¿Existe un mejor día para nacer?

05.11.2025

¿Hay épocas del año que son mejores que otras para nacer? Al parecer sí, aunque todas ofrecen variantes positivas y negativas. Este artículo reseña las conclusiones de numerosos estudios que afirman que nacer en verano es beneficioso porque produce huesos más fuertes y menos alergias, pero también aumenta los riesgos de padecer deficiencias visuales. También se destacan los pros y contras de venir al mundo en otoño y primavera y cuándo conviene nacer, según una investigación, para ser director ejecutivo de una empresa.

La influencia de la estación de nacimiento

¿Existe la estación perfecta para nacer? Al parecer sí, aunque todas ofrecen variantes positivas y negativas. Si tomas las precauciones necesarias para abrigarle puedes sacar el lado positivo de nacer en otoño e invierno.

Larga vida para los bebés de otoño e invierno

Estudios del Instituto alemán Max Planck apuntan a que podría existir una conexión entre nacer en otoño o invierno y vivir más; en uno realizado en 2005 se encontró que los nacidos en diciembre tenían un 16% más de probabilidades de ser centenarios. También han confirmado está teoría los investigadores del Centro del Envejecimiento de la Universidad de Chicago. Hallaron que los adultos que nacieron entre septiembre y noviembre de 1880 a 1895 tenían más probabilidades de llegar a los 100 años que sus hermanos que nacieron en primavera. El estudio no prueba una relación causal, solo una asociación. El matrimonio Gavrilov, artífice del estudio, afirmó que los hallazgos apuntan a la importancia del ambiente en que un niño se concibe y luego crece. "Creemos que evitar cualquier fuente potencial de daño para el feto en desarrollo y el niño podría tener efectos significativos sobre la salud más adelante en la vida y la longevidad", aseguró Gavrilov. "Las condiciones vitales en la niñez podrían tener consecuencias duraderas para la salud en la vida más adelante y la longevidad". Los investigadores estudiaron a 1.574 personas norteamericanas que alcanzaron los 100 años, y la conclusión fu rotunda: las personas nacidas entre septiembre y noviembre tenían alrededor de 40% más probabilidades de una larga vida.

Niños con mejor vista

Sorprendentes las conclusiones de un estudio en la revista científica 'Ophthalmology' acerca del momento de nacer. Revelan que la miopía está asociada con la época de nacimiento. Encuestas realizadas en Israel y en Gran Bretaña demostraron que la miopía y otras deficiencias visuales son mucho más propensas en niños nacidos en verano. Los expertos sospechan que la exposición a la luz natural de los bebés recién nacidos puede tener efectos negativos en su visión a largo plazo.

Huesos más fuertes

Los niños nacidos entre octubre y febrero tendrá más vitamina D, componente que juega un papel fundamental en la absorción del calcio necesario para el correcto desarrollo de sus huesos. La razón es que si la gestación ha transcurrido durante los meses estivales y la exposición al sol ha sido adecuada, los niveles de vitamina D son transmitidos al feto por vía placentaria.

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Adultos más alto y mejor peso

Tras estudiar la evolución de 21.000 niños, al nacer, a los 8 meses, a los 4 años y a los 7 años, investigadores de la Universidad de Harvard (EE UU) descubrieron que los nacidos en invierno eran más altos (0,19 centímetros), pesaban más (210 gramos) y puntuaban mejor en varias pruebas de inteligencia. Los autores del estudio creen que se debe a los beneficios de los meses estivales para la embarazada: una dieta más rica en vitaminas, una temperatura constante más elevada y una menor exposición a infecciones.

Nacer en verano: huesos fuertes y menos alergias

¿Cuál es la mejor estación del año para nacer? Es una pregunta muy difícil de responder. Al menos, esa es la conclusión si se observa la gran cantidad de estudios científicos relacionados con los probables efectos que el mes de nacimiento tiene en la salud de una persona a lo largo de su vida.

Uno bastante reciente señala que la mejor estación para nacer es el verano, debido a una mayor producción de vitamina D en el organismo de la embarazada, como consecuencia de una mayor exposición sol durante el último trimestre de la gestación. Fue realizado sobre una muestra de casi 7.000 niños, y forma parte del proyecto de seguimiento Avon Longitudinal Study of Parents and Children, de la Universidad de Bristol (Reino Unido).

