Luz Casal: Una Vida de Música, Superación y Legado Artístico
María Luz Casal Paz nació el 11 de noviembre de 1958 en Andabao, una aldea del concello de Boimorto en la provincia de A Coruña. Luz Casal es una de las cantantes solitas más versátiles de la industria musical española.
Infancia y Primeros Pasos en la Música
En el colegio Paula Frassinetti, de la Congregación de las Hermanas de Santa Dorotea, hizo sus primeras amistades y empezó a interesarse por la música, lo que la llevó a tomar clases de piano, solfeo y ballet.
Uno de sus primeros recuerdos se remonta a un día en que, mientras caminaba por el centro de Avilés y caía un fino orballo, se puso a cantar y sintió una enorme felicidad.
Siendo adolescente su familia se trasladó a Gijón, donde Luz debutó a los 13 años en la Agrupación Artística Gijonesa. “Llevaba un vestido sin mangas de lamé plateado y acampanado. Y sin zapatos, porque a mi madre se le habían olvidado y los que llevaba no combinaban”, ha explicado.
Una Familia Atípica
Al margen de eso, la infancia de Luz fue peculiar ya que creció en una familia atípica. “Desde los ocho años recuerdo que en mi casa había dos hombres y mi madre. Éramos una familia de tres padres y eso no era entonces, ni lo es ahora, especialmente común”, ha contado.
Lea también: El Legado de Tino Casal
Sus padres biológicos nunca se llevaron bien pero no se separaron y Matilde empezó una relación con Máximo, que se fue a vivir a la misma casa que la pareja. “Máximo se convirtió en el mejor amigo de mi padre”, ha explicado Luz.
“Tengo presentes los valores que mis tres padres me enseñaron: la modestia, la lealtad, la importancia de la palabra dada, la entrega en el trabajo como el camino para alcanzar los sueños, así como el respeto y el amor al prójimo”, ha asegurado.
Inicios en Madrid y Lucha por el Sueño Musical
En 1977, ella y su madre se fueron a Madrid para intentar hacer realidad su sueño de dedicarse a la música. Allí se matriculó en el Conservatorio, pero fue poco a clase. “Cogía la guía de teléfonos y llamaba a cualquiera que me sonara de la tele o del mundo musical”, reveló de sus duros inicios, sobre todo cuando su madre se volvió a Galicia.
“Tenía un sueño recurrente: caía en unas arenas movedizas de las que me costaba sacar la cabeza. Luego me di cuenta de que no era arena, era, literalmente, mierda”. Pero no se hundió.
Grabó la maqueta de una canción, ‘La guapa’, y recorrió las discográficas hasta que una la contrató como corista de Juan Pardo. Al llegar a la capital, a través de una guía de teléfonos, eligió a la persona que tocaría el piano en su primera grabación. Con la maqueta bajo el brazo se recorrió las compañías discográficas de la ciudad.
Lea también: Crónica Social según Rosa Villacastín
Después de varios intentos, una productora independiente escuchó la grabación y la mandó a unos estudios donde le hicieron una prueba grabando unos coros para dos artistas de la compañía. Todos quedaron encantados y salió victoriosa de la prueba de fuego. Una vez dentro del mundo de la música, Luz empezó a hacer coros en grabaciones del sello y de acompañante vocal de Juan Pardo en sus presentaciones en vivo. Paralelamente, trabajó en material propio que nunca se llegaría a editar.
Primeros Éxitos y Consolidación
Gracias a su imagen le propusieron un papel en una obra de teatro: Las divinas. El personaje que le tocó interpretar fue el de Raquel Meller. Era su primera experiencia teatral. Después llegó una segunda obra con la que va a viajar por toda España. Más tarde, firmó un contrato con una multinacional y salió su primer sencillo, El ascensor. En 1980 Luz acababa de cumplir veinte años.
En 1980, publicó su primer sencillo, ‘El ascensor’, tema con aires de reggae que compuso tras asistir en Ibiza a un concierto de Bob Marley con su novio, Paco Pérez Bryan. Cantante que se situaba al margen de la entonces omnipresente y evanescente Movida madrileña, Casal grabó en 1982 su primer álbum, que tituló ‘Luz’.
