Mordida Cruzada y Consecuencias del Uso Prolongado del Chupete

30.10.2025

Existe la creencia popular de que el chupete es inofensivo. Sin embargo, los odontopediatras coinciden en que solo suele causar problemas cuando se usa de forma prolongada.

La succión no nutritiva de dedos, chupete y otros objetos no relacionados con la ingesta de alimentos es una actividad normal en el desarrollo fetal y neonatal. Se inicia en el útero, es especialmente intenso durante los primeros meses de vida y puede prolongarse hasta los tres o cuatro años. Este deseo de chupar es un reflejo primario que permite al recién nacido alimentarse y sobrevivir, además de aportarle calma y bienestar. De hecho, el chupete nació justamente para aportar este efecto reconfortante a los lactantes sin tener que recurrir al pezón materno.

Actualmente se sabe que existen otros beneficios, como acelerar la maduración del reflejo de succión en recién nacidos pretérmino y, el más importante, se relaciona con una menor incidencia del síndrome de muerte súbita del lactante. Todo ello hace que el uso del chupete sea una práctica muy extendida durante la primera infancia.

Esto no impide que se siga relacionando este objeto con determinados riesgos. Entre ellos, el fracaso o la interrupción temprana de la lactancia materna, la otitis media aguda de repetición e incluso un menor coeficiente intelectual en la edad adulta. En los últimos años numerosos estudios científicos han puesto en duda estos posibles riesgos. No obstante, la idea de que el chupete es perjudicial es una creencia colectiva que perdura.

Hoy en día los especialistas en odontopediatría coinciden en que los posibles efectos perjudiciales que ejerce sobre la correcta alineación de los dientes son pasajeros, siempre que se deje de usar antes o alrededor de los tres años de edad.

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¿Cómo Afecta el Chupete a los Dientes?

Cuando un niño se introduce la tetina de un chupete en la boca y lo succiona, los dientes centrales inferiores se desvían paulatinamente hacia dentro. Por su parte, los dientes centrales superiores tienden a separarse y sobresalir hacia fuera, lo que se conoce como protrusión dental o, popularmente, "dientes de conejo". Con el tiempo, los caninos (colmillos) chocan entre sí y ambas filas de dientes no se cierran correctamente (mordida abierta). Además, al succionar, se ponen en funcionamiento una serie de músculos de la cara que, junto con la posición de la lengua, provoca que los maxilares superiores e inferiores pierdan su paralelismo (mordida cruzada).

La cuestión es que para que estas malformaciones sean apreciables, los expertos estiman que se requiere de una succión más o menos constante durante unas seis horas al día. Esto también se verá influido por la presión con la que el bebé ejerza la succión.

De ahí que no se pueda afirmar con rotundidad que el chupete siempre deforma los dientes de los niños. Aquellos que los utilicen en momentos puntuales, como para ir a dormir, o se limiten a sostenerlo en la boca sin chuparlo no suelen tener ningún problema de malformación.

En los casos en los que sí acaba provocando una malformación, la buena noticia es que suele ser un proceso reversible apenas unos meses después interrumpir su uso. El motivo es que el uso del chupete antes de los tres años no llega a producir malformaciones de la articulación temporomandibular ni deformaciones óseas significativas que modifiquen la arcada dental definitiva.

Problemas Asociados al Hábito de Succión Digital

El hábito de succión digital (chuparse el dedo) sí suele provocar muchos problemas en la boca: favorece la mordida abierta, eleva de forma excesiva la bóveda del paladar y estrecha la arcada maxilar. Esta deformación se conoce como paladar ojival y no solo tiene consecuencias a nivel estético, sino también en la masticación y la deglución de los alimentos, el desarrollo del habla y la pronunciación de los niños. El problema está sobre todo en que esta alteración no revierte espontáneamente y suele requerir de la intervención de un odontopediatra.

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Cabe tener en cuenta que la succión del pulgar es un hábito mucho más complicado de erradicar que el uso del chupete, pues este se puede retirar completamente en cualquier momento. Así pues, los riesgos de chuparse el dedo son superiores a los del chupete. Además, las manos de los niños están en contacto permanente con gérmenes, favoreciendo las infecciones.

Recomendaciones para el Uso del Chupete

La relación de los bebés con los chupetes es una alianza típica durante los primeros meses de vida. Sin duda, es un elemento práctico para calmar a nuestro hijo o hija y tiene asociadas muchas ventajas. Los padres y madres, especialmente los primerizos, nos preguntan a menudo cuánto y cuándo deben llevar los niños y niñas el chupete. Es cierto que cada bebé es diferente y hay casos en los que no hay ningún apego hacia este elemento. Por tanto, no es obligatorio utilizarlo. Sin embargo, en otros casos puede generar cierta dependencia y deshacerse de él es una tarea complicada.

