¿De dónde vienen los niños? Cómo abordar las preguntas sobre el origen de la vida
"Mamá, papá... ¿de dónde vienen los niños?". Tarde o temprano, formulándola de esta manera o con otras palabras, casi todos los peques plantean esta pregunta y otras relacionadas con ella.
Este tipo de preguntas son, por lo general, las primeras cuestiones sobre sexualidad que nos plantean.
La curiosidad infantil sobre el origen
Es natural que los niños tengan un enorme interés en conocer de dónde vienen, cómo se forman y cómo nacen. Y por supuesto, que recurran a sus padres para resolver sus dudas.
A menudo ocurre con el anuncio de la llegada de un bebé, ya sea en la propia familia o en otra cercana. Otras veces basta con que vean a una mujer embarazada en el vestuario de la piscina, en la playa, en la calle o incluso en una película.
La importancia de la verdad y la naturalidad
"Lo importante es decir la verdad, no eludir preguntas y saber que las respuestas no son solo verbales", recuerda Blanca Torres en el curso «Sexualidad en la infancia».
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La forma en que mires a tu hijo, el tono que elijas cuando le hables sobre sexualidad, pueden darle tanta información como las palabras que utilices.
Mantén la mente abierta y no intentes aplicar protocolos al pie de la letra. Cada niño, cada adulto y cada familia son un mundo diferente; y sólo vosotros podéis encontrar el modo de abordar estos temas sintiéndoos cómodos.
No podemos reaccionar a las preguntas de un niño como si estuviésemos detrás de un mostrador de atención a los consumidores. Los discursos prefabricados para dudas frecuentes sirven de poco cuando son niños quienes interrogan.
No sólo debemos pensar en lo que queremos decirles, también es fundamental interesarnos por las ideas que ellos ya tienen. Por tanto, una buena primera respuesta a la pregunta "¿de dónde vienen los niños?" podría ser, "¿de dónde crees tú que vienen?".
Muchos creerán que los bebés "salen de la barriga de su mamá", pero otros pensarán que vienen de los lugares más variados. En cualquier caso, les ofreceremos la verdad de forma que la comprendan.
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Podemos contarles que el cuerpo de las madres se prepara para que el bebé pueda salir por un orificio; y que los médicos pueden ayudar cuando esto no resulta sencillo, llegando a realizar una operación para facilitar el nacimiento.
Profundizando en la explicación
Como supondrás, es complicado que un niño se conforme con esto. Aquí pisamos terreno íntimo.
Cada familia debe escoger la fórmula con la que se sienta segura y cómoda. Fotografías en internet, observación directa, libros sobre sexualidad para niños... existen muchos recursos y tendrás que pensar cuál encaja mejor con tu situación.
Aún así, ten presente que continuarán necesitando explicaciones y acompañamiento. Lo que ven en libros infantiles no suele corresponder a lo que observan en el cuerpo de su mamá u otras mujeres.
A menudo, para explicar la gestación y el parto, los libros muestran ilustraciones del útero.
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Preguntas comunes y cómo abordarlas
¿Pueden los hombres tener bebés? ¿Y yo? ¿Es doloroso el parto para una mujer? ¿Y para los bebés, que siempre lloran al nacer? ¿Dónde está el bebé mientras su mamá está embarazada? ¿Cómo se alimenta? ¿Cómo respira?
Son algunas de las dudas que los niños suelen plantearnos sobre su propio origen. Sin olvidar aquella que muchos papás temen y ante la que se quedan en blanco: "¿cómo se forma el bebé?, ¿cómo llega al útero de la madre?".
En «Sexualidad en la infancia», Blanca Torres aconseja que les contemos la verdad "de la manera más natural". Es recomendable buscar construcciones como ese "parecido a", evitando así otras del tipo "es como".
Los niños pueden tomar la literalidad de nuestras palabras; así que si les contamos el clásico "es como si papá plantase una semilla en mamá", podemos dar pie a confusiones. No descartes que tu hijo imagine un trozo de tierra que alguien debe regar.
En este sentido, es bueno recordar el papel del padre en el embarazo y el nacimiento de los niños. Ten en cuenta que ellos sólo ven una mujer con una gran barriga.
Explicarles de qué formas puede intervenir un hombre en el proceso establece una base sobre la que podremos desarrollar otros conceptos en el futuro. Las diferencias entre la paternidad biológica y la crianza, la adopción, las familias monoparentales, las parejas formadas por dos personas del mismo sexo...
La llegada de un nuevo hermano
Dar a un niño la noticia de que va a tener un hermanito es uno de los momentos más especiales en cualquier familia. La emoción y la alegría lo invaden todo, pero… también las preguntas incómodas cuando el pequeño que se convertirá en hermano mayor ya tiene cierta edad.
