El Impacto del Aborto en la Sociedad y sus Consecuencias
El aborto es un tema complejo que involucra diversas perspectivas sociales, éticas y de salud. Se analiza al aborto como un bien social examinando las distintas miradas que tiene la sociedad con respecto al aborto y sus leyes. En este artículo se discutirán las implicancias de las posiciones que tienen los actores relacionados con el aborto en nuestra sociedad.
Las Diferentes Posiciones Frente al Aborto
Se identifican, a grandes rasgos, tres grupos:
- Quienes manifiestamente se encuentran contra el aborto y dicen velar por la santidad de la vida.
- Quienes están a favor de la despenalización del aborto y encuentran su fundamento en el hecho de que el aborto es un problema de salud pública que afecta la dignidad de las mujeres.
- Las posiciones intermedias donde están aquellos que ni están absolutamente en contra del aborto ni están a favor del aborto en todas sus causales.
Es preciso resaltar las consecuencias de su propia posición, y responsabilizarlos de las consecuencias que implica la penalización del aborto: si el objetivo de someter al aborto a la ilegalidad es defender la vida de los embriones, la penalización del aborto no cumple su objetivo. La mayoría de las internaciones y muertes de mujeres se dan en los sectores más pobres de la sociedad, lo que no sólo implica que el objetivo de proteger la vida prenatal no se cumple, sino que la penalización del aborto acentúa la inequidad existente.
Desde el punto de vista teórico, la posición pro vida es una posición dogmática, deontológica y con un gran componente religioso que se asienta sobre la santidad de la vida, justificada desde la visión ―religiosa― de que la persona comienza desde el momento de la concepción. Desde el punto de vista práctico, la posición pro vida es contradictoria. Invierten una enorme cantidad de poder y dinero en demonizar al aborto y a las mujeres que recurren a la interrupción del embarazo y prácticamente no hacen nada o muy poco para prevenir el embarazo no deseado.
El grupo favorable a la despenalización no muestra muchas fisuras desde el punto de vista teórico ni el práctico. La necesidad de la despenalización del aborto se basa en evidencias que provienen de las ciencias sociales y las ciencias de la salud.
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El tercer grupo, en cambio cavila en su postura continuamente. Cree que el aborto debe ser legal, pero desaconsejado, o legal pero con plazos estrictos, transigiendo en las 12 o 14 semanas de embarazo como una concesión políticamente correcta que limita lo políticamente incorrecto del aborto. Así, la posición altamente influyente, que busca un punto de equilibrio entre los derechos de las mujeres y las creencias sobre la santidad de la vida, fracasa al desconocer las deficiencias de nuestras políticas públicas en materia de educación sexual y acceso a anticonceptivos.
El Aborto como un Derecho
El aborto es un derecho. El despenalizador del aborto ha debido siempre excusarse por su postura. Una mujer debe tener el derecho de no tener un hijo o puede rehusarse a continuar un embarazo. Como dice la filósofa del MIT Judith Jarvis Thompson un feto no tiene el derecho de apoderarse del cuerpo de una mujer.
Por los argumentos anteriores he modificado mi manera de pensar en cuanto al aborto como algo malo y triste, o como algo inmoral pero necesario. Prefiero en cambio que el relato se convierta en algo normal, común y que hace a la vida reproductiva de las mujeres hoy, mañana, ayer y siempre desde que la mujer es mujer. Por ello el aborto debe ser considerado como una parte importante del cuidado de la salud en general y reproductiva en particular. El aborto es necesario y no es un mal sino un bien social. Aborto y maternidad van de la mano. La libertad de ser madre implica la libertad de no serlo.
El Aborto No Seguro: Una Crisis Médica Prevenible
El aborto no seguro es una de las principales causas de mortalidad materna, responsable de al menos 1 de cada 12 muertes. Sin acceso a un aborto seguro, muchas mujeres recurren a métodos inseguros, lo que aumenta el riesgo de complicaciones como infecciones, lesiones internas y fertilidad reducida. Las mujeres en África, Latinoamérica y Asia son las más afectadas por este problema de salud.
Las acciones clave para reducir la mortalidad y las complicaciones son: proporcionar anticonceptivos para prevenir embarazos no deseados, ofrecer servicios de aborto seguro y tratar las complicaciones derivadas de abortos no seguros.
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Los riesgos de un aborto no seguro son bien conocidos y pueden prevenirse prestando una atención adecuada a estas mujeres. Las muertes a causa de abortos no seguros se reducen enormemente cuando la mujer puede acceder a servicios médicos.
