Apodos Cariñosos para Niños en Honduras
La variedad y complejidad de insultos hace que a menudo nos maravillemos de adónde puede llegar la inventiva humana para molestar, ofender y hacer rabiar al contrario. Podemos llegar a considerar que los insultos graciosos, inteligentes y originales son un auténtico arte de la palabra. Por eso, todo insulto tiene una vis cómica, porque a menudo son inteligentes y oportunos, o por el contrario, están tan fuera de contexto, que invitan a la carcajada.
En el insulto se trata de herir a un contrario y para ello se utiliza lo que más daño vaya a causar, en general por desgracia no se trata de ser ingenioso, sino de ofender; así, si llamas "matasanos" a un médico o "analfabeto" a un editor, atacas a su orgullo profesional (o al menos lo intentas). Y lo mismo si tildas de "meapilas" al muy religioso, o de "toro bravo" al esmirriado, se trata de dar donde más les duele.
Mucho mejor es ese "Traidor, descompuesto, villano, infacundo, deslenguado, atrevido, desdichado, maldiciente, canalla, rústico, patán, malmirado, bellaco, socarrón, mentecato y hediondo" que le suelta don Quijote a Sancho Panza que las sobadas groserías con las que nos castigan habitualmente los realities televisivos de turno.
El querer herir, humillar, hacer daño, ofender y alejar es inherente al ser humano; cuando nos pinchan, no solo sangramos, cuando nos pinchan, sangramos e intentamos devolver el golpe. Los anglosajones, que saben insultar de lujo, tienen un dicho: Sticks and stones may break my bones, (but words can never hurt me), algo así como "Con piedras y palos me romperás los huesos (pero las palabras no me hacen daño)". Yo pienso más bien lo contrario, a menudo el vituperio causa más estragos que una pedrada en la ceja.
Rafael del Moral, en su Diccionario temático, clasifica cuatro tipos de insultos:
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- A la inteligencia y a la salud mental: idiota, adoquín, lerdo, mameluco, mentecato, pazguato, imbécil, retrasado, estúpido, mastuerzo, atontao, orate, loco, subnormal, deficiente, majadero, cenutrio, zoquete...
- A la educación: analfabeto, ignorante, palurdo, berzotas, gaznápiro.
- A la bondad: sinvergüenza, ladrón, bellaco, degenerado, bribón, granuja, chupasangre, sanguijuela, cantamañanas, chupóptero, zascandil, canalla.
- A la valentía: cagueta, cobarde, pusilánime, gallina, alfeñique, lechuguino.
Yo veo unos cuantos más: primero, los ataques a la apariencia física (foca, ballena, orangután, zampabollos, piltrafilla, feo, cara- seguido de lo que sea, carapán, carapiña, caracandado, y de ahí pasamos a los famosos boca-, como bocachancla, bocabuzón y similares). También podemos añadir los insultos de rechazo físico o emocional, esos "vete a freír espárragos" en todas sus versiones escatológicas, como "vete a la mierda", "me cago en tu padre" y otras lindezas similares.
Están los consabidos "pendejo" ("de pocas luces", aunque en el Cono Sur también significa simplemente "adolescente"), "boludo" (de similar significado), "pinche" (muy usado en México, que significa "ruin", pero también es un intensificador, como en inglés fucking o el "puto" en español) y "huevón" (en general "vago", pero también "bobo"). A todos ellos ya nos hemos hecho los que vivimos en esta piel de toro, no los usamos, pero los entendemos.
He de añadir que yo siento debilidad, cómo no, por los insultos de los tebeos de mi infancia, siempre en boca del capitán Haddock (malandrín, facineroso, bellaco, villano, mastuerzo, archipámpano, mequetrefe) o de los personajes de Mortadelo y Filemón (vándalo, batracio, burricalvo, energúmeno, merluzo, botarate, mastuerzo, basilisco).
No lamentaré lo hermosos que eran los insultos del pasado, pues la lengua es algo vivo, en constante evolución, y si bien se pierden unos términos, aparecen otros. La imaginación siempre es capaz de acuñar nuevos términos, así hemos visto hace poco aparecer nuevos vocablos como "pagafantas" (para referirse al que paga las copas en una cita con la esperanza de llegar a un encuentro carnal que nunca tendrá lugar), "asaltacunas" (para alguien que gusta de mantener relaciones con alguien mucho más joven), "cierrabares" (el último en acabar la juerga), o "perroflauta" (la forma más despectiva que conozco de llamar a los antisistema). Probablemente estos términos no entren nunca en la RAE, pero ya están en la mente de todos, y se utilizan con regularidad en cualquier conversación diaria.
Las nuevas tecnologías favorecen el insulto, solo hay que asomarse a esa jauría hambrienta que aguarda en las redes sociales para que, y no siempre desde el anonimato, se reciban todo tipo de improperios. En el poema épico Beowulf, el intercambio de insultos se considera una forma de combate tan válida como un duelo de espadas.
