Muerte Infantil: Causas y Prevención

04.11.2025

Síndrome del Bebé Zarandeado

Sacudir a un bebé solo durante unos segundos puede tener consecuencias fatales: desde lesiones neurológicas graves a dejarle ciego o incluso provocarle la muerte. Es lo que se conoce como síndrome del bebé zarandeado, la principal causa de muerte en recién nacidos. De hecho, uno cada cuatro niños que sufre este tipo de violencia acaba falleciendo. Y de los que sobreviven, entre un 65 y un 80% presentan secuelas neurológicas, como deterioro motor, cognitivo o retraso mental.

En España, de los 450.000 niños que nacen al año, unos 100 pueden padecer este síndrome.

La Fragilidad de un Bebé

La Asociación Española de Pediatría explica que la cabeza de los bebés es mucho más grande respecto a su cuerpo, de hecho "supone casi el 25% de su peso". Además, los músculos del cuello son débiles e incapaces de sujetar bien la cabeza y su cerebro, el cual es más blando y con vasos sanguíneos más frágiles. De forma que al zarandear al bebé, "el cerebro golpea contra las paredes del cráneo produciendo inflamación o sangrado en el cerebro y sus envolturas, sangrado en la retina (parte posterior del ojo) y lesiones en la médula espinal a nivel del cuello".

Con todo, menos de cinco segundos de zarandeo son suficientes para provocar un daño de esta gravedad, que será mayor si termina con un golpe contra el colchón de la cuna o el sofá, advierten los expertos. Inicialmente, el bebé puede estar adormilado o poco reactivo o, por el contrario, puede estar irritable. También puede tener vómitos o convulsiones, dice la Asociación Española de Pediatría.

¿Por qué se produce?

El motivo más frecuente es un llanto inconsolable y prolongado que provoca la frustración y el enfado del cuidador, que finalmente zarandea al niño. Otra causa es el intento de reanimarlo ante una situación que el cuidador entiende como amenazante para su vida. Por ejemplo, un espasmo del sollozo, un atragantamiento o un ataque de tos. Lanzar al bebé al aire jugando no conlleva riesgo de daño cerebral, siempre y cuando el juego no sea muy violento.

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“Sacudir a los bebés no es la violencia física más frecuente que se ejerce contra los niños, pero sí la que causa más muertes y más secuelas”, resume la doctora Anna Fàbregas, adjunta del Servicio de Pediatría y coordinadora del equipo EMMA-Unidad de Atención a las Violencias hacia la Infancia y la Adolescencia del Hospital Vall d'Hebron. Aunque también influyen otros factores como las expectativas no realistas sobre el desarrollo del bebé, el estrés, las situaciones familiares de vulnerabilidad, violencia machista, uso de alcohol u otras sustancias, haber sido víctima de violencia en la infancia...

Habitualmente, los hombres ejercen más ese tipo de violencia que las mujeres. Los picos de incidencia se registran en niños de dos y ocho meses.

“Es importante que como adultos ajustamos nuestras expectativas y sepamos que los llantos forman parte de una etapa normal en el desarrollo y que existe una gran variabilidad entre bebés en el temperamento, el patrón de llanto y los niveles de actividad”, indica la doctora Anna Fàbregas.

Cómo mantener el control ante el llanto

El equipo del Hospital Vall d'Hebrón ha detectado un aumento del número de bebés atendidos debido a traumatismo craneal abusivo. Lo primero que hay que tener en cuenta es que un bebé sano puede llorar, y mucho. Una media de dos o tres horas al día.

“Los primeros meses de crianza pueden ser duros porque si un bebé llora mucho o está intranquilo es posible que los padres, madres o cuidadores no puedan descansar lo suficiente y las dificultades a la hora de consolar al bebé les generen frustración”, explica el doctor César Ruiz, jefe de Sección de Neonatología de Vall d'Hebron.

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A lo anterior la Asociación Española de Pediatría añade lo siguiente: "En caso de que el niño se quede sin respiración hay que cogerlo en brazos colocándolo boca abajo o manteniéndolo sentado, inclinado hacia delante y sujetando la cabeza; se le puede frotar la espalda o darle golpes suaves con la mano abierta". Pero, rematan, "nunca se debe agitar al niño.

