¿Cómo se forman las perlas en las ostras?
Ya desde antiguamente existen diferentes mitos sobre el origen de las perlas y los diferentes usos que se les ha dado. Detrás del descubrimiento de las perlas nos encontramos con el esfuerzo de buzos y la tenacidad de los científicos que han investigado para conocer el fenómeno de su formación.
Las perlas son pequeñas maravillas de la naturaleza que han cautivado a la humanidad durante siglos con su belleza y misterio. Las perlas son una de las gemas más antiguas que se conocen. A lo largo de la historia han sido muy valoradas por su belleza y rareza. Estas gemas orgánicas, a menudo asociadas con el lujo, desempeñan un papel destacado en el mundo de la alta joyería.
La perla es un objeto brillante y duro de gran valor para el ser humano que se genera en el interior del tejido blando de un molusco. Principalmente, las perlas se forman en moluscos bivalvos, es decir, que tienen dos valvas (conchas).
El proceso de formación de las perlas
Las perlas se forman cuando un pequeño irritante se introduce en una ostra o un molusco. Puede ser un grano de arena o un trozo de concha, pero lo más habitual es que sea un pequeño parásito. Este irritante molesta al molusco, que secreta lentamente nácar para protegerse. El nácar es la sustancia que recubre el interior de la concha de una ostra o un mejillón.
El nácar recubre el irritante y las capas se acumulan con el tiempo. Dependiendo del tamaño y la forma del irritante, la perla resultante puede adoptar una amplia variedad de tamaños y formas. El color de la perla también puede variar según la parte del océano o cuerpo de agua donde viva el molusco. La perla ideal es perfectamente redonda y luminosa. A menudo, también puede presentarse en formas inusuales y colores diferentes.
Lea también: Profundizando en la retórica del rap
Se necesitan muchos años para que se forme suficiente nácar para que la perla esté completamente formada. Generalmente, las perlas silvestres tardan al menos siete años en formarse.
Las perlas se empiezan a formar cuando un cuerpo extraño se introduce dentro del cuerpo de la ostra, en especial el ataque de los gusanos perforadores. Concretamente, las perlas se forman cuando un elemento extraño entra al interior de la ostra. Puede ser arena, un parásito o cualquier otra partícula.
Como la ostra no puede expulsarlo, lo que hace es producir una sustancia, a la que conocemos habitualmente como nácar, que es también la que recubre las paredes interiores de la concha. Así, la ostra cubre el elemento extraño con ese nácar y va a terminar derivando en las perlas. Sin embargo, no es un proceso rápido porque una perla puede llegar a tardar en formarse 10 años.
En este proceso para producir una perla cultivada, la ostra se abre y se le produce una pequeña herida poniendo sobre esta una sustancia irritante, para que el molusco se defienda de este ataque produciendo nácar que con tiempo dará lugar a una perla.
El nácar está hecho de un mineral a base de carbono llamado aragonita y una secreción orgánica llamada conquiolina que une el mineral. Y ese nácar o madreperla que recubre a las perlas presenta un efecto especial, debido a la interacción de la luz en las diversas capas.
Lea también: Leche materna: composición y ventajas
Es decir, las perlas son quistes de nácar que forman los moluscos para aislar un cuerpo extraño que ha entrado en su cuerpo.
Pasos en la formación de una perla
- Irritación: Todo comienza cuando una partícula, como un grano de arena o un pequeño organismo marino, entra en el interior del molusco a través de una abertura en su concha.
- Respuesta defensiva: Para protegerse de esta irritación, el molusco secreta una sustancia conocida como nácar o madreperla. El nácar está compuesto principalmente de carbonato de calcio y proteínas.
- Acumulación de capas: Con el tiempo, el molusco continúa depositando capas de nácar alrededor de la partícula irritante.
- Crecimiento lento: El proceso de formación de una perla es lento y puede llevar varios años, dependiendo de factores como el tipo de molusco y las condiciones ambientales.
Perlas naturales vs. perlas cultivadas
Dentro del mundo de las perlas podemos identificar dos tipos principalmente: las perlas naturales y las perlas cultivadas. ¿Qué diferencias hay entre ellas y cómo se clasifican?
