Canciones de Cuna Chilenas: Un Legado Musical y Cultural

30.10.2025

La nana o canción de cuna es un tipo de canción popular que se ha transmitido oralmente de generación en generación, en la que se pueden encontrar muchas de las primeras palabras que se le dicen al niño pequeño. Se admite comúnmente que la nana es una canción breve con la que se arrulla a los niños, que tiene como finalidad esencial que el destinatario de la misma concilie el sueño; su interpretación se produce, en la mayoría de las ocasiones, cuando el niño no se quiere dormir o cuando tiene dificultades para conciliar el sueño.

En cualquier clasificación del Cancionero Infantil que contemple las edades del niño, habría que incluir la canción de cuna -junto a los primeros juegos mímicos- en el apartado de composiciones que requieren la figura de un adulto como emisor de la cantilena, y que se corresponde con los primeros años de la vida del infante, es decir, desde su mismo nacimiento hasta los momentos en que empieza a ser capaz de expresarse oralmente con cierta autonomía, aunque ello no impedirá que se sigan practicando durante más tiempo (Cerrillo, 2005: 33-44).

Orígenes y Evolución de las Nanas Hispánicas

El género se ha enriquecido, por tanto, con nanas de nueva creación, compuestas por diferentes autores españoles (el propio Lorca, Gerardo Diego, Vicente Aleixandre, Rafael Alberti, Miguel Hernández, Carlos Murciano, Gloria Fuertes, Federico Muelas o Carmen Conde, entre otros) e hispanoamericanos (Nicolás Guillén, Gabriela Mistral o Pablo Neruda). Gracias a todo eso, la nana, como modalidad de poesía lírica popular de tradición infantil, aún se encuentra viva en la tradición de los países de habla hispana, con ese nombre, o con el de canción de cuna, e incluso con otras denominaciones no tan conocidas en España: arrullos, cantos de arrorró o rurrupatas.

Su vigorosa existencia en la tradición hispánica se corrobora con documentos que confirman su interpretación desde hace muchísimos años, pero no se trata de una existencia exclusiva del mundo de habla española, pues este tipo de canciones, (con otros nombres, pero con los mismos contenidos y parecidas formas) se interpretaron y se interpretan también en otros países hablantes de lenguas diferentes: ya en el siglo XIX, Francisco Rodríguez Marín comprobó las semejanzas que existían entre nanas españolas, italianas, portuguesas y francesas, afirmando no sólo las influencias que entre ellas se producían, sino también su pertenencia a una tradición común, en este caso románica.

Pero volvamos a la nana hispánica: su origen español, al igual que los demás géneros del folclore infantil, parece fuera de toda duda; de otro modo, sería difícil explicar no sólo los parecidos, sino incluso las exactitudes, que existen entre composiciones de diversos países hispanoamericanos, que antes de la llegada de los españoles hablaban lenguas muy diferentes.

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Los registros de embarque de las expediciones españolas a América nos indican que, junto a libros religiosos, vidas de santos, sermones, vocabularios eclesiásticos, obras de Garcilaso de la Vega o Fray Luis de Granada, también se llevaron al otro lado del Atlántico colecciones de romances y de canciones, así como resmas de coplas (que solían incluir textos de tradición popular), catones y cartillas.

Además, los testimonios indirectos de algunos cronistas de Indias (Pedro Cieza de León, Diego Fernández Palencia o Bernal Díaz del Castillo) nos confirman este trasvase de España a América: Díaz del Castillo, en su Conquista de Nueva España (BAE, XXVI, 36, p. ...En 1519, cuando los barcos de Cortés se hallaban ante las costas de México, Alonso Hernández Portocarrero comentó a su capitán: 'Cata Francia, Montesinos, / cata París la ciudad, / cata las aguas del Duero / do van a dar a la mar //'. Versos que pertenecen al conocido romance de Montesinos, de gran popularidad en la época.

De sobra son conocidas las versiones que, en diversos países de la América de habla hispana, existen de los temas romancísticos de Mambrú, Delgadina, Bartolo o La pájara pinta, por poner sólo algunos ejemplos, manteniendo casi siempre los elementos básicos de la composición originaria española. Es de suponer que los viajeros preferían los 'libros profanos', entre los cuales había literatura de ficción propia del tiempo [...] Muy numerosas son la sobras de poesía épica y lírica, y a finales de siglo [se refiere al XVII], los romances y cancioneros.