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Creo que es sano inventar insultos, sobre todo si no se basan ni en la apariencia física ni en la inclinación sexual. Aún recuerdo a un compañero de trabajo que además de muy vago era una mala persona. No contaba con la simpatía de nadie en la empresa -no diré cuál-, y todo el mundo lo insultaba a sus espaldas. Pero el mote que cuajó no tenía que ver con su aspecto, bastante de paquidermo, sino con una de sus debilidades. Era un tragaldabas, no se perdía reunión en la que hubiera cruasanes, o algo de comida gratis. Su apetito era tal que un día vi que se servía, en una ensaladera, las albóndigas que traía de casa. Lógico, en un plato no le habrían cabido. Desde entonces es y será, para quienes lo conocemos, "Come-albóndigas", aunque nunca se lo diremos a la cara. No por falta de ganas (es una persona detestable, egoísta, mezquina y rencorosa), sino porque es delito.
Según el actual artículo 208 del código penal, son delito “las injurias que, por su naturaleza, efectos y circunstancias, sean tenidas en el concepto público por graves”. Como es muy subjetivo eso de determinar cuándo es grave o leve una injuria, y más raro aún lo de "el concepto público", yo desaconsejo dejarse llevar por la ira. Evitemos lanzar improperios sin ton ni son, con ellos no se gana más que la cara de desaprobación de los presentes, y se puede perder mucho en el intento. No conduce a nada. Es una labor mucho más beneficiosa si insultamos mentalmente, o con tan sumo cuidado que nadie nos pueda nunca meter un puro. La línea entre la libertad de expresión y la ofensa es muy fina hoy en día.
Son malos tiempos para el insulto, y sin embargo, las redes, incluso las de Esquire, están llenas de haters que linchan a diestro y siniestro sin saber ni por qué y que hacen del insulto su única forma de expresión.
Dicho todo esto, aquí tienes un montón de insultos que puedes añadir a tu lenguaje habitual. Eso sí, no seas malaje y úsalos con cariño...
Ejemplos de insultos
- Abrazafarolas: Persona que se queda sola o marginada en un grupo o en una fiesta.
- Adefesio: Persona o cosa ridícula, extravagante o muy fea.
- Adoquín: Persona torpe o ignorante.
- Alelado: Persona lela o boba.
- Alfeñique: Persona frágil de cuerpo y complexión.
- Analfabeto: Ignorante, sin cultura, o profano en alguna disciplina.
- Andurriasmo: Persona que va sucia, vestida con dejadez.
- Apollardao: Atontado, confuso, despistado o torpe.
- Archipámpano: Persona que se comporta como si fuera importantísimo
- Artabán: Hombre agresivo y que menosprecia a las mujeres. Machista y misógino
- Asaltacunas: El que, como Leonardo Di Caprio, que mantiene una relación sentimental con otra mucho más joven.
- Asno: Lerdo, atontado, bobo, corto de luces.
- Asqueroso: Persona que causa asco, o repulsión moral o física.
- Atontao: Persona tonta que no sabe cómo conducirse.
- Baboso: Bobo, simple, adulador, molestamente obsequioso con las mujeres.
- Ballena: Comparación con el simpático cetáceo.
- Basilisco: Persona furiosa o dañina.
- Batracio: Persona que resulta insignificante.
- Bellaco: Malo, pícaro, ruin.
- Berzotas: Persona tonta, necia.
- Bocachancla: Persona que habla sin pensar o que dice cosas inoportunas o indiscretas.
- Bocallanta: Lo mismo que Bocachancla.
- Bollera: Mujer homosexual, lesbiana.
- Bolo: Ignorante o de escasa habilidad, torpe, necio.
- Boludo: Necio o estúpido. En Uruguay, "lerdo, parsimonioso, irresponsable". En El Salvador no creo que sea insulto, pues significa "adinerado".
- Boquimuelle: Persona que habla mucho y sin sentido o que tiene la boca floja.
- Botarate: Persona alborotada y de poco juicio.
- Bribón: Haragán, dado a la briba (holgazanería), pícaro, bellaco.
- Burricalvo: Persona bruta e incivil.
- Cabraloca: Persona alocada, que obra sin pensar en las consecuencias de sus actos.
- Cabezabuque: Cabezón, terco. Persona obstinada en su dictamen y parecer.
- Cabezaalberca: Persona que tiene la cabeza muy grande o desproporcionada.
- Cabrón: Que hace malas pasadas o resulta molesto.
- Cagón: Miedica, persona de poco valor.
- Cagueta: Cobarde, pusilánime, apocado.
- Calientaestufas: alguien que no sirve para nada o es muy inútil.
- Calientahielos: Persona que se hace la interesante o la simpática sin conseguirlo.
- Calzamonas: Persona que tiene las piernas muy largas y delgadas.
- Canalla: Persona despreciable y de malos procederes. ruin, rastrero, miserable, mezquino, bandido, sinvergüenza, vil.
- Cansino: Pesado, aburrido, tostonero.
- Cantamañanas: Persona informal, fantasiosa, irresponsable, que no merece crédito.
- Cara- seguido de lo que sea (Carapán, Carapiña, Caracandado) Una forma de decir que alguien es muy feo.
- Cazurro: Alguien que es muy bruto o grosero.
