Cómo Decirle a Tu Hijo Que Papá Noel No Existe: Consejos
La celebración de la Navidad simboliza algo distinto para cada familia e incluso para cada persona. Mientras que algunos lo sienten como una celebración profundamente religiosa, otras lo ven sencillamente como una ocasión de pasar tiempo en familia. Para los más pequeños, la Navidad es la época más mágica del año y la esperan con mucha ilusión.
Saben que, o bien los Reyes Magos o bien Papá Noel o, en ocasiones, ambos, van a venir a visitar su casa y dejarles algunos regalos por su buen comportamiento y ver la cabalgata es uno de los mejores planes de navidad con niños que puedes hacer. Sin embargo, llegado el momento, todos los peques deben aprender la verdad: Papá Noel no existe y tampoco los Reyes Magos.
¿Cuándo y Cómo Debes Decirle a Tu Hijo o Hija Que Papá Noel No Existe?
Muchas personas se cuestionan la necesidad de contar a los niños la historia de Papá Noel y los Reyes Magos. Es importante tener en cuenta que la fantasía y la imaginación son una parte normal y decisiva del desarrollo de un niño o niña. Las fantasías no son mentiras. Los propios niños inventan historias para explicar el mundo que perciben a su alrededor. Hablarles de los Reyes Magos y Papá Noel, tiene un efecto similar a contarles cuentos. Y debes saber que la lectura en bebés tiene muchos beneficios.
También hay que considerar el ritual que conlleva la llegada de estos invitados ficticios en el que participa toda la familia. Hay que reconocer que la llegada de los Reyes Magos y/o Papá Noel, hace la misma ilusión a padres y pequeños por igual. En ocasiones, casi más a los adultos. Nos encanta ver sus sonrisas y escuchar sus carcajadas cuando se encuentran con sus regalos.
Aunque pueda parecer trivial, este es un momento crucial para muchos niños y niñas. Se trata, básicamente, de un rito de paso. Creer en la existencia de los Reyes Magos, Papá Noel o el Ratoncito Pérez, facilita un hueco para un mundo en el que existe la magia. Esto, aunque a muchos papás y mamás les da mucha pena, es un momento crucial en el correcto desarrollo cognitivo de tus hijos e hijas.
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El Desarrollo Cognitivo y el Descubrimiento de la Verdad
Si su evolución cognitiva está dentro de los parámetros comunes, tu peque empezará a desarrollar el pensamiento abstracto entre los 6 y los 8 años y entre los 8 y los 11 se irá consolidando. Esto significa que, con toda probabilidad, serán ellos mismos los que empiecen a cuestionarse la veracidad de la historia. Empezarán a hacerse preguntas lógicas tales como ¿es posible que una sola persona visite todas las casas del mundo a la vez?
Si entre los 11 y los 12 años tu hijo o hija aún no ha expresado estas dudas, sería un buen momento para hablar con él o ella del tema.
Consejos Prácticos para Abordar la Conversación
- Hazte a la idea de que se van a sentir decepcionados: Incluso si ya tienen sospechas, es muy probable que los peques sientan una tremenda decepción. Tanto por la “muerte” del mito, como por tu mentira. Especialmente si le has repetido que no hay que mentir, es muy probable que caigan algunos llantos.
- Evita decirlo en Navidad: Esta época es en la que más ilusionados están. Tanto si están esperando los regalos como si ya los están disfrutando, espera al menos un par de meses para decirles que los Reyes Magos y Papá Noel no existen.
- Vigila tu lenguaje: Es importante que utilices palabras sencillas y que tu hijo o hija pueda comprender. No intentes ser muy racional o científico.
La Opinión de los Expertos
Existe, no obstante, el estudio “Encounter with reality: Children's reactions on discovering the Santa Claus myth”, de los psicólogos Carl J. Anderson y Norman M. Prentice, que señala que la mayoría de los niños no siente una frustración preocupante cuando descubren la verdad y, por otra parte, el impacto emocional derivado de la noticia no se prolonga en el tiempo. El mismo explica que, por regla general, los niños llegan a la verdad por su cuenta a los siete años de edad y sobre todo experimentan reacciones óptimas ante este descubrimiento, ya que para ellos implica un nuevo aprendizaje.