Existen muchas coincidencias entre esos testimonios [se refiere a los que cita Rodrigo Caro en Días geniales o lúdricos y otros poetas españoles de la Edad de Oro] y las rimas infantiles de nuestro tiempo: como si los niños de hoy fueran los mismos -casi los mismos- que vivieron en los siglos XVI y XVII (y aún podemos decir, como si fueran los mismos que vivieron en la Edad Media, puesto que esas cancioncitas eran ya viejas cuando fueron recogidas).

Como si los niños fueran inmunes a los cambios históricos, a la renovación de las corrientes culturales, al ir y venir de las modas poéticas. La canción de cuna es uno de los pocos géneros del Cancionero Infantil en que el papel de emisor lo representa un adulto.

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Elementos Comunes en las Nanas

La sencillez comunicativa de la nana, en la que un emisor (el adulto) transmite un mensaje (directo, breve y conciso) a un destinatario (el niño) del que no se suele esperar contestación, no es impedimento para que aparezcan elementos que, literariamente, la enriquecen; sirva como ejemplo que el emisor se apoya en determinados personajes -que tienen una función secundaria- para reforzar los contenidos de su mensaje, es decir, para incitar al niño a que concilie el sueño.

La frecuente presencia de la madre, las citas a la ausencia del padre, las referencias a diversos quehaceres hogareños (lavar, planchar, cocinar) y el constante recuerdo del amor que los padres sienten por su hijo confieren a las nanas un especial tono afectivo, muy familiar, que las identifica, y que, además, aparece potenciado por la presencia de abundantes diminutivos: «nanita», «casita», «pajaritos», «chiquitín», «ojitos», «guagüita», etc., por un lado, y de frecuentes estribillos que, con su ritmo reiterativo y machacón, logran crear esa sensación de arrullo que, presumiblemente, debe ayudar al niño a dormirse: A la ro, ro, ro; A la nea, nea; Ea, ea, ea; Arrorró, arrorró; Ea la ea, ea la ea, son algunos de los más usados en la nana hispánica.

El tono afectivo a que antes nos hemos referido no es el único en la tradición de la nana: es también importante el tono derivado de la propia concepción de estas canciones, es decir, el tono imperativo con que se induce al niño a que concilie el sueño lo más rápidamente que sea posible. Precisamente, las nanas en que este tono imperativo es más explícito son las que más vivas se conservan, tanto en España como en Hispanoamérica.

Se unen, pues, en ocasiones, lo familiar y lo imperativo, pero ello no nos oculta la existencia explícita de amenaza en otras nanas: conocida es la tradición del coco, personaje que, curiosamente, no aparece en muchas nanas españolas, pero cuya existencia popular está muy extendida, asociada siempre al género de la nana. La fuerza mágica del coco es, precisamente, su desdibujo.

Nunca puede aparecer, aunque ronde las habitaciones. Y lo delicioso es que sigue desdibujado para todos. Se trata de una abstracción poética y, por eso, el miedo que produce es un miedo cósmico, un miedo en el cual los sentidos no pueden poner sus límites salvadores… porque no tiene explicación posible [...] El miedo que el niño le tenga depende de su fantasía y puede, incluso, serle simpático.

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En lenguaje de los niños, vale figura que causa espanto, y ninguna tanto como las que están a lo oscuro o muestran color negro de 'cus', nombre propio de Can, que reinó en Etiopía, tierra de los negros. El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua se refiere al «coco», en la cuarta entrada de dicho término, como «fantasma que se figura para meter miedo a los niños».

Y el Diccionario de uso del español, de María Moliner, por su parte, lo define como «ser fantástico, supuesto demonio, con el que se asusta a los niños» (Moliner, 1987: 655), y remite a otros personajes de significado similar, como bu, camuñas, cancón, cuco y papón, a los que nosotros añadiríamos El tío del saco y el Sacamantencas.

La tradición de la nana no es sólo española, ni siquiera hispana; con la misma o con otras denominaciones, en toda Europa se asusta con el coco, entendiendo como tal ese ser imaginario que produce miedos infantiles, que serán mayores o menores, según sea la propia fantasía del niño destinatario de la amenaza.

En el sur, el 'toro' y la 'reina mora' son las amenazas. En Castilla, la «loba» y la «gitana». Rafael Alberti, que también escribió unas cuantas nanas, de clara inspiración popular, anuncia al niño que no duerme, en una misma canción, la posible venida, como seres amenazadores, del viento, los perros, el búho y el gavilán.

