Eugenio Jofra: Biografía del Humorista a Través de los Ojos de su Hijo Gerard
Todo el mundo conoce a Eugenio, pero en realidad se sabe muy poco de Eugenio Jofra Bafalluy, el hombre que hubo detrás del artista, y que iniciaba sus actuaciones y chistes con un simple e imperecedero: «Saben aquel que diu». Dieciocho años después de su muerte descubriremos quién era en realidad Eugenio. La voz de su hijo, Gerard Jofra, nos descubrirá la persona que se escondía tras el personaje. ¿Cómo llegó a los escenarios? ¿Quiénes fueron sus referentes? ¿Cómo empezó en el mundo del espectáculo? ¿Cuándo empezó a tener éxito y por qué? ¿Por qué fue tan importante Conchita Alcaide, su mujer? ¿Por qué vestía siempre de negro? ¿Por qué abandonó los escenarios?
La Vida de Eugenio: Un Recorrido por su Trayectoria
Eugeni Jofra Bafalluy nació en Barcelona el 11 de octubre de 1941 en un entorno humilde en el que no faltó el cariño de su madre y sus hermanos. La relación con su padre fue conflictiva: nunca se entendieron. Pero Eugeni sabía que podía llegar lejos, aunque el camino del éxito estuviera enturbiado por la sombra de la muerte de sus seres más queridos y su particular bajada a los infiernos.
Quiso ser joyero y con ese objetivo estudió dibujo en la escuela Massana de Barcelona. Sin embargo, su encuentro con Conchita Alcaide, una delineante aspirante a cantante fue crucial: formaron el dúo musical Els Dos e incluso intentaron representar a España en Eurovisión. Desde el principio, Eugenio comenzó a trufar sus actuaciones musicales con algunos de sus chistes, de manera que el humor terminó por convertirse en el principal atractivo del dúo, que terminó cristalizando el personaje creado por el artista. Comienza así la leyenda.
Con Conchita Alcaide, que murió de cáncer de mama con apenas 39 años, tuvo dos hijos: Gerard e Yvens. Con solo 14 años, Gerard Jofra se convirtió en asistente de su padre. La enfermedad de su madre, la quimioterapia y las constantes ausencias de su padre, entre actuaciones y galas, le hizo ver que el éxito y la armonía familiar no siempre venían de la mano. Eugenio empezó a llevar una vida disoluta, quizá por no poder soportar la inminente pérdida de su mujer. Así lo ha contado el propio Gerard en varias entrevistas y en el documental 'Eugenio', dirigido por Xavier Baig y Jordi Rovira.
En él se narraba, con testimonios del entorno del humorista, una vida llena de éxito y de las distintas tragedias que acabarían a los 59 años, la edad a la que murió. Gerard, el primogénito, se subió a los escenario a los 53 “de la forma más humilde y honesta”, como explica en declaraciones a La Vanguardia, para hacer lo que más le apetece: contar chistes. En su espectáculo, 'Eugeniadas', pretende culminar la obra de su padre y rendir homenaje a su madre, la artífice de esta leyenda del humor. Antes, en 2014, ya puso en marcha otros espectáculos en los que recreaba la figura de su padre. Además, como indicábamos, es el autor de la biografía del humorista sobre la que se basa el biopic de Trueba.
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El Legado de Eugenio a Través de su Hijo Gerard
Gerard Jofra (53), el primogénito que Eugenio tuvo con su primera esposa, Conchita Alcaide, va a intentar seguir aplicando tiritas a numerosas heridas sociales cada viernes a las seis de la tarde en el teatro Aquitània de Barcelona con su nuevo espectáculo: Eugeniadas by Gerard. Tras un largo proceso de duelo y de caer a los infiernos para reencontrarse consigo mismo, Gerard quiere dejar de ser "el hijo de...", "aunque sé que va a ser muy complicado ya que en este nuevo show no van a ver a la misma persona que fui en Reugenio, aunque estará la esencia de mi padre. Durante el proceso de tocar fondo puse por delante mi relación, a mis hijas, hui porque no sabía qué hacer".