De ahí que, según sostiene la profesora de Psicología y directora del Laboratorio de Investigación de Niños en la Universidad de Texas Jacqueline Woolley, en Psychology Today, tal vez sea beneficioso para el desarrollo cognitivo y en emocional descubrir por uno mismo que Papá Noel no es un ser físico que reside en el Polo Norte sino que se trata de una fantasía que pertenece a un universo mitológico del que nos hemos dotado los humanos.
A partir de ahí, como razona Wolley, la ansiedad de los padres y su máxima preocupación es si ocultando la realidad a los hijos pueden generarles frustración y menoscabar su confianza. Algunos psicólogos son partidarios de la sinceridad sin ambages, como el investigador David K.
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Sin embargo, la postura radical de Johnson encuentra claras objeciones entre investigadores de su mismo campo. La psicóloga familiar María Martín Santacreu propone “buscar formas creativas de afrontar este momento cuando ya vemos que han empezado a sospechar”.
De la mima opinión se muestra la psicóloga Mireia Navarro, quien sugiere a los padres abordados por los hijos sobre el particular que expliquen la historia de los Reyes Magos a manera de cuento y convertida “en una bonita tradición” compartida. Se trata, pues, de mantener la magia y transmitirla de generación en generación sin mentiras: “no debemos engañar a nuestros hijos, no debemos faltar a la verdad, pues antes o después se enterarán.
Negar una realidad no es la vía más adecuada para aclarar sus dudas e inquietudes. Si nos hacen una pregunta tan directa, debemos responder y no podemos faltar a la verdad”, argumenta Navarro. Un buen indicador para saber cuándo ha llegado el momento de disipar sus dudas y desvelar el misterio pueden ser las preguntas que plantean los hijos. De esta manera, “si nos preguntan ”¿cómo llevan los Reyes Magos regalos a todas partes?“, les podemos preguntar por qué lo dudan y ayudarles a que ellos/as se respondan”.
Se trata de empezar a utilizar su pensamiento más concreto y lógico para qué resuelvan su confusión. “La Navidad no es quizá el momento ideal, aunque a veces es inevitable, porque es la época en la que oyen el rumor entre sus compañeros”, puede leerse en la publicación. A este respecto, María Santacreu subraya que otro hecho positivo y que puede resultar beneficioso para el niño es “hacerle cómplice en la preparación de este ritual para otros pequeños de la familia”, como hermanos o primos.
Al fin y al cabo, la capacidad imaginativa de la infancia va mucho más allá del conocimiento de quiénes son en realidad Papá Noel y los Reyes Magos. Y esa magia, ilusión y sorpresa acaban convirtiéndose en un recuerdo agradable de nuestros primeros años y en el descubrimiento de que la realidad está plagada de relatos fascinantes y mitologías imprescindibles.
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Muchos papis elegimos contar a nuestros hijos la historia de Papá Noél y los Reyes Magos. Tarde o temprano llegará el momento en que tus hijos te harán la famosa pregunta. Sin duda, habrás escuchado alguna vez que algunas personas sostienen que es mejor no hablar de Papá Noél a los niños para no «mentirles» sobre su existencia. Incluso los expertos no se ponen de acuerdo, como puedes leer en este artículo sobre el tema.
Consideraciones Adicionales
La mujer de mi primo es psicóloga y me ha dicho que decirle a los niños que Papá Noél y los Reyes Magos existen y traen obsequios puede generar desconfianza en ellos cuando se enteren de que en realidad era todo una historia, una tradición. Evalúa la situación: ¿qué edad tiene tu peque? Si tu hijo es pequeño, seguramente esté esperando que le confirmes la existencia de Papá Noél. Di la verdad: sobre los 6 o 7 años, la mayoría de los niños descubren que Papá Noél no existe (y a este descubrimiento siguen los Reyes Magos, el conejo de Pascua y el Ratoncito Pérez).
