Cómo quitar el olor a leche materna: trucos y consejos
Es común que las madres que extraen y congelan leche materna se preocupen por su olor. Una consulta habitual es: "He sacado mi leche del congelador y la he olido. ¡Está rancia! Huele mal y creo que está mala. Tengo un montón de leche congelada, ¿estará toda igual?". A continuación, te explicamos qué causa este olor y cómo solucionarlo.
¿Por qué la leche materna puede oler mal?
Es probable que la leche tenga un olor agrio muy marcado, incluso puede presentar un olor jabonoso o metálico. En el caso de que huela agrio, esto se debe a la acción de la lipasa sobre la grasa de la leche materna.
¿Qué es la lipasa?
La lipasa es una enzima contenida en la leche materna cuya misión es empezar a digerir los glóbulos de grasa de la leche. La lipasa fragmenta la grasa en porciones más pequeñas para que al organismo del bebé le sea más fácil poder digerir y asimilar esta grasa. Por tanto, la función de la lipasa es prodigiosa y muy útil para el bebé.
La cantidad de lipasa es variable en la leche. Hay madres que tienen leche con más lipasa o que se activa con más facilidad. Por esa razón, no todas las madres tienen estos problemas con la lipasa de su leche.
¿Es mala la leche con olor agrio para el bebé?
No, la leche no es mala para él. No se va a poner enfermo ni es que la leche se haya pasado. Además, los bebés ya conocen este sabor de la leche. Cuando tienen regurgitaciones, y la leche les llega directamente del estómago, la lipasa también ha actuado y ya está predigerida, por lo que el sabor para ellos no es nuevo.
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¿Qué hacer si el bebé rechaza la leche?
Algunos bebés rechazan la leche, puede pasar. Hay bebés que no aceptan la leche con este sabor agrio y se niegan en redondo a tomarla, mostrando una clara preferencia por la leche fresca refrigerada o recién extraída. Otra posibilidad es que el bebé rechace la leche en general si no es en el envase original (el pecho), y entonces ya no se trata del sabor de la leche.
Trucos para evitar el olor a leche materna rancia
El sabor de la leche puede variar al descongelarse, aunque no es un hecho habitual. No obstante, podemos encontrarnos con situaciones en las que, al descongelar la leche materna, esta tenga un olor y sabor como a rancio.
La responsable de ello es la lipasa, una enzima que permite al organismo digerir y utilizar la grasa de los alimentos.
Como es imposible saber de antemano la cantidad de lipasa que tiene la leche, y tampoco es posible conocer si el bebé la aceptará o no, lo más razonable es hacer una prueba antes de arriesgarse a tener que tirar tu personal banco de leche, ese valioso líquido que tanto esfuerzo te ha supuesto obtener.
Mi recomendación es la siguiente: extraer algo de leche, dejarla unas horas en la nevera antes de congelarla para permitir que la lipasa actúe. Después congelarla durante unos días, y luego observar qué pasa cuando la descongelas.
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Escaldar la leche materna
En el caso de que la leche tenga ese olor a rancio ya no hay tratamiento que valga, si el bebé la rechaza, no tendrás más remedio que tirarla. Pero sí puedes prevenir que te vuelva a suceder, si antes de congelarla, la escaldas, (no hervirla). Para ello, es suficiente con poner la leche en un recipiente a calentar hasta que empiece a formarse espuma contra los bordes del recipiente. En ese momento, se aparta del fuego, se deja enfriar y estará lista para congelar, sin que presente olor a rancio cuando la descongeles, ya que escaldándola has conseguido desactivar la lipasa. Esta leche será una opción más saludable que ofrecer al lactante leche de fórmula.
Consejos adicionales sobre la leche materna
Manipular la leche materna da miedo. A veces, parece que estemos tratando con material peligroso y da la sensación de que manipularla pueda ser algo extremadamente complicado. Pero al fin y al cabo, no nos debería dar más miedo que manipular cualquier otro alimento. Para hacerlo, simplemente debemos seguir una normas que garanticen la mayor salubridad de los mismos y para la lactancia materna no es diferente.