El chupete es un analgésico fantástico para el dolor, rebaja la ansiedad del bebé y, además, reduce el riesgo de muerte súbita del lactante. Como expertos en odontopediatría recomendamos que no se alargue más de entre 18 y 24 meses, es decir, hasta los dos años de edad. Se estima que las malformaciones se hacen visibles con un uso constante del chupete durante, al menos, seis horas al día.

Te aconsejamos que no utilices el chupete como “tabla de salvación” para cualquier dolor, rabieta o malestar del bebé con el fin de no generar dependencia. Además, la Sociedad Española de Odontopediatría recomienda no utilizar el chupete en los primeros días de vida, así favorecerá la instauración de una lactancia materna eficaz. Si tienes dudas sobre esta etapa o tu hijo o hija tiene dificultades para abandonar el uso del chupete, consúltanos y analizaremos tu caso de forma personalizada.

El chupete tiene efectos beneficiosos sobre los bebés. Por un lado, puede ayudar a tranquilizar, a inducir el sueño y a aliviar el dolor provocado por la erupción de los dientes. Sin embargo, su uso también se ha asociado a problemas en el desarrollo bucodental de los niños. El uso del chupete puede afectar a los dientes y al desarrollo oral. Sin embargo, para ello deben darse unas circunstancias muy concretas, entre las que destacan el uso frecuente y prolongado del chupete (más allá de los tres años).

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Medidas Preventivas

  • Alteraciones en el crecimiento de los huesos maxilares: durante la primera etapa de la infancia, los huesos maxilares (maxilar superior y mandíbula) se encuentran en pleno desarrollo y son muy maleables, por lo que pueden moldearse en función de cualquier objeto retenido de forma repetida en la boca.
  • Presión sobre los dientes y el paladar: el uso continuo del chupete ejerce presión sobre el paladar y los dientes anteriores (delanteros).
  • No usar el chupete como sustituto de la atención: es preferible no usar el chupete para calmar al niño cuando requiere atención.
  • Planificar la eliminación gradual del hábito: en general, resulta aconsejable desalentar el uso del chupete entre el primer y el segundo año de vida, así como haber eliminado el hábito por completo cuando el niño cumple los tres años de edad.
  • Higienizar el chupete: para reducir el riesgo de caries es fundamental mantener limpio el chupete.
  • Observar el impacto del chupete: adicionalmente, es recomendable vigilar cualquier cambio en los dientes o en el comportamiento del bebé.

En resumen, aunque el uso del chupete puede ser útil y beneficioso en las primeras etapas de la infancia, es importante que los padres sean conscientes de sus potenciales efectos negativos en el desarrollo óseo y dental.

Otras Causas de Maloclusiones

La succión es un reflejo que se desarrolla desde la vida intrauterina y es primordial para el bebé pues ayuda a satisfacer sus necesidades nutricionales, ofrece seguridad, placer y sensación reconfortante. También tiene la función de interiorizar al niño con su nuevo entorno. La sensación de hambre y la necesidad de succión surgen al mismo tiempo y forman parte del proceso de desarrollo y alimentación del niño. Por tanto, lo ideal sería que la succión y el hambre quedaran saciadas al mismo tiempo, pero esto no siempre ocurre simultáneamente. Hay bebés que quedan saciados mediante la lactancia materna y hay otros que necesitan de más tiempo de succión, como también ocurre cuando los bebés son alimentados con biberón. En ambas circunstancias es cuando el chupete cobra importancia, pues es usado para satisfacer la necesidad de succión.

Además del chupete, existen otros factores que pueden contribuir a problemas de mordida y desarrollo facial:

  • Respiración bucal: La respiración correcta es la nasal. Este tipo de respiración puede producir alteraciones de la mordida (abierta, profunda y cruzada), paladar profundo y estrecho y gingivitis crónica. Además, provocar trastornos en la audición, de tal manera que al mantener la boca abierta, la onda sonora se hace débil; también anorexia falsa, debido a que se come sin apetito por la dificultad de coordinar la respiración con la masticación al momento de tragar. Afecta el sueño, generando trastornos caracterizados por mal dormir, agitación y ronquido. Los estudios relacionados describen que aproximadamente un 25 por ciento de la población infantil presenta respiración bucal y más del 50 por ciento se debe a malos hábitos. Dentro de las causas, la rinitis alérgica (inflamación de la mucosa nasal) es una de las más frecuentes.
  • Succión digital (chuparse el dedo): En el primer año de vida es habitual que el niño coloque la mano o el dedo pulgar en su boca. Tiene un papel en la exploración precoz del entorno. La presión continuada del dedo en el paladar deforma el maxilar superior así como las arcadas dentarias. El hueso maxilar se vuelve estrecho y profundo y los dientes anteriores superiores se vuelcan hacia delante.
  • Comida triturada: Otro factor importe es el uso de alimentos triturados más allá de la edad adecuada.
  • Deglución atípica: es aquella que se realiza interponiendo, con presión, la lengua o el labio entre los dientes. Con el tiempo este hábito crea deformidad dentaria con apiñamientos, inclinaciones y mordida abierta (dientes anteriores separados a pesar de mantener los molares juntos).
  • Masticación unilateral: La masticación normal es bilateral (se mastica por ambos lados, derecho e izquierdo, alternando o al mismo tiempo). El dolor en un diente por caries u otra causa o la pérdida del mismo pueden obligar a masticar o a rechinar (bruxismo) los dientes por un solo lado.
  • Hábitos orales: Comerse las uñas, morder lápices u otros objetos son hábitos que provocan alteraciones dentarias. Su efecto se produce por desgaste o abrasión irregular prematuro de los dientes.

