Casas para Bebés: Tipos, Materiales y Seguridad
A los niños y niñas les encanta jugar a casitas. Ya sea con unas cajas, mantas o sábanas y sillas, o más sofisticadas, como de plástico o de madera, para ellos su cabañita es un rincón mágico -y a veces secreto- en el que dejar volar su imaginación, esconderse y divertirse jugando.
Si tienes espacio en tu hogar, y sobre todo terraza, patio o jardín, presta atención a este artículo sobre casas infantiles. A continuación, explicamos los beneficios de este tipo de juego para los más pequeños y presentamos algunos consejos para elegir la casita infantil más adecuada para tus hijos.
Beneficios de Jugar a Casitas
El juego es muy importante para los niños. Y jugar a casitas, no solo de muñecas, también. Según la ‘Guía AIJU 3.0 del Juego y juguete’, realizada por el Instituto Tecnológico del producto infantil y de ocio AIJU basándose en estudios con menores y sus familias, las casitas infantiles están entre los juguetes más queridos por los niños a partir de los tres años, ya que les ofrecen un «espacio único, seguro y privado de juego en casa», donde se sienten protegidos, liberan estrés y aprenden a estar solos.
Pero también son refugios donde leer, dibujar, pintar, esconderse, poner a salvo sus tesoros, divertirse con los amigos y hasta donde guardar sus juguetes para mantener su habitación ordenada.
Asimismo, como comenta Natalia Cucalón, psicopedagoga colaboradora de la Asociación Pro-Colegio Oficial de Pedagogía y Psicopedagogía de la Comunidad de Madrid (PROCOLPED), en estas casitas los menores juegan a hacer lo que hacen los mayores, sus figuras de referencia. “Los niños aprenden por imitación, por modelado, por lo que jugar a situaciones que ocurren en la vida cotidiana (hacer la comida, limpiar, hacer la compra…) significa tener las responsabilidades que tienen sus modelos”, explica.
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Como se detalla en la guía de juguetes citada, y amplía la especialista consultada, el juego con las casitas brinda los siguientes beneficios a los niños:
- Incentiva su creatividad. Estos juguetes les permiten desarrollar mucho su imaginario, por las múltiples oportunidades que les brinda para inventar y crear divertidas historias con sus amigos y amigas, a la vez que amplían vocabulario (partes de la casa, mobiliario, objetos, acciones…).
- Mejora sus habilidades sociales. Como en estas casitas caben varios niños, favorece su socialización y el aprendizaje compartido. Además, les ayuda a desarrollar estrategias para interactuar con su entorno próximo. “Aunque el juego autónomo es importante, también lo es el juego acompañado, ya que posibilita la retroalimentación. Además, al jugar acompañado, se crean situaciones imprevistas que permiten a los niños pensar soluciones y vías de juego, con lo que promovemos el desarrollo de funciones tan importantes como la flexibilidad cognitiva o inteligencias tan fundamentales como la emocional”, aclara la experta.
- Favorece la actividad física y la psicomotricidad. Estos juguetes estimulan el movimiento y el desarrollo motor grueso (correr, saltar, agacharse…) y fino (abrir y cerrar puertas y ventanas, encajar objetos…). Y si son exteriores, resultan más saludables, ya que el juego al aire libre les ayuda a interactuar con el medio ambiente.
- Les enseña a ser responsables, aprender hábitos y rutinas domésticas. Jugar a casitas permite a los más pequeños desarrollar, primero, el juego funcional (coger una escoba y barrer, por ejemplo) y, posteriormente, el simbólico (coger un palo y hacer que es una escoba para barrer). Con estos dos tipos de juegos “integran conocimientos nuevos a partir del juego, a la vez que entienden las responsabilidades y tareas de casa”, asegura Natalia Cucalón.
- Fomenta las actividades en familia. Estas casitas son muy apropiadas para el juego individual, pero, por lo general, a los menores les resulta más motivador si un adulto de referencia juega con ellos. Pero, cuando son más mayores (en torno a los 5 años), también les gusta jugar en las casitas con sus hermanos, especialmente si son más pequeños. ¿Por qué? “Se sienten que pueden enseñar algo a los demás y, además, tienen la responsabilidad de ser una referencia para otros”, señala la psicopedagoga.
Tipos de Casitas Infantiles
Casita infantil casera
Todo niño ha hecho alguna vez su propia casita. Estas son las más baratas, pues se aprovecha de todo lo que hay por casa para construirlas, además de ser las que más fomentan su creatividad.
¿Cómo facilitar la edificación? Bastará con que tengan a su alcance los materiales para que ellos mismos se pongan manos a la obra y levanten su casita. Dentro del hogar (en la sala o su habitación) podrán usar sábanas y toallas viejas, telas de colores, de diversos tamaños, opacas y transparentes, cajas de cartón, cojines, almohadas, cuerdas, pinzas, el palo de la escoba… Las sillas, la cama, la mesa y el resto de muebles son lo más conveniente como puntos de apoyo para las paredes y el techo.
