El Legado de Pablo Escobar: Entre la Historia, los Memes y la Controversia
Durante los años ochenta, los traficantes de droga adquirieron un extraño prestigio. El consumo de cocaína se había convertido en una muestra de estatus. Y los narcos aparecían en la cultura popular -desde Scarface hasta Corrupción en Miami- como forajidos sin escrúpulos pero con algunos rasgos heroicos. En la realidad, ninguno alcanzó el carácter legendario, y la influencia social, del colombiano Pablo Escobar.
El Ascenso y Caída de un Narco Legendario
Como cuenta el periodista Mark Bowden en Matar a Pablo, un brillante libro sobre el auge y la caída de Escobar recién reeditado, este encarnaba todos los rasgos del delincuente indomable. Tras acumular una cantidad asombrosa de dinero, a mediados de los ochenta llevaba un estilo de vida difícil de creer. Se construyó en Medellín una mansión, la Hacienda Nápoles, que llenó de animales exóticos como rinocerontes y jirafas; tenía pista de aterrizaje para aviones, un helipuerto y un lago en el que hacía competiciones con motos acuáticas.
Su actividad, que generaba una inmensa entrada de dólares, cambió la economía de toda Colombia y transformó Medellín: Escobar "gastó millones en mejoras sociales en la ciudad -dice Bowden-: hizo mucho más por los pobres hacinados en los crecientes barrios marginales de la ciudad que lo que el Gobierno había hecho nunca. Donó dinero y presionó a sus socios para recaudar millones para levantar carreteras y cableado eléctrico, y creó estadios de fútbol en toda la zona".
Sin embargo, también duplicó la tasa de asesinatos en la ciudad y mostró una crueldad estremecedora. No solo ordenó el asesinato de policías, ministros y candidatos presidenciales, además de rivales y simples civiles; en una ocasión, ató de pies y manos a un empleado de su casa al que sorprendieron robando y lo tiró a la piscina para que sus invitados vieran cómo se ahogaba.
Pero Escobar, además de disfrutar con "la velocidad, el sexo y el exhibicionismo", aspiraba a ser un líder político del pueblo colombiano. Por influencia de su cuñado, un intelectual de izquierdas, llegó a verse como un revolucionario a la altura de Pancho Villa o el Che que, con su actividad delictiva, dañaba a los odiados Estados Unidos llenando de droga las narices de sus jóvenes y, en casa, adquiría más poder que los políticos tradicionales.
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La Cacería de Pablo Escobar
Bowden explica cómo ambos presidentes utilizaron el poder estadounidense para ejercer una influencia extraordinaria en Gobiernos débiles como los colombianos. Exigían que estos extraditaran a traficantes aunque no fueran de nacionalidad estadounidense y planearon incluso utilizar su ejército para matarlos en el extranjero. Escobar lo consideraba una humillación: al mismo tiempo que sobornaba o intentaba matar a la élite política y judicial del país, la denunciaba por mostrarse débil con el imperialismo yanqui y escribía páginas sobre la decadencia democrática de Latinoamérica.
Las doscientas páginas del libro posteriores a esa frase son un pormenorizado y vertiginoso relato de cómo un puñado de íntegros hombres colombianos, apoyados y presionados por agentes de Estados Unidos, elaboraron un plan para atrapar a Escobar que requirió una enorme inversión de tiempo y dinero, recursos militares y tecnológicos y muchos engaños. Y que, como denunciaba con grandilocuencia Escobar, y reconoce Bowden, puso en entredicho la soberanía nacional de Colombia.
En los últimos años, dice Bowden, “pasaba el tiempo agazapado, contrataba prostitutas, sobre todo adolescentes, para que lo ayudaran a pasar las horas. No eran ya las fastuosas orgías del pasado, pero su dinero y notoriedad le permitían todavía ciertas indulgencias”. Al final, como se sabe, le cazaron. Pero, treinta años después, Colombia sigue sufriendo las consecuencias de aquellos acontecimientos.
El Hijo de Escobar y su Perspectiva
Baleares Sin Fronteras habló con el también escritor de libros alusivos a su progenitor, tales como “Mi padre” o “Lo que mi padre nunca me contó”.
Juan Pablo Escobar (JPE) comenta sobre la situación en Colombia: “Soy optimista, apoyo cualquier iniciativa de paz, creo que los colombianos estamos hartos de la violencia, hemos resuelto todos nuestros problemas en las últimas décadas, como en el viejo oeste, a punta de pistola. Me parece que es momento de darle permiso a la paz, es un ejercicio al que no estamos acostumbrados, no tenemos una cultura de paz, las generaciones actuales hemos nacido y crecido en medio de la guerra”.
