Fiebre en Bebés de 3 Meses: Causas y Tratamiento
Como los bebés no hablan, es difícil determinar qué síntomas tienen en cualquier enfermedad. Por ello, los padres deben seguir una serie de pautas a la hora de averiguar qué es exactamente lo que le ocurre al niño. La fiebre no es una enfermedad en sí, sino un mecanismo de defensa del cuerpo ante determinados agentes externos, como pueden ser las infecciones bacterianas, las infecciones víricas, el estrés, etc.
¿Qué es la fiebre?
Es una elevación de la temperatura corporal por encima de los límites establecidos como normales que son 38º o más rectal, o 37.5ºC axilar. La causa más frecuente son las infecciones. La fiebre no es una enfermedad, es un síntoma, al igual que los vómitos, la diarrea, la mucosidad nasal o la tos.
¿Qué es la fiebre sin foco?
En el caso de los estados febriles, la fiebre no siempre es consecuencia de una causa conocida. Esto es lo que se denomina fiebre sin foco. Se trata de un aumento de la temperatura por encima de los 38°C sin causa aparente que la produzca. Además, esta fiebre de causa desconocida no suele durar más de 72 horas o 3 días. Según las estadísticas, la fiebre sin foco representa entre el 10 y el 20% de las consultas por fiebre en la edad pediátrica y son más frecuentes en niños entre los 3 y los 36 meses de edad.
Causas del síndrome febril sin foco en el bebé
El síndrome febril sin foco (FSF) o fiebre sin foco del bebé es una alteración aguda de causa desconocida. Normalmente, se considera fiebre sin foco a partir de los 38 grados de temperatura corporal y que se mantienen durante máximo 3 días. Sin embargo, no es posible determinar el motivo del periodo febril tras realizar una exploración del bebé. La fiebre por sí misma no es una enfermedad, sino una manifestación clínica de la lucha del organismo frente a alguna infección o inflamación.
La mayoría de casos de fiebre sin foco en los pequeños ocurren por infecciones víricas autolimitadas. Estas infecciones no requieren tratamiento y en la mayoría de las veces son producidas por los siguientes microorganismos:
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- Herpes humano tipo 6: supone aproximadamente el 10% de los casos.
- Adenovirus.
- Enterovirus: supone casi el 50% de los casos.
- Virus respiratorio sincitial.
- Virus de la influenza.
Sin embargo, en una pequeña proporción, la fiebre sin foco ocurre por una enfermedad bacteriana potencialmente grave, como a meningitis, la neumonía, la bacteriemia oculta o la infección del tracto urinario (siendo ésta última la más frecuente). Por ello, es imprescindible consultar con un médico si el bebé presenta fiebre. El síndrome febril sin foco también puede ocurrir por causas no infecciosas, pero es menos habitual.
Además, este síndrome varía notablemente en función de la edad del lactante, ya que la capacidad de respuesta de su cuerpo y el origen de la fiebre son diferentes.
Fiebre en bebés de 0 a 3 meses
Los recién nacidos menores de 28 días son un grupo de alto riesgo para la fiebre sin foco. Alrededor de un 10-15% de los bebés tienen una enfermedad bacteriana grave debido a que aún su sistema inmune es inmaduro y, por tanto, no tiene capacidad para combatir infecciones. La respuesta febril en los bebés de 1 a 3 meses con enfermedades infecciosas es escasa, por lo que el diagnóstico clínico es complicado.
Las infecciones bacterianas más frecuentes cuando el bebé es menor de 3 meses son causadas por Estreptococo grupo B, Escherichia coli, Listeria, Salmonella o Neumococo.
Fiebre en bebés de 3 a 36 meses
A medida que los meses van pasando y los bebés creciendo, su sistema inmune también va madurando y fortaleciéndose. La causa de la fiebre sin foco en los bebés de 3 a 36 meses suele ser menos alarmante en comparación con los recién nacidos. No obstante, hay que tener especial cuidado con aquellos bebé de entre 3 y 36 meses que presenten una temperatura corporal superior a los 39°C puesto que podrían tener una infección bacteriana grave.
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Si la temperatura del bebé supera los 40°C o si es mayor de 39,5°C y tiene una cantidad muy elevada de leucocitos en sangre (leucocitosis), entonces el riesgo de padecer una infección bacteriana se incrementa. Por tanto, a mayor temperatura, mayo riesgo de bacteriemia.
Cuando el bebé supera los 3 meses, lo más frecuente es que la infección bacteriana ocurra por Escherichia coli, Salmonella, Neumococo, Staphylocus aureus o Meningococo.
En la mayoría de los casos, los cuidados en bebés de 3 a 36 meses con fiebre sin causa aparente consisten en una buena hidratación y favorecer su descanso. Si la fiebre fuera acompañada de otros síntomas más preocupantes, entonces lo mejor sería acudir al especialista.
Recomendaciones ante la aparición de fiebre
Los padres ante este estado febril sin causa establecida deben tener en cuenta una serie de recomendaciones como el inicio, la duración y la temperatura máxima de la fiebre. Además, existe una sintomatología general que determina la causa. Por ejemplo, hay que estar atento a la perfusión periférica, es decir, a si el bebé presenta un color sonrosado y está caliente, si tiene las extremidades moteadas o si, por el contrario, muestra un color más bien pálido.