Las cuerdas, las pinzas y los objetos pesados (libros o juguetes grandes) servirán para sujetarlos. Y una guirnalda de luces de Navidad serán perfectas para dar este toque mágico al refugio. ¿Qué tal para una fiesta de pijamas?
Y si prefieren montar su cabaña o cueva en el jardín, ayúdales a reunir palos, ramas, hojas, piedras… respetando el entorno natural para que puedan hacerse con todo lo necesario.
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Casita infantil de cartón
Este tipo de casitas constituyen la opción más económica (las hay por 30-40 euros), si es que te decantas por su compra, pero también las menos resistentes. Ligeras y fáciles de montar, las casas de cartón solo podrán utilizarlas en espacios exteriores en verano, y siempre que no llueva o haga mucho viento.
Eso sí, brindan la posibilidad de decorarla a su gusto, ya que en su mayoría son blancas, fabricadas en cartón reciclado y se pueden pintar, dibujar sobre ellas o colocar pegatinas. Idóneas para las fiestas de cumpleaños.
Casita infantil de tela
Las casitas de tela también son una alternativa barata (desde 20 euros) y resultan muy sencillas de montar (en 10 minutos o menos, si son estilo pop up) y desmontar. Las más fáciles de levantar están confeccionadas con poliéster resistente, impermeable y fácil de limpiar.
Y las más complicadas (y algo más caras), las de lona de algodón y madera de pino: las típicas tiendas de campaña indias para niños (tipi), que a veces vienen con luces, banderas… Ideales para espacios interiores y, en ocasiones, para exteriores. Como las caseras, las tipis son muy comunes en fiestas de pijamas.
Casita infantil de plástico
Entre las casitas infantiles que se comercializan para colocar en terrazas y jardines (y en interiores), las de plástico son las menos difíciles de montar: con su sistema click clack sin herramientas, en menos de una hora ya están listas. Están concebidas con materiales de gran durabilidad y resistentes al sol y sus rayos ultravioletas, la lluvia y los cambios de temperatura.
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Aun así, en invierno y si tu hijo no la utilizará, guárdala para una mejor conservación. Las puedes encontrar por precios que oscilan entre los 80 y los 500 euros, con pesos máximos desde los 8 a los 25 kilos.
Hay castillos, casitas protagonizadas por sus personajes preferidos y con diversidad de accesorios: timbre eléctrico, bancos y mesa de picnic para dos, buzón para las cartas, maceteros, comederos de pájaros, canasta, cocina, valla… y hasta pegatinas adhesivas para decorar, escaleras y tobogán.
Casita infantil de madera
Si te atreves, eres muy manitas, tienes tiempo y los materiales necesarios (madera, tela asfáltica, tornillos, bisagras, cola, barniz…) y las herramientas adecuadas (taladro eléctrico, sierras, escuadras, martillo…), en Pinterest tienes planos en pdf de casitas de madera para niños. ¡Construye una para tus hijos!
Pero, una alternativa más cómoda es hacerte con una casita de madera prefabricada, pues se venden con paneles preensamblados (montada en placas) para que todo sea lo más sencillo posible. Así, basta con atornillar los paneles y en menos de una hora tienes una casita infantil de madera en tu jardín o terraza. Tan solo tendrás que preocuparte antes de encontrar un espacio liso para ponerla -y no moverla-, ya sea a ras de suelo o elevadas casi un metro.
Estas casitas de madera de cedro, pino o abeto escandinavo y tratamiento especial contra plagas e inclemencias del tiempo cuestan entre 300 y 1.500 euros y pesan como mínimo 35 kilos. Como en el caso de las de plástico, vienen con jardinera, pizarra, escalera, tobogán, chimenea en el interior, valla, banco, buzón, teléfono…
Comprar casitas infantiles: en qué debes fijarte para elegirlas
Para decantarte por un modelo y otro de casitas para niños, mira bien que se adapte a tu hogar, tus necesidades y las de tu hijo. Ten en cuenta que cuantas más ventanas y puertas tenga, más controlado estará el pequeño. Y no escatimes en los materiales: deben ser resistentes en el caso de usarlos en terrazas o jardines.
Aquí deberás fijarte en el tamaño y el peso de la casita infantil, como ocurre con las piscinas en la terraza. Si prefieres una para interiores, no te olvides de que con frecuencia las puertas y ventanas estarán abiertas y que tu hijo entrará y saldrá por ellas a menudo.
El montaje en estos casos es sencillo, pero siempre es importante no pasar por alto las instrucciones.
La mayoría de fabricantes dicen que sus casitas infantiles son para niños con edades a partir de los tres años, pero si hablamos de más mayores (8-9 años) las casitas de madera en un árbol son una buena opción “porque crean un entorno de tranquilidad que les permite empezar a disfrutar de momentos a solas”, explica la psicopedagoga. Aun así, es recomendable siempre la supervisión de un adulto.
