Niños y Niñas con Trastorno del Espectro Autista: Características y Detección

04.11.2025

Actualmente, el autismo no se considera un diagnóstico único sino un conjunto de trastornos que tienen en común un cierto grado de alteración en tres áreas: déficit de interacción social, problemas de comunicación y un repertorio anormalmente restringido de comportamientos e intereses. Desde 2013, con la publicación del DSM-5, estos subtipos se agrupan bajo el término "Trastorno del Espectro Autista" (TEA), eliminándose las categorías separadas cambiando la clasificación. Las manifestaciones pueden variar ampliamente en intensidad y presentación en cada persona, lo que hace que el TEA sea altamente heterogéneo. La identificación y tratamiento temprano son clave para mejorar la calidad de vida de las personas con TEA.

Tipos de Autismo

Se diferencian 5 grandes tipos de autismo, por lo que las personas que lo padecen pueden situarse en cualquier punto del espectro:

  • Autismo
  • Síndrome de Rett
  • Síndrome de Asperger
  • Trastorno desintegrado infantil o síndrome de Heller
  • Trastorno generalizado del desarrollo no especificado

Autismo

Es un trastorno que habitualmente comienza durante los 3 primeros años de vida, siendo los padres los primeros que comienzan a identificar en su hijo comportamientos diferentes a los niños de su edad. Algunos de estos síntomas extraños son: nula o muy escasa comunicación verbal, el niño es muy poco sociable y solitario, o bien no muestra interés en identificar objetos o llamar la atención de los padres.

Síndrome de Rett

La característica diferencial de este tipo de autismo es que se presenta casi con exclusividad en niñas y tiene carácter regresivo. Las personas afectadas comienzan a sufrir un proceso degenerativo y progresivo del sistema nervioso que se manifiesta en forma de alteraciones en la comunicación, la cognición y la motricidad (tanto fina como gruesa) alrededor de los 2 años. Estas niñas tienen un desarrollo psicomotor normal, al menos en apariencia, hasta entonces. De cualquier modo, diversos estudios demuestran que, incluso en el periodo asintomático, se produce una reducción del tono muscular (hipotonia).

Síndrome de Asperger

El Asperger es el tipo de autismo más difícil y, en ocasiones, tardío de diagnosticar, porque las personas afectadas no tienen ningún tipo de discapacidad intelectual ni rasgo físico que las identifique. El déficit se encuentra en el campo de las habilidades sociales y el comportamiento, siendo lo suficientemente importante como para comprometer seriamente su desarrollo e integración social y laboral. Problemas de interacción social, falta de empatía, poca coordinación psicomotriz, no entender las ironías ni el doble sentido del lenguaje, y la obsesión con ciertos temas, son algunas de las características más habituales en el Asperger.

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Trastorno Desintegrado Infantil o Síndrome de Heller

Suele aparecer sobre los 2 años, aunque en ocasiones no se hace evidente hasta pasados los 10. Coincide con los otros tipos de autismo en afectar a las mismas áreas (lenguaje, función social y motricidad), pero se diferencia en su carácter regresivo y repentino, hasta el punto de que en ocasiones el mismo niño se da cuenta del problema, mostrando su preocupación a los padres.

Trastorno Generalizado del Desarrollo No Especificado

Es una etiqueta diagnóstica que se utiliza en aquellos casos en que los síntomas clínicos son demasiado heterogéneos como para ser incluidos en alguno de los otros tipos. También se presentan trastornos de reciprocidad social, problemas severos de comunicación y la existencia de intereses y actividades peculiares, restringidas y estereotipadas.

Tabla Resumen de los Trastornos del Espectro Autista (TEA)

Tipo de TEA Características principales Ejemplos de manifestaciones
Autismo clásico Dificultades significativas en la interacción social y la comunicación. Comportamientos repetitivos. Intereses restringidos. Evitar el contacto visual. Lenguaje limitado o inexistente. Aleteo de manos o balanceo.
Síndrome de Rett Exclusivo en niñas. Desarrollo inicial normal seguido de pérdida de habilidades adquiridas. Problemas motores severos. Pérdida del uso funcional de las manos (movimientos repetitivos de lavado). Dificultad para caminar o sentarse.
Síndrome de Asperger Dificultad para comprender normas sociales. Lenguaje formal pero sin interpretación de sutilezas. Intereses muy específicos. Hablar extensamente sobre un tema específico sin darse cuenta de la falta de interés del interlocutor. Torpeza motora.
Trastorno desintegrativo infantil (TDI) Desarrollo normal hasta los 3-4 años. Pérdida progresiva de habilidades sociales, comunicativas y motoras. Olvidar palabras aprendidas. Mostrar desinterés repentino por las interacciones sociales. Retroceso en el control de esfínteres.
Trastorno generalizado del desarrollo no especificado (TGD-NE) Presenta características del espectro autista, pero no cumple todos los criterios para un diagnóstico específico. Variabilidad en la gravedad de los síntomas. Comportamientos aislados como evitar contacto visual o dificultad en la comunicación sin otros síntomas típicos del TEA.

Indicadores para la Detección Precoz del Autismo

Aunque suelen ser los propios padres los que detectan problemas en el neurodesarrollo de sus hijos entre los 18 y los 24 meses, existen una serie de circunstancias que retrasan el diagnóstico en un porcentaje significativo de casos:

  • Incidencia relativamente baja de los TEA.
  • Desconocimiento de las manifestaciones clínicas.
  • Dificultad de los padres para detectar los síntomas sutiles en algunos tipos de autismo, como el Asperger.
  • Un desarrollo sensorial y motor adecuado en ciertos casos.

