José Luis Sastre: Biografía de un periodista multifacético
Como en la canción de Astrud, José Luis Sastre (Alberique, 1983) parece hacerlo todo en España, al menos en el ámbito periodístico. Este valenciano, a caballo entre su tierra natal y Madrid, ha sabido combinar su trabajo en la radio con la escritura y el podcasting, ganándose el favor del público.
Formación y Primeros Pasos
Tras asistir al colegio e instituto públicos de su pueblo, Alberique, se licenció en Periodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona, donde fue premio extraordinario. Según Miguel Maldonado, es "un poco empollón".
Su vocación periodística se manifestó desde temprana edad. A los 16 años, se presentó en la emisora municipal de Alzira, capital de su comarca, e hizo sus primeras prácticas. Al año siguiente, se convirtió en corresponsal de su pueblo en el diario Levante.
Ya en Barcelona, realizó la beca de verano en Radio Valencia y luego la completa en la SER, a la que lleva ligado desde entonces. Allí ha desempeñado diversas funciones: redactor, editor, corresponsal político, e incluso ha incursionado en deportes. Posteriormente, pasó a la edición de programas informativos como Hora 25, Hora 14 y Hoy por hoy, que ahora también presenta.
Un Hombre Pegado a las Siglas SER
Desde sus inicios, Sastre ha estado ligado a la Cadena SER. "Aquí he hecho de todo: redactor, editor, corresponsal político, he estado durante mucho tiempo dedicado a la información política, pero probé también en deportes."
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Actualmente, es segundo de a bordo del programa informativo Hoy por hoy en la Cadena SER, donde comparte antena con su directora, Ángels Barceló. Además, presenta a veces el programa.
Influencias y Referentes
De pequeño siempre quiso ser periodista, aunque a veces también pensó en ser médico. Si tuviera que elegir una noticia para dar, sería el final de las guerras.
Entre sus referentes periodísticos, menciona a Iñaki Gabilondo y Gemma Nierga. Destaca la oportunidad de trabajar con Ángels Barceló, a quien considera una figura clave en su formación. Además, aprendió a mimar el detalle escuchando mucha radio, fijándose en las crónicas de Severino Donate, las tardes de ciclismo con Javier Ares, las crónicas de Ramón Besa, los temas de política de Sol Gallego-Díaz y los artículos de Pablo Ordaz.
En cuanto a escritores, vuelve constantemente a Camus, Leila Guerriero, Cortázar y Juan Rulfo.
Sastre y Maldonado: Humor y Política
Sastre también triunfa con su podcast Sastre y Maldonado, junto al cómico Miguel Maldonado, en el cual descifran semanalmente la actualidad política en un estilo libre que ha ganado el favor del público. "El programa somos Miguel y yo. Dos personas que se sientan a hablar de temas que no han tratado previamente y que con honestidad se enfrentan a ellos sin saber cómo acabará la cosa."
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Además, escribe columnas cada miércoles en El País, impregnadas del sentido común del ciudadano perplejo que siempre parece albergar la misma duda: ¿Podemos hacerlo mejor?
Las Frases Robadas: Su Primera Novela
El 5 de septiembre, José Luis Sastre publicó su primera novela, Las frases robadas (Plaza y Janés), en la que una mujer trata de averiguar cómo fue realmente su padre a través de las frases que este subrayó de entre los libros de su estantería. Es una radiografía del alma ajena con el amor por la literatura y por la memoria en primer plano.
Según el Club de las 12, un grupo de amigas lectoras, se trata de una obra profundamente conmovedora que celebra la vida a través de la historia de una hija que acompaña a su padre en su última etapa. El libro dignifica el papel de los cuidados y explora el amor en la tercera edad. Además, la hija aprende que no hace falta saberlo todo sobre los padres, que hay cosas que no necesitan explicación.
El libro aborda una despedida, pero no quiere ser un libro triste. Podría ser un libro sobre una vida que merezca la pena vivir, pero sobre todo el vínculo entre un padre y una hija, entre los padres y los hijos.
Sastre ha revisitado las frases que ha ido subrayando en sus libros fetiche para que sirvan a los pensamientos del padre, quien rechaza la nostalgia. La novela plantea dilemas morales como la memoria, la dignidad y la muerte.
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La trama central es la espera y la reflexión que la acompaña. El tema es muy sencillo: el vínculo entre un padre y una hija puestos en una situación límite. El reto era construir un relato desde el que, a partir de una historia límite, fuera una celebración de la vida. Intentó hacer un libro que diera luz sobre la alegría de vivir, desde el punto de vista de una situación límite.
El personaje principal es femenino porque Sastre tenía clara cuál era la historia: Un padre que se muere pero que celebra con su hija lo que ha vivido. El derecho de reivindicar una vida digna de ser vivida y, por tanto, con derecho a morir dignamente.
