Diferencia entre Maternidad y Paternidad: Responsabilidades y Compromisos
El mundo está en constante cambio, y las dinámicas familiares evolucionan. Concretamente, el rol de los padres ha pasado de ser el de un mero proveedor económico a formar parte activa en la educación y crianza de los hijos.
¿Qué Es la Paternidad Responsable?
No hace tanto tiempo que cuando se pensaba en un “padre responsable” se hablaba únicamente de un hombre que se preocupaba de que a su familia no le faltará nada material. Sin embargo, la idea de la paternidad responsable va mucho más allá. Es un concepto que trata de asumir un compromiso genuino con el bienestar, el desarrollo y la felicidad de los niños.
Ser padres responsables implica estar presentes, tanto física como emocionalmente, en la vida de nuestros hijos.
Sea un don o un derecho, todos los padres desde que sus hijos nacen, una y otra vez, se cuestionan si lo están haciendo bien. Ser padre o madre va mucho más allá de tus errores, aciertos, éxitos o fracasos en la vida de tus hijos.
Según vayáis educando a vuestro hijo en su crecimiento, también vosotros como padres crecéis y maduráis. Estar presentes como madre y como padre, es básico para la futura seguridad de vuestro hijo.
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Cada uno de los padres no debe olvidarse de que debe dar a cada hijo el 100% del tiempo que honestamente pueda darle, ni más ni menos, y esto solo es posible dedicarle desde la generosidad y la dedicación del tiempo que realmente puedas darle, sin abandonar ni vuestro matrimonio, trabajo, y el cuidado personal de cada uno.
Cada hijo debe sentirse querido y admirado en exclusiva tanto por su madre como por su padre. Ser padres comprometidos con una actitud de disponibilidad. Ser padres dando más cariño que cosas materiales.
A los padres nos confunde la sociedad del bienestar y la capacidad adquisitiva. Vuestro compromiso con vuestro hijo es ser unos padres anti-consumo materialista para ser unos padres generadores de afectos que no se compran. No tener miedo a perder a los hijos por ponerles límites.
Los hijos no se pierden por ser unos padres que les enseñan el límite posible entre el bien y el mal. Los hijos no se pierden enseñándoles a elegir el mal menor o lo menos malo. Los hijos no se pierden sabiendo las consecuencias de sus errores.
Los hijos SI se pierden cuando todo les confunde o les atrae por no saber cuál es el bien y cuál es el mal. Implantar normas de higiene, sueño, alimentación y orden mental. Cuidar el planeta desde dentro del hogar, respetando la vida y la naturaleza dada. Inculcar valores sociales a través de la vida en comunidad familiar.
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Los padres deben enseñar a los hijos a vivir en sociedad y no hacer de la vida en familia una burbuja que explota cada vez que salen fuera del hogar. Los valores sociales también se aprenden comiendo en familia, ayudando con las tareas o cuidando de una persona enferma en la familia.
No hay que esperar a que salgan fuera para que sean generosos con el mundo y solidarios con los demás si no no lo son en casa con su familia nuclear. Los padres no deben educar por autoritarismo, sino con la autoridad que se le dio cuando su hijo les hizo padre y madre.
La familia no es ni una democracia ni una autocracia, la familia es una comunidad donde se aprende lo que es el amor humano entre iguales en su padre y su madre y los sentimientos de fraternidad entre sus hermanos.
La maternidad y paternidad, es un momento de vital importancia, ya que comienza a desarrollarse un nuevo rol en nuestras vidas con una gran importancia y responsabilidad, comienza a formarse nuestro Yo como padres, lo cual implica una mayor activación emocional.
Es decir, como padres tenemos que desarrollar un rol cuidador, que no un rol preocupado o evitativo, es decir, si estamos demasiado anclados al pasado y hay aspectos emocionales que no han podido cerrarse esto puede hacer que adoptemos actitudes con nuestros hijos que no estén tan adaptadas al presente o estén sesgadas. Por lo cual, se plantea qué estado mental de base debemos adoptar para dicho cuidado de nuestros hijos. Ese estado es el de cuidador.
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Es importante tener en cuenta que la aparición de este nuevo sistema, no anula el sistema de pareja, pero le resta tiempo como es lógico. Necesitamos este orden para poder ser eficientes en la resolución de los problemas que vayan surgiendo y poder adaptarnos al gran cambio que supone ser una familia con hijos, y a la par seguir siendo una pareja.
Importancia de la Paternidad Responsable
Diversos estudios en diferentes partes del mundo han demostrado que los niños que crecen en entornos en los que sus padres son responsables y están comprometidos con su crianza, tienden a tener mejores resultados académicos, una mayor autoestima y habilidades sociales más desarrolladas.
