Opiniones sobre las Matronas: Su Rol y Desafíos en la Atención Materna

06.11.2025

El papel de las matronas en la atención integral de la mujer, tanto en su esfera cíclica, embarazo, maternidad, crianza y menopausia, como en su esfera emocional, es fundamental. Estos profesionales ofrecen herramientas a las familias para poder sentirse seguras y empoderadas con relación a la salud.

Experiencias y Reflexiones de una Doula y Naturópata

Anke Soumah, naturópata, doula, madre de 4 y abuela de 3, compartió su experiencia en la jornada Obstetric violence (violencia obstétrica) en Berlin, Alemania.

Durante la parte teórica de su formación, aprendió que los procesos de gestación y parto son procesos fisiológicos que ni necesitan mejora, ni son mejorables. Sin embargo, la parte práctica de su formación era bien diferente.

Mientras se mantuvo en su posición de doula, le impresionó ver que, a pesar del entorno tan adverso que ofrecían los paritorios de una clínica grande, las parturientas conseguían parir. Tras esta primera fase de prácticas, comenzaron las dificultades al asumir más responsabilidades.

Pronto comprendió que tanto la apertura del cuello de útero como el plano de posición del bebé eran datos subjetivos. La percepción de la mujer y su comportamiento le ofrecían mejor información que los exámenes vaginales. La pura observación de la parturienta además tenía la ventaja no ser invasiva con la esfera íntima de la mujer.

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La Protección del Perineo y la Intervención en el Parto

En la parte teórica de la formación aprendió que no existe evidencia a favor o en contra de la protección del perineo, y que no se puede prevenir un desgarro protegiendo el perineo. Sin embargo, se les indicó que tenían que realizar 40 protecciones de perineo, y tenerlas certificadas por la responsable de paritorio.

Cuando por primera vez, en un parto sin epidural, pudo tocar la cabeza del bebé naciendo y el perineo de la mujer, vivió uno de los momentos más intensos de su vida. En realidad no realizó ninguna protección del perineo, tan solo lo tocó con sus manos, esperando que ni la matrona ni la ginecóloga se dieran cuenta que no estaba haciendo nada.

Sintió la fuerza del cosmos, la fuerza con la que todo nace en este mundo, la fuerza que hace florecer en primavera... Fue embriagador sentir esta fuerza y fue cuando entendió la tentación de querer controlar esta inmensa energía, pero a la vez sintió claramente que no era lugar para tocar con sus manos, que no le correspondía conducir o perturbar la fuerza y la energía que corrían entre madre e hijo.

En sus compañeras notó un cambio asombroso con el paso del tiempo: tras cada práctica en paritorio, lloraron cuando contaron lo que habían vivido y algunas le hablaron de serios problemas de salud ante cada turno. Muchas otras no decían nada sobre sus experiencias.

Para la mayoría esto fue la salvación o justificación de una situación no aguantable: Lo sé mejor que los médicos, sin mí la mujer no hubiera podido, las mujeres me necesitan, soy la salvadora, si no estarían solas en manos de médicos y matronas. Soy la buena.

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La Primera Sonrisa y la Confianza en la Madre

En mayo de 2014 hubo una campaña nacional (en Alemania) para reclamar apoyo hacia la profesión de la matrona que se titulaba “La primera cara del mundo”. Una de las frases, por parte de la empresa Weleda, que subvencionó la acción, era: “Que la primera sonrisa que vea un recién nacido sea la de la matrona”.

La primera sonrisa en la vida de un bebé debería ser, sin duda, la de su madre y no la de la matrona. Y cuando ya no tomamos esto por lo normal, algo está fuera de equilibrio.

Otro de sus trabajos es ser cuidadora de madres y le llama poderosamente la atención la gran inseguridad y la falta de confianza de las madres en el trato con sus bebés recién nacidos. Viendo vídeos de partos en los que era la madre sola la que cogía a su hijo se convenció de que esto tiene mucha relación con esa confianza o falta de confianza con sus bebés.

Con el patriarcado las mujeres hemos permitido que nos quiten poco a poco la capacidad y el poder para parir por nuestras propias fuerzas.

No cree que una matrona, por su papel y sus tareas se meta automáticamente en un juego de poder con la parturienta. Gran parte depende de su manera de entender y comprender el parto en sí, y de allí surge o no una relación de poder y por tanto una fuente de violencia.

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No es lo mismo que la matrona se entienda como la salvadora de la parturienta que como una persona que presta sus servicios, pero ante todo que acompaña en proceso. Durante su tiempo de formación comprendió rápidamente que se buscaban matronas “dominantes” y no “al servicio de la parturienta”.

En la ley de matronas alemana, artículo 5, se puede leer: “la formación dará lugar a dar competencias a la matrona para llevar partos normales y controlar el postparto”. En la práctica clínica cuenta valerse por una misma dentro de la jerarquía y mantener la distancia necesaria. Es un trabajo mal pagado y la matrona se enfrenta a la posibilidad de ser demandada. Pero a cambio recibe la gratitud de las mujeres.

Esa gratitud es la razón del gran prestigio de nuestra profesión y a la vez esta misma gratitud nos impide reflexionar sobre nuestra función. Y esta gratitud además se basa en una convicción que tenemos absolutamente interiorizada de que el parto como proceso fisiológico ya no puede ocurrir sin ayuda médica.

