Historia Industrial de Molina de Segura: El Legado de Hierros Moreno e Hijos
La historia de la industria de Molina de Segura es tan extensa como interesante, aglutinando gran cantidad de información económica, la fundación de múltiples sociedades, la concurrencia de decenas de firmas líderes, y la concatenación de cientos de anécdotas relacionadas con la actividad fabril, comercial y de servicios.
Molina de Segura vive hoy por y para la industria, ciudad puntera en actividad comercial, industrial y de servicios. Molina se eleva hoy como una de las ciudades más industrializadas de España, a la altura de muchas capitales de provincia. No por casualidad, Molina de Segura alberga la primera renta bruta media de la región según la Agencia Tributaria para 2017, con más de 28.800 euros por declarante.
Casi 5.000 empresas conviven en el municipio, junto a otros 5.000 autónomos y emprendedores, con un PIB anual que rebasa los 4.000 millones de euros. Medio centenar de empresas molinenses son exportadoras, y 55 facturan más de 10 millones de euros. 165 firmas molinenses se encuadran entre las 2.500 sociedades más importantes de la región. Genera uno de cada 365 euros del PIB del país, por lo que se halla entre los 232 municipios españoles más ricos, de los 8.131 existentes.
Con una empresa por cada 14 habitantes, Molina de Segura se ha ganado su posición a conciencia, doblando la tasa regional de emprendimiento, y encabezando junto a la capital, el índice de formación ciudadana de estudios superiores. Molina hace de su tradición industrial una realidad económica, una tierra de oportunidades y un crisol de sectores y experiencias laborales.
Antecedentes Históricos de la Industria en Molina de Segura
Sus antecedentes podemos encontrarlos ya en el “Catastro del Marqués de la Ensenada” del rey Fernando VI en 1755. Detalla perfectamente una Molina de entonces 1.859 vecinos. Dice que cuenta con “un salitre ubicado en la Calle del Castillo, un salero que pertenece a Su Majestad, un molino harinero de agua en el partido del Molino propiedad del convento de Agustinas de Murcia, dos molinos de aceite con rueda y dos vigas propiedad del Colegio de Jesuitas de Murcia y de Francisco Riquelme en la pedanía de Ribera de Molina, y dos hornos de pan cocer propiedad del Marqués de Villafranca situados en las Calles Castillo y San Roque”.
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En el “Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus Posesiones de Ultramar”, ya define la situación de la villa en 1850 y su vida económica. Se escribe que: “… las del río impulsan 6 molinos harineros que se encuentran sobre sus riberas… PROD.: trigo, cebada, geja, maíz, alubias, hortalizas y muchas verduras, frutas muy buenas, especialmente sandías de una magnitud extraordinaria, seda, aceite y mucha abundancia; hay ganado lanar y cabrío, y caza de liebres y algunos pájaros pequeños… IND.: los molinos harineros, varios telares de lienzo, una fab. de teja y la elaboración del pimiento reduciéndolo a polvo”. En resumen; agricultura, ganadería, e industria de molinería, textiles, materiales de construcción y pimentón.
El siglo XIX hace convivir también otros sectores como la molinería de cereales, los telares, la seda, los materiales de construcción o la actividad oleícola. Y se va introduciendo la industria del pimentón y las especias, registrándose en Molina en 1846 el primer molino de pimentón datado en documentos oficiales, si bien el sector venía dándose bastantes años antes, pues hay noticias de la autorización de un sequero de pimientos en el año 1785.
En el “Anuario Bailly Baillere” de 1879 se citan 1 molino, 2 panaderías, 1 fábrica de teja y ladrillo, y 8 comerciantes destacados, pertenecientes a las sagas familiares de los Moreno, Espallardo, Hernández y Bernal. En la edición de 1888 se añade un negocio de pimiento molido y otro de alpargatas y cáñamos. En 1894 se recogen 6 zapaterías, 4 herrerías, 3 locales de construcción de carros, 3 fábricas de harinas, 2 fábricas de tejas, 2 de tejidos y 1 hojalatería.
En 1897 se hace constar por primera vez que los principales productos agrícolas de la villa son la cebolla fina con una producción de 150.000 a 200.000 quintales (7.500 a 10.000 toneladas), y el pimiento molido con 100.000 arrobas (1.200 toneladas). Se suman entonces 5 fábricas de cada de harinas, carpinterías y constructores de carros, 4 de tejidos, 2 de pimiento molido, 2 caldererías, 1 fábrica de escobas, 1 de abonos químicos y 1 de tintes. En el ejercicio de 1900 se aprecian 12 tiendas de comestibles, 14 zapaterías y alpargaterías, 3 herrerías, 2 fábricas de escobas, 2 tintorerías y 2 pimentoneros; José Hernández Gil y su hijo.
En 1906 se censan 10 cosecheros de cebolla de los que 4 son exportadores, 8 exportadores de pimentón de los que 6 son cosecheros, 7 alpargaterías, cordelerías y carpinterías de cada una, 6 fábricas de carros, 5 molinos de harina, 5 herrerías, 5 tiendas de abonos químicos, 2 almazaras y 2 caldererías.
