Cambios Metabólicos Después del Embarazo

06.11.2025

Si estás aquí, seguramente sabes que el metabolismo cambia durante el embarazo. Y viendo todo lo que te está pasando, quizás te preguntes: ¿Qué pasa después? Cuando damos a luz, nuestro cuerpo no vuelve a ser el de antes de forma inmediata, es más, siguen habiendo muchos cambios que pueden afectar a nuestro metabolismo.

También es una etapa de grandes cambios emocionales y personales que pueden afectar a nuestra salud. Es cierto que nuestro cuerpo ha sufrido una revolución hormonal durante el embarazo que nos ha hecho reír y llorar, sentirnos eufóricas y felices algunos días y otros, con miedo a todo lo que está por venir. Pero las hormonas no solo nos afectan a nivel emocional, sino que también lo hacen a nivel metabólico.

Quién nos iba a decir que la vuelta a la “normalidad hormonal” también nos iba a afectar, ¿verdad? En el postparto, la producción de estas hormonas disminuye drásticamente causando un desequilibrio hormonal que puede influir en la regulación de la insulina.

En el embarazo, que es el periodo comprendido desde la fecundación del óvulo hasta el parto, y su duración es de 37-40 semanas, se producen muchos cambios hormonales.

Cambios Hormonales Durante el Embarazo

Durante este tiempo se producen muchos cambios hormonales. Aumenta la prolactina, hormona encargada de la producción de leche.

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  • hCG (Gonadotropina Coriónica Humana): La función principal de la hCG es mantener el cuerpo lúteo y que este secrete cantidades mayores de hormonas sexuales, lo que evita el desprendimiento del endometrio y permite que este siga creciendo y acumulando nutrientes. La hCG puede detectarse en suero y orina pocos días después de la implantación. Las concentraciones séricas aumentan rápidamente durante la primera etapa del embarazo, y llegan a su máximo 60 días después de la concepción.
  • Estrógenos: Los estrógenos se secretan en la placenta y en el cuerpo lúteo, sobre todo al final del embarazo, en un proceso que implica a la madre, al feto y a la placenta. Los estrógenos sintetizados por la placenta se forman casi en su totalidad a partir de la dehidroepiandosterona y la 16-hidroxidehidroepiandrosterona, producidas por las glándulas suprarrenales de la madre y del feto. Estos andrógenos llegan a la placenta, y allí son transformados en estrógenos.
  • Progesterona: Esta hormona se forma a través del colesterol materno. El 90% de la progesterona producida en la placenta pasa a la circulación materna, y el 10% restante a la circulación fetal. Los niveles de progesterona a lo largo del embarazo aumentan de forma progresiva. Esta hormona empieza a ser secretada en la quinta semana del embarazo, y su secreción aumenta de forma progresiva.
  • Somatotropina Coriónica: La somatotropina coriónica reduce la tolerancia a los glúcidos y la sensibilidad a la insulina, por lo que es responsable del aumento de glucosa disponible para el feto.

La mayoría de las glándulas endocrinas no sexuales modifican su actividad durante el embarazo. La secreción de glucocorticoides y aldosterona en la glándula suprarrenal también aumenta. Los glucocorticoides ayudan a liberar los aminoácidos de los tejidos de la madre para ponerlos a disposición del feto. La glándula tiroides incrementa su secreción de tiroxina, con lo que se produce un aumento de su metabolismo basal.

Efectos de la Lactancia Materna en el Metabolismo

Y ahora vamos a ver qué efectos tiene la lactancia materna en el cambio de metabolismo:

  • Quemamos calorías, puesto que la producción de leche requiere de mucha energía y nuestro cuerpo utiliza las reservas de grasa que tenemos almacenadas para satisfacer esta demanda.
  • Liberamos hormonas como la prolactina y la oxitocina, que afectan a la regulación del apetito y del estado de ánimo.

Si ya has dado el pecho, ¿alguna vez has sentido un vacío en el estómago y la necesidad de comer dulce?

Tras expulsar la placenta, se produce una caída rápida de progesterona y estrógenos durante las 48 horas siguientes al parto, lo que favorece la expresión de receptores para la prolactina.

  • Inhibición de la secreción de la hormona luteinizante (encargada de producir la ovulación): el ovario está inhibido, no hay secreción de progesterona y los estrógenos se mantienen muy bajos.