¿Se curan los niños zarandeados?

El síndrome del niño zarandeado produce con frecuencia secuelas a largo plazo. Uno de cada diez niños que sufren un zarandeo grave, fallece, según señala la Asociación Española de Pediatría. De los supervivientes, la mitad queda con secuelas graves e irreversibles, como parálisis cerebral, retraso mental, ceguera o epilepsia.

Los niños que han sido sacudidos con menos intensidad, pero de manera repetida, pueden desarrollar dificultades para aprender a hablar, tener falta de coordinación motora o problemas de aprendizaje.

Un Caso Reciente en Asturias

Los hechos ocurrieron el 3 de junio de 2021. El gijonés condenado convivía con su pareja y el niño de ésta, que tenía 23 meses de edad. Por la mañana temprano había llevado a su compañera a trabajar, quedándose luego al cuidado del menor. Poco antes del mediodía, actuando "de forma negligente y sin desplegar las mínimas precauciones exigibles en el cuidado de un menor de tan corta edad", zarandeó al pequeño, según describía en su escrito de acusación de la Fiscalía.

Fueron los abuelos paternos los que al llegar al piso de Ceares se percataron que el menor estaba "con la mirada perdida, abriendo y cerrando los ojos", por lo que avisaron a la madre del niño, que alertó a los servicios sanitarios. El pequeño fue trasladado al Hospital de Cabueñes, donde llegó alrededor de las 13.40 horas. De ahí lo derivaron a la UCI pediátrica del HUCA, sobre las 15.23 horas. Las lesiones que presentaba el menor le produjeron una encefalopatía con daño de tronco cerebral, y falleció. El hombre fue detenido por los agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (Udev) de la Policía Nacional.

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Muerte Súbita Infantil

De la mano del Doctor Fernando García-Sala Viguer, pediatra de Atención Primaria de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), analizamos qué es la muerte súbita infantil, sus causas, factores de riesgo así como sus medidas de prevención.

¿Qué es la muerte súbita?

El síndrome de muerte súbita infantil (SMS) se define como el fallecimiento repentino de un lactante sin patología alguna y sin explicación científica que explique su muerte.

¿A quién afecta?

El síndrome de muerte súbita infantil puede afectar a los niños menores de un año y su frecuencia varía dependiendo del país, aunque existen de media en el mundo dos niños afectados por cada mil recién nacidos sanos.

¿Por qué se produce?

Existen muchas teorías sobre las causas del síndrome de muerte súbita infantil pero ninguna explicaría por sí sola la aparición de este síndrome en los lactantes. Al ser un episodio inesperado, sin patología previa que lo justifique o que nos ponga en alerta, la asistencia médica siempre llega tarde.

En la actualidad, la causa del síndrome de muerte súbita infantil se explica con una hipótesis llamada “del triple riesgo”, según la cual se produciría por la superposición de tres factores:

  • Genéticos: un posible trastorno del desarrollo del niño originado durante la vida intrauterina.
  • Infecciosos: producido en un periodo crítico de su desarrollo como es el primer año de vida.
  • Ambientales: un factor de riesgo externo podría desencadenar la muerte del lactante.

La mayoría de los autores reconocen para el síndrome de muerte súbita una etiología multifactorial, pudiendo considerarse como el resultado final de diversos procesos, aunque también es posible que diferentes causas se combinen para llegar a una vía final común que conduce al lactante a la muerte.

¿Existen factores de riesgo?

Los factores que incrementan el riesgo de muerte súbita, que se produce siempre que el niño está durmiendo, son numerosos y cada vez más conocidos:

  • La edad de la madre: dándose más casos en hijos de madres con edades inferiores a los 15 años.
  • El consumo de alcohol y drogas durante el embarazo.
  • La prematuridad: es un factor de riesgo importante no modificable.
  • El sobrecalentamiento por arropamiento excesivo.
  • El consumo de tabaco por parte de los padres o cuidadores y por parte de la madre durante el embarazo y lactancia.
  • La utilización de un colchón blando en la cuna.
  • La posición boca a bajo para dormir: la relación del síndrome de muerte súbita con esta postura es el avance más importante realizado en este campo y se obtuvo gracias a un estudio realizado en Estados Unidos a principios de los años noventa.
  • La utilización del colecho, sobre todo en padres que toman algún tipo de drogas.
  • Antecedentes de hermanos fallecidos por este síndrome.
  • Otros factores genéticos no aclarados.
  • Alteraciones bioquímicas y moleculares complejas.