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Por último, otro registro industrial realizado en el año 1896 y obrante en el Archivo Municipal de Molina de Segura aporta más datos esenciales para el conocimiento de la actividad fabril en la villa, cuando se cuentan 7 molinos de harina, 3 de pimentón, 3 almazaras, 3 fábricas de materiales de construcción, 2 telares y 1 fábrica de gaseosa.
En 1901 ya se localiza una fábrica de escobas a nombre de Juan Pedro García, y en 1910 una de jabón por Alfonso Bernal Campillo. En 1925 es la mercantil Bernal Hermanos y Prieto la que ostenta la única escobería de la villa, capitaneada por Juan Antonio Prieto Pérez. Están censados de igual modo la fábrica de gaseosas de Miguel Sánchez, la imprenta de Pedro Antonio Almansa, y los aserraderos de maderas de Fulgencio Hernández García y Esteban Romero. Otras actividades económicas destacables de principios del siglo XX son la explotación de las salinas de Molina, a cargo de Joaquín Germón de Solá, de las minas de azufre por el Conde del Valle, y de las de hierro a nombre de Blanca Marín Baldo. Hay un manantial de aguas mineromedicinales ferruginosas llamado “Fuente Setenil”.
En 1925 funciona la “Fonda del Comercio” de Alfonso Chicano, 2 teatros y cinematógrafos; el “Salón Frutero” y el “Teatro Vicente”, las abacerías de José Hernández Gil, Rosendo García, José Antonio Espallardo, Cayetano Moreno y la Viuda e Hijos de Maximino Moreno, las tocinerías de éstos tres últimos, las tiendas de abonos de Arturo Carbonell, José María Dávalos y José Antonio Espallardo, y las bancas de Arturo Carbonell, Antonio Gil, Rogelio Gil, la Viuda e Hijos de Maximino Moreno, y los Hijos de Antonio Campillo, siendo los cuatro primeros conserveros.
El Auge de la Industria Conservera y su Impacto
Y llegaría en 1919, la fundación de las cuatro primeras industrias conserveras de la villa: Rogelio Gil, Maximino Moreno, el Sindicato El Porvenir de la Huerta y el Sindicato Agrícola Católico. Ya nada en Molina volvería a ser igual, haciendo temblar con el tiempo, los cimientos de todo un municipio, creciendo vertiginosamente, y exportando sus fábricas, emprendedores y actividad por toda España.
Hoy día, Molina de Segura es conocida internacionalmente a raíz de su ejemplarizante periplo conservero vegetal, donde, a partir de 1919, un centenar de industrias conserveras tuvieron frenética actividad en el término, lo que atrajo a un sinfín de otras nuevas especialidades afines, derivadas y complementarias a la conserva.
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El rosario de sectores predominantes en la actual industria radicada en el término municipal de Molina de Segura, y que salpica todos los rincones de su geografía con gran ímpetu, vino originado íntegramente por la actividad conservera de principios del siglo XX, hace ahora una centuria exacta. Pocos ramos escapan a la estratégica envergadura de un sector tan dinámico y que mueve tanto capital, personal y relevancia económica. Si acaso la especialidad peletera, la manipulación de vegetales, el pimentón y alguna que otra más, son las que se han desarrollado en Molina sin el amparo inconfundible del sello de la conserva, aunque bastante condicionados por todos lados por su sombra.
Se puede decir que la economía molinense en los tiempos actuales no es más que el fiel reflejo de la trayectoria agroconservera por su término, que desfiguró las primitivas especialidades industriales para las que la villa inicialmente estaba predestinada. Ahora la industria es fuerte, tremendamente diversificada y potente, y echa mano de un sector servicios igual de arraigado. Sus especialidades sectoriales son tan extensas como heterogéneas, conformando una economía fuerte y diversificada, fuente de mano de obra en la región.
El Sector del Metal en Molina de Segura
Cubiertas, carrocerías, productos para agricultura, cerrajería y carpintería metálica son algunas de las actividades. Su importancia siempre estuvo relacionada con el frenético sector de la construcción en el municipio, aunque se ha ido transformando y diversificando hacia caminos más tecnológicos y operativos.
Sobresalen entre todas las instalaciones de energía solar fotovoltaica, la cartelería y rotulación, la confección de puertas y ventanas, los aluminios y pvc, los hierros y aceros, las estructuras metálicas, los chasis de vehículos, y el corte, plegado y manufacturado de hierro y chapa, que dan trabajo al 13% de los empleados regionales, con algunas empresas líderes regionales, además de la carpintería metálica con 30 locales y de cerrajería con 25. Supone el 4,2% del sector del metal provincial, y el 0,2% nacional.
Con más de 300 trabajadores y 25.000 metros cuadrados de superficie, proporciona trabajo al 3,5% de los empleados murcianos de la especialidad, y al 0,1% de los españoles. A su vez, genera el 5,2% del empleo industrial de Molina y el 1,8% de los activos totales. En el año 2002 realizó el montaje de 22.000 toneladas de naves industriales y construyó 600 carrocerías de camión.