En caso de que la mujer no amamante, los niveles de prolactina, aumentados durante el embarazo, vuelven a los valores pregestacionales (10 ng/mL). En caso contrario, se incrementan hasta 150 ng/mL, manteniendo una concentración basal de 50 ng/mL. La producción de leche puede llegar a 1,5 L al día, siendo incluso mayor en mujeres que amamantan gemelos. Esto produce un gran gasto metabólico en la madre, que puede perder de 2 a 3 g/día de fosfato cálcico, siendo difícil que el consumo de leche y vitamina D compensen dichas pérdidas. Debido a ello, las glándulas paratiroides aumentan mucho de tamaño. Estos aspectos deben tenerse en cuenta a la hora de diseñar la dieta de una mujer durante la lactancia.

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Por último, la pérdida de calcio en los huesos o la de masa ósea durante el embarazo y la lactancia se recuperan entre 6 y 12 meses tras el destete, siempre que exista un aporte de calcio adecuado en la dieta.

Otros Cambios Fisiológicos Durante el Embarazo

Durante esta fase hay poco crecimiento fetal, pero sí que aumentan los depósitos maternos, sobre todo de grasa. La madre incrementa su ingestión de alimentos, absorbe más cantidad de nutrientes y aumenta la formación de glicerol, grasos y triacilgliceroles. Este hecho es posible en gran medida gracias al incremento en la producción de insulina y de la sensibilidad a esta que se produce durante la gestación.

El aumento del peso durante el embarazo es de 9 a 12,5 kg de media, y la mayor parte de este aumento de peso se produce a partir de la semana 20 de gestación. De ese peso, solo aproximadamente 3,2 kg corresponden al feto y 1,8 kg al líquido amniótico, la placenta y las membranas fetales. El útero ve incrementado su peso en unos 900 g, al igual que las mamas.

A medida que avanza el embarazo, el útero desplaza hacia arriba el estómago y los intestinos. Las náuseas y los vómitos afectan hasta al 50% de las mujeres durante el embarazo, sobre todo en el primer trimestre. El aumento en la concentración de progesterona, junto con los factores mecánicos mencionados anteriormente, provoca un retraso del vaciamiento gástrico y estreñimiento.

Debido al incremento de la producción de gastrina, aumenta también la acidez gástrica.

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Cambios Cardiovasculares

Los cambios cardiovasculares se producen porque aparece un nuevo territorio vascular, la placenta, por la que pasan unos 625 mL de sangre por minuto.

  • El gasto cardiaco se incrementa, sobre todo en los dos primeros trimestres, porque aumenta la frecuencia cardiaca y el volumen de eyección cardiaco.
  • Las presiones arteriales sistólica y diastólica disminuyen.
  • La presión venosa se eleva durante el embarazo, sobre todo en los miembros inferiores, debido a que el aumento de la progesterona incrementa la distensibilidad venosa.

Cambios Respiratorios

Debido al incremento del metabolismo basal de la embarazada y a su mayor tamaño, la cantidad total de oxígeno que consume antes del parto es un 20% mayor de lo habitual y, al mismo tiempo, origina una cantidad considerable de CO2.

Estos efectos hacen que la ventilación por minuto (cantidad de aire que entra y sale de los pulmones en un minuto) aumente. El resultado final es un incremento de la ventilación por minuto de alrededor del 50%, y un descenso de la presión de CO2 de la sangre arterial varios milímetros de mercurio por debajo del de la mujer no embarazada. Por ello, la embarazada presenta un estado de alcalosis respiratoria que se compensa con la excreción renal de bicarbonato. La alcalosis respiratoria favorece la transferencia de oxígeno a través de la placenta.

A medida que avanza la gestación, el diafragma se eleva como consecuencia de la expansión del útero. Los movimientos del diafragma se ven, por tanto, dificultados; para mantener el aumento de la ventilación se produce también un incremento de la frecuencia respiratoria.

Cambios Renales

La fisiología renal quizá sea la primera en modificarse durante el embarazo. El sistema colector renal se dilata ya en el primer trimestre (esta situación es más común en el lado derecho).

La mujer embarazada suele producir más orina de lo habitual a causa de la mayor ingestión de líquidos y su elevada carga de productos de desecho. Al principio se observa una vasodilatación sistémica.

El aumento de la filtración glomerular altera las cifras de algunos analitos. El aclaramiento de creatinina se eleva un 25% en la primera parte del embarazo.

La excreción de proteínas y de albúmina a través de la orina también aumenta, lo que complica el diagnóstico y la vigilancia de las enfermedades renales durante la gestación.

Cambios Hematológicos

A lo largo del embarazo las cifras maternas de hemoglobina disminuyen por un aumento del volumen plasmático, lo que determina que haya una anemia fisiológica por dilución. La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece como criterio diagnóstico de anemia en el embarazo niveles de hemoglobina inferiores a 11 g/dL. La cifra de hematocritos también disminuye aproximadamente un 32-34%. Asimismo, puede observarse leucocitosis, y el número de plaquetas puede ser menor de lo normal.

