Cómo Ayudar a tu Bebé Recién Nacido a Expulsar los Gases: Técnicas y Consejos
Muchos bebés sufren cólicos debido a la acumulación de aire en su barriga. Es totalmente natural que los bebés tengan gases, pero el problema es cuando sufren molestias o incluso dolor por no expulsar todos los gases. Se trata de un problema muy común en los más pequeños, sobre todo porque al alimentarse mediante pecho o biberón, pueden ingerir aire, produciéndoles molestias tras la ingesta de alimentos.
Puede que seáis padres primerizos y que no sepáis muy bien cómo quitar los gases a vuestro bebé recién nacido. Pues debéis saber que muchos gases se pueden prevenir en el momento de la toma, momento clave en la alimentación del bebé. Uno de los consejos es que hay que evitar que el bebé llegue muy hambriento y ansioso a la toma de leche, ya que intentará mamar con más ansia y, como consecuencia, tragará mucho más aire.
Otra recomendación es que si tu leche sale con demasiada fuerza y rapidez es recomendable que la dejes fluir un poco para que el bebé no tenga que tragar con tanta rapidez, evitando que también trague mucho más aire. Para asegurarte de que el bebé expulse el aire ingerido o los gases, al terminar la toma deberás incorporar al bebé sobre tu hombro o simplemente sentarlo sobre las piernas durante un momento. Debes tener en cuenta que están aprendiendo a controlar su propio cuerpo, gestionar el aire y que su sistema digestivo aún es bastante inmaduro.
Además, el bebé no puede hablarnos para contarnos qué le pasa, por lo que, si llora o si te envía otro tipo de señales, podrían ser debido a las molestias de los gases. Todas estas señales pueden ser que tu bebé esté intentando deshacerse de algún gas molesto. Para ello, lo mejor es ayudarlo a expulsar los gases mediante diversas posturas y técnicas.
¿Por Qué los Bebés Tienen Gases?
Lo primero es entender que todos los recién nacidos, en mayor o menor medida, tragan aire. Tanto los alimentados con leche de fórmula como los amamantados al pecho. Y esto se debe a que no acaban de controlar la técnica de succión. Es cierto que por lo general esto suele pasar más en los bebés que utilizan biberón, pero en realidad los de pecho tampoco están exentos. Debido a su inmadurez, no son capaces de expulsar los gases por sí solos.
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Dicho esto, comprenderéis que sí es importante ayudar a un recién nacido a expulsar los gases. Peeeero, aunque es importante ayudarles, tampoco hay que obsesionarse. No debemos obcecarnos en que el bebé haga el eructo a toda costa. Es decir; si transcurrido un tiempo de 3-5’ vemos que el peque no saca el aire, y no muestra señales de estar molesto; lo dejaremos tranquilo.
Técnicas y Posturas para Ayudar a Expulsar los Gases
Una clave importante es elegir la posición más adecuada para favorecer la expulsión de estos gases tan molestos para el bebé. Se enumeran a continuación cuatro posturas que ayudan a eliminar los gases del niño:
Posturas para Facilitar la Expulsión de Gases
- Sobre el pecho: La forma más común es sostener al pequeño apoyado sobre el pecho, casi erguido, de tal manera que su cabeza quede a la altura del hombro del adulto. Y se acompaña con ligeros golpecitos en su espalda, para estimular el eructo. En estos casos es recomendable colocar una toalla u otro paño sobre el hombro, para no ensuciarse la ropa en el caso de que el bebé regurgite algo de comida, lo cual es normal y bastante habitual.
- Boca abajo: Otra postura tradicional consiste en sujetar al niño, acostado boca abajo, sobre un brazo del adulto. Como en el caso anterior, con la mano libre se da al pequeño golpecitos en la espalda. Por su propio peso, el bebé presiona su barriga contra el brazo de quien lo sostiene, y esto propicia la expulsión del aire. Es importante que siempre su cabecita quede un poco más alta que el resto del cuerpo.
- Sobre las piernas: El cuerpo del bebé se coloca en una posición similar a la anterior, pero en vez de sujetarse con un brazo, el adulto se sienta y lo apoya sobre su regazo.
- Sentado: Cuando el niño ya ha crecido un poco y puede mantenerse sentado, se pone en esta posición. Mientras que con una mano se sostiene su barbilla, con la otra se aplican los mismos golpecitos ligeros descritos para las posturas anteriores.
Otras Posiciones Efectivas
- Vertical sobre tu pecho: Coloca al recién nacido de forma vertical mirándote hacia ti. El cuerpo del peque debe quedar completamente enganchado a tu tórax (como cuando realizas piel con piel). Estando ahí colocado trata de erguirle la espalda. Es decir, que no le quede la espalda curvada (en forma de ‘’C’’). Esta posición suele ser más cómoda si la haces de pie.