A fin de que no sea un juguete falso, comprueba que en el embalaje lleva la marca CE, que garantiza la seguridad y la calidad del juguete. Además, fíjate en que tenga la certificación EN71, que verifica que cumple ciertas normas mínimas de seguridad.
Una casita infantil es mucho más que un simple juguete: es un espacio que se adapta a cada etapa de la infancia. Este tipo de estructura está pensada para el juego creativo y se convierte en un verdadero escenario de aventuras donde los niños exploran, aprenden y crecen.
Una casita infantil contribuye al desarrollo integral de los niños. También les enseña a compartir, negociar y crear historias junto a otras personas. A nivel físico, entrar, salir, trepar, agacharse y moverse dentro de la casita estimula la motricidad gruesa.
Uno de los mayores valores de una casita infantil es que fomenta el llamado juego simbólico, una etapa fundamental en la infancia. Este tipo de actividad desarrolla la creatividad, mejora la comunicación verbal y permite que el niño explore sus emociones.
Tener un espacio propio les da a los niños una primera sensación de independencia. La casita infantil se convierte en su “hogar”, un lugar donde toman decisiones y se sienten responsables. A la vez, al no tener reglas preestablecidas de juego, les permite usar la imaginación sin límites.
Además de ser divertida, una casita infantil debe ser segura, funcional y adaptarse a las necesidades reales del niño y del hogar. No todas las casitas infantiles están pensadas para las mismas edades.
Algunas están diseñadas para niños pequeños desde los 18 meses, con puertas bajas, esquinas redondeadas y acceso fácil. Además, es clave evaluar el espacio disponible en tu hogar o jardín. Hay modelos compactos ideales para interiores, otros pensados para balcones o terrazas y estructuras más grandes para jardines.
Antes de invertir en una casita infantil, debes asegurarte de que cumpla con las normativas europeas vigentes para juguetes, como el marcado CE y la norma EN71. También es importante verificar que no haya bordes afilados, piezas pequeñas desmontables, ni riesgos de atrapamiento de dedos.
Las casitas infantiles no son todas iguales y cada etapa del crecimiento infantil requiere diferentes estímulos, tamaños y niveles de seguridad.
Consideraciones Específicas por Edad
- De 18 meses a 3 años: En esta etapa temprana, lo más importante es la seguridad. El diseño de la casita infantil debe ser simple y accesible, con puertas anchas, colores llamativos y juegos sensoriales. Estas casitas suelen estar pensadas para usarse en interiores o zonas protegidas del exterior.
- De 3 a 5 años: A partir de los tres años, los niños comienzan a participar de forma más activa en el juego simbólico. El tamaño también aumenta, pero aún deben ser fáciles de montar y desmontar.
- De 5 años en adelante: Para niños un poco más grandes, una casita infantil se convierte en un centro de juegos. También empiezan a aparecer las casitas de madera para niños o de plástico reforzado que permiten usarse durante todo el año. Este tipo de casitas estimula el juego grupal, la creatividad y la construcción de roles.
- Niños mayores: Los niños mayores buscan mayor autonomía y desafío. Suelen ser casitas de madera o fabricadas con materiales robustos que resisten el paso del tiempo y las condiciones climáticas.
Accesorios y Personalización
Una casita infantil puede transformarse con algunos complementos bien elegidos. Los toboganes y columpios son un extra muy popular porque suman movimiento y dinamismo al juego. Una silla infantil de color amarilla puede ser otro objeto ideal para añadir un toque alegre, confortable y útil.
Cada etapa de la infancia encuentra en este tipo de juguetes un espacio propio donde crecer, explorar y ser. Ya sea con accesorios, detalles decorativos o estructuras más complejas, siempre hay opciones para personalizar y ampliar su universo de juego.
Tabla comparativa de tipos de casitas infantiles
| Tipo de Casita | Materiales | Precio Aproximado | Ventajas | Desventajas |
|---|---|---|---|---|
| Casera | Sábanas, cajas, muebles | Muy bajo (aprovechamiento de recursos) | Fomenta la creatividad, económica | Poca durabilidad, requiere imaginación y esfuerzo |
| Cartón | Cartón reciclado | 30-40 euros | Económica, fácil de montar y decorar | Poca resistencia, solo para uso en interiores o exteriores con buen tiempo |
| Tela | Poliéster, lona de algodón, madera de pino | Desde 20 euros | Fácil de montar, ligera, algunas impermeables | Las de poliéster pueden ser menos estéticas, las de lona y madera más caras |
| Plástico | Plástico resistente a UV y clima | 80-500 euros | Duradera, fácil de montar, resistente al clima | Puede ser menos estética, requiere espacio para guardar en invierno |
| Madera | Cedro, pino, abeto escandinavo | 300-1500 euros | Muy duradera, estética, personalizable | Más cara, requiere montaje o construcción, necesita tratamiento para plagas |
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