Las concentraciones plasmáticas de proteínas (sobre todo de albúmina) descienden. Casi todos los procoagulantes, junto con los factores VII, VIII, IX, X y XII y el fibrinógeno, aumentan durante la gestación. Las cifras de protrombina, factor V, proteína C y antitrombina III no sufren modificación alguna. La actividad de la proteína S desciende.

Cambios en la Piel

  • Aparecen «arañas» vasculares en cara, pecho, brazos y vientre.
  • En el embarazo se produce una hiperpigmentación de la piel.

Cambios en el Cerebro Durante el Embarazo

Un equipo de investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), el Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón y el Hospital del Mar Research Institute, junto a otras instituciones internacionales, han realizado el primer estudio longitudinal de neuroimagen en mujeres embarazadas.

El trabajo, basado en resonancia magnética, incluyó a más de un centenar de participantes que buscaban ser madres por primera vez. En total, se analizaron imágenes cerebrales de 179 mujeres antes de la concepción, durante el segundo y tercer trimestre del embarazo y en los primeros seis meses tras el parto. Por primera vez, el estudio incluyó un grupo control de madres no gestantes, mujeres cuyas parejas estaban embarazadas durante la investigación. Esto permitió distinguir los cambios provocados por el proceso biológico del embarazo de los relacionados con la experiencia de convertirse en madre.

Los hallazgos muestran que, durante el primer embarazo, el volumen de materia gris cerebral puede reducirse hasta un 4,9 %, con una recuperación parcial en el posparto. Estos cambios afectan principalmente regiones del cerebro vinculadas a la cognición social.

Además, se observó que estas modificaciones estructurales están estrechamente relacionadas con las fluctuaciones de los estrógenos estriol-3-sulfato y estrona-sulfato, hormonas que alcanzan niveles muy elevados durante el embarazo y vuelven a la normalidad tras el parto.

El estudio también analizó la relación entre los cambios cerebrales y el comportamiento maternal. Las mujeres que mostraron una mayor recuperación de la materia gris reportaron un vínculo más fuerte con sus bebés a los seis meses del parto.

Recuperación Después del Parto

La llegada de nuestro bebé al mundo es como una gran revolución y hace que nuestra vida cambie por completo. A menudo sentimos que nos falta tiempo para cuidar de nosotras, para comer bien, descansar o hacer algo de actividad.

La falta de sueño en el postparto es real. No dormir hace que estemos más cansadas y fatigadas de lo normal. Siento decirte que así es. Los desajustes en los niveles de insulina afectan a la regulación del apetito.

La falta de tiempo durante los primeros meses del postparto también repercute en nuestros hábitos alimenticios. Ya te imaginas qué puedes hacer, ¿verdad? Algún ratito del día, en el momento en que nos sintamos listas para hacer algo de actividad física, comenzar a movernos poco a poco.

En el postparto, puedes comenzar a moverte de forma suave y respetuosa, con ejercicios adaptados de baja intensidad, a partir de la segunda semana siempre y cuando te encuentres bien. Y busca apoyo emocional si crees que lo necesitas, hay momentos en los que te puedes sentir muy sola, abrumada, desbordada… nos pasa a la mayoría.

Decálogo para Recuperar la Figura Después del Embarazo

Tras un embarazo, hay madres que recuperan la figura rápidamente. Cada genética es diferente ya que hay otras mujeres que después de dar a luz nunca llegan a volver a disfrutar de la misma figura que lucían antes, no al menos de forma natural. Por ello, aparte de seguir una serie de dietas personalizadas para mamás primerizas, lo mejor es seguir un decálogo de pautas y volver a sentirse guapa por fuera y plena junto a la compañía de tu hijo.

  1. Ejercicio diario: Lleva a tu hijo a dar una vuelta, primero con el carrito y luego con sus primeros pasos.
  2. Come mucha fibra: Exacto, como si de una dieta cualquiera se tratara.
  3. Usa fajas moldeadoras.
  4. Practica natación.
  5. Cremas especiales.
  6. Beber agua: Mínimo dos litros diarios es esencial para eliminar grasas y recuperar la figura después del embarazo.
  7. Reto mental: Proponte además un reto mental, el volver a usar la ropa que utilizabas antaño. No acudas a comprar nada.
  8. Pilates: La práctica de pilates o la gimnasia hipopresiva, te ayuda a moldear tu figura de forma rápida y constante.
  9. Evita la vida sedentaria: Tener un frágil bebé no significa tener porqué seguir con una vida pausada. Sal, entra, muévete y haz una vida activa.
  10. No te estreses: No te obsesiones en bajar de peso, si sigues estas pausas bajarás seguro. Márcate un reto a medio plazo.

