Nacho Duato: Biografía de un Ícono de la Danza Española
Juan Ignacio Duato Barcia, más conocido como Nacho Duato, nació en Valencia el 8 de enero de 1957. La existencia de Dios es cuestionable, pero Nacho Duato (Valencia, 1957) no tiene pelos en la lengua.
El bailarín y coreógrafo, director durante 20 años de la Compañía Nacional de Danza, nunca se ha cortado a la hora de expresar sus opiniones sobre política o sobre el estado de la cultura en España. En esta conversación con El HuffPost no iba a ser menos y Duato deja claro ya de primeras que el ministro de Cultura “no hace nada”.
El artista, que lleva 10 años al frente del Teatro Mikhailovsky de San Petesburgo y fue galardonado con el Max de Honor en 2020, estrena este sábado la tercera temporada de Prodigios, el talent de TVE en el que conviven danza, música y canto. Para él, además de ser un formato familiar que puede ver todo el mundo “sin que nadie se ruborice”, el programa es “una ventana que muestra otro tipo de niñez y que puede dar ideas a los padres”.
“En lugar de tanta natación pues oye, vamos a llevarle al ballet, o ‘mira este chico que hace ballet y no pasa nada’, porque aún hay padres que consideran que el ballet es para las niñas o que es una bobada”, explica Duato, que ejerce de jurado en el programa. “No te digo que vaya a cambiar el panorama pero…”.
Inicios y Formación
Dejó su hogar con 16 años para formarse en la Rambert School de Londres. Se matriculó en la École Mudra de Bruselas, donde se convirtió en el ojo derecho del maestro Maurice Béjart. De allí dio el salto a Nueva York con el American Dance Center de Alvin Ailey, el revolucionario coreógrafo que abrió las puertas de la danza a los afroamericanos. Duato era el único blanco de la compañía.
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Su madre y sus hermanas le habían enseñado a hacer calceta -con la excusa, ante las reticencias de su padre, de que Alfonso XIII hacía petit-point-, y para pagarse los estudios tejía calentadores y mallas que vendía a sus compañeros.
Trayectoria Profesional
En 1979 entró a formar parte del recién creado Ballet Nacional de España Clásico, donde solo permaneció unos meses. Marchó a Nueva York, ciudad en la que estuvo durante un año vinculado al Alvin Ailey American Dance Theatre; en 1980 ingresó en el Ballet Cullberg.
Tras pasar por el Cullberg Ballet de Estocolmo, aterrizó en el Nederlands Dans Theater bajo la dirección de Jiri Kylián, y allí, con 23 años, compuso su primera coreografía, Jardí Tancat. “Gané el Concurso Coreográfico Internacional. Había tres premios y el jurado me dio los tres. El resto dejó de hablarme”. Lo nombraron coreógrafo de la compañía.
Comenzó su carrera como bailarín en 1980, en el prestigioso Cullberg Ballet de Estocolmo, pero un año después ingresó en el Nederlands Dans Theater, que fue cuando de verdad Duato adquirió auténtica relevancia en el mundo del ballet. Allí compuso su primera coreografía Jardí tancat (Jardín cerrado), con la que ganó el Primer Premio en el Concurso Internacional de Colonia (Internationaler Choreographischer Wettbewerb, Köln).
La reina Beatriz de Holanda no se perdía sus espectáculos. “Me quería mucho y se sabía todas mis obras”.
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Director de la Compañía Nacional de Danza
Para cuando regresó a España, lo hizo como director de la Compañía Nacional de Danza (CND), puesto que ejerció de 1990 a 2010 encumbrando al elenco a la cima del ballet internacional con la incorporación de nuevas obras y la creación de La 2, una iniciativa para bailarines en formación. El sector reconoció su trabajo y talento con varios galardones, entre ellos la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y el Premio Nacional de Danza.
Sobrevivió a nueve ministros de Cultura y se ganó adeptos y detractores. “Era el que menos dinero gastaba de todas las compañías, y el que más devolvía de la taquilla. Despachaba con el padre de Pedro Sánchez, que me quería con locura, porque lo cuadraba todo y encima ahorraba”. El progenitor del actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez Fernández, era gerente en el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música.