Le costó mucho trabajo y esfuerzo, pero la recompensa fue que incluyó canciones que se han convertido en clásicos de su repertorio como ‘No aguanto más’. En 1983 grabó su primer vídeo con la canción No aguanto más, un tema compuesto por José Ramón Márquez, más conocido como Ramoncín.
En su cuarto disco, ‘Quiéreme aunque te duela’ (1987), las baladas fueron sustituyendo al rock, cambio que se consolidó dos años después en ‘Luz V’, producido por Hispavox y con temas como ‘Te dejé marchar’, ‘Loca’ y ‘No me importa nada’. El disco vendió 300.000 copias y supuso, junto con sus ya habituales apariciones en programas musicales de televisión, su salto definitivo a la fama.
Lea también: Antonio Machín: El rey del bolero
El periodo entre 1989 y 1991, es una de las épocas de mayor éxito en la carrera de Luz Casal. Canciones como Te dejé marchar, Loca, El tren, Una señal o No me importa nada, todos ellos incluidos en Luz V, se convirtieron en grandes éxitos. A partir de ese momento se convirtió en la solista por excelencia, dentro y fuera de España.
Éxito Internacional y Reconocimiento
Poco después participó en el festival de Amnistía Internacional, en Chile. Allí actuó junto a estrellas tan importantes como Sting o U2. Esa actuación se convirtió en uno de los puntos básicos de su carrera internacional.
Otro de los momentos memorables es en el Palacio Municipal de Deportes de Sevilla, el 16 de noviembre de 1991, coincidiendo con la salida de A contraluz, cuando actuó en un festival de amistad hispano-japonesa. La cadena de televisión más importante de Japón emitió su concierto con el despliegue que se le da a las cantantes más importantes del mundo. En esa actuación consiguió enamorar a los japoneses, a pesar de que no entendían las letras.
En 1992, grabó en París para la TV francesa, Sacré Soirée y Tous à la une. En marzo de ese mismo año, actuó en Francfort, Zúrich, México DF, Guadalajara y Monterrey. En ese momento sus discos ya estaban editados en Argentina, Austria, Alemania, Chile, Ecuador, Grecia, Guatemala, Francia, Finlandia, Italia, Japón, Paraguay, Portugal, Suiza y Venezuela, entre otros.
Se terminó consolidando como gran artista internacional, recibiendo en España cinco discos de platino. En noviembre volvió a América, esta vez para presentar sus nuevas canciones en vivo y en las televisiones de Argentina, Chile y Paraguay. En las primeras semanas de 1993, se presentó su disco en el Casino Municipal de Santiago de Chile, en el Festival de Viña del Mar y posteriormente en Caracas (Venezuela).
Más tarde, volvió a Estados Unidos, esta vez para actuar en el Caesar's Palace de Las Vegas y continuar en Acapulco con una serie de presentaciones. En los meses de verano asistió a varios festivales. En octubre recibió, en Chile, discos de oro y platino por las ventas de A contraluz, y en noviembre realizó una gira europea por Winterthur, Colonia, Francfort, Múnich, Ginebra, Lucerna, Berna, Zúrich y Lugano, presentando la fuerza y el impacto de su música en vivo.
Diversificación Artística y Colaboraciones
Su disco Como la flor prometida salió en 1995. En él contó con las colaboraciones de Antonio Vega y Carlos Goñi (Revólver), entre otros grandes personajes de la música. Ya en 1997, emprendió una exitosa y extensa gira, al mismo tiempo que salió a la luz un disco recopilatorio de sus éxitos llamado Pequeños y grandes éxitos. Este álbum se vendió francamente bien en Francia, donde Luz es también considerada una gran estrella de la canción.
