Staphylococcus aureus* que vive sobre la piel sin causar daños. Sin embargo, cuando penetra en las grietas del pezón desencadena una inflamación.
Además de revisar la posición y la postura del cuerpo del bebé, que no sería la adecuada, "lo primero que iremos a mirar es el mismo agarre" de la boca del lactante.
Tratamientos para las Ampollas en el Pezón
El tratamiento depende de la causa por la que haya aparecido, por lo que la valoración de un profesional es fundamental tanto para tratarla como para evitar que vuelva a ocurrir.
- Modificar el Agarre: El tratamiento consiste en modificar el agarre. La “postura biológica”, que es la que se considera más primitiva o mamífera, ayuda en los casos de mal agarre ya que, mediante el agarre espontáneo, el recién nacido que está colocado sobre el abdomen de la madre, trepa hasta llegar a la mama y espontáneamente se agarra, evitando que enganche mal el pezón.
- Higiene y Cuidado de los Pezones: Es importante mantener los pezones muy limpios y al aire el mayor tiempo posible. Evita lavarte el pecho antes y después de las tomas, ya que esto favorece la aparición de grietas.
- Cremas y Pomadas: Utiliza una crema, por ejemplo, Bepanthol Pomada Protectora Bebé. Ponles tu propia leche. También se puede aplicar una pomada antigrietas como la de lanolina que no requiere de su limpieza ya que no es tóxica para el bebé.
- Analgésicos: En caso de dolor intenso, contacta con tu médico para que te recomiende analgesia.
- Tratamiento para Candidiasis: Te pueden prescribir una crema antimicótica que deberás aplicarte en ambos pezones y en la boca del bebé, una vez finalizada la toma. Tratamiento debe realizarse tanto en la madre como en el recién nacido, aunque en el bebé no se hayan observado hongos en la boca.
- Antibióticos: Pregunta a tu doctor/a o comadrona cuál es el mejor tratamiento. Cremas antibióticas o incluso comprimidos, en casos más graves, suelen ser la solución.
- Drenaje de las Perlas de Leche: Las perlas de origen traumático si que se pueden pinchar, pero no en casa. En caso de que produzca mucho dolor un profesional la puede deshacer con una aguja estéril para drenarla. También se puede aplicar calor durante un par de minutos y cuando esté blandita raspar con una toalla limpia. En cualquiera de estos casos se debe poner al bebé al pecho después para que pueda drenarlo bien.
Si no es muy molesto lo ideal es esperar a que se solucione de manera espontánea. En caso de dolor intenso se pueden tomar algunas medidas para ayudar a aliviarlo. Dejar el pecho al aire para que el sujetador no presiones la zona.
Tratamiento de la Mastitis
En casos de mastitis puerperal leve y menos de 24-48 horas de evolución, no recomienda el tratamiento antibiótico. En casos de mastitis puerperal que no mejora en 24-48 horas o ante signos de empeoramiento del malestar general se recomienda cefadroxilo oral (1 g cada 12-24 horas, 10-14 días) o cloxacilina oral (500 mg cada 6 horas, 10-14 días).
En mujeres con mastitis puerperal con abceso mamario se recomienda derivación hospitalaria para intervención quirúrgica. Continuar lactancia o incluso aumentar la frecuencia de tomas masajeando la zona afectada en dirección al pezón para asegurar el vaciado máximo de la mama.
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Prevención de las Ampollas en el Pezón
El objetivo principal que señala la experta para prevenir estas protuberancias es buscar un agarre profundo. La clave está en preparar al bebé y no al pezón, porque "el cuerpo de la mujer está más que preparado para dar de mamar, sin tener que hacer ninguna preparación especial".
- Agarre Profundo: Asegúrate de que el pezón y parte de la areola de tu pecho están dentro de la boca de tu bebé. Él extrae la leche mediante los movimientos de la mandíbula y la lengua, no chupando del pezón.
- Posición Correcta: Una posición incorrecta provocará un agarre inadecuado. Agarre: para un correcto agarre la nariz y barbilla deben estar pegados al pecho, y el pezón dirigido hacia el paladar. Los labios inferior y superior deben estar evertidos.
- Evitar Chupetes y Biberones: Evita ofrecerle chupetes o biberones hasta que la lactancia esté totalmente establecida. Es la manera de librarse de la “confusión de pezón”.
- Dieta Materna: Cuidar la alimentación puede ayudar. En algunas bibliografías recomiendan tomar lecitina durante unos días, dieta rica en vitamina C y D para mejorar el sistema inmunitario y abundante ingesta de líquidos.
- Humedad en el Pezón: Se aconseja mantener el área del pezón humectada, para ayudar a reducir el malestar mientras evolucionan las ampollas. La aplicación de un algodón con aceite de oliva o un ungüento con lanolina pueden ser bastantes efectivos y mantienen el área húmeda.
Recomendaciones Adicionales
- Grupos de Apoyo a la Lactancia: Hoy en día no solo cuentas con el apoyo de tu matrona, tu ginecólogo y el pediatra de tu bebé, sino que también tienes a tu alcance la experiencia de otras madres. Los grupos de apoyo a la lactancia son una fuente de ayuda donde todas las madres son bienvenidas. Si buscas, seguro que encuentras uno cerca de tu casa.
- Manejo del Estrés: Finalmente es necesario puntualizar que el miedo y el estrés producen un aumento de catecolaminas y noradrenalinas que producen una disminución del flujo sanguíneo en las arterias más pequeñas y, por consiguiente, empeoraría los cuadros anteriormente expuestos.
Cuidados para la ampolla en el pezón al dar el pecho
La experta asegura que el tratamiento dependerá de cómo sea el estado de la ampolla, que pueden derivar en grietas. La enfermera aconseja que si esto ocurre, "podemos ayudar a acelerar su cicatrización, dejando el pecho al aire más tiempo". Aunque también recomienda parches que aceleran la cicatrización. Si el tratamiento no mejora el estado de estas ampollas es importante seguir practicando el agarre profundo del lactante en el pezón, ya que "es la piedra angular de la lactancia materna".
La lactancia no tiene que ser un sufrimiento
Las ampollas en el pezón puede ser una consecuencia de una mala práctica a la hora de dar el pecho. La enfermera asegura que "es muy importante que las madres sepan que dar de mamar no debe doler, porque si no aguantan hasta que están realmente saturadas". El mensaje más importante que transmite la experta en lactancia es que dar o no el pecho debe ser una decisión libre e informada, pero algo con tan fácil solución no debería ser la causa de esta decisión.
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