Las perlas naturales son aquellas que se forman de forma espontánea en el medio natural, sin intervención humana. Son muy raras y escasas, ya que solo se producen en una de cada 10.000 ostras aproximadamente. Las perlas naturales se han utilizado como adornos desde hace miles de años, y han sido símbolo de riqueza, poder y belleza.
Sin embargo, las perlas usadas para la fabricación de joyas proceden de cultivos de perlas, ya que existe menos probabilidad de que una perla se forme de forma natural y las que estaban formadas fueron sobreexplotadas acabando son las reservas de perlas naturales, por lo que tiene que pasar más tiempo para que vuelvan a abundar.
Las perlas cultivadas son aquellas que se obtienen mediante un proceso controlado por el ser humano. Consiste en introducir un núcleo artificial, normalmente una esfera de nácar o de plástico, en el organismo del molusco y esperar a que este lo recubra con capas de nácar. Las perlas cultivadas tienen la ventaja de ser más abundantes, uniformes y asequibles que las naturales. Además, se pueden obtener en diferentes colores, formas y tamaños, según el núcleo utilizado y las condiciones del cultivo.
Lea también: ¿Problemas de popó en tu recién nacido?
Como las perlas naturales son muy raras y habría que abrir cientos de ostras o almejas para encontrar una perla silvestre, las perlas cultivadas son más comunes.
Las perlas cultivadas son formadas por ostras del mismo modo que las perlas naturales.
Cultivo de perlas: Un proceso controlado
Para tener un gran volumen de perlas para el mercado, así es cómo se forman las perlas, con la intervención de las personas:
- Criar una gran cantidad de ostras: las larvas de ostra son alimentadas con fitoplancton hasta que se conviertan en una ostra pequeña, entonces se trasladan al mar y para protegerlas se conservan en jaulas que han sido diseñadas especialmente para ello. Para garantizar la supervivencia de las ostras, estas deben de estar bajo las condiciones climatológicas idóneas y donde haya suficiente alimento. Se toman todas las medidas posibles para garantizar la supervivencia de las otras, si estas sobreviven durante dos años, quiere decir que estarán listas para la siguiente fase.
- Provocar la fase de la nucleación: esta es realizada por expertos y primero se introduce en una ostra viva un trozo de manto (secreta nácar), que se ha extraído previamente de otra ostra, y seguidamente se le introduce un cuerpo esférico pequeño (sustituye a los parásitos, arena o demás partículas en la formación de perlas naturales). El manto crea un saco de perla alrededor del cuerpo esférico y después gradualmente secretará capas de nácar para rodearlo.
- Devolverlas al agua: una vez que las ostras son nucleadas son devueltas al mar, se colocan en unos paneles de malla para permitir el flujo de agua y plancton. Las otras atraen parásitos y musgos que pueden atascar este flujo, por lo que se deben limpiar las otras más o menos cada dos meses para evitar el atasco.
- Recolectar las perlas: los moluscos van formando capas y capas en el quiste para aislar el objeto extraño. Una vez las ostras son devueltas al agua con la implantación hecha, pasan unos 3 años y medio hasta que la perla está formada y se puede empezar la cosecha. Cuando se va a proceder a la extracción de las perlas se abre la ostra y con un bisturí se debe ir cortando la zona donde se encuentra la perla para ser extraída. Por lo general, la mayoría de ostras mueren en el proceso, ya que a veces parten la ostra cuando la perla no es fácil de extraer y las ostras que sobreviven vuelven a usarse para seguir produciendo perlas.
El proceso de extracción es doloroso para la ostra debido al corte que se le genera para conseguir la perla, aunque es necesario mencionar que en el momento de la nucleación también se le está haciendo daño a la ostra al introducirle un objeto extraño.
La realidad es que la industrialización de la perla ha ocasionado y sigue ocasionado la muerte de millones de ostras desde que esta practica se inició.
Para el cultivo de las perlas se suelen elegir zonas de agua templada como Vietnam, el Caribe, Australia, Japón o el Golfo Pérsico. Aunque otros países como China, Indonesia o Polinesia están entrando en el mercado.
Tipos de perlas cultivadas
Las perlas cultivadas se clasifican según su origen geográfico y el tipo de agua donde vive el molusco que las produce:
- Perlas Akoya: Se cultivan en Japón y China.
