Es normal sentir presión después de tener relaciones sexuales durante el embarazo

04.10.2025

Las dudas sobre la conveniencia de las relaciones sexuales en el embarazo y después del parto es algo que se plantean todas las parejas, dependiendo de las circunstancias se podrá aconsejar una cosa u otra.

Mitos y realidades sobre el sexo durante el embarazo

Que no te asusten los falsos mitos. ¿Se puede hacer el amor embarazada sin riesgo a hacerle daño al bebé? De hecho, se podría decir que es todo lo contrario a dañino: es bueno mantener relaciones sexuales en el embarazo para afianzar el bienestar de la pareja y la salud de la futura mamá. Las relaciones sexuales son bienvenidas durante todos los meses del embarazo, ya que aportan beneficios a las mujeres.

Solo se debe dejar de mantener relaciones sexuales cuando exista alguna enfermedad o patología en el embarazo, en cuyo caso el médico desaconsejará tener relaciones en todas las etapas del embarazo.

Uno de los mitos más antiguos y arraigados sobre el sexo durante el embarazo es una disminución el deseo sexual en el primer y tercer trimestre.

En un principio no es necesario utilizar el preservativo o métodos anticonceptivos si se mantienen relaciones sexuales con una pareja sana, aunque no es desaconsejable.

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La gestación de un bebé no implica tener que renunciar al sexo en el embarazo, mucho menos en evitar gestos, caricias u otras señales de amor ‘fogosas’.

Riesgos y contraindicaciones

Existen algunos riesgos que pueden hacer necesario renunciar al sexo en el embarazo, ya que se podría llegar a provocar el aborto o el parto prematuro del bebé. En estos casos existe un riesgo de aborto, parto prematuro o infección.

Hemos visto que el sexo se puede practicar hasta la semana 36 de embarazo sin problema, pero hay una serie de excepciones en las se deben tener precauciones o abstenerse de ellas:

  • Cuando la mujer tenga hemorragias vaginales, por escasas que sean estas, se debe contraindicar el coito en el embarazo.
  • Si la mujer ha expulsado el tapón mucoso o ha roto aguas (rotura de la bolsa amniótica) se debe contraindicar el coito por riesgo de infecciones.
  • Se debe contraindicar la práctica de relaciones sexuales en el primer trimestre de embarazo si la mujer ha tenido abortos o amenazas de abortos embarazos anteriores.
  • Si la mujer tiene amenaza de parto prematuro se recomienda abstenerse de las relaciones sexuales.
  • Si la mujer tiene antecedentes de partos prematuros, se aconseja que eviten las relaciones sexuales entre las 8-12 últimas semanas del embarazo ( los 2-3 últimos meses)
  • Si la mujer está embarazada de gemelos se recomienda que no practique sexo en los tres últimos meses del embarazo.
  • Cuando la mujer tenga alto de riesgo de hemorragia, por ejemplo por una placenta previa o por un desprendimiento de placenta, se recomienda la abstinencia completa de relaciones sexuales durante el embarazo.

¿Corre algún peligro el feto en las relaciones sexuales al final del embarazo?

Muchas veces durante el embarazo se teme a tener relaciones sexuales por miedo a dañar al feto, pero esto es un temor infundado. El feto se encuentra rodeado por una bolsa llena de líquido que actúa como un colchón protector de todos los golpes que sufra en el interior del abdomen materno. Además, el feto está protegido por un tapón mucoso que se encuentra en el cuello uterino que impide el paso de infecciones desde la vagina.

Lo único en lo que se tiene que tener más cuidado con la postura: la clásica dejara de ser cómoda en cuanto crezca un poco el vientre de la mujer, por lo cual se deberán buscar otras posturas más cómodas o intentar no ejercer demasiado peso o presión sobre él.

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También es normal que después del orgasmo, el útero se ponga duro y que aparezcan pequeñas contracciones, pero no hay que preocuparse por ellas porque no suponen ningún peligro para el feto. Sin embargo, si la mujer embarazada empieza a sangrar tras las relaciones sexuales, debe consultarlo con su médico.

¿Hasta cuándo se puede practicar el coito sin peligro de parto prematuro?

En general, una mujer cuyo embarazo curse sin complicaciones y que aún no haya desprendido el tapón mucoso (la expulsión del tapón mucoso se produce antes de iniciarse el parto y la mujer nota por la vagina una especie de moco de color marrón oscuro), ni ha roto la bolsa amniótica ("romper aguas") puede mantener relaciones sexuales de forma normal hasta la semana 36 de embarazo, es decir, faltando 4 semanas para la fecha probable de parto.

