El Trágico Fallecimiento de Francisco de Borbón y Martínez-Bordiú

01.12.2025

Hace 37 años, la vida de Carmen Martínez Bordiú dio un vuelco. El 7 de febrero de 1984 fallecía a los 11 años su hijo mayor, Francisco de Borbón y Martínez-Bordiú. El pequeño, fruto de su relación con Alfonso de Borbón, fallecía en el Hospital de Navarra dos días después de sufrir un aparatoso accidente de tráfico en el coche en el que viajaba junto a su padre y su hermano, Luis Alfonso, cuando regresaban de esquiar en una estación en Astún, cerca de Pamplona.

El 5 de Febrero, don Alfonso de Borbón y sus dos hijos, Francisco y Luis Alfonso, volvían de un viaje de esquí cuando se produjo la tragedia. El coche en el que viajaban chocó con un camión y esto provocó el fallecimiento del hijo mayor.

El vehículo que condujo a la muerte al niño era un Citroën CX. En él viajaban el duque de Cádiz, su hijo menor y, la institutriz de los niños, Manuela Sánchez Prat, tras unos días practicando esquí. Tras saltarse una señal de stop, el aristócrata y sus acompañantes chocaron con un camión Pegaso.

Según los testigos, el duque de Cádiz no respetó una señal de stop y el escenario del siniestro resultante tras el impacto es escalofriante. El doctor Pedrel, un médico que pasaba casualmente por allí minutos después, se detuvo y atendió a Francisco. Le cortó el cinturón que le oprimía el pecho y vio al duque en la carretera. Había salido despedido con asiento incluido. Sin embargo, no se pudo hacer nada por la vida del pequeño. El hospital anunció su muerte dos días después.

Carmen Martínez-Bordiú viajó entonces desde París con carácter urgente y estaba en el hospital cuando falleció su hijo. El día 8 de febrero acudió al entierro del niño, en el que no estaban presentes ni su padre ni su hermano, ingresados muy graves en el hospital.

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Fue Carmen quien le comunicó a su hijo menor la pérdida de Fran, pero no se lo contó al duque de Cádiz. Don Alfonso recordaba todo menos el accidente: le recortaban las páginas de prensa que hablan del suceso, preguntaba sin parar por sus hijos y sus familiares le decían que estaban de exámenes, que cuando los acaben irían a visitarlo. Nada más lejos de la realidad.

Tras conocer la verdad, el duque necesitaba ver a su hijo Luis Alfonso para cerciorarse de que estaba vivo y llevaron al niño hasta su habitación de hospital, pero el reencuentro resultó demasiado doloroso.

El estado de Alfonso empeoró y sus allegados temían no solo por su salud física sino sobre todo por la emocional.

Reacciones y Consecuencias Tras la Tragedia

La muerte de su hijo mayor supuso un dolor tan profundo que no fue capaz de llorar. "No se me cayó una lágrima con la muerte de mi hijo. Cuando un dolor es tan fuerte se te secan las lágrimas", reconocía en el programa de Bertín Osborne de TVE, 'En la tuya o en la mía', en 2015. Sus palabras no faltaban a la verdad. Las imágenes de la nieta de Francisco Franco en el entierro de su hijo dan fe de la actitud hierática de la 'socialité', Con el rostro serio y un gesto rígido, casi incólume, Carmen daba un último adiós a su pequeño. Como si el vacío se hubiera apoderado de ella, su cara apenas reflejaba señal alguna de aflicción.

Y es que aunque públicamente no hubo lágrimas ni dramas, ser testigo de la muerte de su hijo mayor con solo 11 años ha sido algo imborrable. En 2010, Carmen Martínez Bordiú aún buscaba respuestas que pudieran darle señales de su hijo... aunque fuera desde el más allá. Quizás por eso fue la primera en sentarse en el programa 'Más allá de la vida'', un programa de televisión en el que la medium Anne Germain transmitía mensajes de las personas fallecidas a numerosos rostros conocidos. En aquel espacio, la nieta del dictador aseguraba que perder a un hijo es como quien pierde un brazo: lo necesitas, lo echas en falta, te duele... pero puedes seguir viviendo. "Sé que ha sido mi hijo el que me ha hablado", decía emocionada tras escuchar a la vidente relatando episodios familiares supuestamente transmitidos por su pequeño desde el cielo.

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El Impacto Duradero

"Siempre estoy con él, cuando digo que forma parte de mí es que forma parte de mi esencia, yo estoy con él", señalaba Carmen. Lo cierto es que procura no hablar públicamente del fallecimiento de Francisco, pero no hay un día que no se acuerde de él.

La Trágica Muerte de Alfonso de Borbón

El duque de Cádiz perdía la vida cinco años después de morir Francisco de Borbón. Dos años antes de la muerte de Francisco, Carmen se había divorciado de Alfonso de Borbón, del que se separó en 1979. Y apenas cinco años después de aquella tragedia que marcó para siempre su vida se produjo otra: el 30 de enero de 1989 fallecía Alfonso de Borbón al cortarse el cuello con un cable que cruzaba una pista de esquí por la que estaba descendiendo en la estación de Beaver Creek, en Colorado.

