Cómo Crear un Banco de Leche Materna en Casa
Muchas madres que amamantan a sus bebés necesitan tener su propio banco de leche en casa, bien porque necesitan separarse de su hijo de forma puntual, o porque prevén continuar alimentándolo con leche materna tras la reincorporación al mundo laboral. Preparar un pequeño banco de leche materna te ofrece tranquilidad, autonomía y la seguridad de que tu bebé seguirá recibiendo lo mejor de ti, aunque tú no estés. Ya sea para volver al trabajo, porque tienes que estar unos días alejada de tu bebé o por otros motivos; es posible que necesites crear un banco de leche materna para poder dejar leche para tu bebé en tu ausencia. Son muchas las dudas que surgen así que aquí os dejamos paso por paso toda la información y trucos para conseguirlo.
¿Cuándo empezar a crear el banco de leche?
Es preciso esperar a que la lactancia esté correctamente instaurada. Esto se produce cuando el bebé se engancha bien al pecho, está ganando peso, y la madre no siente dolor en las tomas ni hay ningún problema asociado (grietas, ingurgitación, mastitis…). Los primeros días no es aconsejable intentar extraer leche, salvo que madre e hijo estén separados (por ejemplo por ingreso hospitalario de uno de ellos). Tu matrona puede indicarte en qué momento puedes empezar a extraer, en tu caso individual.
Una de las dudas más comunes al volver al trabajo es: ¿cuándo empiezo a sacar y guardar leche? La respuesta ideal es: entre 3 y 4 semanas antes de tu incorporación. Este margen te permite ir almacenando leche sin prisas, observar cómo responde tu cuerpo a la extracción, y probar poco a poco la introducción del biberón u otro método de alimentación. Lo ideal es empezar entre un mes y 15 días antes de la fecha señalada. Dependiendo de la cantidad de leche que hayas calculado que vas a necesitar.
Si tenemos mucha producción puede ser suficiente iniciar la extracción de LM unos 15 días antes del momento en que vaya a hacernos falta. Hay que tener en cuanta que necesitarás un periodo de adaptación, te tendrás que familiarizar con el sacaleches, comprobar que la copa que vas a usar sea la adecuada e ir viendo si te surgen dificultades en la extracción o consigues la leche con facilidad.
No hace falta hacer un “banco gigante” de leche. Basta con empezar por pequeñas cantidades y mantener una rutina constante. Si tu bebé toma el pecho con frecuencia, tal vez no necesites almacenar mucha cantidad cada día. Recuerda que cada gota cuenta, y que la constancia es más importante que la cantidad en un solo día.
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¿Qué necesitas para crear tu banco de leche?
- Un extractor (sacaleches). Si vas a extraerte leche de forma puntual, no muy frecuentemente, puedes utilizar un sacaleches manual. Si por el contrario, vas a utilizarlo con mucha frecuencia y necesitas extraer leche para muchas tomas, será más cómodo un sacaleches eléctrico, que es mucho más rápido y eficaz. Desde Comat Matronas recomendamos la extracción mecánica con un sacaleches eléctrico para mayor comodidad. Un buen sacaleches debe drenar el pecho y estimular la producción de leche materna, sin hacer daño, al tiempo que debe ser sencillo de utilizar y limpiar.
- Recipientes para conservar la leche. Puedes elegir contenedores de plástico o de cristal, pero siempre teniendo en cuenta que deben ser aptos para contener alimentos. Si son de plástico, tan solo debes verificar que son aptos para contener alimentos. Por supuesto el recipiente debe ser específico para guardar la leche y si es de plástico debe ser de uso alimentario y libre de BPA. Si es de cristal revisad el cierre para que no este oxidado. Si utilizas recipiente reutilizables asegúrate de limpiarlos muy bien y que no quede ningún sobrante de LM.
- Un frigorífico con congelador.
¿Cómo hacer la extracción de leche materna?
Es posible que en las primeras extracciones que hagas, obtengas muy poquita leche. Es normal, no te frustres. Hay varias opciones:
- Al final de la toma, del ultimo pecho que tome el bebé, que normalmente no vacía del todo, puedes extraer la leche que él no se tome, es decir, el sobrante.
