El Nacimiento y Ascenso del Rey David

26.10.2025

Corre el año 1020 a.C. En el valle de Elah, a 25 kilómetros al suroeste de Jerusalén, están alineados, frente a frente, los ejércitos de los filisteos y los israelitas. Durante cuarenta días, el más temible guerrero filisteo, el gigante Goliat, ha retado a los israelitas a que presenten un campeón que luche contra él en duelo singular.

«Escogeos un hombre y que baje a mí», grita Goliat a los batallones de Israel. «Si peleando conmigo, me vence y me mata, seremos vuestros siervos, y si le venzo yo, seréis nuestros siervos». Pero un día tras otro, el temor se apodera de los israelitas, y nadie se ofrece voluntario para esa tarea. Mientras el desánimo cunde entre sus filas, la soberbia se apodera de los filisteos.

Para comprenderlo, debemos remontarnos a unos trescientos años atrás, cuando los israelitas ocuparon Palestina. Según el relato histórico-mítico de la Biblia, los israelitas habían permanecido cautivos en Egipto hasta que salieron de este país guiados por Moisés, quien los llevó a las puertas de Palestina, la tierra cuyo dominio les había prometido su dios, Yahvé.

Dirigidos por el sucesor de Moisés, Josué, arrebataron este territorio a los pueblos que vivían allí. De acuerdo con el libro bíblico de Josué, en esta época, que deberíamos situar en el siglo XIII a.C., Israel no era más que una confederación de tribus repartidas por el territorio, unidas por un presunto origen común y por ciertas señas de identidad que las distinguían de los demás pueblos.

El libro de los Jueces nos retrata una época posterior, entre 1200 y 1020 a.C., en la que estas tribus combatían a pueblos vecinos que amenazaban su existencia. En momentos de crisis, surgía un juez o sofet que unía a las tribus, vencía al enemigo y salvaba a Israel. El libro de los Jueces presenta los hechos como un relato continuo, pero en realidad no es más que una historia políticamente correcta, que muestra cómo Yahvé protegía a su pueblo si éste no caía en la idolatría.

Lea también: Conoce a David Cantero

Sin embargo, en cierto momento, entre 1050 y 1020 a.C., y tras algunas duras derrotas, las tribus se unieron bajo un único rey, Saúl, para hacer frente a una amenaza que excedía las posibilidades de cualquier tribu por separado: los filisteos. Según el libro bíblico del Génesis, los filisteos son descendientes de Cam -el hijo de Noé considerado padre de los pueblos del África negra-.

Pero, ¿realmente los filisteos provenían del Egeo? Aquella derrota obligó a algunos de estos pueblos a asentarse en la costa meridional de Palestina, y se ha propuesto que uno de los Pueblos del Mar mencionados en los textos egipcios, los peleset, podrían ser los filisteos del relato bíblico; hipótesis que descansa en la semejanza fonética entre ambos nombres, pero que no es aceptada por todos los historiadores. Y allí, en la región de Gaza, chocaron filisteos e israelitas.

Guerra en Palestina

En el reparto de la Tierra Prometida entre las tribus israelitas, a la de Dan le había correspondido una pequeña extensión con salida al mar, justo al norte del país de los filisteos; de hecho, la Biblia dice que Ekrón pertenecía a Dan (Josué 19, 40-46). Así, pues, en el origen del conflicto encontramos a dos grupos étnicos diferentes que reclaman un mismo territorio.

Al principio, los filisteos aparecen como enemigos de Sansón, juez de la tribu de Dan que forja su fama derrotándolos en incontables ocasiones y que cae víctima de Dalila, una prostituta que vivía en la ciudad filistea de Gaza. En este punto, la Biblia nos ofrece cierta información sobre los filisteos: no se circuncidan, lo que significa que no son judíos ni están emparentados con otros muchos pueblos de la zona que seguían la misma práctica, como los egipcios, los moabitas y, probablemente, los fenicios.

Se nos dice también que «en aquella época los filisteos dominaban a Israel» (Jueces 14, 4), una superioridad basada en la posesión de armas de hierro y la existencia de artífices que las fabricaban, algo de lo que carecían las tribus de Israel (1 Samuel 13, 19-20). Los enfrentamientos -y las derrotas, en especial la batalla de Eben Ezer, que acaba con el Arca de la Alianza en poder de los filisteos durante siete meses (1 Samuel 5, 1-7)- se prolongan toda la época de los Jueces hasta el reinado de Saúl, que muere a causa de una derrota contra los filisteos (2 Samuel 31).