El resultado según esta investigación es que los bebés nacidos en la última parte del verano o comienzos del otoño son más altos y sus huesos, más resistentes. A los diez años de edad, los niños nacidos en verano u otoño medirían, en promedio, medio centímetro más que los nacidos durante el resto del año, y sus huesos son más anchos. La exposición de la mujer embarazada a los rayos del sol «está relacionada con el tamaño de los huesos del pequeño, lo que sugiere que la vitamina D en la gestación tiene efectos directos sobre la formación ósea durante la infancia», concluye el trabajo.

También un estudio desarrollado en Finlandia destaca las ventajas de nacer en verano. La investigación concluye que las personas nacidas en otoño (sobre todo en octubre y noviembre) tienen el doble de probabilidades de contraer alergias a la comida que las nacidas en primavera o verano, en particular entre los meses de junio y julio. Los científicos atribuyen este riesgo a que, durante los meses de mayor acción del polen (abril y mayo), los bebés nacidos en otoño apenas están en su primer trimestre de gestación (un periodo muy delicado), mientras que los que vienen al mundo en verano ya están en el tercero.

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Bebés que nacen en verano, riesgos

Otros trabajos, por el contrario, ofrecen datos según los cuales sería mejor evitar nacer en verano. Estudios publicados en la revista científica ‘Ophthalmology’ revelan que la miopía está asociada con la época de nacimiento. Tanto en Israel como en Gran Bretaña, encuestas realizadas a decenas de miles de personas demostraron que la miopía y otras deficiencias visuales son mucho más propensas en niños nacidos en verano (e incluso otoño). Los expertos sospechan que la exposición a la luz natural de los bebés recién nacidos puede tener efectos negativos en su visión a largo plazo.

Nacer en verano también representa un mayor riesgo de contraer la enfermedad celiaca, demuestran varios estudios, entre ellos uno publicado por expertos suecos de la Universidad de Umea, que analizó más de 2.150 casos de niños celiacos en un amplio periodo de tiempo (entre 1973 y 1997). A conclusiones similares llega una investigación difundida en 2012 en Estados Unidos.

Nacer en primavera y el otoño: pros y contras

Nacer en primavera tiene sus pros y sus contras. Un estudio también realizado en Gran Bretaña determinó que en los pequeños nacidos en primavera las probabilidades de padecer anorexia nerviosa aumentan un 15% más. «Los resultados indican que los factores de riesgo en el entorno actúan durante la gestación y después del nacimiento,. Su identificación será importante para las estrategias de prevención de enfermedades», afirma el trabajo.

Pero cuando se trata de longevidad, la ventaja es de los que nacen en otoño. En Estados Unidos, expertos analizaron a más de 1.500 personas que sobrepasaron la barrera de los 100 años de vida, así como a sus hermanos y cónyuges. De este modo, los compararon con personas que se habían criado o vivido en un entorno similar. El resultado no dio margen para dudas: los nacidos entre septiembre y noviembre tienen muchas más posibilidades de convertirse en centenarios que los que vienen al mundo entre marzo y abril.

Para ser un ejecutivo, mejor nacer en los primeros meses del año

Para llegar a director ejecutivo de una empresa, lo mejor es nacer en marzo o abril. Las personas que vienen al mundo en marzo y abril tienen el doble de posibilidades de alcanzar el cargo de director ejecutivo, si se las compara con las nacidas en junio o julio, según una investigación de la Universidad de British Columbia (EE.UU.). En este caso, la explicación no estaría en las condiciones ambientales de la época del año, sino en cuándo se comienza a acudir a la escuela. El mismo argumento es empleado por Malcolm Gladwell en el libro ‘Fueras de serie‘ (Taurus, 2009), quien explica que, por un motivo similar, la mayoría de los jugadores de la liga profesional de hockey canadiense nacieron en los primeros meses del año.

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El efecto de la edad relativa

En muchos ámbitos es necesario agrupar por edad a las niños, como por ejemplo en el colegio o en un equipo deportivo. Esto se hace para que todos tengan las mismas oportunidades y así no favorecer a los más mayores que tendrán más habilidades o destrezas. Así los niños de primer curso de primaria tendrán alrededor de 6 años con una variación de casi un año entre algunos de ellos.