Por otra parte, hay que valorar su esfuerzo respiratorio. También es necesario observar su respuesta social, si sonríe, si está irritable, pero se puede consolar y se calma o si está irritable e inconsolable.
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Otro punto importante son los contactos infecciosos que haya podido tener recientemente como en la guardería, el trato con algún familiar enfermo, etc. Además, hay que controlar el calendario de vacunas, las enfermedades que haya padecido anteriormente, un tratamiento antibiótico antes e incluso si ha realizado algún viaje en el que se hubiera podido producir el contagio.
¿Qué hacer si es fiebre sin foco?
Los especialistas recomiendan seguir un protocolo en caso de encontrarse ante un caso de fiebre sin foco. Es necesario realizar una exploración física rigurosa del paciente y controlar, especialmente, el inicio del aumento de temperatura.
Los expertos pueden realizar también otro tipo de pruebas complementarias como pueden ser: un hemograma, una punción lumbar o un análisis de orina. Además, es necesario advertir a los padres de los signos clínicos con los que se pueden encontrar con el fin de que continúen la vigilancia desde casa. Hay que tener un especial cuidado también con su irritabilidad, ya que ésta nos indicará cual es la gravedad del problema.
Al bebé se le tratará con antipiréticos para bajar la fiebre, y según la edad y el estado del bebé el médico decidirá si es necesario administrar antibióticos.
¿Cómo tomar la temperatura a los bebés?
Si sospechas que tu peque tiene fiebre, especialmente tras observar algunos de los síntomas anteriores, es mejor usar un termómetro electrónico digital para tomarle la temperatura. Los termómetros de chupete digitales, las tiras para la fiebre, los besos en la frente o el dorso de la mano sobre la frente no son formas precisas de medir la temperatura.
Sigue las instrucciones que se incluyen con el termómetro, ya que cada producto puede funcionar de manera diferente, o pídele al médico que te enseñe cómo tomar la temperatura de tu bebé. Asegúrate de no dejarle desatendido mientras tanto y utilice termómetros independientes para las lecturas rectales y orales.
El mejor lugar para tomar la temperatura de un niño depende de su edad. A continuación, te mostramos qué método se recomienda usar:
- 0 a 3 meses. Toma una lectura en el recto, ya que se considera la más precisa. También puedes usar un termómetro de arteria temporal, que es un escáner infrarrojo que pasa sobre la frente del bebé.
- 3 a 6 meses. Toma una lectura en el recto o la axila. También puedes usar un termómetro de arteria temporal.
- 6 meses o más. A esta edad puedes comenzar a tomar la temperatura del bebé con un termómetro digital para el oído. No obstante, puedes seguir tomando la temperatura en el recto con un termómetro digital o usar un termómetro de arteria temporal. Espera hasta que tu hijo tenga cuatro años para para tomarle la temperatura por vía oral.
¿Qué hago si mi bebé tiene fiebre?
Si tu bebé tiene fiebre, el primer pensamiento que tengas puede ser abrigarlo, especialmente si también tiene escalofríos. Sin embargo, esto puede empeorar la situación. No le pongas más ropa ni lo cubras con una manta; debes intentar que escape el calor y que la fiebre baje, no que suba.
A continuación, te mostramos algunas formas de bajar la fiebre de un niño:
- Refresca el ambiente. Asegúrate de que la habitación del bebé sea fresca y cómoda. Considera poner un ventilador para hacer circular el aire fresco por toda la estancia.
- Usa ropa más ligera. Viste a tu peque con ropa ligera. Debes intentar que escape el calor corporal para que la temperatura baje.
- Dale muchos líquidos. Asegúrate de que el bebé reciba suficientes líquidos para evitar la deshidratación. Sigue dándole el pecho o leche de fórmula si tiene menos de 6 meses. Si es mayor, puedes darle agua o una solución de rehidratación oral adicionalmente.
- Fomenta el descanso. Aprovecha cada oportunidad para que tu hijo descanse hasta que la fiebre haya pasado.
- Dale medicamentos. El pediatra puede recomendarte un medicamento para reducir la fiebre.
Cuándo acudir al pediatra con un niño con fiebre
- En lactantes menores de 3-6 meses.
- Si tiene fiebre más de 24-48 horas en niños menores de 2 años.
- Si tiene fiebre más de 3 días en niños mayores de 2 años.
- Si está decaído a pesar de bajar la fiebre, o tiene un llanto muy intenso, irritable.
- Si rechaza la alimentación o los líquidos.
- Si aparecen manchas en la piel. Ojo con las manchas rojo vino que al estirar la piel con los dedos no desaparecen. Se llaman petequias y es motivo de acudir a Urgencias.
- Si observáis alguna circunstancia que vosotros mismos consideréis inusual y os preocupe. No tengáis miedo de preguntar, para eso estamos.
Cuándo acudir a urgencias con un bebe o con un niño con fiebre
- Temperatura superior a 40º mantenida.
- Fiebre alta y alguna enfermedad crónica grave (cardiopatías, inmunodeficiencias…)
- Convulsiones.
- Dificultad para respirar o para mantenerse despierto.
- Rigidez de nuca o dificultad/dolor para flexionar el cuello
- Manchas en piel de color rojo vino o moradas que no desaparecen al estirar la piel.
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