- Perlas de Tahití: Este tipo de perlas se encuentran en la Polinesia Francesa.
- Perlas del Mar del Sur: Estas perlas tienen su origen típicamente en las amplias y cálidas bahías del norte de Australia. Su tamaño varía en un rango de 10 a 20 mm y requieren más de 2 años para su formación.
- Perlas de agua dulce: Son perlas que se cultivan en China, Japón y Estados Unidos, en mejillones de agua dulce.
- Perlas Mabé: Este tipo de perlas se dan en el océano y se caracterizan por tener un tamaño mayor a las de agua dulce.
Características y clasificación de las perlas
Las perlas se miden por su diámetro en milímetros. El peso de las perlas se mide en gramos y en algunos lugares dicho peso se mide en granos. Un grano es la cuarta parte de un quilate, o sea 0,05 gramos.
El color de la perla depende básicamente de la conquiolina del nácar, mientras que el oriente o brillo tiene su origen en la curvatura de las láminas de nácar de la capa externa, reflectante de la luz.
Antiguamente, esta gema de origen orgánico se clasificaba para su comercialización por unidad de peso japonesa momme. 1 momme equivale a 18,75 quilates.
En cuanto a las redondas, las más comunes, lo ideal es que sean perfectamente esféricas. Su valor se irá depreciando a medida que se aparte de esta forma ideal. Consideramos como barrocas a las que presentan formas irregulares. Las negras pueden ser teñidas, con lo que su valor decrece. Los colores preferidos son el blanco-rosado y el plateado. Los colores crema, amarillentos y verdosos, inciden negativamente en el precio.
El efecto producido por la luz en las diversas capas de la perla, constituye el "Oriente", aunque a este efecto a veces se le denomina indebidamente brillo. Es esencial que una perla de buena calidad tenga un lustre muy elevado, de intensidad uniforme. El espesor es de una importancia extraordinaria. La limpieza de la superficie de una perla constituye también un factor importante.
Tipos de perlas según su formación
- Perlas blíster: se forman adheridas a la concha, tienen aspecto más o menos aplanado y solamente están nacaradas por un lado.
- Perlas quiste: se originan en un saco perlífero y tienen un aspecto redondeado, ovoideo o en forma de pera, con la superficie completamente nacarada.
Cuidado de las perlas
Debido a su delicadeza, las perlas deben cuidarse siempre con precaución. Colóquelas después de aplicar jabón, maquillaje, lociones y productos capilares. Un buen recordatorio es que, al prepararse, lo último que debe hacer es colocarse las perlas. También es recomendable evitar cualquier producto químico, incluso limpiadores de joyas. Para limpiarlas, solo use agua con jabón suave y un paño suave. Deben ensartarse periódicamente para asegurar la resistencia del cordón. Por último, guarde las perlas lejos de otras joyas, ya que pueden rayarse o desgastarse fácilmente con metales y otras piedras preciosas.
Las perlas están destinadas a durar toda la vida, y cuando se cuidan adecuadamente, lo harán. Para preservar el brillo icónico de su perla, es importante recordar algunas sencillas reglas de oro de la perla:
- Último en entrar, primero en salir: Evite que cualquier producto duro entre en contacto con sus joyas. Los cosméticos, humectantes y perfumes pueden dañar la perla y su engaste de joyería. Siempre es mejor usar las perlas al final cuando te preparas y quitártelas primero.
- Mantenme a salvo: La superficie exterior de una perla puede ser propensa a arañazos e imperfecciones. Después de años, el daño excesivo puede afectar el brillo de la perla. Para evitar esto, manténgalos siempre separados de sus otras joyas, preferiblemente en una bolsa de satén y sobre una superficie plana.
- Ámame. Llévame: Para lucir lo mejor posible, las perlas necesitan un poco de humedad. Si la luz solar directa o el calor se aplican con demasiada frecuencia, o si mantienes las perlas escondidas por mucho tiempo, es posible que se sequen. El ligero calor y la humedad que reciben cuando se usan es ideal para mantener su apariencia, así que si los amas, ¡úsalos!
tags: #cómo #se #forman #las #perlas #en