Cómo Acompañar a tu Bebé a Dormir en su Cuna: Consejos Efectivos

08.12.2025

Es duro aceptar que los bebés presentan unos patrones de sueño diferentes al de los adultos y tienen necesidades diferentes a la de los adultos. La primera necesidad y más destacable: el contacto a todas horas, sí, también durante el sueño. Esta situación causa mucha frustración y estrés en las familias y despiertan muchas preguntas sobre cómo dormir a un bebé.

Conseguir que los más pequeños se duerman tranquilamente en su cuna puede ser una batalla difícil de lidiar. A la hora de dormir muchos bebés solo quieren hacerlo en los brazos de su madre, y cuando aparentemente están profundamente dormidos en su pecho y se les intenta pasar a la cuna, se despiertan abruptamente llorando desconsoladamente.

Intentar que el bebé se duerman en su cuna puede ser desesperante y, parafraseando a Lope de Vega, quien lo probó lo sabe. Tras pasar nueve meses en el acoger ambiente uterino, habituarse a la realidad no es nada fácil para los recién nacidos. Durante el embarazo, los bebés han estado en permanente contacto con su madre, sintiendo los latidos de su corazón, en un entorno seguro en el que se sentían protegidos. Por eso, la mayoría necesitan que esa sensación continúe después del parto.

Por eso, puede que las expectativas de los padres, que buscan que los bebés duerman en su cuna toda la noche tranquilamente, pueden no coincidir con las necesidades reales de los niños. No sirve de nada dejar a los bebés llorando desconsolados en su cuna, ya que ni duerme ni deja descansar a los, seguramente agotados, padres.

Trucos Efectivos para una Transición Suave a la Cuna

Teniendo en cuenta que el método de dejarlo llorar en la cuna no funciona, y que a veces parece que esta tiene 'pinchos', te damos cinco trucos muy efectivos para que el bebé duerma en su cunita sin gran esfuerzo. Para conseguir que los más pequeños duerman en su cuna será necesario acompañarlos en el proceso, atenderles y respetar sus tiempos. Poco a poco irán madurando y con un poco de empatía y constancia, descansarán placidamente en su cuna.

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  1. Opta por colocarlo en la cuna mientras está despierto: Le ayudará a reconocer el lugar y no asustarse cuando de repente se le coloque en él. Debe encontrar un espacio de descanso agradable, cómodo y acogedor, sin ruidos ni luces que le molesten.
  2. Deja que juegue en la cuna: Así, podrá reconocer ese espacio como propio, un sitio tranquilo y agradable. Puedes jugar con él al “cucú-trastras” para que se sienta confiado tanto con tu presencia como sin ella.
  3. Ponle a dormir sus siestas en la cuna: Puedes quedarte con tu hijo hasta que se quede dormido. Una vez se haya acostumbrado será más fácil que duerma tranquilamente durante la noche.
  4. Utiliza la cuna como espacio seguro: Si uno de los padres está solo con el bebé y necesita realizar cualquier tarea, lo preferible es dejar al niño en la cuna. Sin lugar a dudas, no está en ningún otro sitio tan protegido. Jamás se debe dejar al niño en una cama.
  5. Evita esperar a acostarlo a cuando ya esté muy cansado: Es importante tratar de mantener una buena rutina del sueño y la sensación de agotamiento puede interferir con ella, ya que el niño tenderá a protestar y a llorar interfiriendo con la calma necesaria para dormir con tranquilidad.

Entendiendo el Sueño del Bebé

Unos de los desafíos más grandes, tempranos y agotadores a los que se enfrentan los padres durante la crianza de un hijo es el de “dormir a un bebé”. Hay que conocer qué es lo normal en el neurodesarrollo de un niño para poder entender qué es normal en el sueño de éste y qué podemos hacer para acompañarle en el aprendizaje del dormir.

Un recién nacido duerme unas 17 horas al día, pero sólo lo hace durante 1-2 horas seguidas (¡tanto de día como de noche!). A medida que va creciendo, irá durmiendo menos horas al día e irá alargando sus horas de siesta y de sueño nocturnas. Esto es porque el sistema neurológico de un bebé es inmaduro y no tienen ciclos regulares de sueño hasta aproximadamente los 4 meses de edad.

¿Qué se puede hacer para ayudar a dormir a un bebé?

Para ayudar a tu bebé a dormir, es fundamental asegurar su comodidad, procurar un ambiente adecuado, establecer rutinas antes de acostarlo y fijar un horario de sueño.

Asegurar que el bebé esté cómodo:

  • Que no tenga hambre.
  • Que el pañal esté limpio.
  • Que lleve un pijama cómodo y adecuado al clima que haga.

Procurar un ambiente adecuado:

  • Una temperatura de la habitación agradable.
  • Apagar las luces de la habitación y bajar las persianas. Encender una luz de noche.
  • Poco ruido de fondo o sonidos relajantes.

Establecer rutinas antes de acostarlo:

Los bebés necesitan de la rutina, de la repetición organizada, para aprender. Se pueden empezar a establecer a partir de las 6-8 semanas. Éstas deben ser relajantes y calmantes, y la parte final de la rutina (últimos 10 minutos) debe realizarse en la habitación donde duerma el bebé. El objetivo de la rutina de sueño es enseñar al bebé que se acerca la hora de dormir.

  • Darle un baño.
  • Hacer un masaje mientras se aplica la crema hidratante y poner el pijama.
  • Hacer su toma de leche o, más adelante, la cena.
  • Ir atenuando las luces.
  • Cantar una nana o contar un cuento en voz baja y cuando esté relajado
  • Darle un beso de buenas noches y ponerlo en la cuna.