“Íbamos de gira y había que llevarse un dinero para imprevistos. Yo no me llevaba nada. Si eso lo pagaba yo y ya, me lo devolvería el ministerio. Había gente que se llevaba dos millones de euros. ¿En qué se lo gastaban? Coches de alquiler, suites de hotel, cenas...Todos tenían móvil del ministerio. Yo lo rechacé. Para los demás yo era una persona incómoda”.
Su pulso con el ministerio -se negaba a abordar clásico con el exiguo presupuesto de repertorio moderno- precipitó su marcha. Se llevó sus obras y prohibió que las usaran durante años.
Su rostro decoraba los carteles. Donde él veía una forma de dar una imagen reconocible a la CND otros percibieron exceso de personalismo.
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Etapa en Rusia
Actualmente, es director del ballet del Teatro Mijáilovski de San Petersburgo.
“Al mes de llegar se organizó una muestra en el Hermitage con el Prado”, recuerda sobre sus primeros días como coreógrafo en Rusia. “Los reyes Juan Carlos y doña Sofía vinieron a verla y me invitaron como artista español. La reina, al verme, me llamó: ‘¡Nacho!’. Todos se quedaron alucinados”. La ahora emérita, gran admiradora de Duato, le comentó: “Nacho, qué mal te hemos tratado...”, recuerda el bailarín, que respondió: “Usted no me ha tratado mal. Quienes me han tratado mal son ellos”, señalando a la comitiva del ministerio de Cultura que los acompañaba.
En San Petersburgo halló lo que soñaba: un cuerpo de baile de 160 bailarines, orquesta de 200 músicos, coro de 80 voces y 120 espectáculos al año. “Soy el primer extranjero en 103 años que ha hecho un ballet o que dirige un teatro en Rusia”, señala. “Lo que más me gusta es trabajar para un público que entiende tanto de ballet clásico”.
Colabora con la Vaganova, la academia de su disciplina más antigua del mundo, y en la prestigiosa escuela del Bolshói bailan sus coreografías. El español es allí también una estrella.
El líder ruso es presencia incondicional en todos los estrenos. “El otro día estuvo en el cumpleaños de la Filarmónica y le regalaron flores. Me encanta, allí son homófobos y misóginos, pero luego los hombres se dan flores en el teatro”.
Vida Personal y Reflexiones
Vive entre Valencia, Madrid y la ciudad rusa, viajando a la vez con sus coreografías: este mes estrena White Darkness en la Ópera de Viena, en abril hará Duende en el Joyce Theater de Nueva York, en julio recalará en el Teatro Real con White Darkness bailado por la Compañía Nacional de Danza, en septiembre llevará La Bayadere a Novosibirsk (Siberia) y el próximo año volverá al país de los zares con Carmen, que también representará el American Ballet Theater. Considerado como uno de los coreógrafos contemporáneos más importantes del último medio siglo, es difícil encontrar un escenario fuera de su agenda. “El éxito no es hacer lo que me gusta, sino haberme mantenido y tener inspiración”, comenta.
Reordena los libros de su mesa, inundada de títulos de Filosofía e Historia llenos de anotaciones, para luego mostrarnos el Segrelles de su dormitorio, sus nuevos lienzos o el Anubis de David Cregeen -conserva una colección de arte de exquisito gusto-, todo bajo una cascada de comentarios incisivos sobre el desinterés de los políticos por la cultura, la frialdad de los berlineses o las dificultades de comunicarse con las cajeras del mercado en San Petersburgo, donde reside cuatro meses como director del ballet imperial del Teatro Mijáilovski.
Su madurez ha pasado por enfrentarse al ayer, a una infancia y adolescencia marcadas por el rechazo de su entorno. De ello habló el año pasado en un inspirador alegato contra la homofobia en Prodigios, el concurso de RTVE del que salió victorioso como juez en la categoría de danza. Al ver al progenitor de uno de los participantes animando a su hijo, recordó a su propio padre, gobernador de Alicante en la dictadura, un hombre de férreas ideas conservadoras que jamás lo apoyó, y aquellos años de esconder las mallas en la mochila.
Fue en su abuelo materno, el pionero de la neurocirugía Juan José Barcia, donde encontró aceptación. “En la vida me hizo sentir diferente o afeminado, que nunca lo he sido, ni me dijo: ‘¡Habla como un hombre!”, rememora. “Siendo de derechas, jamás preguntó: ‘Pero ¿y este chico?’ cuando iba a casa con mi novio de Suecia o con Miguel Bosé. Mi padre me dejaba en evidencia, mis tíos se mofaban de mí. Él jamás”.
