José Bordalás: Trayectoria, Familia e Influencia en el Fútbol Español
José Bordalás Jiménez nació en Alicante el 5 de marzo de 1964, en el seno de una numerosa familia. Fue el octavo de diez hermanos y aprendió desde muy pequeño que la organización, el orden, el sacrificio o la solidaridad eran muy importantes para gestionar el día a día de un hogar tan poblado.
También aprendió que la paciencia, el gusto por el detalle y el patronaje, características del oficio de sastre de su padre que heredó de sus abuelos, son buenos compañeros de viaje a la hora de trabajar. En su etapa en el Getafe se ha hablado mucho de los 'soldados de Bordalás'. La vida es muy curiosa.
'Pepe', así le conocen sus amigos y si aún hay más afinidad 'Pepito', comprendió desde muy joven la importancia de no rendirse, pase lo que pase. De niño, su pasión por el fútbol se inició viendo a la Holanda de Rinus Michels en el Mundial del 74. Con aquella 'naranja mecánica' se enamoró del fútbol de Cruyff, al que luego siguió ya como entrenador de fútbol en su etapa de gloria en el Barcelona.
El sueño de todo niño de triunfar como futbolista -era un extremo zurdo con mucha velocidad- comenzó a truncarse con una grave lesión a los 16 años. Con 18 ya era padre del hijo que le hizo ser un abuelo joven. Una década después, tras bajar al barro en campos de Tercera y Regional, colgó las botas para comenzar su carrera como entrenador. Para entonces, consciente de que el pan en casa había que llevarlo todos los días, ya se había subido las mangas como temporero en los campos de Almería cogiendo sandías o melones, repartiendo periódicos, limpiando cristales, atendiendo una librería o vendiendo seguros. Un hombre para todo.
Inicios y Desarrollo como Entrenador
Si algo tenía claro Bordalás cuando comenzó en 1993 su carrera como entrenador era que quería forjar un estilo propio. El apodo de 'romano' que se había ganado en su etapa de jugador fue uno de sus faros. Enamorado de la Roma clásica, lleva varios tatuajes en el cuerpo con caracteres o motivos de esa cultura, siempre ha entendido los vestuarios como una unidad con disciplina, donde cada uno sepa lo que tiene que hacer y entienda que todo está al servicio del colectivo. Algo que ya aprendió desde muy pequeño en la organización de su casa y que, aplicando todo lo devoraba en forma de libros que caían en sus manos, descubrió de una civilización romana que le fascina.
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En más de una ocasión ha reconocido que si es cierta la teoría de la reencarnación, tiene claro que si un equivalente suyo vivió en otra época seguro que fue allí. La personalidad de no rendirse también la aprendió muy pronto en su trabajo. Al no haber llegado al mundo de los banquillos después de triunfar como jugador, como sí les pasó a muchos coetáneos que empezaron sus carreras tras una de éxito en un fútbol español que hay que recordar fue la vía de escape como ocio de todas la generaciones de la postguerra, le tocó escalar poco a poco. Bajando a Segunda Regional si era menester. Si algo no se le puede negar es que no tiró la toalla hasta conseguir su sueño de entrenar en Primera.
Pasaron 24 años hasta que lo consiguió con el Getafe en 2007, tras ascender de Segunda. Para llegar a la categoría de plata ya había tardado trece. A buen seguro que otra de sus máximas fue clave para no abandonar ese bucle entre Segunda B y Tercera que parecía no tener fin; vivir el presente y nunca mirar atrás.
José Bordalás, defensor del coaching que le lleva si se tercia a aconsejar a algún futbolista en cuestiones de la vida personal, repite continuamente a sus jugadores que el éxito es efímero, que siempre hay que reciclarse o que si se trabaja igual que el día anterior lo más normal es que se consiga menos. Todo ello lo condensa en un pensamiento que se convirtió para él en obsesión desde que se hizo adulto, la idea de que el ser humano no es consciente al cien por cien de la capacidad que tiene.