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Sobre las drogas, JPE añade: “Espero que Colombia lidere la paz en favor de las drogas, la guerra contra las drogas no funcionó, perdió la pelea por nocaut. Si los respectivos gobiernos de turno siguen pensando de esa manera, nos tenemos que preparar para el surgimiento de más Pablos Escobar. Todo debe comenzar por el factor educación, y sobre la legalización, le aseguro que en Colombia las drogas están legalizadas, basta con hacer una llamada y te las llevan a domicilio a casa, la droga está legalizada, lo que no está es regularizada”.
En relación a la política colombiana, JPE declara: “Lógicamente, la verdadera delincuencia organizada la manejan los políticos de Colombia, la desorganizada la manejaba mi padre. La política allí no ha cambiado mucho, hace poco nos podíamos dar cuenta que no había quórum en el Congreso de la República. Muchos de los políticos estaban metidos en la cárcel por su relación con el narcotráfico, la guerrilla y el paramilitarismo”.
La Influencia de las Series de Televisión
JPE expresa su preocupación por la influencia de las series de narcotráfico en los jóvenes: “Lo percibo por todas las redes sociales, me preocupa que muchos jóvenes de varias partes del mundo me escriban diciéndome que quieren ser como Pablo Escobar porque han visto todas las series en las que el narcotráfico es la principal temática. Yo no recibía estos mensajes hasta que se emitieron series como Narcos, estas series de Neftlix solo sirven para inducir a la violencia, agregando como agravante que los guiones de estas series no se ajustan a lo que fue el verdadero Pablo Escobar”.
Continúa diciendo: "Los medios de comunicación siempre han sido los que más se han beneficiado publicando noticias sobre Pablo Escobar, pero ha sido de una manera irresponsable que ha contribuido la creación de un mito para que se genere confusión sobre su verdadera figura, es decir se presta para que los jóvenes piensen que ser narcotraficante es buena idea y está de moda, en definitiva, hay series que glorifican la imagen de mi padre y le imprimen un glamour que nunca tuvo aparte de los beneficios comerciales que obtienen”.
A pesar de todo, recuerda a su padre con matices: “Era un excelente padre, aunque sea difícil de creer siempre me enseño valores, pero en su vida personal él admitía que su trabajo se basaba en estar rodeado de bandidos que engendraban violencia y mucho daño, algo que de hecho le repercutía negativamente a su familia. Para nosotros representaba un verdadero calvario”.
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En cuanto a los memes que circulan en redes sociales sobre su padre, JPE comenta: “La figura de mi padre se ha utilizado de miles de maneras para diferentes actividades. Opinar sobre esa situación para mí es complicado, es indudable que su figura es utilizada por colombianos inconformes en un partido de fútbol u otras situaciones, sin embargo, trato de no involucrarme mucho en este tipo de cuestiones”.
Finalmente, JPE aconseja a los jóvenes: “La juventud debe entender que estas narco series no les dicen la verdad, está pontificando una actividad ilícita a la que se dedicaba mi padre, y esa parte es imposible de aceptar. Les digo que se informen bien y lean los libros en los que se cuenta cuál ha sido la verdadera historia de Pablo Escobar Gaviria”.
Popeye y la Glorificación del Narco
Pablo Escobar tenía un “ejército” de 3.000 personas. De todos ellos, sólo viven cuatro y sólo uno está en Colombia, en Medellín: Jhon Jairo Velasquez (alias Popeye). Asesinó a cerca de tres centenares de personas a sangre fría. No le temblaba el pulso. “Yo era muy buen asesino.
Popeye comenzó en la organización de Escobar cuando apenas había cumplido la mayoría de edad. Fue en ese momento cuando cometió su primer asesinato: mató a un conductor de autobús. “La mamá de un narcotraficante, amigo de Pablo Escobar, se subió al bus y antes de bajarse arrancó, ella cayó y murió. El conductor la dejó tirada como a un perro. El hijo de la señora consiguió dinero, pidió ayuda y permiso a Pablo Escobar para matarle --porque en Medellín no se podía matar a nadie sin su permiso--, él se lo concedió y yo hice el trabajo.
Popeye no esconde su admiración por el que fue su patrón. Al hablar de Pablo Escobar, su tono de voz cambia y deja entrever cierta melancolía. “Pablo era un gran hombre.
