Así es la planta de fresa cuando nace

26.10.2025

Las fresas son el cultivo estrella del invierno-primavera, y disfrutar de una rica fresa recién cosechada es un placer. Pertenecen a la familia de las Rosáceas, siendo del género Fragaria, y su fruto se caracteriza por su atractivo e intenso color rojo.

Reproducción y propagación

Las fresas se reproducen por estolones. Estos son brotes que salen del tallo y que son capaces de crear raíces adventicias, y que si introducimos en la tierra llegarán a formar una nueva planta. Una vez la nueva planta ha enraizado, el «cordón umbilical» que le unía con la planta madre se secará, podremos cortarlo y ya tendremos así una planta independiente.

Si plantas fresas en macetas, puedes acercar otra maceta libre a la planta madre y meter ahí el estolón. Una planta muy agradecida que no para de reproducirse mediante estolones conforme pasan los años.

Condiciones climáticas y ambientales

Las fresas tienen un rango de temperatura óptimo para su correcto desarrollo y fructificación. Para su desarrollo (antes de la fructificación) necesitan acumular horas de frío en temperaturas de menos de 7 ºC, sin embargo el rango para la fructificación se encuentra entre los 15 y los 20 grados centígrados. Su mayor producción la tienen con temperaturas suaves de entre 17 y 25 grados.

Otra de las necesidades de las fresas es la luz, ya que necesitan unas 12 horas de luz para que su producción sea efectiva. Respecto al fotoperiodo, para garantizar una correcta maduración de la fruta, las plantas deben tener entre 8 y 10 horas de luz al día, o incluso más.

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En cuanto a la humedad relativa, esta debe ser tirando a baja, ya que su calidad será menor en lugares con altas precipitaciones y humedad. Como hemos comentado, las fresas necesitan poca humedad, a nivel climático y con respecto al suelo también. Por eso la característica principal que deben tener los suelos para el cultivo de fresas es el drenaje.

Suelo y plantación

Los suelos para el cultivo de fresas deben ser profundos, ya que las fresas pueden llegar a desarrollar grandes raíces a lo largo de los años, y por supuesto ligeros y mullidos, para que estas raíces puedan crecer sin mucha resistencia, aunque se adaptan muy bien a cualquier tipo de suelo. El fresal no soporta los suelos salinos, el PH más favorable es ligeramente ácido, entre 6 y 7, y es sensible a la clorosis férrica de los suelos calizos. Le gustan más los suelos sueltos de naturaleza areno-arcillosa.

El marco de cultivo de la fresa es de en torno a los 30-40 cm.

El cultivo a partir de Estolones se puede realizar en invierno desde diciembre o enero hasta principios de primavera. Si se conservan las plantas en un frigorífico a -1ºC o -2ºC, se pueden realizar plantaciones en verano en zonas cálidas, donde los inviernos no son lo suficientemente fríos para el reposo invernal de la fresa, así se obtendrán producciones muy tempranas de primavera.

Previo a plantar las plantas de la fresa, asegurarse de quitar las hojas secas y la fruta madura. Enterrar la planta lo suficiente para dar cabida a todo el sistema radicular. Rellenar con tierra asegurándose de que al menos la mitad de la corona de la planta de fresas está por encima del sustrato.

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Riego y abonado

El riego será el suficiente como para mantener el sustrato húmedo de manera constante, pero sin encharcarlo (esto dependerá también mucho del suelo), por lo que prefieren riegos frecuentes pero de menor volumen. Hay que tener cuidado con un riego excesivo, ya que puede provocar que los frutos estén demasiado acuosos o incluso puede llegar a pudrirse la planta. Se considera un riego delicado ya que debe ser regada en la medida precisa, ni más ni menos, por ser muy sensible a la humedad. Se recomienda dividir los riegos y así se evita los excesos y que la planta solo reciba lo que necesita, es por esto que el sistema de riego que más le favorece es el de goteo. Además, se debe complementar el sistema de riego de goteo con el de drenaje, esto es fundamental, ya que las fresas requieren absorber agua, pero se debe evitar que se formen charcos, de lo contrario la planta se pudrirá.