La admiración que le brindaron sus actuaciones en los teatros más prestigiosos del mundo sustituyó al rechazo. Pero la fama trajo su propia maldición.
“Lo que más rabia le daba a mi madre era que la gente creyese que yo era una fachada, que estaba tan contento con ser guapo y no vieran cómo era realmente”.
“Lo que soy yo, todos mis ballets…, aparte de eso, el sufrimiento por ser diferente. He viajado, aprendido idiomas, leído mucho… En Holanda me hicieron coreógrafo de la casa a los 26, eso no había pasado nunca. En los nueve años que pasé allí fui una vez a la discoteca y otra al cine. A los 45 años fumé mi primer porro. Trabajaba todo el día. Tenía que hacer dos ballets al año y encima era bailarín principal. He estado muy solo siempre. Tener éxito te aísla. Me lo dijo mi madre de pequeño: “Está muy bien que seas guapo y tengas un talento especial, pero eso lo vas a pagar”.
Hay una frase de Nietszche que suele mencionar: “Si existe Dios, seguro que es bailarín”.
Críticas a la Situación Cultural en España
La situación en España lo decepciona. “Hace años la danza era un pilar cultural, y lo han dejado morir”, denuncia. “Lo que deben hacer es una compañía nacional en el Teatro Real, como todas las capitales del mundo”.
El panorama del que habla es el precario estado en España de la cultura en general, y de la danza en particular. Vivir de la danza en este país es una auténtica carrera de obstáculos, solo puede hacerse “muy malamente”. Actualmente, explica Duato, solo hay “dos, como mucho tres compañías” financiadas con dinero público, entre ellas el Ballet Nacional de España y la Compañía Nacional de Danza, ninguna con un teatro asignado donde programar sus espectáculos.
“No hay una compañía estable en un teatro estable. Un bailarín no puede tener la experiencia que tengo yo dirigiendo el Mikhailovsky en Rusia, con 200 músicos, 175 bailarines, 1000 personas trabajando en ese teatro. Los camerinos son una segunda casa y todo el mundo trabaja hacia un mismo fin que es hacer espectáculos, hay una media de 35 espectáculos al mes. Eso aquí ni soñarlo”, se lamenta.
“Somos el único país de toda Europa, contando también los que se acaban de incorporar de Este, que no tiene un teatro con compañía propia. En Francia hay más de 17 compañías, todas subvencinadas. En Alemania hay 70 compañías, 5 grandes y otras más pequeñas. Todas las ciudades tienen su teatro con compañía propia. ¡En España no hay ni una!”.
¿Cómo es posible que en una capital europea no haya un teatro estable para la danza? “Pues eso pregúntaselo al presidente y a su ministro que no sé lo que está haciendo pero no hace nada”, sentencia Duato, que carga también contra el Teatro Real. “El patronato se opone a eso porque piensa ‘¿la danza para qué?’. Para ellos eso es el templo de la ópera y ya está, lo cual me parece retrógrado, clasista, terrible y fatal”, confiesa el coreógrafo, que insta a José Manuel Rodríguez Uribes a tener “mano firme” ante la situación. “Es una barbaridad, por eso España sigue siendo culturalmente un zombie”.
En la conversación se intuye que no le gusta la labor del ministro de Cultura, pero preguntado directamente sobre ello es todavía más claro: “No me merece nada, ninguna opinión, porque no ha hecho nada”. El coreógrafo denuncia que los asesores de Uribes no tienen nada que ver ni con la cultura ni con el deporte y que él se prestaría a asesorarle “por 0 euros”. “Por dios, ¿qué hacen ahí esos asesores cobrando ese dinero? Para Duato, España es un país en el que ni se protege ni importa la cultura.
Duato ha contestado varias veces a la pregunta de si se plantearía ser ministro de Cultura y la respuesta la tiene clara: “Yo no quiero meterme en política porque no quiero mentir, quiero preservar mi honestidad. Un gran político en cuanto se mete en política al día siguiente ya está diciendo mentiras. Han perdido el honor”.
Reconocimientos
El sector reconoció su trabajo y talento con varios galardones, entre ellos la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y el Premio Nacional de Danza.
Obras Destacadas
Entre sus obras más destacadas se encuentran:
- Jardí tancat
- White Darkness
- Duende
- La Bayadere
- Carmen
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