En Hispanoamérica también se asusta al niño que no duerme con seres reales o imaginarios. Como se puede comprobar, la canción de cuna, a menudo, invoca a seres que provocan en el niño temores, miedos, angustias o llantos. Ante ellos, la arrulladora intenta liberar al niño de todo eso con el arrullo -rítmico, afectivo, maternal- de la nana que canta.

La madre protectora, la madre refugio, la madre cuna, la madre amor es la que conducirá al niño hacia el sueño tranquilo con la voz y la música de la nana. En la nana nos encontramos con la síntesis del amor filial y del miedo provocado; cariño y amenaza explícita; realidad y fantasía. En la nana hispánica está contenida la propia dualidad de la vida misma desde sus orígenes, así como los sentimientos que más vivamente han caracterizado al hombre, con sus obsesiones, sus amores, sus miedos y sus esperanzas.

No podemos olvidar que la canción de cuna está inventada (y sus textos lo expresan) por las pobres mujeres cuyos niños son para ellas una carga, una cruz pesada con la cual muchas veces no pueden [...] Son las pobres mujeres las que dan a sus hijos este pan melancólico y son ellas las que lo llevan a las casas ricas.

Como es fácil comprobar, la literatura busca a las personas a lo largo de toda su vida, bien para presentarle historias que sucedieron hace muchos años, bien para anunciarle los caminos del futuro más cercano, bien para acompañarle en fantásticos viajes o para compartir los sentimientos de personajes que ya son leyenda. La riqueza literaria de la canción de cuna, así como su ininterrumpida transmisión de generación en generación, nos obligan a realizar todos los esfuerzos posibles para evitar que terminen desapareciendo.

Canciones Infantiles Problemáticas

Hay canciones infantiles que todos hemos cantado y, muchas de ellas, se siguen cantando hoy en día. Sin embargo, cuando ahora las escuchamos nos damos cuenta de que transmiten a los niños un mensaje muy poco apropiado: unas son machistas, violentas, racistas y algunas, incluso, hacen apología de la violencia de género y el feminicidio.

Todos tenemos en la memoria canción infantil que hemos tarareado hasta la saciedad y, lo cierto, es que estas composiciones musicales tienen muchos beneficios en el desarrollo de los niños. Las canciones ayudan a los peques a mejorar su comprensión y utilización del lenguaje, a ejercitar la memoria, a estimular su creatividad, a potenciar y trabajar la concentración...son grandes herramientas de acompañamiento en la evolución infantil. Además, por ejemplo, cuando una canción es compartida con más gente que se la sabe crea una sensación de unión, de grupo, que también es enriquecedora.

Sin embargo, debemos ser conscientes de que las canciones tienen mensajes potentes que transmiten y que llegan a los niños, teniendo una repercusión e influencia mucho mayor de lo que pensamos, por eso es importante saber qué canciones llegan a nuestros hijos y qué valores o enseñanzas les pueden transmitir estas. El machismo es una lacra social que hay que empezar a combatir desde la infancia y, para ello, la herramienta clave es la educación.

Si queremos educar niños respetuosos, igualitarios, tolerantes y que no sean machistas en primer lugar debemos dar ejemplo y en segundo lugar tenemos que cuidar la educación, los valores, los mensajes que reciben y las canciones infantiles forman parte de ello. A través de estas canciones los niños ya están recibiendo unos mensajes que van asimilando y les van dando información, por eso, es importante intentar que el RESPETO, la IGUALDAD y la TOLERANCIA estén presentes en las mismas.

En la selección de canciones que hemos hecho en este artículo, las hay que claramente tienen un mensaje poco respetuoso hacia las mujeres (hacia las niñas) a las que se reduce a imagen,a cualidades como ser bonitas y buenas o a habilidades relacionadas con tareas domésticas como cocinar, por ejemplo. También hay letras de algunas canciones que van más allá del machismo y hacen una clara apología de la violencia, cosa que no se debe permitir y debe evitarse que estas canciones sigan pasando de generación en generación como si nada.

En alguna otra de las canciones elegidas se repasan, por ejemplo, oficios habituales y echamos en falta que se asocie a las mujeres con otro tipo de oficios que no sean solamente planchadoras, costureras y profesiones similares. Dar visibilidad a la mujer en otras profesiones y oficios es fundamental y es importante que los peques tomen conciencia de ello desde chiquitines.