Al ser un cultivo exigente en materia orgánica y nutrientes, deberemos de realizar abonados periódicos, preferiblemente con abonos orgánicos y naturales, no químicos, para mantener un tratamiento ecológico y seguro para las plantas y para nosotros. El mejor abono, como ya sabéis, es el humus de lombriz. A la hora de la plantación podemos añadir un puñado de humus de lombriz también en el sustrato. La frecuencia de abonado será de unos 3 meses dependiendo de la época del año (a mayor frecuencia de riego más lavado del suelo y mayor pérdida de nutrientes, por lo que necesitará un abonado más frecuente).

Acolchado y protección

Será importante poner un buen acolchado, ya que los frutos se posarán sobre la superficie del sustrato y la humedad de este puede afectarles y dañar las fresas. Para mantener esa humedad tan importante, algo muy sencillo que podemos hacer es poner acolchado en la superficie del terreno o recipiente donde estemos cultivando nuestras fresas. Podemos poner corteza de árbol, paja, cartón (sin tinta), hojas secas o restos de poda por ejemplo. Este acolchado es muy útil para evitar la pudrición de los frutos al contacto con el suelo húmedo y las fresas no están en un sitio que cuelguen.

Durante los inviernos, las fresas entran en un estado de latencia donde se secan la mayoría de sus hojas para ahorrar energía. Estas hojas secas las dejaremos durante los meses de frío, ya que son un acolchado natural y perfecto para proteger del frío las raíces de las plantas.

El Acolchado es una práctica muy frecuente en este cultivo, evita que los frutos se ensucien con la tierra, la podedumbre del fruto y mantendrá la humedad del sustrato.

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Poda y cuidados adicionales

Un cultivo de fresas debe estar siempre podado, esto es indispensable, para la conservación de la planta al mantenerla fuerte y se evita la proliferación de plagas y mala hierba. Dependiendo de la densidad del tipo de planta, se podría realizar la poda anualmente y hacerlo de forma manual o mecánica. Para fortalecer la planta se debe eliminar las primeras flores que arroje, de esta manera los siguientes florecimientos saldrán mucho más fuertes.

Para que la planta se eleve, crezca hacia arriba y no se tumbe al suelo se debe colocar un sistema especial, esto evitará el contacto con insectos o que se pueda pudrir por la humedad.

Siembra desde semillas

Hacer crecer fresas desde sus semillas puede ser una labor más complicada de lo que parece, puesto que se trata de una planta que tarda en germinar y no siempre lo consigue. Por este motivo, cuando se cultivan fresas, habitualmente, se hace desde plantones previamente comprados, o reproduciendo las plantas por estolones.

Sin embargo, sembrar las semillas de fresas es posible y, si quieres arriesgarte a intentarlo, aquí te explicamos cómo hacerlo. No obstante, hay que tener en cuenta que la mayoría de variedades de fresa que se venden en los mercados son híbridas y estas semillas tienden a no germinar adecuadamente. Por ello, es recomendable comprar las semillas de una variedad adecuada para el cultivo desde semilla, es decir una no híbrida.

Trasplante

Si has seguido el método anterior de sembrado, para cuando llegue la primavera tus plantones de fresas deberían estar listos para ser trasplantados a su ubicación definitiva en exterior o en maceta. Si has optado por comprar los plantones para plantarlos directamente, puedes pasar directamente a este punto.

La mejor época para trasplantar o plantar el plantón de frutillas es la misma que para la siembra, es decir cuando no haya temperaturas extremas, sobre todo que no haga mucho frío.

Una de las cosas buenas de las fresas es que, al ser plantas rastreras, no requieren de una gran profundidad de tierra, así que con macetas pequeñas, de unos 10 cm de fondo, basta. Cuando hagas los agujeros en el sustrato o prepares la disposición, respeta unos 20 cm de separación entre plantas.

Es muy importante prestar especial atención a la tierra o el sustrato: las fresas necesitan un sustrato con un gran drenaje para evitar problemas de exceso de humedad. Igualmente importante es que la tierra sea rica en materia orgánica, por lo que se aconseja que la tierra esté compuesta en una tercera parte de humus de lombriz.

Cosecha

Según cómo haya ido el crecimiento de tus fresas, estarán listas desde finales de la primavera hasta otoño, aunque habitualmente las producciones más abundantes se dan al final del verano. Más concretamente, cuando la fresa se ponga completamente roja, es que ya está en su momento óptimo de maduración. Así que, cuando las veas rojas por completo, corta el tallo y el fruto estará listo para lavarlo y consumirlo. Recuerda usar unas tijeras desinfectadas para cortar la plantas y para recolectar sus frutos.

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