Después de cuatro años sin publicar nuevas canciones, en 1999 llegó Un mar de confianza, que grabó entre Londres y Madrid. El disco salió el 18 de octubre, y con él, Luz, recorrió gran parte de Europa y América. La canción elegida como primer single fue Mi confianza. En ese CD la cantante se involucró plenamente en la composición de música y textos, además de contar con profesionales de la talla de Nick Ingman, responsable de los arreglos de cuerda para discos de grandes figuras del pop anglosajón, como Oasis o Portishead. Por Mi confianza le concedieron el Premio Ondas 1999 a la Mejor Canción.
El 10 de octubre de 2002, Los 40 Principales, M80 Radio y Cadena Dial estrenaron Ni tú ni yo, el primer sencillo de Con otra mirada, el nuevo y esperado álbum de Luz en el que trabajó con distintos productores: Paco Trinidad, NIgel Walker, Timo di Geraldo y el francés Readymade (Jean Philippe Verdin). Por su parte, en el tema compositivo estuvo arropada por Manuel Alejandro, Lichis (el cantante de La Cabra Mecánica)y Pedro Andrea. Además, Luz contó también con la colaboración de algunos de los habituales en sus discos como Pablo Guerrero, Carolina Cortés o Pablo Sycet. Es su disco más ambicioso.
Finalmente, el 11 de noviembre de 2002, día de su 44 cumpleaños, y tras dos intensos años de trabajo, puso lo puso a la venta. Con otra mirada, el noveno disco de su carrera (el undécimo si contamos los dos recopilatorios) incluía 11 nuevas canciones y una versión de un clásico de Francis Lai que en su día popularizó Marie Laforet. Luz se encargó de adaptarlo al español con el título Me gustaría que comprendieras.
Estilo Musical y Versatilidad
Basta una nota para reconocer la voz poderosa y honda de Luz Casal. Coronada como una de las artistas españolas con mayor éxito internacional, dueña de una carrera sólida y honesta, acumula decenas de premios que destacan su condición de pionera del rock en español y la fortaleza y libertad sobre las que ha construido su trayectoria.
Sus inicios se remontan cuatro décadas atrás, cuando en 1982 vio la luz su primer álbum, homónimo y eléctrico. Destacaban temas como ‘Ciudad sin ley’ y ‘No aguanto más’, de sonidos hasta entonces inéditos en el panorama nacional. Una canción de amor, ‘Eres tú’, se diferenciaba del resto y vislumbraba una versatilidad que un par de años más tarde se fortalecería con la aparición de su segundo disco, ‘Los ojos del gato’.
Cortes como ‘Detrás de tu mirada’ y ‘Tengo bastante’ pronto hicieron preguntarse a muchos por aquella mujer que había conseguido conquistar una marcada individualidad en un género que aceptaba todavía con reticencias a las mujeres, no digamos ya solistas. Luz desplegaba su carácter sorteando el victimismo y creciéndose ante las adversidades.
En 1985 publicó ‘Luz III’, en el que colaboraban, entre otros, Antonio Vega, John Parsons, Santiago Auserón y Carmen Santonja. ‘Rufino’ y ‘Hechizado’ trajeron un éxito popular que se ampliaría con ‘Quiéreme aunque te duela’, editado en 1987. Ya en 1989 y bajo la batuta de Paco Trinidad se editó ‘Luz V’, con temas como ‘Loca’, ‘Te dejé marchar’ y ‘No me importa nad’a, con una repercusión de tal calibre que nadie dudaba ya de que Luz era la solista española por excelencia. Fue entonces cuando se atrevió a aceptar la propuesta de Pedro Almodóvar, que le ofreció interpretar dos canciones en su nueva película, ‘Tacones lejanos’.
Se trataba de un bolero de Agustín Lara, ‘Piensa en mí’, y de la adaptación de una canción de Mina, ‘Un año de amor’. Aquellos temas supusieron un punto de inflexión en la carrera de Luz. Comenzaba, además, su éxito en Francia, que se sumaba a la aceptación que ya tenía en América del Sur, corroborado en festivales como el organizado por Amnistía Internacional en Chile en 1991.