- Sobre tu hombro: Coloca al recién nacido sobre tu hombro. Sus brazos deben quedar alzados por arriba de tu hombro y su barriguita cayendo hacia tu pecho.
- Sobre tus piernas: Siéntate y coloca al bebé sentadito sobre tus piernas. Con una mano mantenlo erguido agarrándole bien la cabecita por la barbilla. Ten en cuenta que cuanto más recto esté mejor (es decir; evita que la espalda esté curvada en forma de ‘’C’’).
Masaje Abdominal
Tocar su tripita y observar si está dura, si es así podemos aliviarlo mediante un suave masaje abdominal en sentido contrario a las agujas del reloj. Esto le ayudará a calmarse y soltar el gas con más facilidad.
Comienza el masaje en la tripa del bebé subiendo y bajando sus piernas, que deberás coger desde la parte inferior, a la altura de los tobillos. Por último, hay que terminar el masaje sobre la tripa del bebé con gases estirando las piernas juntas y doblando las rodillas para llevarlas a su barriga, realizando este movimiento varias veces.
Lo ideal es hacer este masaje sobre la barriga de tu bebé cuando notes que tiene la barriga muy dura, lleva varios días sin hacer caca o esté más inquieto de lo habitual, con el objetivo de ayudarle a aliviar las molestias de los cólicos y/o a expulsar los gases.
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Ejercicio de Bicicleta
Coloca al bebé en una superficie plana y mueve sus piernas en un movimiento de pedaleo, como si estuviera montando una bicicleta. Ayuda a relajar los músculos del bebé y facilita la expulsión de gases.
Si tu bebé tiene ciertas molestias, puedes probar a hacerle la técnica de la bicicleta. ¿En qué consiste? Tendrás que colocar al bebé acostado boca arriba sobre una superficie plana, como el cambiador, la cama o la cuna, cogerle las piernas e ir moviéndolas con suavidad, como si estuviera pedaleando en una bicicleta.
Otras Recomendaciones
- Revisa la técnica de lactancia: Si estás amamantando, asegúrate de que el bebé se esté prendiendo correctamente al pecho.
- Evita ciertos alimentos: Si estás amamantando, observa si ciertos alimentos en tu dieta afectan a tu bebé.
- Ajusta la fórmula: Si alimentas con fórmula, consulta con tu pediatra sobre opciones que sean más fáciles de digerir.
- Utiliza biberones anticolicos: Estos biberones están diseñados para reducir la cantidad de aire que traga el bebé.
- El porteo ergonómico: Los beneficios del porteo ergonómico para los gases del bebé son muchos. El porteo es un sistema de transporte con el que el bebé está en constante contacto con la madre o el padre porteador.
- Chupetes apropiados: Al elegir un chupete, opta por uno que minimice la entrada de aire.
- Compresa tibia: Coloca una compresa tibia en el abdomen del bebé.
- Utilizar tetinas de flujo lento.
- Ciertos probióticos pueden ser un buen aliado.
El Eructo del Bebé
En el mundo de los bebés, el eructo está bien visto e incluso se incita. ¿Por qué? Porque evacúa el aire inhalado durante la toma del pecho o el biberón. De esta manera, evita los pequeños dolores de barriga que tanto fastidian a los lactantes. El mejor momento para hacer el eructo es en mitad o justo después de la toma del pecho o el biberón.
¿Cómo proceder?
Ponte una toalla sobre el hombro para no mancharte en caso de que regurgite. Mantén al bebé bien derecho y pícale suavemente en la espalda. Ten paciencia, ya que el eructo puede hacerse esperar hasta diez largos minutos.
Si el bebé se duerme enseguida después de comer, no te preocupes y, ante todo, déjale descansar en brazos de Morfeo. Ya eructará cuando se despierte.
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No existe un número de eructos ideal o recomendado. De uno a cinco o seis, todo es posible cuando queda aire por expulsar.
El eructo del bebé es necesario hasta los cuatro o seis meses, es decir, mientras la leche materna o infantil constituya el núcleo de la alimentación del bebé.
¿Cuándo Preocuparse?
Por norma general, lo común es que el bebé tenga más gases durante los 3 primeros meses de vida, esto se debe a que el tubo digestivo y los intestinos están madurando aún. A los 6 meses, el bebé también puede experimentar un período de gases debido a que se comienza con la dieta diversificada y, en muchos casos, se empieza a dar la leche en fórmula. Esto implica que el pequeño empieza a ingerir nuevos alimentos y que estos pueden causar algunos gases en su sistema.
Si notas que tu bebé está molesto e incómodo tras las tomas de manera persistente, deberás acudir al pediatra para que te dé una valoración.
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