¿Cómo practicar el colecho con seguridad con un recién nacido?

11.10.2025

Cuando se trata de dormir con los hijos, suele surgir esta duda en un primer momento: ¿Es seguro practicar colecho? Sí, siempre que se tengan en cuenta algunas normas básicas y no se haga nada al margen del sentido común.

Lógicamente es muy importante tener en cuenta algunos factores para hacerlo correctamente y de forma totalmente segura. El colecho seguro es una práctica bastante común entre todas las familias del mundo. Dormir con los hijos puede hacerse de diferentes maneras que dependen también de su edad, aunque hay una serie de pautas que pueden ser comunes a varias etapas de crecimiento.

El colecho se define como la práctica de compartir cama con los adultos. Tras la llegada del primer hijo, del segundo o de los siguientes, una de las cuestiones que más preocupa a los padres es cómo dormirán.

¿Qué es el colecho seguro?

El colecho seguro se refiere a la práctica de dormir con el bebé recién nacido, o no, habilitándole un espacio propio e independiente, aunque al lado de los padres, para descansar y dormir evitando todo tipo de riesgos. Este espacio propio para el peque le proporciona un entorno de descanso apto y diseñado específicamente para él.

Por ejemplo, cuando son muy pequeñitos es habitual quedarte dormido con ellos en la cama. El cansancio y el sueño de ambos siempre favorece estas situaciones. Estas realidades son, al fin y al cabo, prácticas comunes de colecho que la mayoría de los papás y mamás del mundo han experimentado.

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¡Adelante! ¡No te cortes! Hoy el tema que nos ocupa es el colecho. Un tema sorprendentemente controvertido en la cultura occidental, tanto para las familias como para la comunidad científica, pese que las principales organizaciones de la salud como OMS y UNICEF recomiendan y promueven sus beneficios.

Beneficios del colecho

  • Cuando el peque duerma con vosotros, podrá veros y sentiros más cerca. Además, el colecho aumenta y refuerza el vínculo emocional entre ambas partes.
  • Al tener a tu peque al lado, el tiempo de respuesta para amamantarlo es más corto.
  • Como consecuencia de los anteriores beneficios, el sueño de tu peque será más plácido y duradero.

La Asociación Española de Pediatría, en el informe Colecho, síndrome de muerte súbita del lactante y Lactancia Materna, apunta que amamantar al bebé protege frente al Síndrome de Muerte Súbita del Lactante. Facilita la lactancia materna. El bebé llorará menos durante la noche y la madre podrá atender sus necesidades rápidamente.

Los defensores de ésta práctica aseguran que facilita la lactancia materna a demanda, ya que el pequeño come cuando quiere, sin llantos innecesarios, sin esperas y sin que la madre tenga que levantarse, permitiendo un mayor descanso. Afirman que el colecho genera protección y seguridad al bebé, al tiempo que crea un vínculo especial.

Para la psicoterapeuta Fabiola Aguado, directora y creadora de la Escuela de Familia Al-Alba el colecho aporta al niño, entre otras cosas, "seguridad física y emocional" e insiste en que los tres primeros años son cruciales para desarrollar una seguridad, que más tarde será el germen de la independencia.

Durante siglos, padres y bebés han compartido la misma cama o han dormido muy cerca. Hoy en día, muchas familias están redescubriendo los beneficios del colecho con el recién nacido.

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Uno de los beneficios más destacados del colecho es su asociación con una menor incidencia de muerte súbita del lactante. El colecho facilita enormemente la lactancia materna durante la noche. El contacto piel a piel y la proximidad física durante el colecho fomentan un vínculo emocional profundo entre los padres y el bebé.

Riesgos y cómo minimizarlos

Pero también hay padres y expertos que aseguran que se trata de un hábito perjudicial porque existe riesgo de aplastar o asfixiar al bebé, dificulta la intimidad de la pareja, resulta poco higiénico y genera problemas de sueño a los padres y a los hijos.

Asimismo, la AEP recoge en su informe que la lactancia materna protege frente al SMSL y que el colecho en la misma cama es una práctica beneficiosa para mantenerla, pero que ésta a la vez es considerada un factor de riesgo de SMSL de lo que se extrae que el uso de una cuna sidecar es la opción más segura.

No colechar si la madre es fumadora o ingiere medicamentos que alteren la consciencia o alcohol, etc. En otro informe, “Maternidad y Salud. Ciencia, conciencia y experiencia” que data de 2012, el MSSSI recoge que un colecho seguro es aquel en el que el bebé se coloca preferentemente al alcance de los brazos de un adulto responsable y situado sobre una superficie diferente. Por otro lado advierte de que el simple hecho de que el pequeño duerma en la misma habitación que sus padres puede dividir por 4 el riesgo de SMSL.

No abrigar demasiado al niño. Los bebés de menos de 1 año no deberían compartir cama con hermanos más pequeños porque no asimilan conscientemente su presencia. En caso de colechar con dos o más bebés de la misma edad se han de multiplicar las medidas de seguridad y en la mayoría de casos se suele recurrir a un colchón de mayor tamaño para poder tener el espacio necesario.

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Si mamá, papá o ambos fuman, es preferible evitar el colecho, incluso si jamás se les ocurriría fumar en el dormitorio. El problema es que, por más que no fuméis cerca del bebé, las partículas de nicotina quedan adheridas a la ropa y al cabello, con lo que el bebé se convierte en un fumador pasivo aún sin inhalar humo.

