Cruzar las Piernas en el Embarazo: Riesgos y Recomendaciones
Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer experimenta numerosos cambios. Es crucial adoptar hábitos saludables para asegurar el bienestar tanto de la madre como del bebé. Una de las dudas comunes es si se deben cruzar las piernas durante el embarazo.
Mitos y Realidades
¿Te han dicho alguna vez que no se deben cruzar las piernas en el embarazo? Es probable que sí, ya que es una creencia bastante generalizada. Otra falsedad es que cruzar las piernas puede provocar que el niño presente, durante el embarazo o en el momento del parto, una o más vueltas de cordón umbilical alrededor del cuello.
Sin embargo, es una posición poco recomendable, sobre todo mantenerse así durante mucho tiempo, porque no es bueno para la circulación sanguínea de tus piernas. Es más, cruzar mucho las piernas es un mal hábito para todos, mujeres embarazadas o no y también hombres, ya que por lo general dificulta la circulación y puede provocar problemas de espalda.
Riesgos de Cruzar las Piernas
Aunque existen muchos mitos alrededor de esta postura, es importante conocer los posibles riesgos. Existen gran cantidad de rumores que asocian el sentarse con las piernas cruzadas con las venas varicosas, pero tal y como afirma ‘Healthline’, “esto es un mito”. Estas se forman debido a un problema con las válvulas de las venas, que bombean la sangre hacia el corazón.
Algo preocupante que sí puede causar el sentarse con una pierna sobre la otra es que la pelvis gire o se incline, lo que a su vez conduce a dolores en la espalda baja o incluso una desalineación de la columna vertebral con el tiempo. Además, el estar en una postura incorrecta hace que los músculos tengan que trabajar más de lo necesario, “lo que puede provocar dolor y rigidez”, señala ‘Healthline’.
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La Importancia de la Higiene Postural
Durante el embarazo, el centro de gravedad y, por tanto, la postura de la mujer, pueden verse notablemente modificados. Así, conforme el abdomen aumenta, la curvatura de la columna se acentúa y la madre tiende a inclinar la cabeza y los hombros hacia atrás, lo que puede acabar provocándole dolores de espalda. Por este motivo, es crucial que se esfuerce por mantener posturas adecuadas en su día a día y que, en las distintas actividades de la vida diaria -levantarse de la cama, trabajar, hacer la compra…-, trate de que la columna permanezca en una posición equilibrada.
Si la embarazada tiene que estar de pie y quieta, ha de separar los pies a la altura de las caderas, flexionar ligeramente las rodillas y relajar los hombros, que debe llevar un poco hacia atrás. Igualmente, debe contraer los glúteos para proteger la zona lumbar y mantener la espalda recta. Si permanece en pie mucho tiempo, es bueno apoyar alternativamente los pies sobre un objeto de poca altura.
Al agacharse, debe flexionar las rodillas y mantener la espalda recta. Al levantar peso o, por ejemplo, a un niño, tiene que doblar las rodillas y, al incorporarse, con la espalda recta, acercarlo lo más posible al cuerpo.
Al sentarse, conviene apoyar la columna contra el respaldo y colocar, si es posible, un pequeño cojín en la zona lumbar. Es mejor no cruzar las piernas, ya que esta postura dificulta el retorno venoso. Por el contrario, los pies deben permanecer apoyados, usando, por ejemplo, un reposapiés.
Recomendaciones para el Trabajo de Oficina
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Es muy importante que las mujeres embarazadas que trabajan en oficina se muevan a lo largo de su jornada laboral. Hay incluso estudios que aseguran que existe una relación entre la depresión durante el embarazo y estar sentada durante muchas horas. La propia postura que adquieras en tu silla de trabajo puede ser perjudicial para tu bebé.
Todo esto no implica necesariamente que tengas que dejar de trabajar, pero sí que debes cuidarte más, lo que también incluye tu postura en el trabajo.
- No estés parada mucho tiempo. Levántate de vez en cuando, camina, haz estiramientos… Lo ideal es que, cada hora, des un paseo de diez minutos. Haciendo todo esto, aliviarás mucho las molestias.
- Apoya tu espalda completamente en el asiento.
- Usa el reposapiés para tener las piernas en la posición más cómoda y evitar cargar los músculos.
- Apoya tus codos en el reposabrazos.
- Procura no cruzar las piernas para evitar hinchazón de tobillos o calambres en las piernas.
- Evita la presión del asiento en los muslos. Para eso, elige una silla que te deje algo de margen entre el borde y la parte posterior de tus rodillas. Y procura que tenga la altura ideal para que tus piernas se doblen a noventa grados.
- Coloca la pelvis bien apoyada en el respaldo.
- Pon la pantalla a la altura de tus ojos y el teclado lo más cerca posible de la silla.
- Ajusta tu asiento para tener siempre la postura más cómoda para ti.
- Aprovecha de vez en cuando para hacer estiramientos simples de espalda (por ejemplo, girando el tronco a ambos lados).
- Respira. Estar embarazada y permanecer sentada durante varias horas al día puede ser muy molesto.
Varices y Circulación Sanguínea
Las varices es uno de los cambios que pueden surgir en el cuerpo de la embarazada durante la espera tan ansiada del nacimiento de un bebé. Se trata de un problema físico, pero también estético. Las varices son venas que se inflaman y que se pueden localizar en distintos lugares del cuerpo.
Los síntomas que produce el cuadro varicoso son consecuencia de la insuficiencia venosa originada por la gestación. Por lo general, los casos de varices asociados al tercer trimestre de gestación pueden estar unidos a edemas en los tobillos o incluso en la zona de la zona delantera de la piernas.