Es consciente de que le compararán, pero ha logrado una solución. Que dicen que su padre hacía más gracia, pues bueno; "igual el tuyo se reía mejor", contesta con una sonrisa picarona. El ingenio lo heredó de sus progenitores, especialmente de su madre, que fue una excelente cantante mientras que Eugenio era joyero. Gerard incluso trabajó en un laboratorio farmacéutico, pero lo dejó porque en su interior sabía que valía para contar chistes, como así se lo dijeron sus amigos. Es lo que tiene cuando con dos añitos sus padres le llevaban al Sausalito, el pub que compraron con los ingresos de sus actuaciones, y le subían al escenario. Siempre se negaron a contratar a una cuidadora.
Hace seis años me separé de mi esposa y durante los últimos tres he estado recluido para encontrarme, creer en mí, vencer los miedos y estar tranquilo. Vivimos de cara al exterior y cuando aprendí que hay que estar a gusto en tu propio cuerpo empecé a ser feliz y ver la luz. Lo único que estuve haciendo durante largo tiempo fue huir de mi realidad hasta que me autoconvencí para subir a un escenario y no hacer de mi padre. Contaré sus tres o cuatro chistes más difíciles, pero el resto son míos.
El humor es una forma de vivir y lo tenemos que ver desde ese punto de vista. Nos tenemos que dar la oportunidad de contar un chiste machista, feminista, de la guerra... Es una especie de omeprazol que te tomas para que la realidad no te haga daño. El humor es bueno para la cabeza, para que veamos la vida desde otro punto de vista. Mi padre siempre tuvo claro que en una actuación no te puedes reír de alguien concreto, sino de ti mismo. Se puede decir todo, pero lo importante es cómo lo dices.
Eugenio no habría sido lo que es sin su esposa, Conchita Alcaide. Ella era un ángel de luz. Fue una grandísima persona que no juzgaba a nadie, una luchadora y dio su vida por una persona de la que estaba locamente enamorada y a quien dejó con dos niños muy pequeños. Al morir de cáncer ella fue la causa por la que estuve cerca de mi padre, era mi alma, mi espejo... La vida me arrancó a mi madre con 11 años y me agarré como una lapa por supervivencia emocional a mi padre. Antes de marcharse, mi madre le puso una misión: "Me voy, pero cuídales". Se quedó viudo con 37 años.
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Con 14 años le acompañaba por todas partes cuando se reunía con Gila, Mingote, Tip y Coll, Chumy Chúmez o Ussía. Me decía: "Siéntate, calla y escucha". ¡Qué mentes tan prodigiosas! La forma de vivir, de pensar y de respetar es la mejor herencia de su padre. Son valores que también he intentado transmitir a mis hijas Andrea (21) y Blanca (18). Son muy críticas con lo que hago y el verano pasado me dijeron que tirara hacia adelante.
Lo que menos me preocupa es el dinero y la fama. El dinero es energía, lo ganas por un sitio y lo pierdes por otro. Mi padre vio poco. Le engañaron. Junto a Arévalo, fue el que más casetes vendía, pero le estafaron y los royalties no llegaban. Es cierto que en aquella época era el que más actuaciones hacía, pero luego llegó un mánager que se ventiló todo y vino una mujer que le apartó de todos y se lo dije tras haber visto a sus novias y amantes.
Cuando me dijo que se casaba con Isabel Soto le dije que no contara conmigo. Yo sabía a qué venía porque previamente había arruinado a otro hombre. Y no quise ser partícipe de todo esto. No tengo nada en su contra ni quiero juzgarla. Durante años me tocó hacer de padre, posiblemente Eugenio era un niño grande. Las drogas no aparecieron en su vida hasta los 54 años porque tras un primer infarto cogió miedo, se encontró perdido, se separó de su verdad, dejó de creer en sí mismo, no tenía ganas de vivir y apareció esa mujer que se hizo imprescindible y separó a la familia. Mi padre murió de un infarto, él me decía cómo y cuándo iba a morir, conoció a mi hija (su primera nieta) y falleció.