- Entre toma y toma. En este caso, generalmente es mejor aprovechar para hacerlo por la mañana, o a primera hora de la tarde, puesto que a última hora de la tarde, la mayoría de los bebés demandan más pecho y duermen menos, por lo que será más difícil poder hacer la extracción. Por la mañana suele ser más fácil, el bebé está más tranquilo y la presión intramamaria es mayor.
- Durante la toma. Mientras el bebé mama de un pecho, puedes extraer leche del pecho contrario. Una manera muy sencilla de extraer la leche, y que recomendamos en nuestras sesiones de postparto, es ponerte al bebé en un pecho mientras extraes la leche del otro.
INDEPENDIENTEMENTE DEL MOMENTO EN EL QUE HAGAS LA EXTRACCION, NO TENGAS MIEDO DE QUE TU BEBÉ SE QUEDE SIN LECHE PARA LAS TOMAS. EL NIÑO TIENE LA CAPACIDAD DE ESTIMULAR EL PECHO PARA OBTENER LA LECHE QUE PRECISA, TODAS LAS VECES QUE NECESITE. POR EL CONTRARIO, CUANTO MÁS ESTIMULES EL PECHO CON EL SACALECHES Y MAS EXTRACCIONES REALICES, MAS LECHE PRODUCIRAS.
Puedes realizar todas las extracciones que quieras y puedas cada día, y si algún día no puedes extraerte, no pasa nada.
Pasos para una extracción efectiva:
- Busca siempre un momento tranquilo, sin prisas, en un lugar cómodo y agradable, y procura, siempre que hagas la extracción, que tu bebé esté cerca. Si no puede ser, al menos ten cerca algo que te recuerde a él: una foto, una prenda con su olor, un audio con su voz o su llanto, un juguete que le guste… de esta manera producirás más leche y la extracción será más fácil (de la misma manera que cuando pensamos en una comida que nos gusta, comenzamos a salivar, cuando pensamos en nuestro bebé, se produce la subida de la leche)
- Lávate bien las manos, y ten preparados los recipientes en los que vas a conservar la leche (bien limpios y si es posible esterilizados). Lavarte bien las manos.
- Calienta tus manos y con ellas el pecho, y date un suave masaje por toda la glándula mamaria para estimularlo.
- Comienza siempre la extracción con succiones cortas y flojitas (lo mismo que hace el bebé para estimular la subida de la leche) y cuando notes la sensación de que el pecho se está llenando, puedes hacer succiones más largas e intensas. Al principio, sólo verás que salen algunas gotitas, pero poco a poco verás que sale la leche de forma más abundante.
- Mientras realizas la extracción, continúa masajeando el pecho, en dirección al pezón para vaciarlo bien. Cuando veas que deja de salir leche, termina la extracción y cambia de pecho.
Si nunca te has extraído leche y tienes dudas sobre qué dispositivo utilizar, te recomiendo leer el artículo “¿Recolector o sacaleches?
Almacenamiento de la leche materna
Conservar correctamente la leche extraída es fundamental para que mantenga sus propiedades y sea segura para tu bebé. Muy importante! Cuando te saques la leche y la pongas en el recipiente, rotúlalo con la fecha de extracción antes de almacenarlo. Guarda la leche siempre al fondo del frigorífico, nunca en la puerta.
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La leche materna extraída conserva sus propiedades en las siguientes condiciones:
- A temperatura ambiente 4-8 horas (dependiendo del calor que haga). A temperatura ambiente la leche se conserva unas 10h (entre 19-22ºC).
- En un frigorífico 5-6 días máximo (colócala siempre al fondo del frigorífico, nunca en la puerta). La leche en la nevera aguanta, en la parte más fría de la nevera, entre 3 y 8 días (tiempo óptimo: 5 días) sin que se deteriore. Una vez en la nevera, elige un estante al fondo.
