Cuidados Esenciales para el Bienestar de tu Bebé en Casa
La llegada de un bebé trae consigo una serie de cuidados especiales para asegurar su bienestar y desarrollo. Desde la regulación de la temperatura corporal hasta la protección de su delicada piel, es fundamental conocer las necesidades de tu pequeño.
Sudoración en Bebés: Causas y Soluciones
Si tu bebé suda mucho, es importante saber que suele ser algo común y natural. En la mayoría de los casos, si el bebé suda mucho se debe a las etapas de sueño y de alimentación. Es frecuente que si el cuerpo suda, o suda mucho, sea porque el bebé necesita regular su temperatura corporal.
¿Por qué suda mi bebé?
La verdad es que las preguntas relacionadas con la sudoración de nuestro peque, suelen surgir de la inquietud o preocupación por si podría haber una anomalía en este procedimiento. Como mamás y papás nos preguntamos si mi bebé suda mucho, suele estar relacionado con estas situaciones comunes:
- Mi bebé suda mucho de la cabeza: Sudar por la cabeza suele estar asociado a que puede ser la vía de escape para eliminar exceso de temperaturas. En este sentido, es doblemente sensible a que sea una zona con mayor sudor en el bebé.
- Mi bebé suda mucho en la espalda: En la barriga y especial la espalda, es donde mayor temperatura alberga el cuerpo de nuestros peques. En relación, los aumentos de temperatura son más considerables en esta zona del cuerpo y la espalda permite la sudoración para bajar el calor. Además, suele ser una parte muy en contacto con la ropa de abrigo y que según el producto, transpira poco.
- Mi bebé suda al tomar leche: Este caso concreto suele ser causa de los procesos de alimentación. Por un lado, por el aumento de actividad del bebé y por el otro, por el cambio de temperatura entre él y el alimento ingerido. Al alimentarse el niño “se activa” y es fácil que empiece a sudar más.
- Mi bebé suda mucho de noche: Resume la mayoría de los puntos anteriores. El exceso de abrigo en los bebés, su actividad corporal y la importancia de productos que transpiren y estén pensados para su confort.
Por tanto, cabe destacar la importancia de escoger la ropa adecuada y apropiada para el bebé en cada situación. La mayoría de las veces es nuestra sobre preocupación que nos hace que abriguemos de más a nuestros peques y que los pobrecitos pasen calor. En este sentido, debemos tener en cuenta que muchos de los productos que forman parte de la vida del bebé, ofrecen superficies de estructura plástica o recubiertas de poliestireno.
¿Qué es la sudamina?
Como bonus de este tema, también hay mamis que vemos que si mi bebé suda mucho le salen granitos. Bien, la Asociación de Pediatría nos habla de la sudamina, también llamada miliaria, y como provoca unos granitos en forma de cabeza de alfiler. Es una erupción o sarpullido que aparece con frecuencia en la piel. Y en especial, en los recién nacidos. Su causa es la obstrucción de las glándulas del sudor. Al ser benigno y algo común, lo más recomendado es cuidar su piel, como por ejemplo, evitar la obstrucción gracias a los tejidos textiles de alta calidad.
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Recomendaciones para evitar la sudoración excesiva
Claro está, debemos tener en cuenta que más del 70% del cuerpo es agua y es super importante de que el bebé esté bien hidratado. Por tanto, el algodón de alta calidad u orgánico suelen ser una gran opción para que nuestro bebé no sude demasiado. Estará más a gusto, con mayor confort y se sentirá mejor. Permiten una mucho mayor transpiración, estando fresquitos calentitos cuando lo necesiten.
Tal y como venimos comentando, si el bebé suda en exceso, la mayoría de los casos es como de consecuencia del material con el que está en contacto. Y esto va desde la ropa a las superficies con las que está en contacto a diario. En especial, aquellas estructuras plástica y tejidos recubiertos de poliestireno, presente en la mayoría de productos.
- Fundas para sillas de coche: Con un tacto muy suave gracias a sus tejidos de alta calidad y orgánicos, ayuda a un sueño reparador y un mejor viaje. Evita roces y subidas de temperatura por la falta de transpiración. Además, puedes lavarlas siempre que lo necesites.
