Niños y Animales: Beneficios Mutuos de una Convivencia Enriquecedora
La relación entre niños y animales es una fuente inagotable de amor y enseñanzas. En el mundo de los adultos puede que sea fácil entender por qué decidimos compartir nuestras vidas con un peludo, además de la compañía, el amor y la energía que recibimos de los animales es infinito. Pero ¡no te puedes ni imaginar la cantidad de beneficios que aportan las mascotas a los niños! En este artículo, vamos a profundizar más en estos beneficios para que descubras por qué tener una mascota en casa puede influir positivamente en el crecimiento y educación de los más pequeños.
Y es que los animales conectan de manera directa con los más pequeños, convirtiéndose, en muchos casos, en su mejor amigo. Suele decirse que una parte de nuestra alma permanece dormida hasta que tenemos la fortuna de sentir el amor de un animal de compañía en nuestro hogar. Y tal vez sea cierto. Los animales aportan muchos valores a los niños pequeños que muchas veces las personas adultas olvidamos transmitirles, como el amor desinteresado, la empatía, la responsabilidad, el respeto, la lealtad y la compasión.
Indudablemente, solo por estos beneficios, ya sería recomendable fomentar el vínculo entre niños y animales. Y es que, todas estas ventajas son realmente interesantes para el desarrollo de los más pequeños de la casa. Convivir con animales de compañía hace que nos sintamos más felices.
Beneficios Físicos de la Convivencia entre Niños y Animales
Es probable que los beneficios físicos que derivan de la convivencia entre niños y animales de compañía sea uno de los aspectos en los que menos se repara. Tener una mascota en casa puede ser una excelente manera de motivar a los niños a hacer más deporte y ejercicio. Los niños juegan, corren y pasean con sus animales. Esta vida más activa les ayuda a mantenerse en forma, sin darse cuenta. También, repercute en el control de los niveles de azúcar o de colesterol.
Además, se ha demostrado que los niños que crecen con mascotas tienen menos riesgos de sufrir asma y alergias. De hecho, varios estudios han indicado que la tenencia temprana de mascotas podría proteger al bebé del desarrollo posterior de alergias. Según un estudio de 2018 publicado en PLOS ONE, la prevalencia de enfermedades alérgicas en niños de 7 a 9 años se redujo “de forma dependiente de la dosis con el número de mascotas domésticas que viven con el niño durante su primer año de vida”. Es lo que los autores calificaron como efecto “minigranja”: a mayor número de gatos y perros, se observó una mayor protección contra el desarrollo de alergias.
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Desarrollo Emocional y Social Favorecido por las Mascotas
Sin duda, este es el apartado más recurrente sobre los efectos positivos del vínculo entre niños y animales. Para empezar, refuerza que se eduquen en un entorno de apego seguro, con sentimientos de amor y afecto recíprocos. El pequeño se siente reconfortado y querido, a la vez que aprende a demostrar su cariño de manera espontánea. Los animales domésticos pueden ayudar a los niños a sobrellevar una gran variedad de dolencias como la depresión o trastornos emocionales.
Las mascotas proporcionan una fuente de amor y apoyo emocional incondicional para los humanos y especialmente para los niños. Los animales no nos juzgan, no nos dan órdenes, no se enfadan y saben perdonar. Sin embargo, es algo que no sucede con muchas personas del mundo adulto.
Las mascotas también atenúan el estrés. Los índices de referencia, respuesta y recuperación del estrés percibido y los niveles de cortisol se calcularon en función de los sentimientos de estrés y cortisol salival informados por los participantes. En concreto, 101 niños. En este sentido, la Academia Americana de Psiquiatría Infantil y del Adolescente (AACAP, por sus siglas en inglés), explica en un artículo que los niños criados con mascotas muestran muchos beneficios. Por ejemplo, estos menores son capaces de desarrollar sentimientos positivos acerca de las mascotas, lo que puede contribuir a la autoestima y confianza en sí mismo de un niño.
Además, gracias a la relación que entablan con ellos, los pequeños desarrollan habilidades sociales, pues son capaces de reconocer en los compañeros estados de ánimo y necesidades que de otra manera les pasarían desapercibidas. Las mascotas ayudan a los pequeños a desarrollar habilidades sociales como el trabajo en equipo, la comunicación y la empatía.
Los animales domésticos pueden ayudar a los niños a sobrellevar una gran variedad de dolencias como la depresión o trastornos emocionales. Las mascotas también pueden enseñarles a los niños valores como la empatía y la solidaridad. Compartir el amor y el cuidado de una mascota forja un vínculo común extra entre los hermanos. Aunque un peludo también puede ser el compañero de juegos ideal para los hijos.
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Responsabilidad y Valores Familiares
Como siempre insistimos desde Gresol, la educación de los niños es un proceso complejo y diverso que supera, en mucho, el mero aprendizaje de conocimientos. De hecho, la educación implica que seamos capaces de transmitir a nuestros hijos valores. Los animales, mediante sus reacciones y comportamiento, nos demuestran qué es la fidelidad, el afecto o la implicación de forma inconsciente.
Los niños se sentirán muy bien cuando les encarguemos el cuidado un animal. Esto hace que sean más empáticos con su entorno. Junto al beneficio anterior, los niños tendrán una autoestima más alta porque interpretarán que cuentan con un cometido de gran responsabilidad. Así mismo, recibirán mucho cariño por parte del animal.
Las experiencias con animales para niños son una fuente de valores personales y familiares. Los más pequeños desarrollan un mayor sentido de la responsabilidad y de su capacidad para compartir.
Aunque hay que recalcar que la responsabilidad última sobre el animal es de los adultos, los niños pueden participar de su cuidado. Lo primero que hay que explicar al niño es que no es un juguete. Un animal es un ser vivo y hay que respetar su espacio y su personalidad y, sobre todo, los momentos de descanso y comida. Con 6 años los niños empiezan a plantearse que los animales pueden sentir dolor y pueden entender las indicaciones sobre cómo tratar a un animal con respeto y sin hacerle daño.
Según la edad del niño se le puede ir responsabilizando de ciertas tareas. Por ejemplo, si es muy pequeño, se le puede encomendar que sea el encargado de alertar a los padres si falta agua o comida en los comederos o encargarse que tenga todos los accesorios del perro en buenas condiciones: cunas, camas, mordedores, correas, etcétera. Es importante recordar que la edad y la capacidad del infante deben ser consideradas a la hora de asignar tareas relacionadas con el cuidado de la mascota.
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Consideraciones Importantes
Antes de proseguir, es importante recordar que tener un animal de compañía no es una obligación. Si vuestro estilo de vida o vuestras prioridades no son compatibles con la incorporación de una mascota, no debéis sentiros culpables. Todos los beneficios derivados del vínculo entre niños y animales solo se producen si la convivencia se desarrolla en un marco de respeto e implicación voluntaria.
Eso sí, es importante recordar que la exposición a los alérgenos de las mascotas puede no ser adecuada para todos los niños, especialmente para los que ya tienen alergias o asma.
Convivir con animales puede resultar beneficioso para los niños. En primer lugar, es imprescindible lavarse bien las manos después del contacto con animales. También hay que mantener a la mascota limpia y saludable, incluidas las vacunas al día.
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