¿Cómo podemos prevenir la muerte súbita del lactante?

La prevención irá encaminada a prevenir o evitar los factores de riesgo, de tal manera que se aconseja:

  • Vigilar al niño por la noche: sobre todo ante un bebé prematuro o con patología gestacional o perinatal. No debe compartir cama, ni dormir en sofás o sillones con adultos.
  • Ventilar diariamente la habitación en la que duerme el bebé: no hay que sobrecalentar la habitación por encima de los 22ºC ni abrigar en exceso al niño, evitando taparle siempre la cabeza.
  • Reducir la presencia de peluches en su cuna: estos pueden almacenar polvo y desprender pequeñas fibras que podrían afectar a las vías respiratorias del niño.
  • Favorecer la lactancia materna: se ha demostrado que previene el síndrome de muerte súbita y, además, aquellos bebés que lactan tienen una menor probabilidad de padecerla.
  • Utilizar chupete: ayuda a evitar la aparición de este síndrome, recomendándose su uso una vez se ha instaurado la lactancia materna de forma efectiva y manteniéndolo hasta el año de vida.
  • La vacunación: la utilización reglada de las vacunas se asocia a una disminución del 50% del riesgo de muerte súbita. Se habla de razones de índole biológica aunque también otros factores pueden ser importantes.

Otros Casos Trágicos

Brasil: Muerte por Extracción de Grano de Maíz

Un incidente desgarrador ha conmocionado a la comunidad de Goiatuba, Brasil, cuando Ravi de Souza Figueiredo, un niño de dos años, ha perdido la vida durante un intento de extracción de un grano de maíz de su nariz. El procedimiento, realizado en el Hospital Municipal de Goiatuba, ha derivado en una fatal intervención que ha provocado la ruptura de sus órganos internos.

La familia, desesperada por ayudar a su hijo, había acudido al hospital buscando una solución simple que se transformaría en una pesadilla trágica. Las autoridades han iniciado una investigación que podría resultar en cargos de negligencia contra los profesionales médicos involucrados.

El suceso ha ocurrido el 5 de abril, cuando los padres, incapaces de extraer el grano de maíz, han llevado a Ravi al centro médico. Tras intentos fallidos con pinzas, los facultativos habían optado por una técnica no convencional utilizando una cánula de goma y aire comprimido, método que ha resultado ser completamente peligroso e inadecuado.

Los profesionales habrían insertado la cánula en la foseta nasal del pequeño, aplicando aire a presión en un intento de desalojar el objeto. Esta maniobra ha provocado consecuencias catastróficas, introduciendo aire en su estómago y pulmones. Tras el procedimiento, Ravi ha comenzado a mostrar signos evidentes de sufrimiento, vomitando y presentando una inflamación abdominal que ha alertado a su padre.

Inicialmente dado de alta, el niño habría regresado al hospital horas después con un estado de salud significativamente deteriorado. Los exámenes han revelado lesiones internas devastadoras, incluyendo roturas en su estómago y pulmones, lo que ha llevado trágicamente a su muerte.

Las doctoras Daniella Carvalho Ferreira e Isabella Helena Caixeta de Oliveira enfrentan cargos de homicidio involuntario por negligencia. El jefe de policía Sergio Henrique ha declarado que el uso de aire comprimido viola completamente los protocolos médicos estándar.

España: Fallecimiento por Golpe de Calor

Según datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), del Instituto de Salud Carlos III, durante este año se han producido más de 2.160 muertes en España a causa de las altas temperaturas. Es el caso del niño de dos años que murió en la provincia de Tarragona.

En plena ola de calor y los 38ºC registrados a las nueve de la mañana en el último día de junio en el municipio tarraconense de Vall. Un padre salió de casa con su hijo, con la intención, según informa el medio 'Diari de Tarragona', de llevarlo a la guardería. Sin embargo, por motivos que aún se investigan, el hombre fue directamente a su trabajo en el polígono industrial de la localidad.