Ese mismo año publicó ‘A contraluz’, un disco decisivo que evidenciaba la esencia rockera de Luz y que además de los temas incluidos en ‘Tacones lejanos’ contenía canciones como ‘Es por ti’, ‘Un pedazo de cielo’, ‘Tal para cual’ o ‘Es mejor que te vayas’. El séptimo disco se haría esperar cuatro años y se materializaría en 1995 bajo el título ‘Como la flor prometida’.
Una hermosa canción que sirvió a Luz de bálsamo ante la muerte de su padre, ‘Entre mis recuerdos’, prologaba un nuevo éxito refrendado por temas como ‘Lo eres todo’, ‘Besaré el suelo’, ‘Vengo del norte’ y ‘Plantado en mi cabeza’. Un recopilatorio calmó la expectación que provocó la ausencia musical de Luz durante los cinco años que tardó en publicar ‘Un mar de confianza’, que aterrizó en el año 2000 en mitad de un panorama musical y discográfico confuso que había cambiado sustancialmente desde su anterior trabajo. ‘Mi confianza’ fue la carta de presentación del nuevo disco de una Luz más serena y honda, repleta de matices. Crítica y público aplaudieron el tema y acogieron con entusiasmo el resto de canciones.
En 2002 se editó ‘Con otra mirada’, del que se extrajeron tres singles: ‘Ni tú ni yo’, ‘Dame un beso’ y ‘A veces un cielo’. Luz se dedicó a reforzar su carrera internacional, que se extiende más allá de las fronteras galas, en países como Grecia o Bélgica. ‘Sencilla alegría’, publicado en 2004, es el décimo título de su discografía. ‘Un nuevo día brillará’ sumó un nuevo éxito en la carrera de Luz, que alcanza niveles altísimos en la composición, como demuestran ‘Mi memoria es agua’ y ‘Para un cínico’.
Lucha Contra el Cáncer y Resiliencia
Cuando en 2007 un cáncer de mama interrumpió la gira de ‘Sencilla alegría’, Luz, empujada por la fuerza que la caracteriza, combinó el tratamiento con la preparación de un nuevo disco. Comenzó a componer, a escribir, a reunirse con los músicos y el productor, un viejo conocido, Paco Trinidad. Decidida a no ir nada más que hasta el fondo, la actitud musical de Luz siempre se ha caracterizado por la búsqueda constante, una búsqueda imprecisa y seguramente perpetua que le ha llevado a aventurarse en proyectos de una diversidad tan amplia como su capacidad interpretativa.
Por eso, y saldando una deuda de casi veinte años tras la grabación de ‘Piensa en mí’, en 2009 Luz publicó ‘La pasión’, un sentido homenaje a la música hispanoamericana, de la que rescató doce canciones que interpreta desde la emoción y el respeto, no actualizando los temas, sino recreando el ambiente en el que fueron concebidos. Producido por Renaud Letang, el disco contó con músicos de la talla de Alex Acuña o Luis Conte, que han trabajado, entre otros, con Ella Fitzgerald, Paul McCartney o Ray Charles.
En 2011, y tras superar de nuevo el zarpazo del cáncer, Luz comenzó una gira internacional que la llevó por escenarios de medio mundo, desde Pekín hasta Montreal.
Prueba de ello es la superación del cáncer de mama que le diagnosticaron en 2007: "Mereció la pena, lo que aprendí es poderoso", dice Luz Casal sobre su lucha contra la enfermedad.
Festival de la Luz y Compromiso Social
Un año después puso en marcha una idea mascada desde hacía tiempo: levantar un festival de música en Boimorto, la aldea gallega donde nació. Es, también, promotora de un Festival de música que se hace en Boimorto, al lado mismo de su casa porque, según ella misma dice, "quiero compartir la suerte que he tenido en la vida con los demás.
El Festival de la Luz, como así se llama, suma ya diez ediciones y tiene carácter benéfico.
Reconocimientos y Premios
Los últimos años han supuesto una vertiginosa sucesión de reconocimientos. Al Premio Rolling Stone por una vida dedicada al rock, el Grammy Latino honorífico o la Medalla de las Artes de Francia se sumó el Premio Nacional de Músicas Actuales.