Por otro lado, muchos aspectos de la paternidad responsable no solo benefician a los niños, sino también a los padres. Aquellos que se involucran activamente en la vida de sus hijos experimentan una mayor satisfacción personal, fortalecen los lazos familiares y crean recuerdos inolvidables que enriquecen sus vidas.
¿Hay una Ley de Paternidad Responsable?
No existe una ley de paternidad responsable como tal, pero sí que hay muchos países, que promueven y protegen la paternidad responsable mediante diversas legislaciones. Contar con un permiso de paternidad remunerado es crucial para mejorar la conciliación familiar y permitir que los padres también puedan estar presentes durante los primeros meses de vida de sus hijos, un período crucial para el desarrollo del vínculo afectivo.
Paternidad Responsable: Un Proceso Continuo
Ser un padre responsable no es algo que se logra de la noche a la mañana, sino que es un proceso continuo de aprendizaje y adaptación. Es fácil pensar que adherirse a los distintos aspectos de la paternidad responsable es cuestión de ejercer el sentido común y de querer a tus hijos con ese amor que muchas veces se da por supuesto.
Sin embargo, se trata de un viaje que requiere paciencia y un compromiso constante con el crecimiento personal y familiar.
Acciones para Fomentar la Paternidad Responsable
- Involucrarse desde el embarazo: Puede que la mujer sea la que lleve la mayor carga (literalmente) en el embarazo, pero esto no significa que puedas desentenderte hasta que te pongan al bebé en brazos. Ayuda a tu pareja y dale el apoyo físico y emocional que necesita.
- Buscar apoyo: No tener miedo de pedir ayuda a familiares, amigos o profesionales cuando sea necesario.
Desafíos y Recompensas
Los beneficios de la paternidad responsable son innumerables y se extienden a todos los aspectos de la vida familiar y comunitaria. No vamos a mentir, no es un camino de rosas. Está lleno de desafíos, pero también de enormes recompensas. Al comprometernos a ser padres responsables, no solo estamos asegurando el bienestar y la felicidad de nuestros hijos, sino también construyendo un futuro más prometedor para todos.
Cambios Durante el Embarazo
Durante el embarazo tienen lugar varios cambios en la mujer, desde físicos hasta psicológicos y relacionales.
- Cambios biológicos: durante el embarazo tienen lugar varios cambios biológicos como los desajustes hormonales, el aumento de hormonas como los estrógenos y la progesterona.
- Cambios psicológicos y emocionales: el impacto de todos los cambios hormonales aumenta la labilidad emocional, generando una sensación de inestabilidad y volubilidad emocional, así como el impacto de todos los cambios que tienen lugar durante el embarazo que también impactan en nuestro estado de ánimo.
Ansiedad en el Vínculo Madre-Hijo
Desde el embarazo tiene lugar un aumento de la activación emocional que afecta a nuestro sistema de apego, (sistema por el cual nos vinculamos). Esta activación puede fomentar un estilo de apego ansioso o preocupado, lo que nos dificulta el cuidado y vinculación con nuestros hijos, ya que estamos en un estado de alerta constante.
A veces esta activación es residual y podemos no ser conscientes de ello en el día a día, sin embargo, una señal de ello puedo ser la sobre reacción o exceso de preocupación ante los problemas o inconvenientes del día.
Para ello, es importante ver qué experiencias de nuestro pasado han contribuido a sentir esta ansiedad en el vínculo y este estado de preocupación constante, que lejos de hacernos mejores cuidadores lo que genera es un sufrimiento y desgaste por este estado de hiperactivación, haciendo que nos sintamos sobrepasados y ansiosos de forma frecuente.
Del mismo modo, cuando es el hijo el que siente ansiedad en el vínculo, es importante ver que ha pasado para generar dicha ansiedad que a su vez dificulta que se calme con la vuelta de su madre.
La ansiedad en el vínculo, junto con otras experiencias, pueden generar estrés en la maternidad, lo que puede hacernos sentir que no somos lo suficientemente buenos padres, estar abrumados y sobrepasados, ya que sentimos dichas circunstancias con una activación emocional superior al ser padres y tener otra vida a nuestro cargo, lo que conlleva una gran responsabilidad.
Relaciones con la Familia de Origen
Respecto a las relaciones con la familia de origen, es importante comunicar nuestras expectativas con nuestra pareja y, del mismo modo, trasladárselas a nuestra familia de origen.
Impacto en la Pareja
La paternidad y la maternidad son una situación estresante que provoca una ruptura entre la situación anterior (pareja de dos miembros) y la construcción de la nueva familia. La pareja necesita tiempo para acoplarse a esta nueva situación. La maternidad y la paternidad no son un «camino de rosas».
La llegada de un hijo supone la ruptura inmediata con el modo de vida anterior. La madre ha tenido nueve meses para ir adaptándose de forma gradual; pero para el padre es radical.