Entrenamiento en el Postparto

Tu cuerpo posparto funciona diferente a como lo hacía en el pasado, y en este cambio hay implicados diferentes factores.

¿Cómo cambia el metabolismo basal después de ser madre? El número de calorías que consumimos en reposo puede verse modificado después del parto. Tener el metabolismo basal elevado o bajo varía notablemente entre unas personas y otras, y está claramente asociado a elementos como la composición corporal, la genética o la edad.

Durante el embarazo, se sufren grandes cambios en la composición corporal, lo que en algunos casos puede suponer un incremento del metabolismo basal. También se ve afectado por el propio paso de los años. Es importantísimo realizar un entrenamiento adecuado a cada una de las fases.

¿El cuerpo vuelve a ser el mismo tras el parto? El embarazo supone un cambio muy grande en el cuerpo de la mujer. Se percibe a nivel fisiológico, pero también en los músculos y los huesos. Esto se traduce en cambios muy evidentes durante ese periodo:

  • Un aumento del gasto cardíaco en un 30-50%.
  • Aumenta la frecuencia cardíaca una media de 15-20 latidos por minuto.
  • Aumento del volumen sanguíneo en un 40-50%.
  • Mayor disponibilidad de glucosa en sangre: Es el alimento para el futuro bebé.
  • Mayor consumo de oxígeno en la respiración.
  • Mayor curvatura de la espalda: la conocida como lordosis lumbar.

Todas estas modificaciones no desaparecen según nace el bebé, sino que el cuerpo necesita su tiempo para ir recuperando un estado más parecido al inicial. Es importante ser conscientes de que todos los cambios que se producen durante el embarazo impedirán que el cuerpo pueda volver a ser exactamente igual que antes. La meta no debería ser, por lo tanto, recuperar el cuerpo que tenías antes de quedarte embarazada.

Una de las formas de mantener un buen estado de forma y recuperarse lo mejor posible tras el parto es entrenar durante el embarazo. Durante años se ha asociado estos nueve meses a un periodo delicado, donde no se recomendaba nada más que reposo o caminar. Sin embargo, este ejercicio es insuficiente para la futura madre y para el bebé. Tampoco el pilates para embarazadas es una alternativa adecuada si esa va a ser la única actividad habitual.

La American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) recomienda expresamente realizar ejercicio de fuerza y de resistencia. Todo ello, siempre y cuando haya un consentimiento previo de tu obstetra y te dejes asesorar por un entrenador especializado en el área.

La mayor parte de mujeres embarazadas tienen miedo de hacer ejercicio durante el embarazo, pero no así tras es parto. Curiosamente, en todo caso debería ser al revés, ya que el embarazo no es una patología, y sin embargo el posparto sí puede ser patológico.

La motivación por recuperar la forma física lleva en muchas ocasiones a empezar a entrenar antes de tiempo. La recomendación general es empezar una vez pasada la cuarentena (en partos vaginales) o pasados 3 meses (si el parto ha sido por cesárea). Hay que tener en cuenta que cada mujer y cada parto es diferente, lo que obliga es adaptar esta recomendación general a cada caso.

Si empiezas antes de tiempo, la probabilidad de sufrir una lesión será elevada. Piensa que el cuerpo se había preparado para llevar un bebé en el útero, y ese peso y esos cambios fisiológicos se han modificado de forma repentina: de un día para otro.

En este punto también puede parecer que el entrenamiento no es tan efectivo como lo era, pero resulta imprescindible seguir una progresión para alcanzar el estado de forma con el que te sientas bien.

Factores que Afectan la Recuperación Tras el Parto

Efectivamente, no es lo mismo haber pasado por un parto o por tres, como tampoco se puede comparar el cuerpo de una mujer que ha dado a luz con 25 años o con 40. La recuperación siempre va a ser mucho mejor cuanto más joven, y cuantos menos embarazos se hayan tenido.

Además, con el embarazo podemos sufrir cambios metabólicos como hipotiroidismo o la diabetes gestacional, que también se ven afectados por esas diferencias. En todo caso, y siempre que exista un objetivo físico y visible, es necesario ser realista y entender que en muchos casos jamás se recuperará el cuerpo pre embarazo. El objetivo, por ello, debería medirse siempre en salud y no en kilos o tallas.

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