Cuando una mujer está decidida a interrumpir su embarazo, buscará la forma de someterse a un aborto independientemente de si el procedimiento es seguro y legal o no. Y si no le es posible acceder a un aborto en condiciones médicas seguras, arriesgará la vida para interrumpir el embarazo. Cuando ocurren complicaciones derivadas de un aborto no seguro, la mujer suele renunciar a buscar ayuda médica profesional por temor a las consecuencias sociales que esto le pueda acarrear.
Las principales complicaciones de un aborto no seguro son hemorragia grave, infección, peritonitis y lesiones en vagina y útero; también pueden darse consecuencias a largo plazo que afecten a embarazos futuros, entre ellas la infertilidad.
Derechos Humanos y el Aborto
Todas las personas tienen los mismos derechos, independientemente de donde vivan y cual sea su sexo, edad, identidad, etnia, religión o creencias. La IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Pekín en 1995, ratificó que los derechos de las mujeres son derechos humanos, por ejemplo, al reconocer este estatuto a los derechos sexuales y reproductivos, o al considerar la violación que sufren muchas mujeres en los conflictos armados como crimen de guerra.
Por tanto, el acceso al aborto seguro está esencialmente ligado a la protección y respeto de los derechos de las mujeres y las niñas y de todas las personas que pueden quedarse embarazadas.
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¿Qué derechos humanos se vulneran cuando se prohíbe el aborto?
Los derechos sexuales y reproductivos y la capacidad de las mujeres para controlar su fertilidad y reproducción, también mediante el acceso al aborto, son fundamentales para la realización plena de los demás derechos humanos: el derecho a la autonomía personal y la capacidad de decidir sobre su maternidad y embarazos; el acceso a la salud; el derecho a la intimidad; el derecho a la igualdad y no discriminación por motivos de edad, etnia, religión, recursos económicos; el derecho a la igual protección ante la ley; el derecho a no sufrir violencia, e incluso el derecho a la vida. Son estos derechos los que no protegen los Estados cuando criminalizan el aborto.
La mera percepción de que el aborto es ilegal o inmoral da lugar a que el personal sanitario, los jueces, la familia y la propia sociedad, estigmaticen a las mujeres y las niñas que quieren ejercer su derecho responsable a abortar y, por tanto, sean discriminadas.
Porque contrariamente a lo que manifiestan quienes defienden la prohibición del aborto (alegando que el aborto es un asesinato y debe estar castigado por el código penal), el derecho a un aborto legal y seguro está amparado por los organismos internacionales de derechos humanos, y ninguno ha dicho que el aborto sea incompatible con el derecho a la vida.
¿Se vulnera el derecho de las mujeres a la justicia cuando se declara que el aborto es un delito?
Ninguna mujer debería ir a la cárcel acusada de abortar. En El Salvador el aborto está prohibido en todas las circunstancias, incluso aunque la vida de la embarazada esté en riesgo o el embarazo sea a causa de una violación. Allí las mujeres acusadas de abortar pueden ser condenadas hasta con 40 años de cárcel y para quienes las ayudan a abortar, incluido el personal médico, las condenas pueden suponer 12 años de cárcel.
¿Cómo afecta la desigualdad económica y social al acceso al aborto libre, legal y seguro?
Está demostrado que son las mujeres con menos recursos y más vulnerables las que se someten a abortos clandestinos, arriesgando incluso su vida y su libertad en los países donde el aborto está prohibido o castigado por el código penal. La Organización Mundial de la Salud calcula que todos los años tienen lugar 33 millones de abortos inseguros, la gran mayoría de ellos en países en vías de desarrollo.
El acceso a un aborto seguro constituye un derecho que debería poseer toda mujer, niña o persona que pueda quedarse embarazada. Su supresión provoca la violación de múltiples derechos como el derecho a la propia vida, a la salud, a la intimidad, a la autonomía o a no sufrir ni violencia, ni discriminación.
Sin embargo, todavía existen países como Nicaragua, El Salvador, República Dominicana, Malta, Andorra, Polonia o Marruecos en los que el aborto continúa estando penado o limitado a circunstancias muy específicas. Esto supone que 700 millones de mujeres en edad reproductiva no tienen acceso a servicios de aborto legales y seguros.
Algunos de los obstáculos con los que las mujeres pueden encontrarse además de una legislación restrictiva, son la poca disponibilidad de servicios, los costes elevados, la estigmatización, la objeción de conciencia del personal sanitario o la exigencia de requisitos innecesarios como el suministro de información engañosa.