No intentes seguir con la ilusión porque si tu hijo ya ha descubierto la verdad, podría llegar a tomar tu actitud como una mentira. ¿Una opción? Dale una explicación de por qué no debe decirle a sus hermanos, primos ni amigos lo que ha descubierto: no quieres enfrentarte a padres enfadados, ¿verdad? Consuela a tu peque: algunos niños viven el descubrimiento como una gran pérdida. No critiques esos sentimientos ni los censures.
El Tránsito de lo Imaginario a lo Simbólico
Cuando los padres me preguntan cómo decirles a sus hijos que Papá Noel no existe, o los Reyes Magos, o el ratoncito Pérez… les relato este cuento. Estas fechas pueden ser una oportunidad para hablar con tus hijos sobre esto cuando ya han alcanzado ciertad edad y empiezan a hacerse preguntas. Como decía antes, empieza en los padres, dando valor al ritual, al simbolo, que la Navidad trae y sabiendo cómo transmitir eso a sus hijos. Pasar de lo imaginario a lo simbólico es un camino hacia la madurez.
Uno de estos tránsitos más importantes no solo se da cuando afrontan los padres este momento de curiosidad tan saludable del niño frente a ese misterio de la Navidad, sino que ocurre cuando los padres se muestran ante sus hijos con naturalidad en sus carencias, en su no saber y en sus límites. Cuando aceptan que no saben sobre algún tema, cuando se colocan con curiosidad a escucharles, a aprender también de ellos implica una humanización necesaria, un pasar del imaginario (de los padres ideales) a lo simbólico (los padres reales).
Ese proceso es fundamental porque ayuda a validar todo lo valioso recibido y también todo lo que puedan haber recibido doloroso. Ese pasar del ideal a lo real, lleva tiempo, bastante, y no es fácil.
La Importancia de la Tradición y la Ilusión
A edades tempranas, es difícil que los niños descubran “lo de Papa Noel y los Reyes Magos”. Es fácil ocultarles que son los progenitores o familiares los que se encargan de conseguir todos los regalos que han pedido en sus cartas. No, no existe la edad perfecta para acabar con uno de los mayores secretos que guardan los padres y madres. Pero, ¿por qué esa edad es el mejor momento para sentarnos con nuestros hijos?
Entre los 7 y 11 años es cuando empiezan a desarrollar un pensamiento abstracto y lógico, una facultad que le ayuda a comprender fantasías que hasta entonces consideraban ciertas. Los padres y madres temen ese momento: desilusión, llantos, enfados, reproches… y otras consecuencias presumibles. Lo cierto es que los niños encajan la noticia mejor de lo esperado.
Para llegar a esta conclusión, se entrevistó a 53 niños a los que se les confesó que Papa Noel no existe. Sus padres completaron un cuestionario evaluando su estímulo inicial para que el niño creyera en Santa y calificando las reacciones de su hijo al descubrir la verdad, así como sus propias reacciones al descubrimiento del niño. “Los niños reportaron reacciones predominantemente positivas al enterarse de la verdad.
Si no hay más remedio que contarles que no existen los Reyes Magos ni Papa Noel, la psicología Diana C. Jiménez explica que una buena estrategia es devolverle la pregunta: ¿Los Reyes Magos son los padres? ¿a ti cuál te gustaría que fuese la respuesta? La especialista, defensora de la psicología y la disciplina positiva, añade que podemos hacerle ver al menor “que nadie lo quiere más en el mundo y que ellos son los encargados de escucharle y de resolver sus peticiones”.
Que sepan la verdad no significa que acabe la ilusión por estas fechas. Según los especialistas, en esta nueva fase, los padres pueden hacerles ver que hay otros motivos para ilusionarse o para celebrar.
Cuando el Niño Empieza a Dudar
Es normal que, a medida que el niño crece, empiece a dudar de los Reyes Magos o Papá Noel. Y es común que muchos padres no sepan cómo afrontarlo. Esperar a la llegada de Papá Noel y de los Reyes Magos, y soñar con sus visitas, puede ser muy positivo para el niño, porque le ayuda a desarrollar la paciencia. Además, creer en ellos también podría verse como una forma de vivir la magia de la Navidad, participando en el ritual social (por ejemplo, escribirles una carta, dejarle galletas, zanahorias y leche al pie del árbol, etc.).