Esa obsesión por buscar la perfección le ha llevado, con sus pros y contras, a un modelo de trabajo en un campo de fútbol donde la exigencia (empezando por él mismo) es máxima en cada entrenamiento. Algo que, cuando las cosas no van de cara, sabe que aprieta al límite la convivencia en sus equipos. En su concepción de que un equipo es como una familia, por esos malos tragos hay que pasar. Si algo no se le puede discutir a José Bordalás es que siempre defiende a sus jugadores. Incluso delante de la directiva de turno, como bien sabe Ángel Torres.
Estilo de Juego y Preferencias
También lo traslada a su estilo de juego. El alicantino tiene claro que si hablamos de gustos, o preferencias, si él pudiera escoger la plantilla que entrena (volvamos al dato que tardó 24 años en tener a un equipo de Primera bajo sus órdenes) apostaría por la salida con balón y a un fútbol parecido al de Klopp en el Liverpool o su idolatrado Michels en Holanda.
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Amante de los toros -uno de sus hermanos fue novillero- o del cine, tampoco oculta su patriotismo. Bordalás defiende la teoría de que España es el único país en el cual se te etiqueta de facha por llevar una bandera nacional. Cuando regresa a Alicante, una casa que tiene en la playa es su Ítaca personal.
El Cuerpo Técnico de Bordalás
El preparador alicantino ha sumado a su equipo de pretorianos a José Tomás Joseto Frías como preparador físico. Joseto, uno de los preparadores físicos más valorados en el fútbol alicantino, trabajó durante los últimos cuatro años en el Intercity, equipo en el que logró dos ascensos de categoría.
En el cuerpo técnico del Getafe también figuran dos exjugadores con pasado en el fútbol alicantino y que estuvieron en su momento a las órdenes de José Bordalás, como son el ex franjiverde Héctor Verdés, asistente técnico, y Patri Moreno, segundo entrenador, y exfutbolista de Alicante, Hércules y Elche, entre otros equipos.
Bordalás y su Imagen Pública
Aunque José Bordalás acaba de cumplir 56 años, hace varios que dejó de aparentarlos. Desde que llegó a Madrid en 2016 para ponerse al mando del Getafe Club de Fútbol, el alicantino ha ido escalando puestos en la tabla de clasificación tanto a nivel profesional como estilístico. Su imagen ha sufrido una evolución que ha ido en paralelo a los éxitos que ha logrado con el Geta. Bordalás ha cambiado el peinado, el afeitado por una cuidadísima barba y unas gafas de pasta que lejos de envejecerle, le aportan un toque juvenil.
"Siempre ha sido muy coqueto, antes y ahora", asegura a LOC uno de sus íntimos amigos. Bordalás lo confirma en primera persona y resta importancia a su cambio de imagen: "Si ves fotos de cualquier persona de hace diez o quince años te sorprenden los cambios. Pero bueno, yo estoy más expuesto y la gente ve más cambio en mí. De todas formas siempre he intentado cuidar mi imagen. He tenido afortunadamente a gente que me aconseja, mi familia, mi hermano mayor que ha sido mi referente, mis abuelos que eran sastres...".
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Algunas voces han comparado su estética a la de Pep Guardiola o Jurgen Klopp. "No creo que nos parezcamos, cada uno tenemos nuestra propia imagen. No me he fijado nunca en nadie y siempre he marcado mi propio estilo. Me estoy dando cuenta de que algunos me siguen, eso no es malo. Significa que gusta".
A Pepe Bordalás también le encanta entrenar en el gimnasio y cuidar la alimentación: "Voy al gimnasio, hago mis rutinas, llevo mucho tiempo haciéndolo. En cuanto a la alimentación también me cuido. Por mucho deporte que hagas, si no tienes un control en la alimentación no consigues buenos resultados".
Bordalás recibió el premio Miguel Muñoz a mejor entrenador 2019 en los galardones que organiza el diario Marca.
Hay casas de apuestas que ya lo sitúan como técnico de algún equipo europeo. "No sabemos lo que nos depara el futuro. Yo trabajo para mejorar, tengo ilusión, espero poder seguir creciendo en mi carrera".