Lea también: ¿De dónde es David Raya?

Regresemos ahora al valle de Elah, con el gigante Goliat buscando un rival. Este reto no es un caso único. En las guerras del mundo antiguo, como sabemos a través del mundo griego, era habitual el combate entre campeones para evitar matanzas inútiles.

David es un héroe de origen humilde, un pastor de Belén que se acerca al campamento israelita donde se encuentran sus hermanos sirviendo como soldados del rey Saúl. Al tener noticia del desafío, David pide permiso al rey Saúl para enfrentarse al gigante. La muerte de Goliat marca el inicio de un cambio de tendencia, pero aún ocurrirán muchas cosas antes de la derrota definitiva de los filisteos.

Durante los años siguientes, los celos de Saúl obligarán a David a vivir como un forajido, llegando a servir como mercenario de los filisteos (1 Samuel 27). Al morir Saúl, David ascenderá al trono de Israel, desde el cual tanto él como sus sucesores Salomón y Roboam continuarán combatiendo a los filisteos, que irán perdiendo importancia hasta desaparecer de la historia antes del siglo VI a.C. La importancia de los filisteos posiblemente descansa en que su existencia forzó a las tribus israelitas a unirse, dando lugar al nacimiento del reino de Israel.

Infancia y Elección de David

Nació David en Belen, y fue el hijo menor de San Jessé (4 de noviembre), en la tribu de Judá. Era aún pequeño cuando el profeta San Samuel (20 de agosto) tuvo la revelación divina sobre que debía elegir por rey a uno de los hijos de Jessé. Les fueron presentados, pero Dios fue revelando a Samuel que ninguno de ellos era el elegido. Como era David el pequeño, no le tenían en consideración y ni le habían llamado.

Al preguntar Samuel por él y decirle que estaba con las ovejas, mandó buscarle. Llegó David, de 15 años, rubio y hermoso. Y Dios dijo a Samuel que era ese el elegido. Y el santo profeta, en presencia de su padre y hermanos, le ungió. No nos dice la Biblia si Samuel reveló a todos el carácter de aquella unción, o si al menos lo reveló en secreto a Jessé o al mismo David, que continuó su vida ordinaria de pastor, aunque ya había sido marcado como rey para los israelitas.

Lea también: Ícono del Pop Latino Español: David Civera

Tenía ya rey Israel, llamado Saúl, del cual la Escritura dice estaba poseído por un mal espíritu que le hacía padecer. Le dijeron sus cortesanos sobre un joven, hijo de Jessé, que tocaba el arpa como nadie, y que su música podía calmarle sus nervios. Saúl le llamó junto a sí y apenas David tocó el arpa, Saúl quedó en paz, y cada vez que el demonio le desesperaba, mandaba llamar a David, que le serenaba con su música celestial. Y Saúl tomó gran cariño a David, le hizo su escudero y no se separaba nunca de él.

David y Goliat

Cuando Saúl se fue a la guerra con los filisteos, David volvió a su ocupación de pastorcillo. Tres de sus hermanos se habían ido a la guerra y, pasado un tiempo, Jessé mandó al niño a que llevara algunas provisiones a sus hermanos. Allí supo David de la causa de la resistencia filistea: un gigante llamado Goliat, que era invencible. Además, desafiaba a los israelitas a que lucharan solo con él, y quien venciera dominaría a ambos pueblos. Pero ni aunque el rey había ofrecido a su hija y numerosos bienes en recompensa, ningún hijo de Israel había dado el paso al frente.

Y lo hizo David, el cual, aunque niño, ya había enfrentado al peligro y la muerte luchando con osos y leones por defender sus rebaños. Sin embargo, David rechazó las armas, por no saber usarlas y solo con su cayado y una honda se plantó ante el gigante filisteo. Este le gritó: "Acaso soy un perro para que vengas contra mí con un palo? Ven aquí, y yo daré tus carnes a las aves del cielo, y a las bestias de la tierra".