Cuando el dolor de los miembros inferiores es intenso y continuo, y la hinchazón de los mismos se va incrementando paulatinamente, se debe acudir al especialista, puesto que en las embarazadas existe un alto riesgo de presentar una trombosis venosa profunda.
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Medidas Preventivas
Durante la gestación, las medidas que se deben emplear van a orientarse a la prevención de la aparición o del empeoramiento de las varices. Realiza ejercicio físico moderado todos los días: caminar durante una hora al día es fundamental para prevenir la aparición de las varices. Practicar deportes como la natación en los que se ejercite la musculatura, tanto de espalda como de abdomen, con el mínimo esfuerzo por parte de las embarazadas.
En el caso de las varices vulvares, los síntomas van a ser los mismos que cuando la localización es en las piernas, es decir, sensación de quemazón, escozor y pesadez. La sensación es mayor a medida que aumenta la mala circulación de la zona por el incremento del volumen y el peso abdominal. Es decir, los síntomas van a empeorar a medida que se aproxima el momento del parto. La prevención y el tratamiento son exactamente iguales que en el caso de las varices de miembros inferiores.
Ejercicios para Mejorar la Circulación
Aquí hay algunos ejercicios que puedes realizar para mejorar la circulación sanguínea en tus piernas:
- Sentada con las piernas juntas y apoyada sobre los talones, separar y juntar los pies. Seguir flexionando los pies hacia arriba.
- Sentada con las piernas estiradas y ligeramente separadas, o tumbada boca arriba, dibujar círculos con ambos pies procurando realizar movimientos amplios de tobillos.
- Tumbada boca arriba con las piernas estiradas y juntas, elevar una pierna inspirando, extender y flexionar la punta del pie mientras se retiene el aire y descender la pierna lentamente espirando.
- Tumbada boca arriba con las piernas estiradas y juntas, elevar una pierna inspirando, dibujar círculos con el pie y descender la pierna espirando.
- Tumbada boca arriba con las piernas estiradas y juntas, elevar la pierna con rodilla flexionada formando ángulo de 90º, realizar movimientos de flexión y extensión del pie mientras se retiene el aire y descender la pierna espirando. Repetir alternando una y otra pierna.
Recomendaciones Adicionales
- No te quedes quieta.
- No cruzar las piernas y elevarlas a menudo por encima del nivel corazón.
- Una alimentación variada puede activar tu circulación.
Actividad Física Durante el Embarazo
No sólo se puede, sino que es muy beneficioso practicar ejercicio físico moderado durante el embarazo, siempre que no exista ninguna contraindicación. Las actividades deportivas que no impliquen movimientos bruscos o un gran esfuerzo físico son altamente recomendables, ya que mejoran el tono muscular, facilitan la digestión, mejoran la circulación y evitan un aumento de peso excesivo por parte de la mujer.
En concreto, podemos diferenciar varios tipos de actividades físicas recomendables:
- Actividades cotidianas: se puede nadar o simplemente pasear durante media hora al día, aunque la frecuencia depende también de si la madre estaba acostumbrada o no a realizar ejercicio antes del embarazo.
- Ejercicios específicos: de cervicales, hombros, piernas y pectorales para relajar la tensión muscular y preparar el cuerpo para el parto. En este sentido, pueden ser muy beneficiosos los ejercicios para fortalecer el suelo pélvico -como los ejercicios del “ascensor de Kegel”-, que ayudan a sostener el peso del feto y del útero, así como a controlar la necesidad de miccionar. Estos ejercicios específicos han de ser recomendados por matronas o fisioterapeutas especializados.
- Actividades específicas para embarazadas: actualmente es fácil encontrar grupos de actividades como gimnasia en el agua, pilates o yoga específicamente dirigidas a mujeres gestantes, que se adaptan a sus necesidades concretas, evitando movimientos perjudiciales y centrándose en fortalecer la musculatura necesaria para la espalda y para el parto.
Descanso y Rutina de Sueño
Es habitual que la embarazada sufra dificultades para conciliar el sueño. Aunque ello no afecta directamente a la salud del bebé, sí aumenta la sensación de cansancio y somnolencia de la madre.
Por este motivo, esta debe seguir una buena higiene del sueño. Esto significa llevar a cabo ciertas rutinas que le ayudarán a descansar mejor:
- Dormir al menos ocho o más horas al día y establecer un horario regular: intentar acostarse y levantarse cada día a la misma hora.
- Irse a la cama en cuanto se tenga sueño. En ocasiones, se pueden necesitar pequeñas siestas durante el día.
- Evitar comer o beber grandes cantidades en las dos o tres horas previas a irse a la cama, ya que las comidas copiosas producen digestiones pesadas que interfieren con el sueño.
- Contar con una cama y una habitación confortables y mantener esta última silenciosa y suficientemente oscura.
- Ponerse ropa cómoda para dormir -preferiblemente de algodón o lino-.
- Practicar un ritual de relajación antes de acostarse también puede ayudar a la madre a descansar mejor: tomar un baño o una ducha, leer…
- Encontrar una postura cómoda: la mejor es acostada sobre el lado izquierdo, con una pierna doblada y colocando un cojín bajo la rodilla. A la hora de elegir almohada, mejor optar por una plana. De este modo, se evitan presiones innecesarias sobre el vientre o la espalda y se facilita la respiración y la digestión. De hecho, dormir boca arriba puede producir sensación de ahogo, y dormir boca abajo tampoco está indicado por la presión ejercida sobre el vientre.
Si es necesario, se puede consultar al médico, quien puede darle más pautas.
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