Además, tanto Papá Noel como los Reyes Magos son representaciones positivas del niño, porque tienden a ser personajes buenos y sonrientes. De ahí que los expertos consideren que es beneficioso dejar que el niño/a crezca en ellos, porque podría tranquilizarlo ante los obstáculos y darle acceso a algo bueno para él. Todo ello se debe a que, hoy en día, estos personajes forman una parte integral de nuestra cultura. Aunque todo dependerá de la decisión de cada padre.
Algunos les dirán a sus hijos que no existen, que son solo historias, y otros les harán creer en su existencia (la mayoría), pero dejándoles claro que es posible encontrar “ayudantes” en las calles. Antes de los 4 a 5 años de edad, antes de que su inteligencia comience a razonar, los niños confunden lo real con lo imaginario. Y, como manifiestan los especialistas, aunque no lo protege de la vida real, sí le permite quedarse en la magia de la infancia.
Aunque es normal que muchos padres se pregunten si hacerles creer en Papá Noel o en los Reyes Magos es mentirles de alguna forma. Aunque no les estamos mintiendo, sí es cierto que los mantenemos en una especie de ambigüedad, al no distinguir entre lo real y lo imaginario. Cuando nuestro hijo empieza a dudar Es normal que, llegado un determinado momento, el niño empiece a dudar. Se trata de algo totalmente lógico. En este sentido, es muy probable que recuerdes el momento en el que pudiste empezar a dudar.
Es cierto que la edad a la que un niño deja de creer en Papá Noel o en los Reyes Magos varía en función no solo de su personalidad, sino del entorno en el que vive. Niños y Papá Noel No en vano, es tremendamente común que las primeras dudas sobre la existencia o no de los Reyes Magos o de Santa Claus aparezcan cuando ha escuchado algún comentario de un amigo en la escuela. O cuando, simplemente, ha escuchado a un hermano mayor hablar sobre ello. Sin embargo, debemos tener en cuenta algo importante: el hecho de que nuestro hijo/a empiece a dudar de su existencia no significa necesariamente que ya no crea en ellos.
Los niños a menudo pasan por un período de transición, en el que afirman que ya no creen en Papá Noel o en los Reyes Magos (por lógica), pero aún quieren seguir creyendo en él. También es posible que un día no crean en ellos y lo vuelvan a creer al día siguiente, por ejemplo, después de ver una película sobre Santa Claus. Si empieza a dudar, Laura Cruz, Psicóloga y Coordinadora Clínica en ifeel, afirma a Ser Padres que "escuchar la duda, legitimar que la tengan y ser honestos en la respuesta supondrá un nuevo y sano registro en el modo en que los niños se sentirán consigo mismos y con el entorno".
"No hay que mentir a los niños, si nos empiezan a preguntar hay que ver el nivel de dudas, si se puede acompañar, pero no sin mentirles, si no acompañando en una etapa que es saludable, pero que en un momento se ha puesto en evidencia", asegura Mercedes Bermejo, directora de Psicólogos Pozuelo y experta en infancia y familia. "Si no se puede sostener es absurdo que sigamos insistiendo, cuando a nivel cerebral tienen un nivel de conciencia donde saben que esto no es viable".
¿Qué Pueden Hacer los Padres?
De acuerdo a los especialistas en desarrollo, los padres deben dejar que sus hijos crean en Papá Noel o en los Reyes Magos todo el tiempo que quieran. Y si nuestro pequeño nos pregunta sobre su existencia, podemos devolverle la pregunta, preguntándole a su vez: “¿Qué piensas tú?”. "¿Para qué contarles a los niños nada? Desde mi punto de vista, es una tradición bonita que mejora los vínculos familiares y que potencia su pensamiento mágico, su creatividad y su imaginación, por lo que beneficia a largo plazo", nos asegura Bermejo. Esto les ofrece la posibilidad de estimular su facultad de razonamiento.