Sin embargo, a pesar de este agrupamiento, siempre van a existir diferencias de edad dentro de los miembros de un mismo curso o equipo, esto es lo que se conoce como Efecto de la Edad Relativa. La diferencia de un año entre una persona de 30 o 31 años no es significativa, sin embargo en los niños sí lo es, y será más notable cuanto más pequeños sean. No es lo mismo nacer en enero, que en diciembre. La diferencia es de prácticamente un año y por tanto la maduración entre un niño y otro es diferente a favor del más mayor.

Es cierto, que en el caso educativo se tiene la creencia de que las diferencias madurativas en los primeros años de infantil tienden a desaparecer conforme van creciendo los niños, y aunque esto en parte es cierto, hay que tener en cuenta que las frustraciones que sufren estos niños los primeros años en los que ven que las cosas no les salen como a sus compañeros puede condicionar su mentalidad. Muchos de los niños nacidos en noviembre o diciembre sufren estas diferencias cada día, mientras sus compañeros que han nacido los primeros meses del año ya leen con fluidez, ellos todavía están en fases iniciales del aprendizaje lector.

Parece pues lógico pensar que el efecto de la edad relativa influye en los niños, por ello es importante tener en cuenta este aspecto tanto en la educación como en el deporte.

El mes de nacimiento y el éxito académico

¿De qué dirían que depende la finalización de estudios universitarios? Sabemos que los jóvenes de clases altas tienen una mayor probabilidad de ir a la universidad que los de extracción social baja, incluso cuando su rendimiento en las etapas previas es el mismo. Sabemos que las mujeres tienen una mayor probabilidad de finalizar un grado universitario, como también lo tienen las personas nacidas en España en comparación con quienes han nacido fuera.

Hoy les voy a hablar de otro factor quizás menos conocido: el mes de nacimiento. Dicho efecto nada tiene que ver con el mes per se (ni con el signo zodiacal). En España, la norma de acceso al sistema educativo es sencilla: todos los alumnos comienzan la Educación Primaria en septiembre del año académico en que cumplen seis años. A diferencia de muchos otros países, la norma se implementa de manera estricta en España, no siendo posible retrasar (práctica conocida como redshirting) o adelantar (greenshirting) la entrada al sistema educativo.

Como resultado, un individuo que nazca el 31 de diciembre de 2025 empezará la Educación Primaria en septiembre de 2031, teniendo 5 años, ocho meses y 1 día. Ahora bien, quien nazca un día después, el 1 de enero de 2026, empezará la Primaria en septiembre de 2032, teniendo 6 años y ocho meses. Como no se puede retrasar o adelantar la fecha de entrada al sistema educativo en España, una vez el individuo ha nacido, la suerte está echada.

Es evidente que ser un año mayor en el momento de empezar la Educación Primaria facilita la vida escolar. Sé que quizás esto les diga poco, pero ese año de diferencia supone una ventaja de un tercio de una desviación típica en cuarto de Primaria [2]. En España, los jóvenes de enero aventajan a los de diciembre porque el corte es el 1 de enero. Ahora bien, seguro que coinciden en pensar que, por muy obvia que sea esa diferencia madurativa al inicio de la Primaria, ésta irá desapareciendo conforme los alumnos crezcan, haciendo que el diferencial de rendimiento se reduzca.

La primera, la equiparación de los niveles de rendimiento no ocurre igual para hombres y para mujeres. La segunda, el peor rendimiento durante las etapas iniciales puede afectar a otras variables antes de que los niveles madurativos se igualen. Por ejemplo, cuando se mide experimentalmente la disposición al esfuerzo de alumnos de 5º de primaria, los alumnos nacidos en enero muestran una mucho mayor disposición que los nacidos en diciembre [3]. La tercera, si el efecto del mes de nacimiento sobrevive el tiempo suficiente, los alumnos comenzarán a tomar decisiones educativas antes de que éste desaparezca, como por ejemplo abandonar tempranamente la educación [5].

Si solicitan el día exacto de nacimiento al Instituto Nacional de Estadística, podrán comparar la probabilidad de que personas nacidas unos días antes y unos días después de un 1 de enero cualquiera hayan completado estudios universitarios. Lo que verán es que los hombres nacidos en los primeros días de enero tienen una probabilidad de finalizar estudios universitarios 2.5 puntos porcentuales superior que quienes nacen en los últimos días de diciembre. Además, pueden usar la información sobre el campo de estudios para ver si también hay diferencia en la probabilidad de completar esos estudios universitarios en un campo STEM (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas). Verán que, en este caso, la probabilidad de que los hombres nacidos en enero completen sus estudios universitarios en STEM es 6 puntos menor que la de los nacidos en diciembre.