Lo cierto es que durante un tiempo el bebé reclamará la presencia de, por lo menos, la madre, haciendo que la vida conocida hasta la fecha desaparezca. Si la madurez psicológica no es total, llegarán muchos problemas en forma de frustraciones, y lo que se debería ver como algo maravilloso que forma parte del trascurrir de la vida se ve como una carga, un fastidio, una cortapisa de la libertad individual…
Esto sucede más en madres y padres muy jóvenes, menores de 25 años que no llegan a entender qué significa la responsabilidad de la paternidad. Los hijos provocan cambios en la pareja; ésta se tiene que ir adaptando a la nueva situación. Las parejas necesitan tiempo, comunicación y alta dosis de paciencia.
Es fundamental saber gestionar las crisis que surgen en la pareja. En la capacidad para resolver las diferencias, influyen «las condiciones previas de la relación de pareja», que sea una relación sólida, estable, comprometida, con buenos niveles de comunicación y afectividad, con respeto.
Expectativas y Comunicación
También influyen las expectativas que ambos miembros de la pareja tienen sobre la maternidad y la paternidad. Hay personas que tienen hijos para no estar solas, otras porque el cónyuge quiere un hijo y para evitar una ruptura, otras para regalar vida, etc.
Es fundamental saber expresar los sentimientos que uno tiene sin caer en una acusación o un ataque al otro. Las parejas que hablan, que se escuchan, que se comunican diciendo lo que sienten, tienen más facilidad para gestionar sus conflictos, ya que al hablar, se «ventilan» los asuntos y no se quedan enquistados.
Intimidad y Apoyo Familiar
Un poco de intimidad, por favor, las suegras y demás familia política, para los domingos. Las parejas con bebés sufren un cambio muy importante en sus vidas y como todo cambio, este también necesita de cierta intimidad.
Muchas mujeres necesitan de la constante presencia de su madre en casa, pero para el marido no es la madre sino la suegra y si ya de por sí se siente desplazado, este hecho no ayuda demasiado. Es fácil recurrir a esa valiosísima ayuda, pero mejor que desaparezca cuando llegue la pareja a casa.
Hay que recordar que muchos hombres se ven intimidados por la presencia de sus madres políticas y comienzan a sentirse incómodos en su propia casa. La intimidad de la pareja en estos casos y descubrirse como padres el uno al otro son esenciales en estos momentos.
Además, cómo no, los siempre mal venidos comentarios de todo el mundo (muy especialmente de las abuelas y cuñadas) sobre el modo de crianza escogido y que no siempre caen bien, especialmente en una madre recién parida. Los consejos no pedidos sobre cómo das el pecho, si lo das o no lo das, si coges al bebé en brazos…no suelen caer bien.
Como a veces son inevitables porque no se tiene la confianza necesaria para pedir que no se digan, cuanto menos los escuchemos, mejor para nuestra salud mental. Muchos hombres, con la llegada de un hijo, adquieren un mayor grado de responsabilidad a la hora de afrontar su vida laboral y comienzan a sentir miedos hasta ese momento desconocidos.
Algunos hombres pueden sufrir celos de la relación que se establece entre la madre y el bebé. Aquella mujer que siempre estaba pendiente de él ahora casi nunca está disponible.
Hormonas y Apoyo Emocional
Las hormonas, esas «amigas traicioneras». Las hormonas en el postparto pueden jugar una malísima pasada que puede hacer tambalear los cimientos del matrimonio más estable: llantos injustificados, creer que estás sola, que han dejado de quererte, sentirte fea, distinta a quién eras, y algo que ayuda poco, dormir a trompicones, hacen el resto.
Mucho amor, mucho cariño, mucho apoyo moral con frases tipo: «qué buena madre eres», «qué bien lo estás haciendo», «esta etapa va a pasar».
Muchos hombres, por temor a no hacerlo bien o por cultura, participan poco o nada en la crianza de sus hijos hasta que estos no caminan. El hecho de que sea la mujer la que siempre se haya dedicado a la alimentación de la cría por dar el pecho hace que, generación tras generación, se siga asimilando ese concepto.
Aunque es cierto que poco a poco las cosas han ido cambiando, lo cierto es que muchos padres se acercan poco al recién nacido. Es importante que la pareja sea consciente de que la llegada de un hijo es una gran responsabilidad, un reto que dura para siempre, que traerá muchas satisfacciones y también muchos quebraderos de cabeza.
Sobre todo, es muy importante asimilar que la nueva vida será diferente, pero no por ello peor; los planes dejarán de ser siempre de noche para ser siempre de día (o casi siempre) y la mayoría de las veces, en torno al 99%, estarán destinados a que el bebé, los niños, disfruten.
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