En Junio de 2010 le es concedida una de las Medallas Castelao, que otorga la Xunta de Galicia. Premio Rolling Stone a Una Vida de Rock en noviembre de 2011. Premio de la Cultura de la Comunidad de Madrid en la categoría de música en diciembre de 2011.
Últimos Proyectos y Actualidad
En 2013, tras seis años sin publicar material inédito, Luz reaparece con doble disco. En este nuevo trabajo, titulado’ Almas gemelas’ en España y ‘Alma’ en el resto del mundo, Luz se presenta proteica y tentacular, capaz de asimilar sonidos nuevos e intimistas sin relegar el rock más esencial. El álbum contenía diez canciones en español y otros siete temas grabadas en francés, portugués e italiano, consecuencia de su asentado éxito internacional.
Un homenaje a Dalida, ‘A mi manera’, precedió a la publicación de ‘Que corra el aire’, un nuevo trabajo original editado en 2018 donde Luz bucea en la nostalgia a través de temas como ‘Morna’, ‘Lucas’ y ‘Meu pai’ sin perder la pulsión optimista y enérgica que siempre la ha caracterizado, aquí evidenciada en cortes como ‘Volver a comenzar’.
Ahora Luz regresa con su primer disco inédito en cinco años, el más autobiográfico de su carrera. Su voz vuelve a pasearse entre la cadencia del bolero y la furia del rock and roll, coquetea con los sonidos más clásicos y explora nuevos matices. Como adelanto de este esperado trabajo acaba de estrenar ‘Hola, qué tal’, inspirada en las conversaciones que mantuvo durante la pandemia con millares de desconocidos a quienes llamaba por teléfono cuando se lo pedían para ofrecer consuelo o compañía. Se trata de una canción repleta de esperanza, una mano tendida en medio de un tiempo difícil al que la artista, siempre pegada a la realidad, no ha querido dar la espalda.
El 22 de octubre de 2013 publica el single ¿Por qué no vuelves amor?. Su último proyecto pasa por el tema ¿Qué has hecho conmigo?, un single que formará parte de su próximo álbum y que ha presentado en El Hormiguero.
Vida Personal y Reflexiones
Lectora empedernida, gran aficionada a la pintura, esta mujer de carácter visceral y que eligió no ser madre, sufrió un duro embate en su vida en enero de 2007 cuando tuvo que ser operada de un cáncer de mama, enfermedad que volvió a sufrir en 2010.
En lo que respecta a su vida personal, poco es lo que se sabe, ya que la artista ha tratado de llevarla con la máxima discreción posible. En contadas ocasiones ha afirmado estar casada y se dirige a su pareja como 'mi hombre', pero de él lo único que se conoce es que es un profesional del mundo de la música. Lo que sí comparte en sus redes sociales es lo unida que está a sus mascotas o aquellas cosas que la inspiran en su tiempo libre, los libros, la pintura y la naturaleza, entre ellas.
Aunque es reacia a desvelar su edad, a sus 63 años, Luz Casal puede presumir de tener una trayectoria vital como pocas.
El Legado de Luz Casal
Cuando Pedro Almodóvar ensanchó algunas de sus bandas sonoras con la voz de esta mujer descubrimos de otra manera el poder lenitivo de la música y cómo esta dispensa un refugio maravilloso. Pero también cuando habla (y cuando calla) acumula un misterio que entra a formar parte de la sangre con naturalidad luminosa. Su biografía tiene algo de frío, de fuerza y de plenitud ganada a pulso. La suya es una actitud de frontera.
Parece fácil estar de acuerdo en que esta mujer canta como nadie y maneja un instinto en zigzag que le sirve de brújula y le ha enseñado a organizar sus canciones como una red de emergencia que favorece la intimidad o la penumbra.
No me importa nada, Un año de amor, Piensa en mí, Negra sombra (Rosalía de Castro). Estos cuatro salmos han sonado en bodas, en divorcios, en funerales. Es imposible imaginar los últimos 30 años de este país sin que, en algún momento, el repertorio de Luz Casal no haya sido bujía de un estupor colectivo.