Espasmos en Recién Nacidos: Causas, Tipos y Cuándo Preocuparse
El nacimiento de un bebé es un momento lleno de emociones, pero también puede traer preocupaciones, especialmente cuando los padres observan movimientos inusuales en sus pequeños. Los espasmos en recién nacidos pueden ser alarmantes, pero en muchos casos, forman parte del desarrollo normal.
¿Qué son los Espasmos del Sollozo?
Las crisis de espasmo del sollozo son un fenómeno frecuente y alarmante que ocurre en niños aparentemente sanos. Su secuencia suele resultar bastante típica y repetitiva: de forma brusca e inopinada el niño rompe a llorar para después entrar en apnea o bien, tras un período de llanto en el cual el niño no resulta consolado, sobreviene la apnea: el niño deja de respirar, emite sonidos entrecortados, empalidece, presenta inmovilidad o rigidez total o parcial, o incluso cae al suelo más o menos bruscamente.
Tipos de Espasmos del Sollozo
Dependiendo de un elemento descriptivo y externo elemental, el color que adquiere el niño en la crisis, se han clasificado dichas apneas de llanto o espasmos del sollozo en 2 formas clínicas: cianótica y pálida.
- Forma cianótica o azul: Es la más frecuente. Ante una contrariedad o frustración que despierta en el niño afectos de ira y rabia, o bien, tras un llanto demandante que tal vez él siente como no suficientemente atendido, el infante inicia un llanto más o menos duradero pero que, a menudo, las madres suelen reconocer «como el que les produce los ataques». Efectivamente, bien tras un período de llanto o brusca e inopinadamente, llega un momento de silencio, habitualmente tras una sacudida estridulosa. En este momento solemos encontrar al niño con la boca completamente abierta y en expiración forzada. La cara y el tronco cambian de color. Después de esta pausa silenciosa, la crisis puede resolverse con una inspiración laboriosa y sin pérdida de conciencia (forma leve). Si el cuadro continúa, la cianosis se hace generalizada y sobreviene la pérdida de conciencia. En ocasiones pueden manifestarse cambios posturales, hipertonías parciales (o, por el contrario, hipotonías). A menudo progresan rápidamente hacia un opistótonos y pueden desembocar incluso en una crisis convulsiva generalizada, con o sin emisión de orina.
- Forma pálida o sincopal: Tiene una causa desencadenante sensiblemente diferente. En general se trata de una situación de dolor (por ejemplo, un traumatismo, incluso leve) o una emoción desagradable y brusca: temor intenso, frustración, sorpresa desagradable... El niño, súbitamente, tras esbozar un breve grito de dolor, se pone pálido. Una cierta bradicardia es la responsable patogénica de dicha tonalidad pálida y de la posible pérdida de conciencia. Esa brevedad de los pródromos hace que, en muchas ocasiones, la pérdida de conciencia y la convulsión sean la forma de presentación, por lo que la crisis puede ser etiquetada de estado comicial cuando, en realidad, una anamnesis cuidadosa nos haría pensar y comparar tales reacciones con las reacciones fóbicas de los adultos (ante la sangre, las heridas, las exploraciones médicas...) y, en consecuencia, revisar la homogeneidad del cuadro, para nosotros harto dudosa.
Fisiopatología
Estas 2 formas clínicas fueron descritas por Lombroso y Lerman en los años sesenta. Suele decirse que la diferenciación de las mismas es importante, ya que sus mecanismos fisiopatológicos son diferentes y, desde el punto de vista psicológico, tal vez impliquen sucesos o estructuras psicológicas diferentes. Sin embargo, también existen las formas mixtas: el niño sucesivamente se pone cianótico y pálido. Cuando las crisis cursan con pérdida de conciencia, se ha postulado una fisiopatología basada en mecanismos de anoxia cerebral transitoria, intermediada por fenómenos respiratorios (forma cianótica), cardíacos (forma pálida) o mixtos.
Epidemiología
La forma cianótica es la más frecuente (54-62%). La distribución de las otras 2 formas es del 19-22% para la forma pálida y del 12-19% para la forma mixta. Se inician de forma típica en el segundo año de vida. Diferentes estudios coinciden en la presentación de la primera crisis a los 18 meses de edad (80-87%), con un amplio margen que abarca desde los 3 meses a los 4 años. En el 10-15% de los casos pueden persistir hasta los 5 o 6 años.