Pocos saben que su padre llegó a actuar ante Cantinflas y Pinochet, ¿cómo fue la experiencia? Tuve la suerte de vivirla in situ. Mi padre actuó en el teatro Blanquita de Ciudad de México a principios de los 80 y al acabar le dijeron que alguien quería verle. Al abrirse la puerta del camerino apareció Mario Moreno 'Cantinflas', a quien mi padre adoraba. Alucinó cuando le saludó, intercambiaron unas palabras, le dijo que lo bien que se lo había pasado y se fue. Y en el Festival de Viña del Mar (Chile) mi padre estaba con Enrique García Vernetta en el camerino cuando llegó un capitán o un general que le pidió que no contara un chiste sobre militares porque habían oído que les desprestigiaba. Mi padre le dijo que si lo que les llegaba a las tropas estaba desvirtuado no era su problema, que él no ridiculizaba a nadie y que contaba una realidad con humor. Le echó del camerino. Vernetta pensó que allí nos mataban. Cuando salió al escenario contó el chiste y yo, que estaba detrás del escenario viendo las cabezas, vi a Pinochet descojonado de la risa.
El Regreso de Eugenio a Través del Cine y la Literatura
España, país poco dado a retratar a los suyos en biografías, dedica este mes dos obras a un cómico catalán de cigarro en mano y frases lapidarias: Eugenio. A partir de este viernes, el documental del mismo título, 'Eugenio', narra, a través de una exhaustiva documentación, las luces y las sombras de un hombre que no supo asimilar la fama y cayó en todos los excesos que esta conlleva. También llega a las librerías una biografía en la que es el propio hijo del humorista (Gerad Jofra) el que retrata a su padre, un ser de camisa negra cuya vida en sombras se acabó trasladando al escenario. Pero, eso sí, para hacer reír a los demás.
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Todos recordamos la camisa negra desabrochada en la que centelleaba alguna cadena de oro, la voz monocorde y el gesto triste del que no pretende hacer gracia. Sin embargo, la hacía: toda la gracia del mundo se daba cuando comenzaba a recitar las palabras mágicas "¿Saben aquell...", título de la película que dirige David Trueba sobre la vida de Eugenio, el humorista desganado y, a la vez, hilarante. La película está basada en la biografía del humorista escrita por su primer hijo, Gerard Jofra.
En definitiva, la vida del humorista vuelve a la actualidad por la famosa coletilla a la hora de empezar los chistes -Saben aquell…-, que da nombre a la película de David Trueba nominada a 11 Goyas en la 38ª gala de los Premios de la Academia.
Su hijo Gerard Jofra acaba de publicar 'Eugenio', una biografía sobre el célebre humorista catalán, fallecido en 2001, con la que intenta desentrañar su parte más desconocida.
Hombre, es que se quedó viudo con 37 años, una hija de ocho y un hijo de once, que era yo. Perdió al amor de su vida. Mi madre era un ángel. Ella era cantante y él, artesano joyero, aprendió a tocar la guitarra para conquistarla.
Un tío entrañable, solidario y con una infancia muy dura. Su padre le decía que no llegaría a nada en la vida. Pero su peor error fue confiar en personas que no merecían la pena. A los políticos de mi tierra les digo: «No tenéis vergüenza, un tío que ha llevado el catalán por todas partes y que todavía no se le haya puesto una calle...». Luego dirán que me quiero aprovechar...
Yo acababa en junio el colegio y me ponía a acompañar a mi padre. Con 15 años estaba rodeado de gente como Gila, Arévalo... Casarse en un barco con su tercera mujer. Ahí perdió el control de su vida. En sus últimos años no estuvo ni bien medicado ni bien alimentado. Isabel nos echó a los hijos, nos quitó del medio. Yo pasé de ser el mánager a ser el jardinero. Y me fui.