Aquí hay algunas preguntas frecuentes sobre el manejo de la leche materna:
- Siempre hay que conservar la leche en la parte más fría de la nevera o el congelador, evitando la puerta de la nevera. En el caso del congelador, intentando buscar un cajón dedicado exclusivamente a la leche materna para evitar la transferencia de olores de otros alimentos a la leche.
- A una temperatura de 0 a 4 grados puede permanecer unos 5 días. Si la temperatura es inferior y se ha realizado con mucha higiene, puede aguantar hasta 8 días.
- La leche congelada puede permanecer en el congelador de manera óptima unos 6 meses. En algunos congeladores cuya temperatura sea inferior a los -20ºC podría aguantar algunos meses más.
- A temperatura ambiente depende del calor que haga. Para que tengamos una referencia, si la leche está a menos de 24ºC será mejor que no esté más de 4 horas sin refrigerar. A mayor temperatura, menos tiempo se va a poder conservar con seguridad. Así que siempre que puedas, refrigera la leche para asegurar su conservación.
- La leche cuando se pone mala huele muy mal. Hay otro factor que cambia el olor de la leche, que es la degradación de la grasa que produce la lipasa, pero este olor es agrio, no se parecen en nada los dos olores.
- No, una vez ha sido calentada es mejor no repetir el proceso, puesto que cada vez que calentamos la leche alentamos el crecimiento de ciertas bacterias que son potencialmente patógenas. Esas bacterias que pueden llegar a la leche a causa de una extracción poco higiénica o incluso por contaminación cruzada: por restos de leche en el sacaleches o sobre las superficies en que se han colocado las piezas del mismo.
- Los restos de leche congelada y calentada que el bebé no ha consumido se pueden guardar durante los 30 minutos posteriores a la toma.
- La leche que el bebé no se ha terminado es mejor desecharla, ya que ha estado en contacto con su saliva y bacterias. Máximo y apurando, se puede ofrecer dentro de la siguiente media hora y nunca volver a calentar.
- Para descongelar la leche siempre es mejor hacerlo lo más rápido posible. Hace unos años, se recomendaba dejar la leche descongelándose en la nevera durante unas horas. ¿Cómo lo hago? Calienta agua en un cazo. Cuando hierva, apaga el fuego e introduce el recipiente con la leche en su interior. Como alternativa a este método, calienta agua en un cazo en el microondas. Llena un recipiente con agua caliente del grifo, coloca la leche dentro y deja descongelar. Si la leche la congelas en cantidades no superiores a 100ml/3,3 onzas, te va a ser mucho más simple descongelar la leche con facilidad.
- La leche congelada puede estar 24h en la nevera descongelándose. Aun así, lo idóneo sería descongelarla justo cuando se la vamos a ofrecer al bebé y no dejarla descongelando en la nevera.
- En primer lugar, asegúrate de que los recipientes que vas a introducir en el microondas sean aptos para ello. Debemos evitar que la leche llegue a hervir. El bebé puede tomar sin ningún tipo de riesgo la leche calentada o descongelada en el microondas y, aunque la leche hierva en un descuido y todas las células vivas se mueran, la leche seguirá conservando muchas propiedades nutricionales.
- Se puede hacer cuando ambas estén a la misma temperatura. Es mejor no mezclar leche refrigerada con leche recién extraída para evitar la proliferación de bacterias.
- Si tienes leche refrigerada que sabes que no vas a usar en dos o tres días es mejor congelarla cuanto antes. Por ello es ideal que congeles la leche de las mismas 24 horas. La deberás etiquetar adecuadamente y congelar para que se conserve de la manera más óptima.
- Para salir a la calle solo se necesita llevar tu leche extraída, agua caliente en un termo y un recipiente, si al lugar que van no se lo van a poder proporcionar. Si van a tardar en darle la leche o hace mucho calor, es mejor llevarla refrigerada. Si no hace mucho calor o se la van a dar rápidamente se la pueden llevar a temperatura ambiente. Cuando el bebé muestre señales de hambre se pone el agua caliente en el recipiente, y el recipiente de leche dentro.
Conclusión
En definitiva, la función de la lipasa es necesaria y muy útil, no todas las madres presentan este problema, ni es mala para la salud del bebé. Solo afecta a su olor o sabor y por lo tanto a su posible aceptación, por lo que, si el bebé no la rechaza la puede tomar. Mi consejo, por ello, es probar antes y actuar después.
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