"Vengo" - respondió inspirado David - "en el nombre del Señor de los ejércitos, del Dios de los escuadrones de Israel, a los que has insultado hoy, y con su favor te mataré y cortaré la cabeza. Y con tu cuerpo sucederá lo que has dicho del mío, pues será alimento de aves y bestias". El gigante respondió lanzándose contra David, pero este solamente tomó una piedra de su zurrón, y con su honda la lanzó certeramente a la frente descubierta de Goliat, que cayó herido a tierra. Luego David corrió hacia él, le quitó su espada y le degolló. Los filisteos huyeron despavoridos y Saúl aprovechó esta ventaja para perseguirles.

Saúl le recompensó con grandes bienes, le encomendó ejércitos, mas no le dio a su hija mayor, como había prometido. Pero la mayor recompensa fue la amistad de San Jonatán (10 de agosto), el hijo de Saúl. Este le tomó gran cariño a David desde el primer momento, pues le entregó su capa y vestido de príncipe, y sus preciosas armas. No tuvo David amigo tan fiel y cariñoso con él como Jonatán.

Saúl contra David

Sin embargo, poco le duró a Saúl el agradecimiento y el cariño. Pronto los celos y el temor a ser destronado le invadieron. Cada vez que el pueblo cantaba: "Saul hirió a mil, y David a diez mil" era como si una espina le atravesara. Y por ello el espíritu inmundo le poseyó de nuevo. Y ya no eran los tiempos en los que el arpa de David le calmaba, sino al contrario, aquella música le enervaba más, pues veía frente a él no a un siervo fiel, sino a un enemigo. Y eso que no sabía de lo de la unción de Samuel.

Como dije, Saúl no le entregó a su hija Merob, sino que la casó con Hadriel, hijo de Berzelay. David no protestó por ello, e incluso prefirió a Mical, la segunda hija. Pero Saúl antes de dársela, urdió un plan para deshacerse de él. Pidió a David le trajera 100 cabezas de filisteos, para tomar más venganza de sus enemigos, y luego le casaría con Mical. Quería Saúl que David muriera a manos de sus enemigos y no de las suyas propias, lo que sería un escándalo. Y David no le trajo 100, sino 200 cabezas cortadas, con lo cual Saúl tuvo que cumplir y entregarle a Mical. Tanto llegó el odio de Saúl a David, que mandó llamarle para matarle él mismo sin más, pero Jonatán avisó a David, el cual se alejó de la corte.

También recriminó Jonatán a Saúl su conducta, pues debía agradecer a David su victoria sobre los filisteos, y su fidelidad, diciéndole que sería gran pecado contra Dios procurar la muerte de tan fiel siervo. Y Saúl se calmó, con lo que David regresó junto al rey, sin rencores.

Pero nada, que el demonio no daba tregua a Saúl, el cual, después de otra victoria de David contra los filisteos y vendo el clamor popular por el otrora pastorcillo, volvió a odiar a David. Un día que este tocaba el arpa, le arrojó el rey una lanza, que David pudo esquivar y salvarse. Mandó Saúl que matasen a David sin más, pero Mical le ayudó a escapar descolgándolo por una ventana y simulando con una estatua de David que puso en la cama, dijo que estaba enfermo y en cama. Saúl mandó lo sacasen del lecho y lo llevasen a su presencia. Fueron los soldados, pero vieron el engaño. Saúl reprendió a Mical y ella dijo que David la había amenazado de muerte, y Saúl se calmó. En tanto, David se ponía a salvo.

David Desterrado

Se reunió David con Samuel y otros profetas en Ramata, adonde envio soldados Saúl a perseguirle, pero estos, oyendo a los profetas alabar a Dios, se llenaron de Dios e igualmente le alabaron. Tres veces pasó esto, hasta que fue el mismo Saúl en persona a matar a David, pero con solo llegar, le invadió el espíritu de Dios y, desnudándose, cantó y alabó a Dios con los demás. Entretanto David pudo escapar se reunió con y Jonatán, este le consoló e intercedió ante Saúl por su amigo, pero Saúl en respuesta amenazó a su propio hijo.

Entonces huyó David a Nobe, donde le recibió el sacerdote Aquimelec, el cual, cual presagio, le dio de comer de los panes sagrados, de los cuales solo podían comer los sacerdotes. Igualmente el sacerdote le entregó la espada de Goliat, que David antes había ofrecido al santuario. Así, alimentado y armado, David se fue adonde el rey de Get, pero allí hubo de fingir ser un loco, porque le reconocieron como quien había ajusticiado a Goliat.