No podemos permitir que esta convicción de las matronas sea apoyada, aunque no fuera de manera consciente. Urge reforzar a las mujeres a confiar en su propia capacidad, en su valentía y su confianza en la fisiología, para hacer posible el milagro del parto.

Durante la formación, en el nacimiento de una niña, tuvo claro que no podía seguir así. En ese parto le querían obligar a realizar una cadena de intervenciones que no podía ejecutar porque carecían de cualquier base científica; comenzando por pujos forzosos, obligar a la mujer a parir tumbada, manipular la cabeza del niño por una salida de hombros dificultosa, y a cortar el cordón antes de tiempo por dificultades de adaptación al ambiente exterior de la niña. No pudo y no lo hizo. La niña nació con un Apgar muy bajo y le echaron a ella la culpa.

Con la parte teórica de la formación terminada entendió que tocaba hacerse con las rutinas en paritorio. A la vez comprendió que para ella sería imposible trabajar según sus principios y conocimientos. Entre la teoría y la práctica había un mundo que no veía posible poner en común.

La teoría trataba de enseñarnos en detalle los procesos fisiológicos del parto y nos acercaba la evidencia científica que indicaba o no ciertas prácticas e intervenciones. Por parte de sus profesoras deseaba escuchar que bajo su supervisión y en las condiciones actuales de organización del área de maternidad no era posible formar de manera adecuada a matronas. A cambio nos trataron de acercar estrategias para lidiar con el estrés que nos producían justamente estas situaciones conflictivas.

Parecía existir un cierto código de honor: la formación es muy dura, pero toca pasar por ella, y luego sales como matrona y lo harás todo mejor.

“Mira, ¡qué asco!” Esto le dijo una matrona mientras le enseñaba un recién nacido que llevaba en brazos. Vio un bebé rosita, durmiendo y envuelto en una mantita. “Fue una cesárea“ siguió la matrona “4.700 gramos, semana 38, la madre con diabetes.

El Rol de las Matronas en la Actualidad

Actualmente, las matronas atienden la salud sexual y reproductiva durante toda la vida de una mujer. Sus funciones trascienden el embarazo, parto y posparto, y también se ocupan de hacer citologías para el cribado del cáncer de cuello de útero, ayudan en la lactancia, informan sobre anticoncepción...

En un parto normal, sin complicaciones, donde no haya que usar ningún instrumental, como fórceps, espátulas o ventosas, no es necesario un ginecólogo. Lo atienden las matronas en su totalidad, incluida la episiotomía si fuera necesario hacerla.

Las matronas reivindican su profesión, como motor esencial del protagonismo de la mujer en su propio parto: "Parece mentira, pero muchas no saben que están preparadas para parir. Les han metido el miedo en el cuerpo y creen que sólo pueden hacerlo en un hospital".

Desafíos y Reconocimiento

Noelia Suárez, con 25 años de profesión, aporta una visión intergeneracional, a caballo entre la tecnificación del parto y la reducción de prácticas invasivas. Sin embargo, admite algunos pasos atrás: "Cada vez hay menos partos considerados de bajo riesgo y, en consecuencia, los ginecólogos están más presentes en los paritorios".

En España existen 9.862 enfermeros colegiados con la especialidad de Matrona, según el INE, y casi la mayoría, un 93,3%, son mujeres. La Federación de Asociaciones de Matronas de España (FAME) lleva años quejándose de su escasez de efectivos y propone crear un Grado universitario propio que incremente los titulados.

Alegan que se necesitan 5.000 matronas más para llegar a la media europea y que nuestro país está el tercero por la cola, con el riesgo que supone para la salud sexual y reproductiva de las mujeres. En concreto, en España hay 6,1 matronas por cada 10.000 mujeres de entre 14 y 65 años, frente al 9,1 de la UE.

El pasado 6 de diciembre de 2023, las matronas recibieron una gran noticia: el reconocimiento mundial por parte de la UNESCO de la inclusión de la partería: conocimientos, habilidades y prácticas, en la Lista Representativa de la UNESCO del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Según la UNESCO, las matronas salvan vidas, mejoran los resultados y aumentan la satisfacción de las mujeres con sus cuidados. Proporcionan el 87% de la atención esencial a mujeres y recién nacidos y evitan más del 50% de los problemas de muertes maternas, mortinatos y muertes neonatales.

El Apoyo a la Lactancia Materna

La promoción, el fomento y el apoyo a la lactancia materna es uno de los aspectos que más interesa a las matronas en su actividad profesional. El apoyo a las madres que deciden dar el pecho comienza desde el embarazo y pasa por ayudarlas a entender la fisiología de la lactancia y aspectos básicos de la técnica, cómo colocar al bebé, cómo reconocer un agarre adecuado y sobre todo lo que no es normal.

Tras el nacimiento este apoyo debe continuar en el hospital y tras la vuelta casa durante todo el tiempo que dure la lactancia. Aquí el papel de los profesionales sanitarios y concretamente de las matronas, es fundamental en la resolución de dificultades, en el acompañamiento y el consejo que ofrecemos ante problemas, dudas o situaciones médicas y sociales que se asocian a la lactancia.

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