- Colchonetas para silla de paseo: Confeccionadas localmente con algodón de gran calidad, su punto clave es el tejido 3D. Entre los tejidos se aloja una espuma muy esponjosa que facilita la transpiración de la piel con el tejido.
En ambos casos, evitamos que la piel esté en contacto con la estructura plástica y los tejidos recubiertos de poliestireno original del producto, ya que este material provoca un aumento en la sudoración.
Cuidado de la Piel del Bebé
La piel del bebé necesita un cuidado especial durante todo el año, pero, durante el invierno, los cambios bruscos de temperatura, el frío, el viento y la contaminación hacen que sea más vulnerable. La cara y las manos son las zonas del cuerpo que suelen estar más expuestas, lo que conduce a que sean las áreas más sensibles en invierno, provocando alteraciones de la barrera cutánea que pueden inducir a enrojecimiento y descamación con síntomas como picor, tirantez o escozor.
¿Cómo es la piel del bebé?
El bebé tiene la piel 60% más fina que la de los adultos, con una unión entre las capas más débil y una mayor facilidad para la pérdida de calor y agua, por lo que se puede deshidratar más fácilmente. El pH de la piel es más elevado que el del adulto, es casi neutro, siendo más susceptible a las irritaciones e infecciones. En general, se trata de una piel más delgada, más frágil y más permeable, lo que conlleva a que tenga más capacidad de absorber lo que apliquemos.
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Dermatitis Atópica
La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica y recurrente de la piel con origen multifactorial. Se caracteriza por una alteración en la función protectora de la piel, una inflamación exagerada, picor intenso, eritema y descamación que en ocasiones llega a infectarse. En algunos casos puede derivar en otros problemas, como asma y alergias alimentarias y respiratorias. Es necesario poner en práctica los cuidados especiales y utilizar productos específicos que permitan tener los síntomas controlados.
Consejos para proteger la piel del bebé
- Hidrata su piel: Es importante utilizar productos específicos y adecuados para cada parte del cuerpo.
- Cuerpo: Los productos con dexpantenol (provitamina B5) aportan protección, suavidad y evitan la deshidratación.
- Rostro: La cara del bebé suele ser la zona más expuesta a las condiciones atmosféricas del invierno que, junto a la secreción salivar, requiere de un cuidado especial para esta zona.
- Zona alrededor de la boca, labios y nariz: Para el cuidado dermatológico de la zona alrededor de la boca, labios y nariz, es recomendable un bálsamo protector y reparador específico para esta zona que puede estar afectada por la saliva, el chupete, los resfriados y las condiciones externas.
- Encías: Además, para el cuidado y protección de las encías durante la erupción dental puedes aplicar un gel refrescante y de agradable sabor especialmente formulado para el cuidado y protección de las encías del bebé durante la aparición de los primeros dientes.
- Pañal: Si quieres completar la rutina con una fragancia para que huela bien, utiliza una colonia dermopediátrica con pH fisiológico y sin alcohol que respeta la piel del bebé, dejando una suave y agradable fragancia.
- Pieles atópicas: En las pieles atópicas también es fundamental una correcta hidratación para ayudar a disminuir el número de brotes, su intensidad y la necesidad de tratamiento médico.
- Higiene: Es importante mantener la piel limpia, por lo que es recomendable bañarlo diariamente, con agua a una temperatura agradable, evitando que esté muy caliente para que la piel no se reseque en exceso. Después del baño, es importante secar cuidadosamente todo el cuerpo, especialmente las zonas de difícil acceso como los pliegues.
- Fotoprotección: La piel infantil es más sensible a las radiaciones UV. Aunque en invierno las radiaciones solares no sean tan intensas como en los meses de verano, hay que proteger al bebé adecuadamente ya que una exposición prolongada es igualmente nociva. En niños menores de 3 años no se recomienda la exposición solar directa ni prolongada al sol.
- Abrigar bien al bebé: Con las bajadas de temperatura solemos abrigar más a nuestros hijos y encendemos la calefacción para evitar que se resfríen. Sin embargo, las diferencias de temperatura pueden afectar la delicada piel de tu bebé. Por ello, es importante abrigarlo correctamente cubriéndole el cuerpo, la cabeza, las manos y los pies con ropa adecuada según el tiempo, pero sin hacerlo en exceso para evitar que suden.
- Ambiente: No solo es importante proteger el bebé cuando salimos de casa. Con el frío solemos encender la calefacción, lo que hace que el ambiente y la piel se reseque. Si el ambiente está demasiado seco puede ocasionar dolor de garganta y tos. En casa, los alérgenos pueden desencadenar o agravar los brotes atópicos. Es recomendable ventilar la habitación diariamente y evitar en la medida de lo posible, elementos como las alfombras o ropa de cama que retenga el polvo.
¿Qué hacer cuando un niño tiene fiebre?
Cuando un niño pequeño tiene fiebre, saltan las alarmas para los padres. Sin embargo, la fiebre no es una enfermedad, sino un síntoma. Como recalca el doctor Julio Maset, médico de Cinfa, “no siempre hemos de correr al hospital si nuestro hijo tiene fiebre. En la mayoría de las ocasiones, se trata de un mecanismo de defensa con el que el organismo intenta destruir los gérmenes".
Factores a tener en cuenta
Para evaluar la fiebre infantil, debemos fijarnos en tres factores, según detalla el Dr. Julio Maset:
- Medir la temperatura con un termómetro.
- Observar el estado general del niño.
- Identificar signos de alarma.
Recomendaciones
- Emplea siempre un termómetro. No uses las manos o los labios para intentar saber si el niño tiene fiebre, ya que la forma correcta de medir la temperatura es con un termómetro. Preferentemente, que no sea de cristal, por el riesgo de rotura.
- No lo abrigues en exceso ni le quites demasiada ropa. No desnudes al niño por completo; mantenlo con la ropa necesaria para que esté fresco. Tampoco caldees demasiado la habitación o la casa.
- Hidrátale a menudo. Ofrécele cada poco tiempo agua y otros líquidos que, si es posible, contengan hidratos de carbono. Por ejemplo, zumos, papillas y batidos. Si todavía toma pecho, continúa con la lactancia con normalidad.
- No le bañes ni le des friegas. Darle baños de agua fría, friegas de alcohol o aplicarle paños húmedos está desaconsejado.
- Vigila su estado general. Observa cómo se encuentra, incluso por la noche, para detectar si está más irritable, cansado o llora más de lo normal. Permanece atento a un posible empeoramiento, signos de deshidratación o a la aparición de nuevos síntomas.
- Mejor, en casa. Es preferible que, mientras dure la fiebre, el menor no acuda a la guardería, escuela infantil o colegio. Avisa a estos centros de que el pequeño se encuentra enfermo.
- Identifica cuándo acudir a Urgencias. Debes acudir directamente a Urgencias si el bebé es menor de 3 meses o si tiene entre 3 y 6 meses y la fiebre es mayor de los 39ºC; si presenta fiebre mayor de 40ºC, convulsiones, rigidez de cuello, dificultades para respirar, vómitos o diarrea abundantes, orina escasa o manchitas rojas en la piel; la fiebre dura más de cinco días; o aparecen también otros síntomas como dolor de garganta, de oídos o sarpullido. Para el resto de situaciones y ante cualquier duda, pide cita con el pediatra en tu Centro de Salud.
Sobre la medicación
Lee el prospecto y sigue las indicaciones pautadas por el pediatra sobre las dosis de medicamentos antitérmicos apropiados para su peso y edad. No le administres a la vez ibuprofeno y paracetamol, ni tampoco alternes o combines ambos medicamentos, a no ser que así te lo indique el médico. Además, recuerda que el paracetamol se puede tomar a cualquier edad, mientras que el ibuprofeno solo está indicado a partir de los 6 meses. No se recomienda el uso de ácido acetilsalicílico en niños.
Disfrutando del Aire Libre con tu Bebé
El aire libre está lleno de imágenes, sonidos y multitud de cosas que tocar y explorar. Pasar tiempo al aire libre con tu bebé puede tanto ayudarlo en su desarrollo mediante la estimulación de sus sentidos como inculcarle un amor de por vida por la naturaleza.