- Cebollino: Alguien que es muy delgado o flaco, además de torpe.
- Cenutrio: Torpe, desmañado, estúpido, zoquete, berzotas, bruto
- Cernícalo: Hombre ignorante y rudo.
- Charrán: Que actúa sin honradez o con maldad.
- Chupacables: alguien que se dedica a robar la electricidad o a aprovecharse de los demás.
- Chupasangre: Que se aprovecha de los demás.
- Chupóptero: Persona que vive sin trabajar aprovechándose de otras personas.
- Chusma: Persona de modales groseros y comportamiento vulgar.
- Cicatero: Mezquino, tacaño o que escatima lo que debe dar.
- Cierrabares: Persona a la que le gusta trasnochar o salir mucho de fiesta.
- Cobarde: Pusilánime, sin valor ni espíritu para afrontar situaciones peligrosas o arriesgadas.
- Comealbóndigas: Persona muy tragona o comilona.
- Comemierda: Persona que es considerada despreciable.
- Comepiedras: Alguien que es muy duro o insensible.
- Cornudo: Que es objeto de infidelidad por parte de su pareja
- Cortito: Lerdo, de poca inteligencia.
- Cretinazo: Estúpido, necio, pero a la vez arrogante.
- Cuatrojos: Alguien que lleva gafas o tiene problemas de vista.
- Cuerpoescombro: Persona de ínfima consistencia física o moral, insignificante, irrelevante o sin categoría.
- Cutre: Tacaño, miserable.
- Deficiente: Tardo y torpe para comprender o ejecutar algo.
- Degenerado: De condición mental y moral anormal o depravada.
- Desdichado: Sin malicia, pusilánime.
- Deslenguado: Desvergonzado, desbocado, mal hablado.
- Despojo: Un desecho, que no sirve para nada, inútil.
- Desustanciado: Persona siesa, sin gracia, ni salero, desabrida.
- Energúmeno: Persona furiosa, alborotada, como poseída por el demonio.
- Espantajo: Persona necia, de gran apariencia o de aspecto estrafalario, sin valor.
- Espabilado: Persona lista, viva, despierta.
- Estúpido: Persona necia, falta de inteligencia.
- Escuchapedos: Persona que está siempre atenta a lo que dicen los demás o que es muy cotilla.
- Espantapájaros: alguien que tiene un aspecto muy feo o ridículo.
- Facineroso: Persona malvada o de perversa condición, delincuente habitual.
- Fantoche: Persona que presume de lo que no es o que se comporta con afectación o ridiculez.
- Feo: Desprovisto de belleza y hermosura.
- Fósil: Viejo, anticuado.
- Foca: Persona gruesa, obesa.
- Fresco: Que habla u obra con desvergüenza.
- Gallina: Cobarde, falto de valor.
- Ganapán: Persona que trabaja mucho y gana poco o que hace trabajos duros y mal pagados.
- Gaznápiro: Palurdo, simplón, torpe, que se queda embobado con cualquier cosa
- Gilipollas: Estúpido, lelo, corto de entendedera o luces.
- Giraesquinas: Persona que cambia fácilmente de opinión o de bando.
- Gorrón: Que tiene por hábito comer, vivir, regalarse o divertirse a costa ajena.
- Granuja: Bribón, pícaro, muchacho que vagabundea.
- Hediondo: Que huele mal y causa hastío.
- Huelegateras: Persona que es muy...
Además de los nombres tradicionales, en Honduras también se utilizan apodos cariñosos para niños. Un ejemplo de ello es el término "chapulín", que se usa para referirse a niños pequeños, aunque también puede tener otras connotaciones dependiendo del contexto.
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Chapulín:
- Ámbito geográfico: Ár. centroamer. y mex.
- Definición principal: Insecto ortóptero de la familia de los acrídidos, mayor que el saltamontes, que suele ser solitario, pero en ciertas circunstancias cambia su comportamiento, se multiplica extraordinariamente, se vuelve gregario y, formando espesas nubes, arrasa los campos. Nombre científico : Acridium peregrinum
- Metáfora: Persona menor de edad.
- Connotación adicional: Persona menor de edad relacionada con la delincuencia.
El uso de "chapulín" como apodo para niños puede tener diferentes matices, desde un término cariñoso para referirse a su tamaño pequeño hasta una alusión a su comportamiento inquieto y saltarín. En algunos contextos, también puede utilizarse para referirse a jóvenes delincuentes.
A continuación, se presenta una tabla con los nombres más populares en Honduras, tanto para niñas como para niños:
| Nombres caribeños más populares de niña | Nombres caribeños más populares de niño |
|---|---|
| 1. Costa Rica | 1. Costa Rica |
| 2. Puerto Rico | 2. Puerto Rico |
| 3. El Salvador | 3. El Salvador |
| 4. República Dominicana | 4. República Dominicana |
| 5. Panamá | 5. Panamá |
| 6. Nicaragua | 6. Nicaragua |
| 7. Guatemala | 7. Guatemala |
| 8. México | 8. México |
| 9. Honduras | 9. Honduras |
| 10. Cuba | 10. Cuba |
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