Su muerte, con tan solo 52 años, dejaba huérfano a Luis Alfonso de Borbón, quien con apenas 14 años debió afrontar la pérdida de dos de las personas más importantes de su vida: su padre y su hermano.

La vida de Alfonso de Borbón y Dampierre puede escribirse en clave de tragedia. Su prematuro y terrible final llegó hace treinta y seis años, en la madrugada, hora española, del 31 de enero de 1989, cuando se conoció la noticia del fallecimiento de Alfonso de Borbón en una pista de esquí de la estación de Beaver Creek, en Colorado (EE.UU.) Tenía 52 años y solo una semana después se iban a cumplir cinco años de la muerte de su hijo Francisco.

El accidente tuvo los mismos componentes trágicos con los que transcurrió su propia vida. Alrededor de las cuatro de la tarde del 30 de enero, hora local, el duque de Cádiz, en calidad de miembro del Comité de la Federación Internacional de Esquí, estaba inspeccionando una pista cerrada al público en la que al día siguiente se iba a celebrar una prueba de esquí alpino masculino del Campeonato del Mundo.

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El aristócrata, esquiador muy cualificado, iba acompañado de un pequeño grupo, entre los que se encontraba el campeón de esquí austriaco y amigo personal, Toni Sailor. Tras el paso del resto de los esquiadores y segundos antes de llegar Alfonso a ese punto, el cable se izó a una altura de unos 1,75 metros sobre la nieve, sin que el duque lo viera o pudiera evitarlo, provocándole un fortísimo golpe y desgarramiento de cuello, por el que resultó prácticamente decapitado.

Controversias en la Asistencia Médica

La asistencia médica no fue demasiado rápida y el duque permaneció más de media hora esperando, todavía con pulso, a que la ambulancia y la policía local acudieran a su rescate. Cuando llegaron fue trasladado al Vail Valley Medical Center, donde se certificó su muerte a las 16:48 horas.

La autopsia posterior reveló que la causa de la muerte fue "una gran incisión en forma de media luna de 20,32 centímetros de longitud con penetración de hasta 4,44 centímetros".

El periodista Matías Prats, que se encontraba en Beaver Creek para narrar el campeonato de esquí, afirmó entonces: "El día era bueno, no existía niebla como en un momento se dijo. El accidente parece inexplicable".

¿Accidente u Homicidio?

La trágica muerte de Alfonso de Borbón no estuvo exenta de teorías sobre si realmente fue un accidente o se trató de un homicidio. Que los médicos tardaran más de media hora en atenderlo en la nieve y dos horas en trasladarlo al hospital, y que Daniel Conway, el empleado que manipulaba el cable de acero que fracturó el cráneo del duque, desapareciera del mapa y nunca se volviera a saber de él, no hizo más que aumentar las teorías conspiratorias sobre un posible homicidio.

Pese a que la radio local se refirió en un primer momento al accidente como un atentado y, en un principio, la policía consideró el caso como un homicidio, el informe de la investigación criminal de la oficina del sheriff del condado de Eagle concluyó que todo se debió a un “accidente fortuito”, descartando negligencia por parte de la organización del Campeonato del Mundo de esquí.

Reacciones Familiares y Legales

Años después, la madre de Alfonso, Emanuela de Dampierre, reconoció en sus memorias que pese a las especulaciones, ella aceptaba que fue un accidente: “Se especuló mucho sobre el asunto y, en mi opinión, fueron muy peregrinas algunas de las ideas que se lanzaron. Con sinceridad, creo que se trató de un trágico accidente”, aseguró.

No fue de la misma opinión la actriz Mirta Miller, que en el momento de la muerte era la pareja (aunque no oficial) del duque de Cádiz: "Hay muchos puntos oscuros. Alfonso era un gran esquiador, frenaba de aquí a un metro aún viniendo con velocidad, era imposible que se ‘tragara’ aquel cable que le seccionó el cuello.

Tras el accidente, su exesposa y madre de su único hijo vivo, Carmen Martínez-Bordiú, interpuso una demanda civil por negligencia en los tribunales de Denver, capital de Colorado. En ella solicitaba una indemnización de alrededor de 3,6 millones de euros para costear la vida y los estudios de su hijo Luis Alfonso de Borbón hasta que cumpliera 25 años. A punto de abrirse el juicio oral, las partes llegaron a un acuerdo por el que el joven recibió unos 600.000 euros.

El Funeral y Entierro

Cuando el féretro llegó a España fue trasladado al Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid, donde se instaló la capilla ardiente. El final de Alfonso de Borbón y Dampierre estuvo a la altura de su desdichada vida. Un hombre que nunca pudo ser feliz y al que Carmen Martínez-Bordiú describió en su libro Cumple años, gana vida: "Diría que Alfonso de Borbón era un hombre triste. Sufrió mucho durante su infancia a causa de la separación de sus padres.