Popeye sabe que “el patrón” vende y su canal así lo demuestra. No es el de un amateur, sino el de todo un profesional. Los videos, en alta definición y con trabajo de posproducción comienzan con una presentación en la que aparece una bala a cámara lenta, fuego, música intrigante... Su puesta en escena es sencilla. Parece desenfadado, pero todo está cuidado al milímetro. Popeye sabe cómo manejar a su personaje. Tanto es así que hace unos meses se tatuó en un brazo una frase que dice “El general de la mafia”.
“Quiero enseñarles a los jóvenes que no merece la pena delinquir por tener un carro de lujo o una reina de belleza. Sin embargo, cuando recuerda a su patrón, el arrepentimiento parece desvanecerse. “Si Pablo Escobar estuviera vivo me aliaría con él y esta vez me haría matar a su lado. Pero eso sólo lo haría por Pablo Escobar porque él adoraba a sus asesinos. Era un hombre que cuando hablaba te miraba a los ojos, no hablaba con sarcasmo, nunca gritaba. Era mi amigo.
En su canal de YouTube no sólo hay cabida para el Cártel y el patrón, Popeye también ejerce de “activista político”. Su video De bandido a bandido es el que más visitas ha recibido (algo más de un millón). En él arremete contra Diosdado Cabello, expresidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y número dos del chavismo. “Él me dijo que yo era peor que Uribe y él es el mafioso más grande de la historia. Es un narcotraficante.
El exmiembro del Cártel de Medellín ha escrito un libro, es youtuber y hace poco firmó con Netflix para llevar a cabo una serie que contará su historia. Sobre si esto puede o no considerarse apología de la violencia o si los jóvenes pueden ver reflejado en él a un asesino que consiguió monetizar sus muertes y alcanzar la fama, él responde así: “Cuando yo salí de prisión hablé con el gobierno para enterrar a Pablo Escobar y a Popeye. No me quisieron ayudar. Sólo me han estado siguiendo, interviniendo mi teléfono… Están encima de mí. No me dejan abrir una cuenta en el banco… Nada. No puedo hacer más que vender mi historia.
La Espada de Bolívar y los Escobar
Durante su acto de posesión celebrado este domingo, el nuevo presidente colombiano, el izquierdista Gustavo Petro, pidió que le trajeran la espada. El rey de España, Felipe VI, estaba invitado al acto y permaneció sentado al paso del arma, lo que ha provocado las críticas del partido del Gobierno Unidas Podemos y de formaciones independentistas. El PSOE, primera fuerza del Ejecutivo, no otorga ninguna relevancia al gesto del monarca.
En su comentario, la dirigente 'uribista' difundía la foto del hijo de Escobar con la presunta reliquia: "Esta es la espada de Bolívar, la luce el hijo de Pablo Escobar, a quien se la había dado el M-19". Le contestaron miles de comentarios en las redes sociales. Muchos de ellos acusan a la oposición de difundir un bulo para debilitar a Petro, quien militó en el M-19 en su juventud. Otros aseguran que hay diferencias entre la espada que se mostró en el acto de posesión y la que tenía el hijo de Escobar. También hay 'memes' que se mofan de la senadora conservadora.
El Confidencial ha hablado por vía telefónica con el dirigente del M-19 que entregó la espada al Gobierno colombiano en 1991, la que se exhibió el domingo. Su nombre es Antonio Navarro Wolf y tras abandonar las armas inició una carrera política que le llevó a ser ministro del Gobierno y precandidato a la presidencia por la formación de izquierdas Polo Democrático Alternativo.
Navarro Wolf se muestra rotundo cuando se le pregunta por la relación entre la espada y los Escobar: "¡De eso ni hablemos. Es una total y absoluta falacia!".
El hijo de Pablo Escobar sitúa su relato en la primera semana de enero de 1986, en la mítica hacienda Nápoles que Pablo Escobar convirtió en su cuartel general, desde donde dirigía el tráfico de droga hasta Estados Unidos a través de todo el continente. En ese lugar estrafalario, el narcotraficante llegó a tener un zoo particular con toda clase de especies animales.
El niño tenía ocho años, le quedaba un mes para cumplir los nueve. Hizo caso omiso a las indicaciones de su padre, algo al alcance de muy poca gente, y se puso a jugar a cortar maleza de la finca con la espada del Libertador: “La verdad es que la famosa espada del libertador Simón Bolívar resultó pesada, sin filo, y no cortaba los arbustos”.
Con el tiempo, ante su falta de interés, la espada se extravió entre las múltiples propiedades y casas del clan Escobar. No fue hasta cinco años después cuando al hijo del narcotraficante le pidieron de vuelta la espada. Lo sitúa en enero de 1991. El grupo guerrillero M-19 (Movimiento 19 de abril) había llegado a un acuerdo con las autoridades colombianas para su desmovilización después de 16 años de violencia y enfrentamientos armados. Precisamente, una de las primeras acciones de este grupo fue el robo de la espada de Bolívar en 1974 y tocaba devolverla.