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Como vemos, lo habitual es que debute, en cualquier caso, dentro del período del proceso psicológico de separación-individuación del niño respecto a las figuras parentales, proceso que presenta un período clave entre el primer y el cuarto año. Pueden ocurrir desde varios episodios al día hasta uno al mes o menos. La evolución más frecuente suele suponer un acmé en pleno proceso de individuación, durante el segundo año de la vida, con una disminución progresiva y espontánea de las crisis después. Se observan antecedentes familiares en el 20-30% de los casos.
Comprensión Psicosomática
Los componentes psicológicos del síndrome han sido postulados ya desde principios de siglo: se ha llegado a llamar al cuadro «convulsión afectiva respiratoria». En la perspectiva psicológica, el síndrome puede entenderse desde dos marcos de referencia diferentes pero concordantes: como una reacción somatomorfa aprendida, tendente a modificar la relación de los otros miembros del entorno para con el niño. Desde luego, se trata de una perspectiva hoy innegable, a pesar de lo indudable de la fisiopatología orgánica del cuadro.
La otra perspectiva de comprensión es la psicodinámica o psicoanalítica, que coincide en parte con la anterior y, además, tiende a conferir un sentido a los espasmos durante el llanto: pueden entenderse como reacciones individuales ante la frustración, el dolor y la pérdida, y como formas de comunicar y exigir cambios conductuales y afectivos en el entorno del niño. El concepto de contención y su opuesto, el de pérdida de la contención y evacuación de la ansiedad, pueden proporcionarnos un marco general para la comprensión de este cuadro, así como indicaciones para el tratamiento.
Temblores en Bebés: ¿Cuándo Preocuparse?
Ver temblores en tu bebé puede ser alarmante, especialmente si eres un padre primerizo. Es importante entender cuándo estos movimientos son normales y cuándo es necesario consultar a un pediatra. Los temblores en bebés son movimientos involuntarios que pueden ocurrir en diferentes partes del cuerpo, como manos, pies o mandíbula. Estos movimientos pueden ser esporádicos, constantes, suaves o más intensos. No todos los trastornos del movimiento en pediatría son patológicos. Existen mioclonías benignas que, aunque pueden preocupar, no son necesariamente indicativas de un problema grave. En la mayoría de los casos, los temblores en los bebés son inofensivos y forman parte del desarrollo normal. Mantener un seguimiento adecuado del desarrollo del bebé es vital. Llevar un registro de cualquier cambio en el comportamiento o movimientos del bebé y mantener una comunicación abierta con el pediatra puede ser crucial para garantizar su bienestar.
Movimientos Iniciales en Recién Nacidos: ¿Qué es Normal?
Los movimientos de los recién nacidos son, en su mayoría, lentos e imperceptibles al principio. Estos movimientos evolucionan con el tiempo, volviéndose más pronunciados y a veces bruscos. Esta falta de coordinación es completamente normal debido a la inmadurez del sistema nervioso del bebé. Los temblores en recién nacidos son comunes y suelen ser temporales, desapareciendo a medida que el bebé crece y su sistema nervioso se desarrolla.
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Mioclonías Benignas: Una Posible Causa
Las mioclonías benignas del lactante son una causa común de temblores en los bebés. Estas sacudidas, que suelen aparecer entre los 4 y 9 meses de edad, son movimientos involuntarios que afectan la cabeza, el tronco y las extremidades superiores. A diferencia de otros tipos de espasmos, las mioclonías benignas no están relacionadas con el sueño ni con un deterioro neurológico. Su aparición es esporádica y, en la mayoría de los casos, no requiere tratamiento médico.
Reflejo de Moro: Espasmos Normales
El reflejo de Moro es otro fenómeno común en los recién nacidos que puede causar preocupación en los padres. Este reflejo se manifiesta cuando el bebé experimenta una sensación de caída o un ruido fuerte, lo que provoca que extienda sus brazos hacia adelante y luego los vuelva a juntar. Este tipo de espasmo es completamente normal y es una indicación de que el sistema nervioso del bebé está funcionando adecuadamente, aunque todavía es inmaduro.
Convulsiones en Recién Nacidos: Signos de Alarma
Las convulsiones en los recién nacidos son un signo de alarma que no debe ser ignorado. A diferencia de los temblores normales, las convulsiones pueden indicar daño cerebral, especialmente en bebés que han experimentado sufrimiento fetal durante partos prolongados o complicados. Estos episodios suelen requerir intervención médica inmediata para evitar consecuencias a largo plazo.