Sus personajes no tienen nombres porque es una historia universal en el sentido de que todo el mundo puede verse identificado con sus propias experiencias, que ha tenido o tendrá. Ella tiene el dilema moral de qué debe hacer. ¿Es peor la decadencia que la muerte?
- La novela plantea muchos dilemas morales, pero no era una voluntad deliberada, ni quería poner al lector ante el espejo.
- Sastre no sabe si es algún personaje, pero lo de subrayar los libros lo hace continuamente.
- Hay una frase que leí a Leila Guerriero que decía que cualquier texto tenía que conmover al lector, no en el sentido de hacerle llorar o provocar una emoción, sino de mover su cerebro.
- Sastre ha escrito este libro con la voluntad con la que escribe un editorial de la radio, una crónica o un artículo para El País.
- Cuando alguien se muere no puedes mentirle y decirle que todo saldrá bien. Lo único que te queda es la verdad.
- Si uno quiere saber lo que hay, lo que se merece es que les digamos la verdad. A mí me gustaría que me la dijeran.
- La idea de que el tiempo pone las cosas en su sitio, devalúa el tiempo que vivimos. Y creo que hay que rebelarse contra eso.
Sastre ha vivido situaciones muy parecidas. Cuenta todos los días la actualidad y eso te aboca a pensar. Nos pasamos buena parte de la vida juzgando sin tener en la mayoría de los casos elementos de valor suficientes. Ha querido también escribir sobre eso y contra eso, y muchos de los dilemas, son intentos de ponerme en la piel de aquellas personas de las que hablamos o de lo que he leído.
El padre le pregunta a la hija, si vive la vida que quiere vivir. El autor cree que se acerca. Hay algunas cosas que le gustaría cambiar como pasar más tiempo con su familia.
Como maquinista, el padre tenía el mundo a sus manos. Sastre no siente eso cuando conduce el programa líder de las mañanas. Siente muchísima responsabilidad y un vértigo del que es plenamente consciente. La sensación de poder ni la he tenido ni la quiero. Hacemos el periodismo que sabemos hacer.
Sastre aspira a seguir trabajando duro y reivindica el periodismo local. Empezó con 16 años en Alzira Radio y lo que allí aprendió no se lo han enseñado en otros sitios. Lo mismo en Levante-EMV. El magisterio que ha ejercido sobre él Bernat Clari ha sido increíble. Él ha dedicado su vida, desde una comarca, a defender que el periodismo de los pueblos pequeños tiene tanto de digno como el de las grandes cabeceras.
Una Carrera Brillante
Hasta alcanzar la cumbre, Sastre se ha labrado una extensa y brillante carrera profesional que empezó con extrema precocidad. Su vocación era irreprimible: «Me presenté en los estudios de Alzira Ràdio y ahí empezó todo».
Su siguiente reto fue conquistar Barcelona: «Mi sueño siempre fue trabajar en el epicentro de la SER en Cataluña y estudiar en la Universidad Autónoma».
Fue contratado en 2004 y, en menos de un año, se encargó del informativo autonómico: «Fui jefe de la sección de Política y recuerdo que cubrí informativamente la negociación del Estatut».
La emisora, consciente del potencial del joven periodista, le ofreció en no pocas ocasiones trasladarse a Madrid: «Me negué varias veces. Yo estaba a gusto en la capital catalana. Pero en 2011 finalmente acepté y entré a formar parte del equipo de ‘Hora 25’».
Posteriormente regresó al noticiario nocturno y más tarde, se incorporó a la subdirección del programa de referencia de la cadena, ‘Hoy por hoy,’ junto a Àngels Barceló, que apostó decididamente por él tras probar sus habilidades en ‘Hora 25’.
El 27 de diciembre debutó al frente del programa líder de la radio en España. Al finalizar la emisión de su primer programa como presentador, Sastre fue directo a telefonear a su mujer y a sus hijos. Después, tuvo mentalmente que instalar diques para no verse derbordado ante un aluvión de afectos: «Recibí, entre otras, la llamada de Àngels Barceló e Iñaki Gabilondo para felicitarme y darme ánimos».
Es exigente, esponjoso para aprender y lo suficientemente modesto para sortear el endiosamiento mediático. Madruga día a día para empaparse de la actualidad con el objetivo de saciar el ansia informativa de los oyentes.
En Carcaixent, durante el "Bressol Literari", Sastre reflexionó sobre la relación padre-hija, la muerte y la importancia de la comunidad. Explicó que no quería un libro "sobre la muerte sino de la relación de un padre y su hija, como en las pequeñas cosas está el secreto de muchas cosas. No ha cambiado mi forma de entender la muerte".
Respecto a esa relación familiar ha dicho que como padre de dos niños "y mis dos hijos no tienen porqué saber todo sobre mis distintas facetas. La relación padres-hijos no es una relación de amistad".