El hecho de imponer restricciones en el acceso a un aborto seguro, no desemboca en un menor número de abortos, sino en un mayor número de mujeres y niñas que tienen que poner su vida en riesgo para que se les practique un aborto en unas condiciones que no cumplen los mínimos sanitarios.
Obligar a una mujer a continuar con su embarazo o buscar un método de aborto inseguro constituye una violación de sus derechos humanos.
El Aborto y la Salud Mental
Tras el aborto se puede producir depresión, ansiedad, tendencia al uso de drogas, conducta suicida y predisposición a autolesionarse, pero en otros no se detectan trastornos mentales secundarios al mismo. La gran variedad de estos factores de confusión puede influir decisivamente en la heterogeneidad de los resultados obtenidos.
El estudio revela que el aborto estaba asociado con un aumento de riesgo en un 24% en desórdenes de ansiedad; un mayor riesgo de depresión en un 47%, un riesgo de abuso de alcohol en un 29%, en un grupo de mujeres entre 25 y 45 años, con un nivel cultural medio y que al menos en un 58% de los abortos eran embarazos deseados. Según los datos obtenidos, el 42% de las mujeres que se habían sometido a un aborto antes de los 25 años experimentaron una depresión y eran embarazos no deseados. En el 81% de los casos, eran mujeres con antecedentes de salud mental previos al aborto.
En la muestra la incidencia de problemas psiquiátricos en la visita previa a un aborto es excesivamente elevada, alrededor de tres veces superior a la que presenta la población normal, por lo que dicho incremento puede ser debido a que la mujer ya estaba inmersa en el estado de ansiedad que puede darse en los días previos al aborto, tras un embarazo no deseado. Por otro lado, un dato importante es que los problemas de salud mental son significativamente mas altos después de un aborto, que después de un parto normal.
La experiencia del aborto tendrá efectos muy diferentes según características de personalidad de la mujer, habilidades de afrontamiento, objetivos o deseos vitales, elementos situacionales, si es un aborto inducido o involuntario, si es un embarazo prematuro o está avanzado, etc. La intensidad y la duración de los efectos también es muy variable en cada caso.
Existen dos síntomas psicológicos que suelen darse en la mayoría de los abortos (voluntarios o involuntarios). Por un lado, la ansiedad en diferentes grados (desde leve hasta ataques de pánico). Y, por otro lado, sentimiento de culpabilidad y creencia (más o menos irracional) de que podrían haber hecho las cosas de forma diferente.
Otros síntomas que pueden aparecer son:
- Negación o incredulidad.
- Confusión.
- Oscilaciones en el estado de ánimo.
- Tristeza y sensación de vacío.
- Enfado o rabia.
- Falta de energía.
- Irritabilidad.
- Miedos (a no recuperarse nunca de la pérdida, a no poder reproducirse, a problemas familiares…).
- Sentimientos de incapacidad y afectación de la autoestima.
- Desconexión de los propios sentimientos.
- Aislamiento social.
- Falta de lívido o disfunciones sexuales.
- Miedo a la muerte (tanofobia).
- Insomnio o pesadillas recurrentes.
- Evitación de todo lo relacionado con bebés o, todo lo contrario, obsesión.
- Problemas de pareja (modelos de afrontamiento diferentes a la pérdida, falta de intimidad, problemas de comunicación…).
En los casos en que existan efectos psicológicos, ¿es posible la recuperación? Recuperar significa “recibir algo que fue quitado”, por lo que difícilmente habrá sensación de recuperación. Es más adecuado hablar de reconciliación.
Algunas de las cosas que ayudan en el proceso de reconciliación son:
- El apoyo externo, sentir el arrope del entorno, sobre todo de la pareja.
- Poder hablar de la pérdida e integrarla progresivamente dentro de la propia experiencia vital.
- No evitar las emociones negativas ni apresurarse por “pasar página”. Es un proceso.
- Crear un conjunto de recuerdos, un espacio con significado para el no-nacido.
- Recibir información adecuada (si es necesario, psicoterapia) o participar en grupos de ayuda mutua.
Para poder entender el alcance del aborto a nivel psicológico es preciso tener en cuenta si ha sido voluntario o espontáneo. Si ha sido un embarazo deseado, es necesario poder entender el aborto como un duelo. Si el embarazo no ha sido deseado, puede haber múltiples reacciones a nivel psicológico.