¡Por supuesto que sí! Me ha sanado estar en el rodaje porque he revivido mi infancia, que son los mejores once años de mi vida. He canalizado el dolor que me produjo la muerte de mi madre y me ha servido para aprender a canalizar las situaciones hasta sentirme mejor. En definitiva, me ha curado las heridas que arrastraba desde pequeño. He asesorado al equipo desde el principio, mantuvimos muchas conversaciones, les despejé infinidad de dudas y utilizaron los dos libros que publiqué hace unos años, Saben aquell que diu y Eugenio.
Desde hace unos ocho meses actúo dos noches a la semana en el Llantiol de Barcelona, donde explico chistes de mi propia cosecha que he ido apuntando a lo largo de mi vida -confiesa que tiene unos 25.000-. Como homenaje a mi padre cuento algunos de los más conocidos suyos, como el del ruso y el andaluz, el de las blancas y las negras, el del búho… Aunque ya he actuado muchas veces antes en un escenario, en esta ocasión me está sirviendo para creerme que soy yo, que después de 23 años me doy cuenta de que soy artista. No voy a competir con nadie, que el humor es una forma de vivir y algo imprescindible, y que si la vida es tan corta y la vida es eterna, para qué nos la complicamos tanto.
Bueno, hay mucho ego concentrado. Es una pena que ni me nombren en conferencias, ruedas de prensa o charlas porque, al fin y al cabo, la vida de mi padre la conozco yo. He de dejar claro que he dejado un montón de material original y que el germen de la película surge en 2018 cuando la Warner compró los derechos sobre mis libros.
Por más que se haya empeñado la gente me niego a que se manche el nombre de mi padre porque se diga esto o aquello. Parece que sólo interesa lo malo. Estoy cerrando convenciones. En breve voy a Bilbao a presentar un coche. Estoy pendiente a ver si se cierra la colaboración con un programa de televisión y, quién sabe, quizás haya una segunda parte de la película, ya que esta acaba en 1980.
Gerard Jofra, hijo mayor de Eugenio, ha seguido después de los 50 los pasos de su padre sobre los escenarios con la comedia. El primogénito del humorista quiere expandir el legado de su padre y lo hace con sus dos hijas, Andrea y Blanca.
Gerard, hermano mayor de los discretos Ivens y Eugeni, ha dejado su trabajo de toda la vida, el de visitador médico, para seguir los pasos de su padre sobre los escenarios y dedicarse a la comedia, algo de lo que se impregnó desde pequeño, pues desde niño ensayaba junto con su padre, por lo que los chistes han estado siempre presentes en su vida, aunque no esperaba llegar a subirse a los escenarios para dedicarse a ello. "He tenido la oportunidad de ser cómico con 54 años", reconocía en una entrevista con la Cadena Ser.
Con solo 14 años Gerard ya era un gran apoyo para su padre y se había convertido en su asistente. Tras la muerte del cómico cambió por completo de profesión, pero hace dos años se subió a los escenarios para hacer, por fin, lo que más le gustaba, contar chistes y así seguir con el legado de su padre. Un legado que ya había ido trabajando antes siendo el autor de la biografía de Eugenio, en la que se basa la cinta de Trueba, o poniendo en marcha espectáculos dedicados a su figura.
Nominaciones a los Premios Goya 2024
‘Saben aquell’ ha sido una de las revelaciones de la temporada. La película de David Trueba que trata la vida y la figura de Eugeni Jofra Bafalluy es una de las favoritas para hacerse con más cabezones en estos premios Goya 2024. La historia de un cómico histórico de nuestro país que ya ha ido acumulando galardones, los últimos en los premios Gaudí, reconociendo el trabajo interpretativo de David Verdaguer y Carolina Yuste.
En esa entrega de premios estuvo el hijo mayor de Eugenio, Gerard, junto a sus dos hijas y nietas del cómico, Andrea y Blanca. “Sin duda mi dedicación durante estos 23 años ha valido la pena hasta la fecha y cerrar un apasionante proyecto personal con la película ‘Saben aquell’ y emprender mi propio camino encima de los escenarios”, escribía el primogénito del cómico y Conchita Alcaide.
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