Consejos efectivos para ayudar a un niño de 3 años a dormir

01.01.2026

El sueño es fundamental para el crecimiento físico, así como para el desarrollo cognitivo y emocional de los niños. Es primordial que los más jóvenes de la familia descansen debidamente por las noches. Cargar las pilas durante la noche es esencial para su crecimiento, desde que son pequeños hasta la adolescencia, porque van a usar mucha energía durante el día.

Sin embargo, a partir de los 2 o 3 años es cuando los padres empiezan a tener problemas para mandar a los niños a la cama. Y es que uno de cada cuatro niños tiene problemas para conciliarlo.

Para el niño, irse a dormir puede implicar una sensación de separación de los padres. En general, es recomendable que los niños aprendan a dormirse solos, sin la presencia de los padres. Es importante que los niños se acuesten y se levanten a la misma hora.

Estableciendo una rutina para dormir

Para crear un clima propicio al sueño, se debe comenzar por establecer una rutina tranquila antes de la hora de dormir. De esta forma es más fácil que los niños comprendan que se acerca la hora de acostarse. Hacer la misma rutina todos los días antes de irse a dormir hará que su cuerpo se vaya preparando para dormir. En todas las edades de la infancia, y en general de la vida, es recomendable adquirir hábitos que remarquen el contraste entre el día y la noche, utilizando la exposición a la luz principalmente.

El empleo de asociaciones adecuadas y familiares puede ayudar. Una rutina relajante, tranquila, para realizar todos los días antes de dormir (baño, leer un cuento) y que debe finalizar en el dormitorio, ayuda a que el niño se dé cuenta de que llega la hora de dormir. Esta actividad predecible y rutinaria puede facilitar una buena separación y evitar que el niño responda con ansiedad.

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Aquí hay algunos consejos para crear una rutina efectiva:

  • Tras la cena es un buen momento para leerles un libro o escuchar música con ellos. Lo cual tendrá un doble beneficio: los calma y potencia su desarrollo cognitivo.
  • Es conveniente cenar dos horas antes de irse a dormir, tanto los niños y adolescentes como los adultos.
  • Es sensato, antes de acostarlos, evitar juegos de ordenador, tableta, consola… que estimulen al niño. Tampoco es conveniente resolver los problemas o hacer planes en el momento de acostarse.
  • Podemos dejar que los más pequeños tengan el control de este proceso dejando que tomen pequeñas decisiones, como escoger qué pijama quieren usar o qué cuento quieren leer antes de dormir.

Creando un ambiente propicio para el sueño

Una vez en la cama, es importante asegurarnos de que los niños están cómodos. Para que tu peque se sienta seguro a la hora de ir a dormir, es esencial crear un ambiente acogedor y protector.

  • Si respondemos a sus necesidades, como si quieren agua o ir al baño, antes de que se acuesten, estaremos reduciendo sus excusas para no dormir.
  • También puede ser beneficioso permitirles llevarse un juguete a la cama cada noche.
  • El más común en este sentido, es el miedo a la oscuridad, una pequeña lámpara de noche o dejar la puerta abierta hará que les sea más fácil dormir solos. También les ayudará dormir acompañados de algún peluche o muñeco.

Fomentando la independencia y la paciencia

Siempre recomendamos a los padres dar tiempo a los pequeños y armarse de paciencia. Dándoles espacio, los niños aprenderán a gestionar su propia autonomía y frustración y empezarán a asimilar buenos hábitos para dormir. Como parte de su proceso de autonomía es importante que lo hagan. Sin embargo durante los primeros años, algunos niños y niñas, necesitan la confianza de la compañía de mamá o papá para conciliar el sueño. Antes de retirar nuestra presencia es importante que aprendan este clima de confianza y seguridad.

  • En el caso de que no quieran dormirse y opten por reclamar a los padres cada pocos minutos, nuestra recomendación para los progenitores es que eviten ir a su habitación.
  • Pueden esperad varios segundos antes de responderles para darles la oportunidad de dormirse solos o tranquilizarlos desde su propia habitación.
  • Para enseñar a los niños a dormir, todos los que intervengan deben actuar siempre de la misma forma. Todo tiene solución, con mayor o menor dificultad se puede reeducar.

Otros consejos útiles

  • Ser activo durante el día, aprovechando la luz diurna, aportará muchos beneficios en el sueño de los niños y adolescentes.
  • Hacer actividades fuera de casa o practicar deportes son actividades que les ayudarán a gastar sus energías durante el día y aumentara la probabilidad de que caigan rendidos al meterse en la cama.
  • La actividad física vigorosa se evitará 1-2 horas antes de acostarlo.
  • Evitar acostarlo con hambre.
  • La alimentación influye. Se debe evitar por la tarde el consumo de alimentos estimulantes, como el chocolate.
  • Todos hemos oído hablar de la luz azul que emiten las pantallas de nuestros dispositivos electrónicos (ordenadores, móviles y tablets). Sobre todo en los adolescentes, es positivo para el sueño evitar la luz de las pantallas dos horas antes de ir a dormir.

¿Qué hacer cuando el niño se despierta y va a la cama de los padres?

Cuando el niño sistemáticamente se despierta por las noches sin estar enfermo, y se acuesta en la cama de los padres, ha creado un hábito que los padres deben corregir. La mejor solución es no permitírselo. Los padres tienen que ponerse de acuerdo, y ninguno de ellos debe ceder ante el intento de su hijo de acostarse con ellos.

Hemos de ser firmes y constantes y, a pesar de pasar malas noches por estas circunstancias y no poder dormir, no debemos ceder. Cuando nuestro hijo aparezca en nuestra cama, uno de nosotros debe levantarse y acompañarle a su dormitorio, explicándole que él tiene que dormir en su cama. Probablemente se repita todas las noches durante algún tiempo. Por ello, debemos prepararnos y ponernos de acuerdo en quien se va a levantar cada noche. Si lo intenta varias veces la misma noche, no debemos desesperarnos ni ceder, sino llevarlo a su cama con paciencia tantas veces como sea necesario. Al día siguiente tendremos que explicarle que no debe seguir intentándolo porque no vamos a ceder.

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Consideraciones adicionales

Cuando de manera esporádica su hijo tenga dificultades para conciliar el sueño, reflexione sobre lo acontecido ese día y no se enfade ni le chille. Debe transmitirle seguridad y tranquilidad. Si los padres se enfadan, el niño se agitará aún más.

Cuando el niño proteste y llore durante la noche, se debe reflexionar sobre lo ocurrido durante ese día. Los padres no deben imponerse a sí mismos ninguna hora límite para conseguir que el niño duerma bien. Probablemente no se cumplirá y todo el mundo se pondrá tenso. Deben ceñirse a seguir las rutinas.

Finalmente, resaltar que los problemas de sueño tanto en la infancia, adolescencia como en la adultez pueden ser un indicador de problemas emocionales o de conducta.

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