Antes de entregarla pedí que me tomaran algunas fotografías, que resultaron bastante improvisadas. Ofrezco disculpas por la actitud que asumí en ese momento y la falta de respeto hacia un símbolo tan importante de nuestra historia”, admite.
La Controversia Publicitaria de 'Narcos'
El cartel publicitario de la serie 'Narcos' con el eslogan "Oh, blanca Navidad" colgado en la Puerta del Sol madrileña, bajo el letrero de Tío Pepe, ha generado una fuerte división entre los ciudadanos madrileños. La alusión que hace con la frase al narcotráfico ha provocado la polémica en las redes sociales, que se dividen entre quienes creen que la campaña publicitaria es "refrescante", "sublime" o una "pasada" y quienes lo consideran "provocador gratuitamente" e incluso "infame".
La serie 'Narcos' repasa, a través de la figura del narcotraficante colombiano Pablo Escobar, la historia de los cárteles colombianos que globalizaron el negocio de la cocaína en la década de los 80 con Pablo Escobar, fundador del Cartel de Medellín, como eje central. Pablo Escobar, interpretado por el brasileño Wagner Moura, fue el mayor narcotraficante de la historia de Colombia y se le atribuyen entre 5.000 y 10.000 asesinatos.
Griselda Blanco: Otra Historia de Narcos en Netflix
Veremos si 'Griselda' consigue repetir el éxito del fenómeno que tuvo en Netflix Pablo Escobar y 'Narcos'. Lo que está claro es que, a base de prótesis y maquillaje, Sofía Vergara a querido quitarse de encima el recuerdo de Gloria de 'Modern Family'. La historia de Griselda Blanco, condensada en 6 capítulos, está llena de muertes pero también de familia. En Netflix insisten en su apodo como 'La madrina', en referencia a la película 'El padrino'. Su apodo más habitual, sin embargo, era 'La viuda negra', porque se cree que estuvo detrás de la muerte de sus tres maridos.
Sus tres primeros hijos, fruto de su primer matrimonio, los tuvo antes de los 21. Son previos a su reinado en el mundo de la droga y, como nos informa brevemente la serie de Netflix, los tres tuvieron una muerte violenta en asuntos relacionados con la droga. En sus últimos años cuentan que mantuvo también una relación muy estrecha con una joven, cercana a la adopción sin papeles de por medio. Sin embargo, esta joven, llamada Anna y relacionada con la estrecha comunidad religiosa a la que Griselda dedicó sus últimos años, repudió esta relación al enterarse del pasado de Griselda, que desconocía.
El único descendiente que la sobrevivió fue su cuarto y último hijo biológico. Fruto de la relación con su tercer esposo, Darío, fue el único que tuvo en sus años dorados como narcotraficante. Y sí, como aparece en la serie de Netflix, en verdad se llamaba Michael Corleone como nombre propio (Sepúlveda Blanco de apellidos). No solo le puso el nombre "Michael" como una referencia al personaje de Al Pacino en 'El padrino', es que le metió Corleone como parte del nombre compuesto.
Desde luego una historia tan estrambótica como real, al igual que la muerte de Darío. Sí, se cree que fue la propia Griselda la que mandó matar a su marido en Colombia después de que este se llevase a su hijo allí. Pero Michael Corleone acabó salvándose precisamente gracias a eso. Aunque en su adolescencia también tuvo algún problemilla con el trapicheo de drogas, fue el único que tuvo una vida más o menos normal tras criarse con su abuela paterna. En 2004, cuando su madre volvió a Colombia tras salir de la cárcel, mantuvo una relación normal con él, su único hijo vivo.
Michael Corleone Sepúlveda Blanco nunca repudió su vida, e incluso podemos decir que la aprovechó. Fundó una línea de ropa llamada "Pure Blanco" y, pese a que fue arrestado por tráfico de cocaína en 2012, Michael Corleone apareció en una docuserie llamada 'Evil Lives Here', de Investigation Discovery. El documental, de 2018, retrata su solitaria infancia con su madre en la cárcel. En 2019 también apareció en la docuserie 'Cartel Crew', de VH1, que retrataba a los descendientes de los grandes capos de la droga.
Él, cuyo nombre sigue pareciendo una broma de mal gusto, es el único descendiente de Griselda y el que más sabe de ella hoy en día. Quién sabe, quizás con el éxito de la serie de Netflix no tardemos en verlo de nuevo en televisión, o su línea de ropa triunfe.
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