Estudios recientes están mostrando que hay un número importante de mujeres que interrumpen voluntariamente el embarazo y no tienen secuelas ni a medio ni a largo plazo, llegándose incluso a cuestionar lo que algunos han llamado el “síndrome postaborto” como conjunto de efectos incuestionables tras un aborto.
Se están analizando los efectos psicológicos de no poder abortar, aun cuando la mujer tiene claro que lo quiere, pero que por múltiples causas no puede practicarse. Estas mujeres sufren más problemas de autoestima, más ansiedad y malestar en general y tienen más probabilidades de padecer trastornos mentales en el futuro.
Lo que debes saber:
- La experiencia del aborto tendrá efectos muy diferentes según características de personalidad de la mujer.
- La intensidad y duración de los efectos pueden ser muy variables en función de cada caso.
- Cuando sucede, ayuda sentir el arrope del entorno, sobre todo de la pareja: poder hablar de la pérdida, no evitar las emociones negativas, ni apresurarse a “pasar página”, recibir información adecuada o participar en grupos de ayuda mutua.
El Impacto Económico del Aborto
Pese a que el aborto vuelve a ser un tema central en el escenario español, así como en el internacional, en su abordaje olvida una cuestión decisiva muy vinculada al progreso económico y, por tanto, al bien común. Se trata de su efecto sobre la economía.
Para empezar, cabe destacar que se produce un aborto por cada tres nacimientos. Las últimas cifras señalan 18.741 en el primer caso, por sólo 57.634 en relación a las personas nacidas. Es una proporción demasiado pesada. En el caso de España, la cifra, pese a ser alta, es de 1 a 4. Esto hace que el 20% de los abortos que se producen en España se hagan en Cataluña cuando sólo significa el 16% de la población.
En términos estrictamente económicos, el coste expresado en pérdida de la aportación económica a lo largo del ciclo de vida, es decir lo que cada persona activa aportará de media, significa, en datos de 2020, casi 45.000 millones de euros, lo que representa casi el 20% del PIB de 2020. Con la media de abortos actuales cada año, Cataluña destruye un capital humano equivalente a todo el PIB de 2020. Éste es un hándicap muy poderoso para nuestro crecimiento económico, con el problema añadido que nunca se toma en consideración.
El otro grave problema es la reducción que año tras año se realiza de la aportación de capital humano a largo plazo que significan los nacimientos. Si se observa el ciclo de vida de una persona, ésta tiene una primera fase improductiva en la que su coste no tiene contrapartida hasta que se inserta en la vida laboral. Cuando ésta finaliza vuelve a ser un agente que fundamentalmente genera un coste en el sistema.
En la medida en que la masa de trabajo se reduce, esta aportación tiende a disminuir. El resultado no es sólo una pérdida de la actividad económica, sino también menores ingresos fiscales y de la Seguridad Social.
Es evidente que en este escenario el coste económico en términos monetarios del capital humano que se destruye no tiene solución, más bien al contrario, la empeora.
Efectos Psicológicos del Aborto
En los casos en que existan efectos psicológicos, ¿es posible la recuperación? Recuperar significa “recibir algo que fue quitado”, por lo que difícilmente habrá sensación de recuperación. Es más adecuado hablar de reconciliación. Puede tardar meses o años, pero, aunque parezca imposible, llega.
El aborto es un tema incómodo, habitualmente silenciado. Hay muchos elementos a nivel social y/o personal que justifican esto: potentes emociones, ideologías, posturas dentro de la familia, ética médica, derechos fundamentales, etc. Sea como fuere, el embarazo no sólo se gesta en el cuerpo, sino también en la mente de la mujer, por lo que es importante tener en cuenta qué supone para ella tanto estar embarazada como dejar de estarlo. Hay tantas subjetividades como personas.
La experiencia del aborto tendrá efectos muy diferentes según características de personalidad de la mujer, habilidades de afrontamiento, objetivos o deseos vitales, elementos situacionales, si es un aborto inducido o involuntario, si es un embarazo prematuro o está avanzado, etc. La intensidad y la duración de los efectos también es muy variable en cada caso.
Tabla Resumen: Consecuencias del Aborto No Seguro
| Consecuencia | Descripción |
|---|---|
| Mortalidad Materna | Una de las principales causas de muerte materna a nivel mundial. |
| Complicaciones Médicas | Infecciones, hemorragias, lesiones internas y problemas de fertilidad. |
| Impacto Psicológico | Ansiedad, depresión, sentimiento de culpa y otros trastornos mentales. |
| Desigualdad Social | Afecta desproporcionadamente a mujeres con bajos recursos y en países en desarrollo. |
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