Una posible explicación es que la edad relativa al ingresar al sistema educativo es relevante fundamentalmente para los estudiantes en la parte baja de la distribución de rendimiento. La desventaja de nacer en diciembre consolida su mal rendimiento, haciendo difícil que completen estudios universitarios.

Nacimientos nocturnos

Los bebés prefieren nacer por la noche. Al menos eso es lo que ha concluido un nuevo estudio, publicado en la revista 'Plos One', que detalla que siete de cada diez alumbramientos tiene lugar fuera de la franja que va desde las 9 de la mañana a las 5 de la tarde. Y que la hora favorita de los más pequeños es la de las 4 de la mañana.

Los investigadores sugirieron que es más probable que los bebés nazcan de noche debido a la evolución: nuestros antepasados se reunían por la noche después de cazar durante el día, lo que daba una protección extra a las madres que daban a luz a últimas horas del día.

El estudio, dirigido por la Universidad de Londres y que analizó más de cinco millones de nacimientos en Inglaterra, descubrió que la hora y el día en que las mujeres dan a luz pueden variar significativamente según cómo sea el comienzo del parto y del método elegido para dar a luz: solo un poco más de la mitad de las madres tienen partos que comienzan de forma espontánea y natural, esto es, sin ser inducidos por medicamentos o cesárea.

Entre diario y de madrugada

Los investigadores descubrieron que la mayoría de los nacimientos se producían entre la 1 y las 6:59 de la mañana, alcanzando un pico a las 4 y un mínimo por la tarde. Asimismo, determinaron que era más probable que ocurrieran de lunes a viernes que en fines de semana o festivos.

Los nacimientos por cesárea o planificados fueron uno de cada diez, y fue más probable que ocurriese entre las 9 y las 11:59 de la mañana. Los nacimientos de partos inducidos, que fueron una quinta parte de los nacimientos, tenían más probabilidades de ocurrir alrededor de medianoche de martes a sábado, y en días previos a festivos nacionales. También descubrieron que el día de Navidad y el día de San Esteban son las jornadas en las que menos nacimientos de producían.

El autor principal del estudio, Peter Martin, dijo: "La experiencia a largo plazo y las diversas investigaciones han revelado que los nacimientos humanos sin intervención obstétrica son más frecuentes en la noche o en las primeras horas de la mañana. Esto puede deberse a nuestra herencia evolutiva. Nuestros antepasados vivían en grupos que estaban activos y dispersos durante el día, y que se reunían para descansar por la noche. Así que un parto nocturno probablemente le brindaba una mayor protección a la madre y al bebé recién nacido".

En España, también de noche

Que los bebés nazcan en la madrugada no es exclusivo de Inglaterra, pues en España también pasa. Un estudio de la Universidad Autónoma de Madrid lo reveló tras analizar más de 4.500 nacimientos sucedidos en la Casa de Maternidad de Madrid entre los años 1887 y 1892, una época perfecta para estudiarlo ya que apenas había intervenciones obstétricas, por lo que los bebés llegaban al mundo cuando querían, y esto era, en efecto, por la noche.

Los investigadores sospechaban que el parto se rige, como el cuerpo, por el ritmo circadiano y que la luz, o la falta de ella, es lo que los produce La explicación que encontraron fue la misma que la de sus colegas británicos: la luz y la evolución. También sospechaban que el parto se regía, como el cuerpo, por el ritmo circadiano y que la luz, o la falta de ella, era gran culpable de que el parto se produjese.

Al parecer, en invierno, dado que las noches son más largas, la mayoría de partos sucedían de noche, mientras que en verano, al ser las noches más cortas, la mayoría de partos ocurrían entre las 8 y las 12 de la mañana. Los científicos creen que la actividad del útero está sincronizada con los ciclos de luz y oscuridad por la melatonina, una hormona que se segrega en ausencia de luz y que pone en marcha otras hormonas que desencadenan el parto (oxitocina y noradrenalina). Por eso se dice que siempre se debe dar a luz en una habitación tenue.

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