Vida Personal y Aficiones
Los orígenes del técnico del Getafe se sitúan en el barrio alicantino de Rabasa, donde Bordalás creció junto a nueve hermanos más. "Estoy muy unido a mis hermanos. Aunque mis padres ya no estén, siempre estamos en contacto. Soy muy familiar, siempre lo he sido".
Siempre que puede regresa a Alicante, donde tiene una casa muy cerca de la playa. "Nunca ha perdido el contacto con sus orígenes. Siempre que viene a Alicante queda con sus amigos de toda la vida. Tampoco niega hacerse fotos o firmar autógrafos a la gente que se lo pide, al contrario", afirma su amigo.
El epicentro de la vida de Bordalás son los suyos, una lección que aprendió siendo adolescente. "Con apenas 18 años fui papá. Ahora ya mis hijos son adultos, tengo una magnífica relación con ellos. Cuando eres padre tan joven sacrificas los años de tu juventud pero eso te hace madurar y estoy muy satisfecho porque son formidables. A mi hijo le gusta muchísimo el fútbol pero lo dejó bastante jovencito, hay un porcentaje altísimo de niños que no llegan a la élite. Yo nunca me metí y no quise interferir en lo que a él le gustara...Decidió no continuar pero sigue siendo deportista, hace triatlones".
Bordalás se casó muy joven y tuvo un hijo y una hija con su actual ex mujer. "Trabajé en todo lo que pude: en una compañía de seguros, de repartidor, en una librería... Pero nunca abandonando el fútbol, que es mi verdadera vocación. Pude dedicarme a entrenar joven y he ido creciendo hasta poder entrenar en primera división".
En la actualidad mantiene una relación desde hace varios años con otra mujer de la que prefiere no hablar para mantener su privacidad. Sus nietos, hijos de su primogénito, tienen la suerte de tener un abuelo joven y Bordalás intenta dedicarles todo el tiempo que puede: "No disfruto de mis nietos todo lo que me gustaría porque el fútbol te mantiene muchas veces alejado de la familia. Sí, me encantan los niños. Siempre ha sido así, he tenido debilidad por ellos".
En cuanto a sus aficiones más allá de su pasión por el fútbol están los toros (tuvo un hermano que fue novillero hasta que un accidente le truncó la carrera), el cine y la historia de Roma, ciudad que ha visitado en múltiples ocasiones. Tal es su filia con Roma, que tiene un tatuaje relacionado con la ciudad. "Tengo uno de algún símbolo romano, de las fechas de nacimiento de mis hijos... y alguno más. No tengo el cuerpo lleno de tatuajes pero tampoco me arrepiento de los que me he hecho". Por otro lado, y aunque le recomiendan su uso, prefiere no tener redes sociales: "Te generan hemeroteca, puede haber malinterpretaciones... Estoy bien sin ellas".
Trayectoria Profesional Detallada
Comenzó como entrenador en la cantera del Alicante CF. Luego cogió las riendas del primer equipo y logró ascenderlo a Tercera y Segunda B. También entrenó al Novelda. Tras un paso por el Alcoyano, en la 2009-10 fue contratado como entrenador del Elche CF en Segunda. El equipo estuvo luchando por ascender hasta el final de la temporada, perdiendo las opciones a falta de dos jornadas. En la campaña siguiente logró que el conjunto franjiverde se clasificara para la promoción de ascenso. En una elminatoria agónica contra el Granada, finalmente fueron eliminados. Permaneció una temporada más en el equipo ilicitano, hasta que fue destituido en abril de 2012 cuando marchaban octavos en la tabla. Luego de esta experiencia ilicitana, el entrenador alicantino fichó por el Alcorcón donde permaneció otros tres años. Luego logró por fin su ascenso a Primera División con el Alavés en la 15-16, y al año siguiente con el Getafe. En el club azulón consiguió clasificar en la Liga jugando la Europa League 19-20, de la que fueron eliminados en octavos de final por el Inter de Milán.