Así, ¿cómo ha llegado el bebé a tu barriga? La experta nos comenta que lo que inquieta a los padres en torno a este tema es si su explicación será demasiado larga o si se quedarán cortos y, sobre todo, si les van a contar algo que pueda no ‘tocar’ por edad.
Antes de recomendar una respuesta adecuada, lo primero que Marta Prada hace es transmitir tranquilidad y seguridad al respecto, pues “si un niño pregunta, está preparado para recibir una respuesta adaptada a su edad”.
Contarles la verdad con sencillez y ternura les da seguridad y confianza, según Marta Prada, formadora de familias y guía Montessori.
Cómo explicarlo de forma sencilla
“Podemos explicarles que los bebés crecen dentro de una especie de bolsita especial en la barriga, que se llama útero. Es un lugar seguro y cálido donde se desarrollan hasta que están listos para nacer”, propone.
“Si preguntan cómo han llegado ahí -que suele ser lo primero-, podemos decirles que para que empiece una vida se necesita una parte del cuerpo llamada óvulo, que viene de una persona con cuerpo de mujer, y otra parte llamada espermatozoide, que puede venir de una pareja o de un donante. Cuando se unen, comienza la formación del bebé, que crece en el útero”.
La clave es, según nos dice, entender que los niños no buscan detalles técnicos, sino que lo que les digamos encaje con lo que observan.
“En esta etapa, su mente es muy concreta: necesitan comprender el mundo tal como es, y eso incluye cómo llega la vida”. Por ello, no es necesario darle muchas vueltas a cómo abordar el asunto, ya que “contarles la verdad con sencillez y ternura les da seguridad y confianza”, asegura la guía Montessori.
“A veces basta con una explicación corta y un ‘ah, vale’, y siguen jugando. “En realidad, durante los primeros años, los niños están formando su comprensión del mundo a partir de lo que observan y viven.
Necesitan que lo que les contamos sea real, coherente y comprensible porque están construyendo su orden mental”, subraya.
“Si les damos explicaciones ficticias, como que un bebé llega volando en un pico de cigüeña, corremos el riesgo de generar confusión y perder su confianza”.
La formadora de familias hace hincapié en que, en esta etapa, es mejor evitar mezclar la fantasía con explicaciones sobre la vida real.
“Podemos contar cuentos mágicos más adelante, cuando puedan distinguir entre realidad y ficción. Pero si preguntan cómo nace un bebé, merecen una respuesta verdadera, sencilla y dicha con cariño”.
“Porque no hay nada más mágico que la vida tal como es. Que dos células microscópicas se unan, y de ahí nazca una persona, con su latido, su piel, sus ojos y su historia… es profundamente asombroso”, comenta.
“No necesitamos inventar maravillas: la llegada a la vida ya lo es”.
¿A qué edad hablar sobre estos temas?
A veces, otra de las inquietudes que ronda la mente de los padres es cuándo es el momento idóneo de dar esta explicación a su hijo, cómo saber si tiene la edad adecuada para escucharla.
Sin embargo, “no hay una edad fija, hay momentos”, como asegura Prada. “Y esos momentos los marca la curiosidad del niño”.
Lo que hemos de tener en cuenta es adaptar la explicación a su nivel de comprensión, pero siempre hemos de darles una respuesta real. “Podemos darles una pieza más del puzle, sin necesidad de contarlo todo, pero siempre con palabras verdaderas”.
La importancia de la claridad
En ocasiones, resulta más fácil hablar a los niños con metáforas en todo aquello que tiene que ver con la sexualidad o la reproducción humana, pero no suele ser la opción más acertada.
“Es importante usar los nombres reales del cuerpo desde pequeños: vulva, pene, óvulo, espermatozoide, útero… No solo porque están aprendiendo cómo funciona la vida, sino porque nombrar el cuerpo con naturalidad fomenta la confianza, el respeto y la prevención”, aclara la divulgadora, que destaca algo que será de gran utilidad a las familias a lo largo de la infancia y la adolescencia de los hijos: “no hay nada vergonzoso en hablar del cuerpo humano”.
“Podemos explicar que, para que comience una vida, un óvulo (que está en el cuerpo de una mujer) se une con un espermatozoide (que proviene de un hombre o un donante). Esto puede ocurrir cuando dos adultos tienen una relación íntima, llamada acto sexual. Otras veces se necesita ayuda médica, como en la fecundación in vitro. Esa unión forma una célula que empieza a desarrollarse en el útero”, propone Marta Prada.
“Y si no preguntan, no pasa nada. Podemos abrir la puerta diciendo: Si alguna vez quieres saber más sobre esto, puedes preguntarme’, aconseja.
“Acompañar no es solo dar respuestas, también es mostrarnos disponibles, sin miedo ni incomodidad.
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