El libro trata asuntos como la elección de la manera de morir o los cuidados paliativos. En este asunto ha explicado que el personaje del cuidador, Javier, surgió mientras se escribía.
Sastre ha reconocido que su forma de ver las cosas es "de aquí, de Alberic, Benifaió, Alberic, Antella... Soy de pueblo, como filosofía de vida. Disfruto con Coldplay pero también con La Fúmiga".
En el turno de preguntas de las personas asistentes defendió, y más en la actualidad, "el valor de la comunidad, de la pequeña comunidad, de la familia", o la importancia de recordar cómo éramos, por ejemplo, volviendo a libros leídos, párrafos de ellos.
En una entrevista reciente, Sastre explicó que "Es el relato de un padre que le pide a su hija morir con dignidad". Reconoce que se propuso escribir un libro honesto y "poco pretencioso, sin flashbacks, ni trama". El libro es, en su opinión, una "descripción de una secuencia de emociones" que reivindica lo bonito que es vivir y el derecho a vivir una vida que merezca ser vivida.
La novela le ha hecho formularse preguntas a sí mismo. ¿Sería capaz de ayudar a morir a un familiar? Sastre responde navegando sobre la dificultad que conlleva un momento así: "Yo creo que tengo claro que sí, pero no tengo claro del todo si cuando llegara el momento no tendría dudas".
Sastre confiesa que se obliga a ordenarse porque es "un desastre". Por eso, se obliga a llevar listas con todo: cosas que tiene que decir, cosas que tiene que comprar, películas que quiere ver, canciones que tiene que escuchar...
Àngels Barceló describe a Sastre como una persona "muy sensible". Solo mezclando todo ello se podría escribir un libro que reivindicara la alegría de vivir cuando se está al borde de la muerte.
Sastre tiene claro que el tema principal de su libro no es la muerte, sino la vida y, por encima de todo eso, el vínculo que une a un padre y una hija. Lejos de intentar escribir algo dramático, el periodista confiesa que quería un relato "que diera la mayor luz posible" a las pequeñas cosas, al disfrute del ahora.
El libro es una oda al presentismo y eso mismo es lo que lleva en determinado momento a uno de los protagonistas a pedir que su vida se acabe ya, que no quiere prolongarla más. Sastre cree que fue precisamente por su manera de entender la vida. Por eso le interesaba tanto situarlo al borde de la muerte, porque cree que es un momento en el que de verdad tienes que definir cuál es tu idea de la vida.
La hija se pregunta incluso quién soy yo, aunque sea su hija, aunque me lo esté pidiendo para decidir o precipitar la muerte de alguien. Es un dilema que la acompaña. Pero fíjate que el padre no pide tanto que la ayude, el padre lo que necesita es que su hija le entienda.
En cuanto a la eutanasia, Sastre no sabe si su libro puede cambiar la opinión de algunas personas, ya que muchas veces esas opiniones están más basadas en creencias que en otra cosa y eso es muy difícil cambiarlo a partir de una novela. Si esto lleva a quien sea a reflexionar sobre el derecho a la muerte digna, pues bienvenido sea.
Sastre ha reflexionado sobre cómo le gustaría morir, pero no tiene respuesta. Lo que sí tiene claro es que tiene localizadas en la vida cuáles son aquellas cosas que cree que le merecen la pena y tener eso ya es tener mucho.
A las 3.04 de la madrugada suena cada día el despertador del periodista José Luis Sastre. Después de pilotar en parte el tren del programa Hoy por Hoy de la cadena SER durante meses se fajó por las tardes en escribir su primera novela, Las frases robadas (Plaza & Janés). “He sacrificado muchas siestas”, confiesa por teléfono.
La novela es como un microscopio sobre un vínculo familiar, ese que hay entre un padre y una hija. Sastre expone varios dilemas morales, pero sin soluciones. Hay un momento en el que ella se da cuenta de que por mucho que pensemos que cuando llegue un momento en la vida actuaremos de una manera concreta no sabemos lo que somos hasta que la vida no nos pone de verdad ante esa situación.
En definitiva, nadie sabe lo que hará cuando alguien muy querido se te muere. No obstante, Sastre no ha escrito una novela oscura ni enredada en la muerte y el dolor de la pérdida. Al contrario, insiste, es sobre la vida, sobre la alegría de vivir.
Sastre reivindica el derecho a vivir una vida que merezca ser vivida, que valoremos los momentos que se escapan, que nos revelemos contra la idea del todo pasa porque entonces si todo pasa nada importa. Esta manera de entender la vida lleva asociada una manera digna de ponerle un final.
Sastre no teme que el tema levante polvareda a estas alturas. De hecho, por parte de los lectores está recibiendo todo lo contrario. Respeto.
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