No se recomienda el colecho en el caso de mamás o papás excedidos en cansancio (por ejemplo, la mamá después del parto), o si alguno de los dos toma alguna medicación que induce el sueño. De la misma manera, es arriesgado compartir tu cama con el bebé si tu pareja no sabe que lo has llevado allí.

Pautas para un colecho seguro

La AEP en su informe de 2014 “Colecho, Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL) y lactancia materna. Recomendaciones actuales de consenso” expone que la forma más segura en la que debe dormir un lactante de menos de 6 meses es en una cuna, boca arriba (tampoco de lado porque le puede resultar sencillo voltearse hacia abajo) y cerca de la cama de sus padres, explicando además existen evidencias científicas de que esta práctica disminuye el riesgo de SMSL en más del 50%.

De cualquier forma, la práctica más segura es aquella que conlleva el uso de una cuna colecho adosada a la cama de los padres. Estos puntos son válidos asimismo para el uso de las cunas colecho diseñadas para gemelos, que suelen ser un poquito más espaciosas que las mini y las convencionales.

El bebé debe dormir boca arriba, nunca boca abajo o de lado. El colchón debe ser plano y firme. No se debe dormir en un sofá.

Es importante que cualquier postura que se escoja, así como la distribución tanto de los padres como de la ropa de cama o las almohadas no suponga un riesgo de asfixia para el bebé. Además, se debe colocar al pequeño de forma que no haya posibilidad de que se caiga de la cama.

Asegura el descanso de tu peque y aprende cómo elegir el colchón para la cuna del bebé. Si la cuna va adosada a la cama tapar los posibles huecos para que el bebé no quede atrapado entre los dos colchones.

Existen ciertas recomendaciones que se deben tener en cuenta para prevenir la muerte súbita infantil así como otros accidentes, como caídas, sofocaciones o aplastamientos. Ante todo, la superficie donde duerme un bebé debe ser firme. El niño debe estar apoyado sobre su espalda en un colchón que no se deforme ni tenga huecos marcados.

Se deben evitar superficies como los sillones y los cojines, que son demasiado blandos, así como recostar al niño sobre el regazo de sus padres (mientras ellos a la vez duerman). No deben utilizarse almohadas ni cojines, ni ningún muñeco de felpa que pueda llegar a obstruir su naricita.

No se debe colocar al bebé en una cama con acolchados de pluma o cubrecamas gruesos. Si has de utilizar algo para taparte, que sean solamente mantas y sábanas, y que nunca cubran al bebé por encima de las axilas (los bracitos del niño deben quedar descubiertos). El ambiente donde duerma el bebé debe estar a una temperatura agradable, sin corrientes de aire frías que podrían molestarle. Pero aún más peligroso es calentar demasiado la habitación. Evita dejar encendidos los calefactores durante toda la noche, pues el bebé podría sobrecalentarse. De la misma manera, no lo abrigues demasiado a la hora de dormir.

Una vez que el bebé empieza a rodar sobre su propia espalda es fundamental evitar a toda costa las caídas. La altura de una cama promedio es suficiente como para lastimarlo seriamente.

Es importante darle su espacio. Lo mejor es poner una cuna que se acopla de forma segura y queda como una pequeña extensión de la cama. Además de la cuna, es recomendable «rellenar los espacios», es decir, hacer que el bebé se sienta contenido y seguro como el la tripita de mamá. Por eso, un nido de colecho es lo ideal. También podrás ponerlo en mitad de la cama, para mantener a tu bebé cerca y a su vez proporcionarle un entorno seguro, o llevártelo de viaje: ¡se sentirá como en casa en cualquier sitio! Como ves, te permitirá dormir muy cerca pero cada uno en su espacio.

Alternativas al colecho

Si resulta que el colecho no es lo más adecuado para tu familia, hay otras alternativas como la opción de compartir el dormitorio, pero no la cama. Para bebés pequeños existe la posibilidad de escoger una cuna adosada a la cama familiar. Con niños más grandecitos siempre se puede armar una camita en el dormitorio de mamá y papá.

¿Cuándo dejar de practicar el colecho?

«No existe un momento, tampoco una edad específica en la que se debe dejar de hacer el colecho, puesto que esa es una decisión de la pareja o simplemenre de la madre», explica Pamela Salinas Parra, doula posparto, consejera en lactancia materna y guía de crianza positiva.

¿Y a qué edad deben comenzar a dormir solos? La transición de la cuna a la cama es un cambio importante en la vida de un niño pequeño y dicen que no existe una edad concreta en la que deban empezar a dormir solos. La verdad es que cada situación es particular y lógicamente, al principio habrá que acompañarles hasta que se queden dormidos, contarles cuentos, cantarles… Y utilizar el cojín protector del nido para darles seguridad y caídas y golpes.

Con niños un poco mayores, de más de un año y de edades similares, compartir ocasionalmente la cama entre hermanos puede ser una buena alternativa para que finalmente abandonen el dormitorio de mamá y papá y pasen a dormir en su propio cuarto.

Consideraciones finales

Decidir si practicar el colecho es una elección que deben tomar las familias de manera consciente y libre de presiones. No hay una respuesta única y correcta, ya que cada familia es diferente. Si se opta por el colecho es necesario hacerlo de forma segura, siguiendo las pautas recomendadas para reducir cualquier riesgo.

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