- En un congelador que esté dentro de la nevera 2 semanas
- En un congelador tipo combi 4-6 meses (depende de las veces que abramos la puerta). La leche materna la puedes conservar congelada a -20 ºC unos 6 meses. Si la leche se congela en un congelador capaz de llegar a temperaturas menores de -15 ºC (por ejemplo los frigoríficos de tipo combi) se puede almacenar hasta tres meses.
| Condición | Tiempo de Conservación |
|---|---|
| Temperatura Ambiente | 4-8 horas |
| Refrigerador | 5-6 días |
| Congelador (dentro de la nevera) | 2 semanas |
| Congelador (tipo combi) | 4-6 meses |
Puedes ir juntando en el frigorífico la leche de varias extracciones y luego congelarlas. Puedes ir conservando la leche en la nevera hasta conseguir los 50-75 ml óptimos para congelar. La leche extraída a lo largo de 24h se puede congelar junta siempre que estén a la misma temperatura. Si vas a tener que congelarla, cuanto antes lo hagas, mejor. Si necesitas mezclar leche recién extraída con leche congelada, deberás enfriarla primero en el frigorífico y luego puedes juntarla.
Siempre que congeles leche, pon la fecha de la extracción, para luego descongelar primero la más antigua. Siempre se rotula en este nuevo envase la fecha más antigua. No congeles demasiada leche junta (100-120 cc) porque corres el riesgo de desperdiciarla cuando tengas que utilizarla, ya que nunca sabemos, a priori, cuanta leche va a tomar el niño en cada toma. Ten en cuenta que es mejor congelar la leche en cantidades pequeñas para no tener que desechar la leche. Cuando ofreces la leche extraída por primera vez a un bebé es altamente probable que quiera tomar una cantidad muy pequeña. Si has recogido mucha cantidad, se recomienda dividirla y congelar en un envase la cantidad necesaria para una toma: entre 50 y 100cc. De esta, manera no hay que desechar el sobrante. No llenes del todo los recipientes. La leche al ser congelada se expande.
En caso de que te saques leche en el trabajo o que tengas que trasportar la lecha a la guarde o a casa de los abuelos debes hacerlo en una neverita portátil con un enfriador. Si la extracción se realiza en el lugar de trabajo de la mamá, es necesario disponer de una neverita para transportarla. Una vez lleguemos a casa, deberemos sacar la leche de la neverita para ponerla en el frigorífico y consumirla en los días posteriores o bien congelarla para conservarla más tiempo. Si el transporte de leche materna debe hacerse hasta una guardería o centro escolar, deberemos proceder de la misma manera: con una neverita previamente enfriada hasta llegar al centro, y posteriormente sacarla y conservarla en el frigorífico hasta que se consuma.
¿Cómo descongelar y calentar la leche materna?
Lo más adecuado es descongelarla, como cualquier alimento, unas horas antes de utilizarla. La recomendación es la de descongelar rápidamente una vez sacada del congelador. Si no se va a calentar rápidamente, es mejor mantener la cadena del frío de la leche hasta que se vaya a calentar. No se debe descongelar en el microondas. Tampoco se debe descongelar ni calentar directamente poniéndola al fuego. Se puede descongelar sumergiendo el bote de leche materna congelada en agua previamente calentada (pero no calentarla directamente al baño maría) y remover bien la leche después para que su temperatura sea uniforme.
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Si tienes que descongelarla rápidamente, o calentarla, hazlo con un calienta biberones, bajo el grifo de agua templada, o introduciendo el recipiente con la leche en un bol de agua templada. La leche descongelada debe usarse en un plazo de 24 horas si se ha mantenido refrigerada. La leche materna una vez descongelada puede utilizarse durante 24h. Si se descongela a temperatura ambiente o al baño maría, es para dar la toma en ese momento. En ningún caso se puede volver a congelar la leche que ya se ha descongelado por motivos de higiene y de salud.
Aunque los bebés suelen tomar la leche a temperatura ambiente, se puede calentar hasta un máximo de 37º, ya que lo mejor es tomar la leche con una temperatura que se parezca a la corporal. Si al bebé le gusta, puede tomarla fría o a temperatura ambiente, es igual de saludable. Para hacerlo, se puede usar un calientabiberones o sumergir el recipiente descongelado en agua tibia. Recordamos: no debes añadir leche a temperatura corporal a la leche ya congelada porque perdería propiedades y podría ser perjudicial.