Seguidamente, a partir de ahí, podemos confiar en el ritmo de nuestro hijo/a y apoyarlo en su deseo de creer o no en ellos. No obstante, sí es adecuado revelarle la verdad si sus preguntas se vuelven insistentes, y el juego de la magia navideña ya no es divertido para él. Y es que cuando el niño deja de creer en estos personajes es una señal de que se está moviendo gradualmente hacia el “mundo de los adultos”, pasando del pensamiento “mágico” al pensamiento más “lógico y racional”.
Estrategias para Revelar la Verdad
- No decírselo en Navidad: La otra es que nunca hay que decirle a los niños la verdad durante la propia época de los regalos. Piensa que ya han escrito sus cartas y tienen toda la ilusión del mundo acumulada. No podemos frustrarlos sin necesidad cuando más álgida está su ilusión. Por eso, hay que esperar a que pasen estas fechas para contarles la verdad, cuando no estén pensando en si los Reyes les van a traer el regalo que han pedido o no y tampoco justo después de recibir los regalos, cuando están disfrutando de los mismos. Hay que dejar pasar al menos unas semanas o meses, cuando haya pasado el efecto Navidad.
- Saber que pueden sentirse decepcionados por la mentira de sus padres: Si el niño si no está lo suficientemente preparado o sus fantasías están muy arraigadas creerá que sus propios padres le han estado mintiendo todo este tiempo. Esto ha de evitarse, y para eso hay que explicarlo dejando bien claro lo que significa la ilusión y la sorpresa de los regalos. No deja de ser un juego. Tienen que conocer la diferencia entre mentir y guardar un secreto, por la ilusión del mismo. Un ejemplo es cuando se hacen regalos por los cumpleaños, que también se guardan en secreto. Tanto para los niños como para los padres que compran y esconden los regalos, ellos también se ilusionan. Desmentir algo será inofensivo si lo haces, sino podrás crear cierta sensación de incredulidad de los niños sobre las cosas que les digan sus padres y terminarán por usar también mentiras para explicar sus cosas. Sinceridad.
- Explicarles lo que significan los regalos de verdad: Si un niño se porta bien durante todo el año sólo para que los Reyes Magos no les traigan carbón algo está funcionando mal, según la psicología. El niño tiene que entender que los Reyes escenifican la ilusión de todos los días y que los regalos representan el cariño de las personas que los rodean, representados culturalmente por la figura fantástica de los Reyes Magos o Papá Noel. A las personas hay que educarlas para se comporten prosocialmente por ellos mismos (motivación intrínseca), y no con un motivo externo (motivación extrínseca) y mucho menos si es por los deseos de una tercera persona imaginaria.
- Díselo con tus propias palabras: No utilices tecnicismo o palabras extrañas y sé bastante directo y sencillo. Usa tus propias palabras para explicarle la situación, el niño, repito, es más listo de lo que crees y seguro que lo entiende.
La Navidad es una época marcada por la ilusión de los niños. Pero conforme se hacen mayores, mantener la creencia en esta fantasía se torna cada vez más complicado. Empiezan a dudar de la posibilidad real de que estos seres logren visitar todos los hogares del mundo en una noche. Por ello, una duda frecuente entre los padres es cuándo ha llegado el momento de decirles a los peques que Papá Noel y los Reyes Magos no existen y cómo abordar dicha conversación.
Desde el equipo de Nerea López ponen de relieve que suele haber una edad en la que los propios niños empiezan a sospechar. A los seis años suelen surgir las dudas y, entre los seis y los ocho años, “es cuando ya han madurado lo suficiente como para comprender que los Reyes Magos no son reales o al menos no lo son como personas físicas de carne y hueso que aparecen de repente en su casa”, explican, añadiendo que de hecho algunos niños les tienen miedo.
Asume que pueden sentirse decepcionados por la mentira de sus padres: Para evitar que les siente mal, enfócalo explicándoles el significado de la ilusión y la sorpresa de los regalos. Explícales lo que significan de verdad los regalos. Evita el enfoque de que se tienen que portar bien para que los Reyes Magos les traigan regalos.
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