Y se fue David a Judá, a unas cuevas solitarias, donde se le unió su familia y amigos, igualmente perseguidos por Saúl. Hasta 400 hombres llegó a juntar, que le aclamaron como caudillo. Allí se le unió Abiatar, hijo de Aquimelec, a quien Saúl hizo matar por socorrer a David con panes sagrados, como si de un ungido se tratara. Pero es que lo era. Con esta oposición a David, Saúl solo fue ganando más enemigos y haciéndose más débil ante los filisteos. David iba ganando batallas y ciudades, mientras Saúl las perdía.

En el desierto de Maon, Saúl cercó a David, pero los filisteos, al acecho siempre, aprovecharon y se metieron en Israel, con lo que Saúl tuvo que levantar el cerco e ir a defender sus tierras. Y aún más débil moralmente se volvía cuando en dos ocasiones David mostró la magnanimidad que Saúl no tenía, mostrándose así superior al rey ante el pueblo: en la primera ocasión entró Saúl a una cueva donde estaban David y sus seguidores. Tuvo la oportunidad de matarle mientras Saúl hacía de vientre, pero solo cortó un trozo de su manto, diciendo a sus fieles: "No quiera Dios que yo ponga la mano en el ungido del Señor".

Apenas salió de la cueva Saúl, David hizo lo mismo y le dijo: "Mi rey y señor ¿Por qué das oidos a los que dicen de mí que busco tu daño? Ahora puedes ver si es así, pues Dios permitió hoy que vinieses a mis manos, y te pudiera matar, y no lo hice, porque no permita el Señor que yo levante mi espada contra ti, que eres mi rey, y el ungido del Señor. Echa de ver en tu ropa, que quien te cortó de ella este pedazo, te pudiera cortar la cabeza. Sea Dios juez entre los dos, y él me haga justicia. Mira, oh rey de Israel, a quien persigues, que no soy para contigo sino como un perro muerto".

Saúl, conmovido, dijo: "Más justo eres tú que yo, porque tú no me has hecho sino bienes, y yo te he pagado con males: tú has mostrado hoy el bien que me has hecho, puesto que el Señor me ha entregado en tus manos, y no me has quitado la vida. Porque ¿quién es el que hallando a su enemigo desprevenido le deja ir sin hacerle daño? El Señor te de la recompensa por lo que hoy has hecho conmigo. Y ahora, sabiendo como sé que tú has de reinar y poseer el reino de Israel, júrame por el Señor que no extinguirás mi descendencia después de mi muerte, ni borrarás mi nombre de la casa de mi padre". Y se lo juró David, demostrando su esplendidez.

Igualmente la demostró cuando fue despreciado por el rico Nabal, y escuchó las súplicas de Abigaíl, mujer de este, aplacándose y deponiendo su enojo. Esta acción valiente de la mujer, que salvó su hacienda, provocó que David la tomase como esposa cuando enviudó, que fue a los 10 días. Al mismo tiempo David se unió a Achinoam, con lo cual eran tres sus mujeres.

Pero no quedaba en paz Saúl, el cual, sabiendo que David estaba en el desierto de Zif, se fue con 3000 hombres a prenderle. Pero de nuevo David supo mostrarse dignamente: entró a la tienda del rey mientras dormía y en lugar de matarle, David se contentó con llevarse la copa y la lanza de Saúl. Cuando este supo lo ocurrido y viendo que David podía haberlo matado y no lo había hecho, dijo al santo: "He pecado: vuelve, hijo mío, que de hoy en adelante me guardaré de hacerte mal alguno, pues me has mirado con ojos de compasión".

Pero David se fue con sus seguidores a Get, donde el rey le dio la ciudad de Siceleg. Desde allí asolaba a las tierras filisteas y amalecitas, una y otra vez, cada vez con más aciertos, cubriéndose de gloria.

David, Rey de Israel

Entretanto, los filisteos invadieron Israel y Saúl les presentó batalla. En el campo cayó muerto el casto Jonatán y sus hermanos Aminadab y Melchisua. Y Saúl, viéndose á punto de caer en manos de sus enemigos, se arrojó sobre su espada y se suicidó. Un soldado tomó la corona y el brazalete del rey y los llevó ante David, al tiempo que se postraba ante él, diciéndole que él mismo había matado a Saúl, pues pensaba que alegraría a David. Pero este, espantado, mandó le mataran, por asesinar al verdadero rey. Y David, que tenía noble corazón, lloró la muerte de Saúl, componiendo un salmo que mandó entonar a todo Israel.