Otros Sectores Industriales Destacados
El ramo de las golosinas se ha especializado e internacionalizado, teniendo a Fini Golosinas España como segunda firma nacional tras la multinacional Haribo, y a Vidal Golosinas como cuarta tras Chupa Chups. Las dos entidades acumulan ventas que se cifraron en 2016 en 108 y 96 millones de euros, mientras que Jake factura 46 millones. Más de 100 millones de golosinas salen cada día de las factorías de la ciudad.
Otras sociedades reseñables por importancia son Zukán, dedicada a la distribución de azúcares líquidos y sólidos con 296 millones anuales en ventas; Martín Braun con ingredientes para pastelería y heladería con 17,6 millones; Gluck and Sweet con 9,3; Sánchez Cano con 8,7; Vidal Candies con 2,7; Especialidades del Obrador con 3,1 millones; y Pastelería Gimar con 2,9, las dos últimas como fabricantes de bollería, pastelería, confitería y heladería industrial; junto a 30 confiterías, pastelerías y panaderías existentes en el municipio. Semejante plantel de industrias relacionadas con el azúcar y la confitería, arroja un volumen anual que supera los 480 millones de euros, señalando a Molina de Segura como una de las ciudades más dulces de Europa, e incluso del mundo, pues no hay datos de que se dé tal concentración en ninguna otra localidad.
A primeros de los años 70 había censados 2 talleres de relaminado y otros 2 de estañería, iniciándose una rama muy ágil y diversificada. Se muestra como un sector altamente progresivo debido a su misión auxiliar en el resto de especialidades, con destacables empresas fundadas mayormente en los años 80. Sus más de 55.000 metros cuadrados de naves y una plantilla de más de 300 trabajadores, el 4% de los industriales locales, y el 1,4% de los empleados de Molina, dicen casi todo de esta especialidad. Genera el 2,8% del empleo de su sector en la región, y el 0,08% de la plantilla española.
Las empresas de envases y embalajes tienen en Molina de Segura uno de sus puntos centrales de producción, convertida en una de las principales fabricantes del Sureste español. Cuenta con el mayor número de empresas fabricantes de envases y embalajes de metal, cartón y plástico de la provincia de Murcia, cubriendo aproximadamente el 25% de la demanda total de la región, y significando más del 4% de la industria general murciana.
La especialidad de los envases metálicos tiene de entre todos los del metal, gran trascendencia en el panorama regional y nacional, destacando sobre todo su elevada cifra de negocios que supone un espectacular 0,55% de todos los productos metálicos españoles. Actualmente existen 5 de estas empresas, con especial atención en Auxiliar Conservera, la decimoséptima empresa regional, y Domiberia, colosos a nivel nacional. Dentro de este subsector del metal trabajan 700 personas, que vienen a representar el 10,6% de la plantilla industrial molinense, y el 3,6% de toda la población activa. A su vez, significa el 26% del empleo regional del sector, que equivale al 0,2% de los activos españoles de la rama. Se fabrican botes, latas y tapas, además de realizarse galvanoplastia y estampación de metales.
No es de extrañar que, elaborándose el 20% de los envases de metal murcianos, se tenga cada año un volumen de ventas de 232 millones de euros, lo que señala a Molina como el segundo productor provincial y uno de los primeros en todo el país.
La industria del papel, cartón, edición y las artes gráficas supera cada año los 150 millones de euros de ventas, que supone la cuarta parte de este tipo de productos murcianos. Funcionan 10 establecimientos dedicados a fabricar o manipular papel y cartón ondulado. Fabrican planchas de cartón ondulado, cajas, artículos publicitarios, y en general todo tipo de productos relacionados con la celulosa y los embalajes. Produce al año unas 180.000 toneladas de materia prima, o lo que es igual, 175 millones de metros cuadrados de planchas, en un total de 75.000 metros cuadrados de instalaciones, 50.000 de ellos cubiertos.
El 2,4% de los molinenses trabaja en esta especialidad y el 7% de los empleados industriales de Molina, unos 430, que a su vez son el 48% de los empleados murcianos de la rama y el 0,88% de los españoles empleados en el cartón.
Comenzó en los años 60 a florecer la actividad de las artes gráficas, edición y adhesivos. En los años 60 sólo había una imprenta, propiedad de José López Gil, dedicada a proveer de impresos a las industrias, ascendiendo su número a 6 en 1972. Actualmente existen una veintena de locales, de grandes proporciones algunos de ellos. Las artes gráficas, adhesivos, impresión y edición es un sector en alza dentro de la economía local.
En sus 30.000 metros cuadrados, emplea a 280 trabajadores, que engloban el 1,5% del total de la industria municipal, y el 4,5% de los empleados del sector secundario de la localidad. En la rama trabaja el 11,7% de los activos murcianos y el 0,14% de los trabajadores gráficos de toda España. Esta actividad representaba en 2002 el 9,8% de las artes gráficas murcianas, y el 0,1 de las españolas, con una producción anual que hoy se estipula en 15 millones de metros cuadrados de impresos y adhesivos. Se elaboran adhesivos y etiquetas, i...
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