La Vida de Carmen Martínez-Bordiú Después de las Tragedias

Por suerte, no todo fue dramático en aquellos años. El mismo año que perdió a su hijo Francisco volvió a encontrar el amor en brazos del anticuario francés Jean-Marie Rossi. Con él tuvo a su tercera hija, María Cynthia Rossi. Y a su lado disfrutó de nueve años de amor apasionado.

Carmen se separó de Alfonso de Borbón en 1979 y tres años después el Tribunal de la Sacra Rota de Madrid les concedió la nulidad eclesiástica de su matrimonio. Alfonso tenía la custodia de los hijos, Francisco y Alfonso, y les daba una vida de lujo y sin preocupaciones, por poco tiempo. En 1984, cuando regresaban a casa tras pasar unos días esquiando en Astún, tuvieron un accidente de tráfico y Francisco de Asís, el mayor, murió. Tenía solo 11 años y Carmen no se derrumbó, al menos en público, algo que fue muy criticado.

En manos de la fatalidad Carmen se guardó el dolor en el corazón, lo mismo que hizo Jean-Marie Rossi cuando murió su hija Mathilda, que tuvo con Barbara Hottinger, en un accidente acuático: cayó al agua y fue alcanzada por la hélice del barco en que navegaba. En la embarcación también iba Luis Alfonso de Borbón Martínez-Bordiú, que tan solo tenía 9 años.

Diez meses después de enterrar a su hijo se casó con el anticuario francés, lo que dio otro motivo para que sus detractores, que la tachaban de frívola, pudieran volver a criticarla. Carmen y Jean-Marie Rossi y en 1985 volvieron a sonreír con la llegada de una niña a la que bautizaron como María Cynthia Francisca Matilda, con los dos últimos nombres en señal de recuerdo a los dos hermanos que nunca conoció. Su felicidad fue intermitente, al menos para Carmen que perdió a su abuela materna, Carmen Polo, en 1988. Pero el destino se reservaba otro momento fatal. El 30 de enero de 1989 moría Alfonso de Borbón y de nuevo se habló de fatalidad: estaba esquiando en la estación de Beaver Creek, en Colorado, y cuando hacía un descenso se cortó el cuello con el cable que cruzaba una pista. Otro adiós que marcó su vida, porque Alfonso, el hijo que tuvieron en común, pasó a depender de ella.

El matrimonio de Carmen y Jean Marie empezó a derrumbarse en 1994 y un año después se divorciaron. Entre ellos había 22 años de diferencia y muchos creen que esa diferencia de edad llegó a ser un impidemento marital. En 1998, Carmen se despidió de su padre, Cristóbal Martínez-Bordiú, cuando ya mantenía una relación con el italiano Roberto Federici. Estuvieron juntos hasta 2004 y después ella volvió a casarse. Fue con el empresario cántabro José Campos. De nuevo había diferencia de edad, pero esta vez al revés: él es trece años más joven.

Se dice que Carmen no aguantó una presunta infidelidad y tras romper con Luismi decidió pasar a un segundo plano mediático, que coincide con la época en la que su familia estaba más cuestionada que nunca. La nieta de Franco, perdió a su madre en 2017, y hoy mantiene un perfil bajo. Ha cumplido 70 años y ya nada es igual, ni el ¡HOLA! Vive tranquila, o quizá escondida, en Portugal, y mantiene una relación con Tim McKeague, un australiano 35 años más joven que ella. Allí parece dispuesta a enterrar su pasado.

Luis Alfonso de Borbón: Un Huérfano a Temprana Edad

En esta ocasión, sin embargo, ponemos el foco en su segundo hijo, Luis Alfonso de Borbón, que en cuestión de cinco años (desde los diez hasta los quince) se enfrentó a la muerte de tres personas que terminaron por marcar sus primeros años de vida.

Francisco, el primer hijo de Carmen Martínez-Bordiú y Don Alfonso de Borbón, muere en un accidente de coche en el que viajaban Luis Alfonso, su padre y su institutriz. El coche, conducido por el Duque de Cádiz, chocó lateralmente contra un camión en la entrada de la comarcal 101 tras un despiste en la carretera.

Seis meses después de la muerte de su hermano Francisco, la hija del que sería el segundo marido de Carmen Martínez-Bordiú, Mathilda Rossi, moría en un accidente de barco en Acapulco tras caer de su barca y quedar atrapada en las hélices de un yate que navegaba a su lado. Luis Alfonso de Borbón, que se encontraba presente en ese momento, volvió a asistir a una tragedia.

Cinco años más tarde, la muerte de su padre en un accidente de esquí terminaría de marcar una juventud trágica para Luis Alfonso de Borbón. El 30 de enero de 1989 el Duque de Cádiz murió a los 52 años en el Beaver Creek Resort de Colorado, en Estados Unidos, tras ser degollado por un cable bajo y sin señalizar en mitad de la pista.

Con su madre viviendo en Francia y la vida rehecha, Luis Alfonso se trasladó a vivir con sus abuelos maternos, manteniendo la vida y las amistades que había construido en España.

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