Luego se dirigió a Hebron, donde los ancianos de la tribu de Judá, le ungieron públicamente, y le proclamaron rey. Pero las otras once tribus preferían a Isboset, hijo de Saúl, un príncipe pusilánime dominado por Abner, capitán de Saúl. Cinco años duró la guerra hasta que Abner le traicionó y los traidores Recab y Baana, mataron a Isboset, quedando David como único pretendiente al trono y sin faltar a la promesa hecha a Saúl de no exterminar a su descendencia.

30 años tenía David cuando comenzó a reinar. Derrotó a los moabitas, a los filisteos, a los sirios. Expulsó a los jebuseos de Jerusalén, la embelleció y amplió, y aunque quiso hacer un bello templo al Señor, el profeta Natán le dijo que ya lo haría un hijo suyo, como efectivamente lo hizo San Salomón (17 de junio). Trasladó allí triunfalmente el Arca de la Alianza, haciendo una hermosa procesión en la que él mismo bailó desnudo delante del Señor. Esta muestra de fervor le valió una burla de Mical, su primera mujer, a la cual Dios castigó con la esterilidad por dicha reprimenda.

David Peca Gravemente

Estando David en Jerusalén, un día mientras se paseaba, vio bañarse a una hermosa mujer. Preguntó quien era y fue informado: Era Betsabé, mujer de Urías, uno de los principales oficiales de su ejército ye le había sido fiel mientras anduvo desterrado de Israel. David llamó a la mujer y ambos se hicieron amantes. Para poseerla plenamente, David cometió la bajeza de enviarle a lo más peligroso del cerco de Rabbac (Israel estaba en guerra con los amonitas) y que allí le dejasen solo para que lo matasen. Así pasó y David tomó por esposa a Betsabé, siendo la cuarta.

El profeta Natán, sabiendo aquello por revelación divina amonestó duramente a David diciéndole: "tenías muchas mujeres, Urías una sola, y se la quitaste, y encima le has dado muerte con la espada de los amonitas. En castigo de este delito dentro de tu casa habrá cuchillo que hiera y mate largo tiempo; y porque le deshonraste la mujer, aunque haya sido en secreto, no faltará quien en público y a vista del sol, deshonre las tuyas". Y David, compungido totalmente, reconoció su pecado e hizo penitencia por ello.

Aún rezamos con sus palabras de arrepentimiento cada vez que rezamos el salmo 50. Natán, luego de constatar su arrepentimiento sincero, le dijo: "El Señor, que ve tu dolor, te ha perdonado tu culpa. No morirás, pero como has sido causa de que los enemigos del Señor blasfemasen contra él, morirá el hijo que te ha nacido de tu adulterio". Y aunque David oró e hizo ayunos y más penitencias, su hijo y de Betsabé murió a los 7 días de nacer. Su segundo hijo con Betsabé fue el gran rey Salomón, que reinaría tras David.

David es Afrentado y Nuevamente Reina

Pero como había profetizado Natán, aún tenía David que sufrir la humillación pública: Su hijo Absalon mató a su otro hijo Ammon (ambos eran medio hermanos), que había violentado a la hermana carnal de aquel. Además, formó un ejército para destronarle cuando David tenía ya 60 años. Hubo de salir David de Jerusalén y Absalon entró a la ciudad y en medio de una plaza tomó a una por una a las diez concubinas de David. Así se cumplió como había dicho Natán: si David había deshonrado en secreto a la mujer ajena, otro deshonraría las suyas en público.

Tuvo que padecer David destierro y humillaciones. Incluso fue apedreado por parientes de Saúl. Abisaí, su fiel capitán, quiso matarles, pero David le dijo, pacientemente: "Déjalo que me maldiga y afrente, que no se atreviera a hacerlo si el Señor no se lo mandara; el cual puede ser que me perdone y libre de este trabajo si sufriere yo pacientemente esta afrenta que tengo muy bien merecida". Al poco tiempo presentó batalla Absalón a su padre, atravesando el Jordán. David quería presentar batalla en persona, pero sus generales le guardaron para no exponerlo. Los ejércitos de Absalón fueron vencidos y él mismo halló la muerte cuando su mulo pasó ba...

tags: #donde #nació #el #rey #David #biografía

Publicaciones populares: