El Niño Consentido en Psicología: Causas, Características y Cómo Reconducirlo

20.12.2025

¿A quién no le gusta que una persona por la que sentimos afecto nos mime? ¿Qué padre/madre no ha consentido a su hijo/a alguna vez? Las expresiones de cariño son una necesidad vital para los niños y de ello dependerá, en parte, su desarrollo afectivo y psicológico. Mimar y ofrecer mimos. ¿Quién no ha repetido mil veces la frase "Mi mamá me mima" cuando aprendía a leer?

Una cosa es mimar y otra diferente los mimos. Mimar y consentir a un hijo es obstaculizar su aprendizaje impidiendo que el niño aprenda a aceptar los desengaños y tropiezos en la vida; pero darle mimos es sencillamente responder a su necesidad de sentirse querido y eso no podemos erradicarlo.

Es muy fácil caer en la tentación de mimar o proteger en exceso a nuestros hijos. No podréis evitar acceded de vez en cuando a algún capricho pero si hay varios hermanos tendréis que tratarlos por igual.

Factores que Contribuyen a la Formación de un Niño Consentido

El entorno familiar favorece y reafirma la identidad de los niños y aporta las herramientas adecuadas para afrontar los diferentes retos futuros, para resolver problemas y asumir responsabilidades. Existen diversos factores que pueden contribuir a que un niño se convierta en consentido:

  • La exuberancia material: Darle a nuestro hijo todo lo que no tuvimos cuando éramos niños es uno de los errores más frecuentes.
  • Buscar excesivo perfeccionismo: Los progenitores de hijos únicos, especialmente, pretenden que el niño sea perfecto y el mejor en todo momento porque tienen todas sus expectativas depositadas en él.
  • Factores genéticos - orgánicos.
  • Factores ambientales: nivel cultural, socio-económico, contexto social.
  • Factores familiares: modelos parentales, estilos educativos, vínculos afectivos, estado emocional de los padres.

Además de un dispendio exagerado (fiestas, viajes, ropa, gadgets…) en las criaturas, motivado por el hiperconsumismo. Un exceso que, en la mayoría de los casos, deriva en niños que tienen tanto que no pueden apreciar lo que tienen.

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Características del Niño Consentido

Aunque puntualiza que “no hace falta ser psicólogo para detectar un niño mimado”, esta experta desgrana algunas de las principales características de su perfil psicológico: “Son niños que crecen pensando que tiene todos los derechos y por supuesto ninguna obligación, acostumbrados a que antes de necesitar algo, ya lo tienen… Crecen con un exceso de atención y de refuerzo positivo, de manera que otra de sus características es que pueden ser potencialmente muy narcisistas, egocéntricos, muy egoístas y nada empáticos, porque su vida siempre ha girado en torno a ellos y su forma de estar en el mundo se resume en un yo, yo, yo que siempre se ha licitado”.

La principal característica de los niños consentidos es que piensan y actúan como si el mundo girara a su alrededor. Están acostumbrados a conseguir lo que quieren cuando lo quieren y, si no es así, suelen montar en cólera hasta que alcanzan su objetivo. Además, tienden a apreciar poco o nada lo que tienen y exigen ser el centro de atención de los demás, generalmente sin aportar nada a cambio.

Según la psicóloga Maribel Martínez, una característica del niño mimado sería precisamente esa exigencia constante, porque tienen tan claro que tienen todos los derechos que el concepto pedir o ganarse algo o ser merecedor por tu propio esfuerzo no entra en sus valores.

Otras características comunes incluyen:

  • Una baja (o nula) tolerancia a la frustración, porque en su vida han escuchado la palabra “no” o experimentado un límite.
  • No quieren saber ni lo que es (y esto suele ocurrir cuando los tenemos demasiado protegidos).
  • No piden las cosas por favor, sino que exige lo que quiere.
  • En su petición parece ir implícita una amenaza. De hecho, en ocasiones sí que hay incluso amenazas a los padres si no acceden a su petición, sea cual sea.
  • Otra característica clara es la falta de respeto por la autoridad; una actitud desafiante, que empieza con sus padres.

Consecuencias de una Crianza Permisiva

Las consecuencias de este tipo de crianza no se limitan a una convivencia difícil durante la infancia, sino que llegan a reflejarse durante las etapas posteriores. No es extraño que, al alcanzar la adolescencia, se conviertan en individuos problemáticos e incluso agresivos. Por otra parte, fruto de la sobreprotección experimentada, existen muchas probabilidades de que sean adultos inseguros, con escasa tolerancia a los problemas y, en definitiva, incapaces de ser felices.

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Si no lo consigue, su grado de frustración será tan grande que llegará a ser agresivo porque no ha aprendido a manejar sus frustraciones ni sus emociones, y no conoce otra forma de lograr sus objetivos.

En consecuencia: “Son personas que se convierten en adultos terriblemente exigentes y caprichosos.

El lenguaje muchas veces se ve afectado por causa de la sobreprotección teniendo consecuencias como por ejemplo el retraso en la adquisición del lenguaje y/o del habla, así como falta de necesidad de expresar verbalmente sus necesidades.

¿Cómo Reconducir la Situación? Estrategias para Padres

Nunca es tarde, así que si ya vemos que ese niño está mimado, desmimémosle “con pequeñas frustraciones, con pequeños límites que se van incorporando y ampliando hasta que en su vida cotidiana haya unas líneas rojas claras y una tolerancia a la frustración”.

A continuación se ofrecen las claves para reconocer a un niño demasiado consentido y cómo frenarlo, si es el caso. Además, se describen las claves de la llamada educación consciente.

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Algunas recomendaciones para reconducir a los niños consentidos:

  1. Reflexionar acerca de nuestros actos: Antes de nada, deberíamos reflexionar acerca de nuestro propio comportamiento. Por ejemplo, por qué obsequiamos con regalos innecesarios a nuestros hijos o por qué nos cuesta tanto decirles que no. Una vez tengamos claro el origen de nuestros errores, será más sencillo rectificarlos.
  2. Fomentar la autonomía de nuestros hijos: Impulsar la autonomía implica no hacer por ellos aquello que ya son capaces de afrontar por sí mismos. En cuanto a lo que estén cerca de controlar, debemos guiarles y animarlos a conseguirlo, así como enseñarles y practicar con ellos desafíos para los que aún no estén preparados.
  3. Establecer límites coherentes: Para revertir las conductas de los niños consentidos, es imprescindible establecer límites claros y coherentes. Por muy agotador que resulte soportar sus quejas, es conveniente validar sus sentimientos sin ceder en nuestra postura inicial.
  4. Asignarles responsabilidades: Cuando están acostumbrados a que atendamos todas sus peticiones, no es sencillo conseguir que cumplan con los nuevos cometidos asignados. Para facilitar la tarea, podemos condicionar esas tareas a determinados privilegios que, de lo contrario, serán retirados.
  5. Olvidarnos de los premios materiales: Lo que debemos empezar a descartar son las recompensas materiales, sobre todo si estas se encuentran sujetas a la asunción de obligaciones básicas.
  6. No caer en la sobreprotección: Cuando nuestros hijos cometan errores o experimenten contratiempos, es conveniente que aprendan a solventarlos por sí mismos. Si intervenimos a la primera de cambio y les aportamos una solución, solo estaremos contribuyendo a que, a la larga, se conviertan en individuos dependientes.
  7. Asumir el descontento de los niños: Es inevitable que, en ocasiones, los niños se sientan decepcionados o se enfaden con nosotros. En esos casos, haríamos bien en escucharlos e intentar comprenderlos, pero no en ceder sin más a sus demandas.
  8. Reforzar valores positivos: También sería buena idea establecer acciones que corrijan el comportamiento narcisista tan frecuente en estos casos. Inculcar valores como el respeto, la solidaridad y la empatía puede ser un buen punto de partida para lograrlo.
  9. No avergonzar a nuestros hijos: Por muy mala que sea su conducta, no conseguiremos nada avergonzándolos. En cambio, sería mucho más productivo explicarles por qué han actuado mal, escuchar su punto de vista y exponerles serenamente las consecuencias a las que deberán enfrentarse.
  10. Ayudarles a comprender sus fallos: Aunque en ocasiones puede que no lo entiendan a la primera, resulta esencial que los niños comprendan por qué se han equivocado.

La Importancia de Decir "No"

No debemos darles todo lo que piden, por ello desde pequeños deben aprender a aceptar el NO, enseñándoles así a esforzarse por lograr algo, a valorar las cosas, a disfrutar con lo que se tiene y cuidarlo. Decirles «no» es imprescindible para que aprendan a manejar sus emociones.

Probablemente tendrá una rabieta al negarle aquello que pida en un momento determinado, llorará y pataleará si no le dais lo que quiere y ante esta situación lo mejor es tener paciencia, ignorarles y mostrarse tranquilos y serenos para posteriormente y una vez que se haya calmado abrazarle, consolarle y acompañarle a jugar con algo de lo que tiene o con su juguete o peluche favorito, de esta forma tened la seguridad de que lo estaréis haciendo bien.

Hemos de ser conscientes de que al consentir no les estamos ayudando a crecer, simplemente les damos demasiadas cosas y de esta forma no aprenderán a valorarlas. Lo ideal para su desarrollo sería que encontraran sus propios recursos, se esforzaran en buscar alternativas,…

Los niños aprenden de lo que ven hacer a sus padres, por eso también es positivo que nos vean tolerantes ante nuestras propias frustraciones.

Resumiendo, lo primero que deben pensar los padres es que, aunque nos duela negar a nuestros hijos sus deseos, estamos trabajando para fortalecer su desarrollo como persona para que tenga un futuro mejor.

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