Ejemplos de Canciones Problemáticas

Don Federico y la violencia de género

“Don Federico mató a su mujer, la hizo picadillo y la puso a remover…” Esto es solo un trozo de esta canción, que cuenta con otras variantes como “Don Federico mató a su mujer, la hizo picadillo y la puso en la sartén”, ha sido cantada por muchos niños acompañada de juegos de palmas y de manos. Así es, muchos de nosotros hemos cantado una oda a un maltratador y asesino sin casi despeinarnos. Un mensaje nefasto para los niños, una canción que debemos desechar de su repertorio y que nunca debería haber existido.

La explotación infantil y el machismo

Ahora nos llevamos las manos a la cabeza si recordamos aquella canción que muchos de nosotros hemos oído e incluso cantado de niños: “Lunes antes de almorzar, una niña fue a jugar, pero no pudo jugar porque tenía que lavar. Así lavaba así, así…”. Y así también se le pasaban los días y las semanas a la pobre niña todo el día haciendo labores, sin poder jugar y sufriendo una clara explotación infantil y machismo, porque si había que hacer labores, era la niña la que debía hacerlas… Un mensaje deplorable para los peques, además de dar muchísima pena…

Al pasar la barca y el barquero acosador

Esta canción la hemos cantado muchos mientras saltábamos a la comba. Hasta ahí todo normal, pero cuando hoy escuchamos la letra nos chirría bastante eso de que el barquero le insistiera a una niña que ella no pagaba dinero porque era bonita y que le dijera que le había gustado…La conducta del barquero no parece, desde luego, la más adecuada y no nos gustaría que se topara con nuestros hijos… Debemos luchar contra los mensajes que normalicen este tipo de conductas.

Invitación al alcoholismo

Esta canción quizá no sea tan conocida para muchos, pero la pequeña Wendi Sulca, una niña peruana que con 7 u 8 años cantaba a pleno pulmón que necesitaba beber cerveza para superar el sufrimiento que le causaba un amor, se hizo tremendamente popular y no fueron pocos los niños y niñas que cantaban sus letras. El mensaje que transmitía era, cuanto menos, poco apropiado…

Alegría y optimismo para todos

Pongámonos en situación: un grupo de niños pequeños cantando al unísono que ya se ha muerto el burro de la tía Vinagre y que se lo llevó Dios de esta vida miserable, que estiró la pata y cerró el hocico…hombre, una canción así alegre, lo que se dice alegre y optimista no es…y lo dice alguien que no ha olvidado la letra después de cantarla en clase con ocho años cuando un profesor decidió amenizar así la clase…

Mujeres por doquier

Todos hemos cantado con alegría esa canción en la que el capitán inglés pregonaba que él tenía una mujer en cada puerto, que la rubia era fenomenal y que la morena tampoco estaba mal…un mensaje machista y que no coincide con el respeto a las mujeres que muchos queremos transmitir hoy en día a nuestros hijos. Sobre todo porque no sabemos, ya que la canción no lo decía, si esas mujeres también tenían otros capitanes y todos estaban felices y contentos o las mujeres vivían engañadas esperando a su capitán pensando que el sentimiento era mutuo…

Como para dormir así

"Duérmete niño, duérmete ya que viene el coco y te comerá”…y así, con estos buenos pensamientos y con tan buen rollo pensaban que nos durmiéramos. Recordemos: utilizar la táctica del miedo con los peques nunca es una buena idea.

Arroz con leche machista

La letra de esta popular canción infantil es de lo más machista, tanto que ya han surgido nuevas versiones más feministas e igualitarias como la que puedes ver en este enlace: “Letra de la canción arroz con leche en versión feminista”.

Violencia para aprender

Esta letra de esta canción infantil panameña que se popularizó en muchos países lanzaba un mensaje muy poco apropiado invitando al uso de la violencia: “Me subo a la cama, tiro la maleta, rompo una botella, mi mamá me pega, yo le pego a ella”. Pues eso, todo muy lógico.

La niña María, venga a bailar

Hombre, que digo yo, que no hace falta amenazar ni castigar a la niña si no quiere bailar…

Don Pepito y el feminicidio

Sin palabras para la letra de esta canción infantil que no habíamos escuchado, pero hemos encontrado en la red y resulta que es una popular canción infantil en algunos países…Repetimos, sin palabras, solo la más absoluta repulsa.

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