Siempre en las 3 o 4 últimas semanas de embarazo no se recomienda tener relaciones sexuales por miedo a que éstas desencadenen el parto. Por el contrario, se ha demostrado que hasta la semana 36 de un embarazo normal, no existe relación entre el coito y el desencadenamiento prematuro del parto, por eso se puede practicar con normalidad hasta esa fecha.

El deseo sexual durante el embarazo

El embarazo induce cambios vasculares, musculares y neurológicos que afectan a la percepción de la sexualidad. Con todo, podemos afirmar que, gracias a estos cambios, generalmente la mujer incrementa de la libido durante su embarazo. La vagina, además, aumenta su flexibilidad y lubrificación y las mamas se hacen más sensibles.

Sin embargo, no es de extrañar que no se perciba hasta bien adentrado el embarazo y que el deseo sexual disminuya durante el primer trimestre debido al cansancio, la tensión mamaria y las náuseas propias de este periodo.

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Cercano al momento del parto es probable que se pierda el interés sexual a causa del volumen abdominal, pero sobre todo por las dudas y temores acerca de cómo será el parto, cómo nacerá el bebe, si podrá trabajar después.

Comoquiera que la mujer embarazada también resulta atractiva para el varón y que el sexo refuerza los lazos afectivos sin dañar al feto (se libera oxitocina pero en cantidades insuficientes para provocar contracciones uterinas), casi todo el embarazo, y sobre todo su parte central, es un momento perfecto para la sexualidad.

Primer trimestre

En esta primera etapa del embarazo, por regla general, la mujer no suele tener muchas molestias, y el abdomen tampoco ha crecido mucho. Por ello, quizás es la etapa más cómoda para mantener relaciones sexuales con la pareja.

De este modo, el primer trimestre puede ser un buen momento para mantener relaciones sexuales de manera cómoda y sin necesidad de una gran adaptación respecto a antes del embarazo.

Sin embargo, las náuseas y los vómitos tan típicos del primer trimestre de gestación, así como la sensibilidad mamaria, pueden hacer que disminuya el deseo sexual en la mujer, ya que se encontrará molesta y puede sentirse con menos energía y más cansada.

Segundo trimestre

A lo largo de esta segunda etapa del periodo gestacional el crecimiento del bebé conlleva un mayor volumen del abdomen de la embarazada, cosa que empieza a dificultar su movilidad y flexibilidad.

Cuando llega el segundo trimestre de embarazo, es habitual que las náuseas y vómitos desaparezcan y la mujer se sienta mejor. Esto puede hacer que el deseo sexual de la mujer vuelva a resurgir. Además, el mayor flujo sanguíneo a la zona pélvica de la embarazada podría llevar a una mayor intensidad en el orgasmo.

No obstante, debido a los cambios en el cuerpo de la embarazada, la pareja tendrá que buscar una postura que sea cómoda para ambos, en la que no se presione la barriga.

Por otro lado, estos cambios corporales en la mujer también pueden llevar a un aumento en el deseo sexual de su pareja, que puede verse atraída por la nueva figura o por el aumento en el volumen del pecho.

Tercer trimestre

Al llegar a la última etapa del embarazo el hecho de mantener relaciones sexuales puede empezar a ser dificultoso dado el volumen del abdomen y la falta de movilidad de la mujer.

En el tercer trimestre, el deseo sexual de la embarazada puede disminuir por las molestias y la incomodidad debido al tamaño que ha alcanzado ya la barriga.

Las relaciones sexuales durante la etapa final del embarazo requerirán de innovación e imaginación para probar posiciones que sean cómodas y placenteras para ambos, evitando la presión sobre el vientre de la mujer. Del mismo modo, se deberá evitar que la mujer esté tumbada boca arriba por la presión que ejercería el vientre debido a su gran tamaño sobre otros órganos y vasos sanguíneos.

Por ello, la comunicación sigue siendo clave y permitirá, además, encontrar una alternativa en el caso de no sentirse cómodos con las relaciones sexuales como los besos, abrazos, caricias, masajes... para compartir momentos de intimidad.

Posturas recomendadas

Con esto, prácticamente todas las posturas sexuales podrían practicarse durante este periodo, pero se pueden aconsejar dos por encima del resto.

Por eso, puede ser recomendable una postura con la mujer encima del hombre, siendo además una de las opciones más cómodas y placenteras para la mujer. La mujer podrá liberar la presión de su abdomen y controlar en todo momento la intensidad y profundidad del acto sexual.

Para lograr una mayor comodidad, se puede optar por la postura de la cucharita, una de las posturas más indicadas. En ella, la mujer se tumbará de costado y el hombre se situará detrás de ella.

También puede resultar especialmente cómoda la variante del misionero. La mujer ha de colocarse tumbada hacia arriba con las rodillas ligeramente flexionadas y el hombre se pondrá encima de ella. Para que resulte más cómoda es aconsejable poner una almohada bajo de las caderas.

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