Estacionó el vehículo en la calle Manyans, pero al bajarse no se dio cuenta de que el pequeño seguía en la silla trasera del coche, que quedó aparcado bajo el sol con altas temperaturas. De esta manera el niño permaneció dentro de este sin comida ni bebida, durante al menos cinco horas.

No fue hasta pasadas las dos de la tarde cuando una trabajadora de la zona, al pasar junto al vehículo, se percató de la presencia del menor en el interior. Al ver que el niño no respondía, dio la voz de alarma y avisó a emergencias. Los gritos de auxilio llegaron hasta el padre, que rápidamente salió y sacó al niño, llevándolo a una nave industrial cercana con aire acondicionado para intentar reanimarlo.

En cuestión de minutos se personaron los bomberos, varias ambulancias del Sistema de Emergencias Médicas (SEM), la Policía Local y los Mossos d'Esqueadra. Los equipos médicos intentaron reanimar al pequeño con maniobras de reanimación cardiopulmonar, pero lamentablemente no lograron salvarle la vida, certificando la muerte del menor poco antes de las cuatro de la tarde.

Un golpe de calor: principal hipótesis

La principal hipótesis que manejan los investigadores es que el niño falleció a causa de un golpe de calor, provocado por la falta de hidratación y la exposición a temperaturas extremas durante varias horas. Aunque será la autopsia, prevista de entrega en los próximos días, la que determine la causa exacta del fallecimiento, pero todos los indicios apuntan a esta explicación.

El padre, en estado de shock, tuvo que recibir atención psicológica en el mismo lugar de los hechos y los Mossos d'Esqueadra están a la espera de tomarle declaración. La madre del menor fue informada posteriormente y también ha sido asistida por profesionales.

Un juez de Valls ha abierto una investigación para esclarecer todos los detalles del suceso. De momento, se cree que se trata de una posible negligencia por parte del padre, aunque no se ha producido ninguna detención.

El hombre habría llegado a las diez de la mañana a su puesto de trabajo y el menor fue descubierto en el turismo pasadas las tres de la tarde El Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM) acudió con una ambulancia medicalizada y practicaron al menor las maniobras de reanimación sin éxito. Solo en junio han muerto 43 personas en Catalunya por causas atribuibles a las altas temperaturas.

Enfermedades Respiratorias Crónicas

Las enfermedades respiratorias crónicas suponen un importante problema de salud pública, con un estimado de 3,9 millones de muertes en 2017, lo que representa el 7% de todas las muertes en el mundo.

"Las medidas preventivas actuales de las enfermedades respiratorias en la edad adulta se centran principalmente en los factores de riesgo relacionados con el estilo de vida, como el tabaquismo --afirma el doctor James Allinson, del Imperial College de Londres (Reino Unido) y autor principal del estudio--.

Así, señala que, "para evitar que se perpetúen las desigualdades sanitarias existentes en la edad adulta, debemos optimizar la salud infantil, sobre todo combatiendo la pobreza en la infancia. De los 3.589 participantes en el estudio, el 25% (913/3.589) tuvo una IVRI antes de los dos años. A finales de 2019, el 19% (674/3.589) de los participantes habían fallecido antes de los 73 años.

"Los resultados de nuestro estudio sugieren que los esfuerzos por reducir las infecciones respiratorias infantiles podrían repercutir en la lucha contra la mortalidad prematura por enfermedades respiratorias en etapas posteriores de la vida.

Los autores reconocen algunas limitaciones del estudio. Aunque en el análisis se tuvieron en cuenta los antecedentes socioeconómicos y el tabaquismo, es posible que hubiera otros factores no declarados, como el tabaquismo de los padres o el nacimiento prematuro. Durante este estudio a lo largo de la vida, los cambios sociales también pueden haber impulsado cambios en la función pulmonar de las cohortes posteriores, alterando los resultados.

"Los actuales esfuerzos mundiales para reducir la mortalidad prematura en la edad adulta se centran en gran medida en la exposición de los adultos --prosigue--.

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