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Muchos pediatras recomiendan mantener a los recién nacidos lejos de espacios atestados, donde prevalecen los gérmenes, pero si tomas las precauciones adecuadas, un paseo al aire libre es estupendo para todos, sobre todo para los padres cansados.
¿Cuándo es el momento adecuado para salir al aire libre?
- El calor del verano: Sal por la mañana o a última hora de la tarde para evitar las temperaturas más altas del día. Pon a tu bebé un sombrerito y ropa de algodón de colores claros. Evita que le dé el sol directamente y busca la sombra. Lleva una botella de agua con rociador para aliviarle rápidamente el calor.
- Clima húmedo o frío: Pon a tu bebé varias prendas finas, un gorrito que le abrigue, manoplas y zapatos o calcetines aislantes. Para asegurarte de que no le has abrigado demasiado, ponle la mano sobre la piel debajo de su ropa y quita una prenda si es necesario.
- Viento: Si tu bebé parece incómodo y no puedes protegerlo del viento, llévale dentro.
- Nieve: Ponle un mono de nieve para que no se pierda la diversión.
¿Cómo protejo del sol a mi bebé?
La piel de los bebés es especialmente sensible a los rayos solares. A continuación, te ofrecemos algunos consejos para que puedas proteger del sol a tu bebé:
- Evita el sol entre las 10 de la mañana y las 2 de la tarde, las horas más calurosas del día.
- Viste a tu pequeñín con pantalones largos ligeros, camisetitas de manga larga y gorras con ala que le protejan el cuello para evitar quemaduras.
- Utiliza siempre un protector solar pensado especialmente para bebés, aunque esté nublado o cuando vayáis en el coche. Si tu bebé tiene menos de 6 meses, consulta con tu pediatra si puedes aplicarle un protector solar.
Plantas peligrosas
Para explorar su mundo, los bebés se llevan prácticamente todo a la boca y algunas plantas sí son venenosas si se ingieren. Te damos algunos consejos para que distingas las pocas que da problemas:
- Aprende a distinguir el roble venenoso, el zumaque venenoso y la hiedra venenosa. Estas son las tres plantas más comunes cuyas savia, al entrar en contacto con la piel humana, causa una reacción alérgica en la piel.
- Asegúrate de consultar con tu pediatra si crees que tu pequeño tiene una erupción alérgica.
¿Cómo mantengo alejados a los insectos?
- Mosquitos: La mejor forma de protección frente a los mosquitos es evitarlos. Los mosquitos se crían en el agua estancada, así que quita las macetas o llena cualquier agujero exterior en el que pueda acumularse agua.
- Garrapatas: Las garrapatas viven en ambientes cálidos y húmedos, especialmente en zonas arboladas y pastizales, por lo que es mejor evitar estos entornos con los bebés. Como medida de precaución, pon a tu bebé ropa de colores claros para poder ver las garrapatas fácilmente. Cuando vuelvas al interior, examina la piel y el cabello del bebé para ver si tiene garrapatas. Asegúrate de quitar correctamente todas las garrapatas y consulta a tu pediatra.
- Insectos que pican: Si a tu bebé le pica un insecto, lo más probable es que la picadura le produzca hinchazón y dolor que se aliviarán en una horas. Es importante retirar el aguijón: usa una tarjeta de crédito o la uña del dedo y extráelo raspando con delicadeza horizontalmente. Después, empapa un trapo en agua fría y presiónalo sobre la zona para reducir el dolor y la hinchazón.
- Repelente de insectos: A partir de los dos meses, puedes usar repelentes de insectos de los que son «para toda la familia». Habla con tu pediatra antes de usar un repelente en tu bebé.
¿Es posible que los bebés sufran alergias estacionales, como alergia al polen?
Esto es algo por lo que probablemente no necesites preocuparte, al menos de momento. Es muy poco frecuente que los pequeñines tengan alergias estacionales por la sencilla razón de que han nacido hace poco. Eso sí, cuando los niños tienen unos 3 años, pueden aparecer de pronto alergias estacionales.
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