Consecuencias Específicas del Uso Prolongado del Chupete

  • Mordida abierta (dientes de conejo): Si la succión no nutritiva se mantiene, los dientes centrales inferiores se desvían hacia dentro, mientras que las mismas piezas en la parte de arriba, tienden a separarse y a sobresalir hacia fuera.
  • Mordida cruzada: la acción de succionar pone en función diferentes músculos de la cara, que junto a la posición de la lengua, hacen que las líneas superiores e inferiores pierdan su paralelismo, lo que dará lugar a largo plazo a una mordida cruzada. Es otra de las consecuencias de esta prolongación que se produce al estrecharse el maxilar, dando lugar a un cruce entre arcadas.
  • Uso continuado del chupete en la boca: dificulta los movimientos linguales del habla. Para una correcta articulación de los fonemas, es necesario que el niño tenga una boca normal, es decir, con los dientes bien encajados. El chupete también puede hacer que el bebé se acostumbre a respirar por la boca.
  • Mayor riesgo de caries: el biberón. Se produce cuando el azúcar de la leche, la lactosa, se mantiene durante horas en contacto con el diente. La lactosa favorece el crecimiento de bacterias que dan lugar a las caries. Si además ponemos en ese biberón nocturno cereales y/o cacao, el aumento de azúcar es mayor.
  • Candidiasis oral: los chupetes y tetinas deben de limpiarse adecuadamente y seguir unas normas de higiene estrechas, especialmente durante los primeros meses de vida.
  • Otitis media aguda: la succión continuada aumenta la salivación, que es el caldo de cultivo perfecto para el crecimiento de distintos microorganismos. Además, puede alterar el funcionamiento de la trompa de Eustaquio, cuya función es mantener aireado el oído medio.

Tratamiento y Corrección de la Mordida Cruzada

En los niños que utilizan chupete es más fácil vencer esa costumbre, ya que basta con retirar progresivamente el objeto en sí, cosa que no puede hacerse con los dedos. Podemos encontrar diferentes problemas de mordida cruzada en niños, ya sea debido a un problema dental o un problema óseo. La mordida cruzada en niños ocurre cuando los dientes no se encuentran alineados y esto hace que no encajen correctamente. Ocurre concretamente cuando los dientes inferiores se sitúan por delante de los superiores y afectan a la mordida.

En el caso de los niños, se refiere a la etapa infantil. Los dientes de los niños cambian mucho y a su vez también lo hace la mordida. Es importante realizar una correcta corrección ya que si no puede derivar en problemas graves de afectación muscular y mandibular.

Existen diferentes tipos de tratamiento mediante la ortodoncia, pero se debe tener en cuenta la situación concreta del paciente para aplicar una correcta corrección. Uno de los tratamientos más conocidos para corregir la mordida cruzada en niños, es el disyuntor de paladar.

La clave para un tratamiento efectivo es el seguimiento constante con un odontólogo especializado en odontopediatría u ortodoncia. En situaciones en las que el uso del chupete ha impactado negativamente en la función del habla, la terapia de lenguaje puede ser beneficiosa.

Es fundamental educar a los padres sobre prácticas saludables para prevenir y tratar problemas derivados del uso del chupete.

Recomendaciones Finales para Padres

Es crucial comprender que, aunque el chupete sea ampliamente utilizado y parezca inofensivo, su uso debe ser responsable para preservar la salud oral de los niños pequeños. Es esencial entender que el uso del chupete no debe prolongarse más allá de los 24 meses. A esta edad, aún no se han desarrollado deformaciones óseas mandibulares que puedan afectar la estructura dental permanente del niño.

  • Mantener una buena higiene es fundamental. Los chupetes deben limpiarse regularmente con agua caliente y jabón. Este procedimiento asegura la eliminación de bacterias y gérmenes, promoviendo la salud oral general del bebé.
  • Los padres deben verificar periódicamente el estado del chupete. Si la goma o el material muestras signos de desgaste, es crucial reemplazarlo de inmediato.
  • Realizar revisiones regulares del desarrollo bucodental del bebé con un dentista es una medida preventiva vital. Un profesional de la salud dental puede evaluar si el uso del chupete está afectando prematuramente la formación de la mandíbula o la alineación de los dientes.

Siguiendo estas recomendaciones, los padres pueden ofrecer el chupete como un recurso reconfortante sin comprometer la salud bucal a largo plazo de sus hijos.

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