¿Qué son los Espasmos Infantiles?
Los espasmos infantiles son un tipo de epilepsia del lactante. Es decir, son un trastorno convulsivo. Durante las crisis los músculos de brazos y piernas se ponen rígidos y la cabeza del bebé se desplaza hacia delante. Se puede confundir, al principio, como si el bebé se sobresaltara. Es un trastorno poco común que se diagnostica en 1 de cada 2.000 niños. Los síntomas empiezan entre los 2 y los 12 meses de vida. Si no se diagnostica a tiempo puede ocasionar daños cerebrales importantes.
- Espasmos epilépticos: Provocan que los brazos y las piernas se pongan rígidos y la cabeza del bebé se incline hacia delante. Suelen durar uno o dos segundos, aunque normalmente vienen acompañados por series de varios sucesivos.
- Retraso psicomotor: Esta demora en el desarrollo del recién nacido podría ser previa o posterior a los espasmos.
- Alteraciones del electroencefalograma: Se conocen por el nombre de hipsaarritmias y se trata de una desorganización de la actividad cerebral.
Síndrome de West
El síndrome de West es una encefalopatía epiléptica que se presenta cuando el cerebro está dañado. El síndrome de West se manifiesta mediante 3 síntomas: convulsiones o espasmos infantiles, un retraso psicomotor y alteraciones en el electroencefalograma.
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Una forma de saber si tu hijo tiene el síndrome de West es detectar una pérdida de sus habilidades motoras, como por ejemplo dificultades para voltear el cuerpo o no poder sentarse. Es posible que también presente alteraciones neurológicas como la falta de reflejos, o que sea incapaz de seguir objetos con la mirada. También es frecuente que cambie el estado de ánimo del niño.
¿Cuándo Consultar al Pediatra?
Es fundamental que los padres estén atentos a la frecuencia y duración de estos movimientos para poder identificar cualquier anomalía. Si notas que tu hijo hace como si tuviera escalofríos, puede no ser algo casual y ante la duda, siempre es mejor acudir a un especialista para que haga las pruebas pertinentes.
Signos de alerta:
- Convulsiones en recién nacidos.
- Espasmos epilépticos.
- Retraso psicomotor.
- Alteraciones del electroencefalograma.
Para ayudar al pediatra a evaluar los temblores del bebé, es útil que los padres documenten los episodios de manera detallada. Anotar la frecuencia, duración y circunstancias en las que ocurren los temblores puede proporcionar información valiosa para el diagnóstico.
Tratamiento
Para ello, se suelen recetar un tratamiento para espasmos infantiles basado en medicamentos para reducir o eliminar las convulsiones como anticonvulsivos, corticoides o vigabatrina. Sin embargo, si la medicación no logra controlar los espasmos, algunos expertos suelen recomendar a los padres seguir una dieta cetogénica.
Pronóstico y Seguimiento
Como en cualquier enfermedad, seguir las indicaciones médicas y un diagnóstico temprano pueden ser las claves de un pronóstico más favorecedor. La manera en la que nacen marca también la diferencia. El pronóstico para los bebés que no han experimentado complicaciones durante el nacimiento es generalmente muy bueno.
Tabla Resumen de Tipos de Espasmos y Acciones
| Tipo de Espasmo | Características | Acción Recomendada |
|---|---|---|
| Espasmos del Sollozo Cianóticos | Llanto intenso seguido de apnea y coloración azulada. | Mantener la calma, no zarandear al niño. |
| Espasmos del Sollozo Pálidos | Reacción a dolor o emoción, palidez y posible pérdida de conciencia. | Mantener la calma, asegurar un entorno seguro. |
| Mioclonías Benignas | Sacudidas esporádicas en la cabeza, tronco y extremidades. | Observar y registrar la frecuencia. |
| Reflejo de Moro | Extensión y contracción de brazos ante un sobresalto. | Considerar normal hasta los 4-6 meses. |
| Convulsiones | Movimientos rítmicos, pérdida de conciencia, rigidez. | Buscar atención médica inmediata. |
En resumen, es fundamental que los padres observen a sus bebés y se familiaricen con sus patrones de movimiento. Si bien la mayoría de los temblores son normales, cualquier cambio significativo en el comportamiento o los movimientos del bebé debe ser discutido con un pediatra para asegurar que no haya problemas subyacentes.
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