Es probable que cuando la descongeles, veas que la leche se ha dividido en dos fases (más aguada y grisácea por la parte de abajo, y más densa y blanca por la parte de arriba). Esto es completamente normal.
Consideraciones adicionales
- Una de las dudas más comunes cuando empezamos a preparar un banco de leche materna es saber cuánta leche necesitará el bebé cuando no estemos con él.
- Realmente no es fácil compaginar nuestra actividad laboral con la lactancia materna.
- A veces, cuando descongelamos la leche podemos observar que se ha dividido en dos fases, una mas liquida y otra más es pesa ¡No pasa nada!
- La principal es que, por muy bueno que sea el sacaleches nunca es tan efectivo como un bebé. A un bebé le resulta muy simple conseguir estimular el pecho y conseguir una eyección de leche.
- Otra cosa a tener en cuenta es que a habitualmente es más fácil sacarse leche antes de los tres meses de vida del bebé que a posteriori. Esto pasa porque durante los primeros tres meses, la glándula aún no ha regulado bien la oferta y la demanda, y dispone de un mayor excedente de leche.
- Sí, la glándula y la producción de leche funcionan al contrario de una tarjeta de crédito. Cuando sacas dinero con una tarjeta, la cantidad se descuenta de lo que tienes. Cuando del pecho sacas más y más leche, el cuerpo entiende que el bebé se queda corto de leche, así que aumenta la producción. Puedes incluso sacarte leche antes de que el bebé mame si así te resulta más fácil. Así que te puedes sacar leche antes de que mame, si notas el pecho cargado, y después ponerlo a mamar tranquilamente. Él se encargará de todo.
- Es cierto que la composición de la leche materna va variando a medida que el bebé crece, es un hecho maravilloso, ya que no hay otro alimento que se adapte a las necesidades del bebé. La prolactina y la producción de leche, sin embargo, son estimuladas por la succión y en este sentido, por supuesto siempre nos estimulará más la succión de nuestro bebé, que la extracción manual o con un sacaleches. No obstante, se puede conseguir una buena producción de leche y mantenerla en el tiempo si se extrae correctamente.
- En ocasiones la leche congelada puede oler mal... Este olor se debe a un cambio en la estructura de los lípidos por los ciclos de congelación y descongelación en el congelador y/o refrigerador. Algunos bebés rechazan esta leche por el cambio de sabor, pero generalmente la aceptan bien y tampoco es perjudicial para ellos.
La vuelta al trabajo y la lactancia son perfectamente compatibles si cuentas con buena información y un poco de planificación. Tener un banco de leche preparado, hablar con tu lugar de trabajo o el centro educativo sobre cómo manipular la leche materna, y organizar tus horarios de extracción son pasos que te darán seguridad. Puedes establecer una rutina semanal en la que combines extracción, almacenaje y familiarización del bebé con la nueva dinámica.
Para muchas madres, contar con los productos adecuados hace toda la diferencia. Un recolector de leche que puedas usar cómodamente mientras das el pecho, bolsas para congelar seguras y prácticas, o un biberón con tetina adecuada puede ayudarte a vivir esta etapa con más facilidad.
Volver al trabajo, empezar el cole, reorganizar tu vida… todo eso no tiene por qué poner fin a la lactancia. Con un poco de planificación, apoyo y herramientas adecuadas, puedes continuar alimentando a tu bebé como deseas. Preparar tu banco de leche no solo es una estrategia práctica, sino también un acto de amor y confianza. Recuerda: no hay una única forma de hacerlo bien.
Cada lactancia es única, y es normal encontrarse con dudas o bloqueos emocionales. Si sientes que necesitas orientación más allá de los consejos generales, te ofrecemos asesoría en lactancia materna online, adaptada a tu situación, tu bebé y tus horarios. Juntas podemos trazar un plan de extracción, resolver dificultades con el sacaleches o ayudarte a encontrar la mejor forma de compaginar trabajo y lactancia.
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