Fijar un horario de sueño:

Aunque el ritmo circadiano tarda aproximadamente unas 16 semanas en madurar, sobre las 6-8 semanas, coincidiendo con las rutinas, se fija un horario de sueño.

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Colocar al bebé en la cuna antes de que se duerma:

Es uno de los consejos más importantes. Cuando se coloca al bebé en la cuna antes de que se duerma (siempre que tenga sueño), se le está ayudando a crear una asociación positiva. Como cualquier rutina, aprenderá por repetición.

Ofrecer un chupete:

Muchos estudios han demostrado que los chupetes calman a los bebés y ayudan a conciliar el sueño, así como también que reducen el riesgo de padecer síndrome de muerte súbita del lactante. En caso de lactancia materna, se aconseja que la lactancia esté bien establecida antes de ofrecer el chupete (3-4 semanas).

Ajustarse a las preferencias del bebé:

Sobre todo los primeros meses en los que el ritmo de sueño/vigilia es muy irregular, hay que respetar sus momentos de sueño, aunque sean diurnos. El bebé debe dormir cuando esté somnoliento, no hay despertarlo cuando esté dormido y luego no hay obligarle a dormir cuando no tenga sueño.

No despertar al bebé para comer:

Salvo indicación expresa de su pediatra, un bebé que ha recuperado su peso de nacimiento y tiene una correcta ganancia ponderal, debe comer a demanda (de hecho, las primeras semanas de vida se despertará él solo cada 2-3 horas para comer). Eso quiere decir que si el bebé duerme y no reclama su toma, ¡le dejaremos dormir!

Prestar atención al bebé durante el día:

Está demostrado que el apego seguro ayuda a los bebés a estar más tranquilos, seguros y, por lo tanto, listos para ir a dormir. Así que se aconseja que durante las horas de vigilia de día cojamos al bebé en brazos, le hablemos, juguemos con él y le prestemos mucha atención.

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Atender las necesidades del bebé por la noche (con equilibrio):

Cuando se despierte el bebé por la noche, no se recomienda dejarle llorar “para que aprenda a volverse a dormir solo”. Se recomienda atenderle, eso sí, sin encender las luces del dormitorio y manteniendo un ambiente tranquilo. Una vez atendido (hambre, pañal, etc.), volveremos a dejar al bebé en la cuna para que se duerma.

Transición a la Habitación del Bebé

Tienes la habitación del bebé preparada desde antes de que naciera y ahora te preguntas si la vas a usar en algún momento. Si es tu objetivo, entonces tendrás que conseguir que a tu hijo le encante dormir en su cuna y en su habitación. Si ha dormido poco en la cuna, debes tener en cuenta que es un lugar desconocido y son pocas las veces que ha conciliado el sueño en ese espacio.

Si tu peque es algo mayor, puedes explicarle el cambio y ofrecerle motivación para que sea un proceso positivo. No hay unas reglas ni unos tiempos concretos que marcan esta transición. Sin embargo, la decisión de cuándo hacer la transición del bebé a su propia habitación es solo vuestra y debe ir marcada por las necesidades de toda la familia.

En algunos hogares comparten habitación durante años y descansan bien, pero para otras familias no es una opción: su sueño acaba siendo más fragmentado y poco reparador. Hay familias para las que compartir habitación no funciona y lo hacen por supervivencia o simplemente eligen no hacerlo. Hay tantos tiempos y situaciones como familias, por lo que no hay una pauta general que se pueda seguir.

En la cuna solo debería estar tu bebé y deberías evitar todos los elementos que puedan representar un riesgo de asfixia para el bebé y exceso de calor, sobre todo cuando son pequeños. Cojines anti plagiocefalia, antireflujo, anti vuelco.

Empieza con las siestas. Es una buena manera de iniciar el hábito de dormir en su propia habitación y que empiece a reconocerla como tal. La rutina de sueño, en su nuevo espacio para dormir. Puedes empezar a hacer el ritual de sueño en su habitación con luz tenue y sin estímulos. Le ayudará a tener ese momento de desconexión y su cuerpo se irá preparando para dormir.

Una vez hayas hecho el cambio, ayúdale a sentir que su cuna y su habitación es un espacio seguro y agradable para dormir. Paciencia. Algunos peques se adaptan a este cambio muy rápido, pero otros no. Seguridad y confianza. Si vosotros os sentís así, vuestro peque también.

Además, una buena rutina para dormir, un horario regular de sueño y conocer su espacio de sueño, le aportará la confianza necesaria para conciliar el sueño tranquilamente y sabiendo que no hay ningún peligro. Consistencia y coherencia. Una vez iniciado el proceso de cambio es importante mantenerse dentro del plan que os habéis propuesto hacer.

Equipo. Es importante que ayudes a tu hijo a conocer su nuevo espacio de sueño y que le transmitas este mensaje: es un lugar seguro, agradable, cómodo y perfecto para descansar. Si tu peque se despierta con cualquier ruido, es posible que trasladarlo a su propia habitación pueda ayudarle a dormir mejor por la noche y es posible que los desvelos nocturnos se reduzcan. Sin embargo, no siempre es así. Así que ten paciencia y acompáñale en este proceso de cambio.

Si quieres, también puedes enfocar esta transición para fomentar su autonomía para dormir. Es importante tener en cuenta que esta transición debería hacerse en el momento en el que se empieza a notar que las necesidades de descanso de la familia no están cubiertas o simplemente porque se ha tomado la decisión de hacerlo.

Eso sí, una vez iniciado el proceso, te recomendamos seguir con tu plan hasta que consigas tu objetivo, de lo contrario tu peque estará muy confundido y su descanso podría empeorar. Si te mantienes firme con tu decisión, lograrás que la transición sea algo positivo.

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