Síntomas Más Comunes

Algunos niños con TEA presentan una serie de síntomas muy claros y visibles y por ello son detectados por los padres en los primeros meses de vida. Pero, a veces, son los profesores de la guardería los que ponen en alerta a los padres al observar un desarrollo inadecuado de sus habilidades básicas o de relación con los otros niños. Estos son los principales ejemplos:

  • Retraso o ausencia del habla.
  • No presta atención a las otras personas.
  • Falta de respuesta a las expresiones faciales o sentimientos de los demás.
  • Falta de juego simbólico y ausencia de imaginación.
  • Falta de interés por los niños de su edad.
  • Incapaz de compartir placer.
  • Alteración cualitativa en la comunicación no verbal.
  • No señalar objetos para dirigir la atención de otra persona.
  • Falta de utilización social de la mirada.
  • Falta de iniciativa en actividades o juego social.
  • Falta de reacción a estímulos sonoros.

La Importancia del Profesor en la Detección del Autismo de Alto Rendimiento

Los niños afectados por síndrome de Asperger o autismo de alto rendimiento son los más difíciles de detectar, ya que muchas veces no manifiestan de forma clara su problema hasta que no se les expone a un mayor grado de demanda social, lo que no suele ocurrir hasta el inicio de la educación primaria.

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Por este motivo, en estos casos específicos es cuando se hace más importante, y a veces imprescindible, la participación del profesor en la detección de síntomas que hagan sospechar de un posible caso de autismo. Estos serían los principales síntomas de alarma:

  • Desarrollo deficiente del lenguaje: mutismo, entonación rara o inapropiada, vocabulario inusual para la edad del niño, limitaciones en la expresión, etc.
  • Tendencia a hablar espontáneamente solo sobre temas de su interés.
  • Dificultad para unirse al juego de otros niños.
  • Conductas agresivas.
  • Falta de cumplimiento de las normas de la clase: no obedecer a los profesores, mínima cooperación en las actividades de clase, no seguir las normas culturales, etc.
  • Reacción negativa ante los estímulos.
  • Relación anormal con los adultos: puede ser demasiado intensa o casi inexistente.
  • Reacciones extremas ante la invasión de su espacio personal.
  • Graves dificultades de adaptación a los cambios.
  • Déficit en las habilidades motoras o sociales.

No todos los niños presentan todos los síntomas descritos como clásicos. Consecuentemente, la ausencia de cualquiera de ellos no es excluyente del diagnóstico de TEA.

La Educación de los Niños con TEA

Los niños diagnosticados de TEA se encuentran dentro del grupo de alumnos con NEE, por lo tanto, precisan de una metodología adaptada y, en algunos casos, refuerzo escolar y adaptación del currículo.

El objetivo principal de la intervención educativa en un niño con este problema es la mejora de su conocimiento social y de sus habilidades comunicativas. Otra meta importante es lograr que tenga un mayor control de sus comportamiento y una conducta los más adaptada posible al entorno.

El principal reto de la educación a un niño diagnosticado de TEA es que no solo hay que enseñarle el concepto o la habilidad para realizar una determinada tarea, sino que también hay que entrenarle en su uso de manera adecuada, funcional, espontánea y normalizada.

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La Adaptación Curricular

Existen diversas modalidades de escolarización para estos niños: centro específico, aula de educación especial en un centro ordinario, e integración en el aula regular. En este último caso, es necesario realizar una adaptación curricular individualizada teniendo en cuenta las habilidades y capacidad potencial del niño y no solo su conducta.

En ocasiones, en la realización de los tests o pruebas necesarias para realizar la adaptación se presentan dificultades como la falta de colaboración del niño o de entendimiento de las pruebas.

Metodología

Las agendas visuales basadas en pictogramas donde se programan las tareas a realizar son muy eficaces en la educación de este tipo de escolares. Al igual que los puzzles, el juego simbólico, los juegos con pelotas y los recursos innovadores basados en Internet y determinados videojuegos.

Un aspecto muy importante tiene que ver con el espacio y ambiente en el que tenga lugar la educación con estos alumnos: todo ha de estar muy bien estructurado y organizado, evitando los cambios bruscos, ya que estas personas son muy sensibles a cualquier modificación, por pequeña que sea.

Un niño que recibe un adecuado tratamiento para el TEA llegará a ser un adulto lo más funcional posible, de ahí la importancia de todos los profesionales que intervienen en la fase educativa de estas personas.

Diferencias en el Diagnóstico entre Niñas y Niños con TEA

Se dice que el TEA es más frecuente en los niños que en las niñas, pero en los últimos años se ha visto que es porque no se diagnostican las niñas. Cuanto más grave es (TEA con discapacidad intelectual) será más fácil diagnosticarlo en ambos sexos. Pero cuando son casos más leves (TEA con inteligencia normal o elevada) pasan más desapercibidas y cuesta más diagnosticarlas.

¿Cuáles son las diferencias de las niñas con TEA?

A nivel del lenguaje:

  • Tienen mejor lenguaje que los niños. A veces es rico y sofisticado. Con un tono de voz infantil y alto.
  • Son más expresivas que los niños. Usan más gestos faciales y del resto del cuerpo. Pueden sonreír. Tienen más contacto visual.
  • Pueden presentar mutismo selectivo (dejar de hablar en ciertas situaciones o con determinadas personas).
  • Repiten más preguntas o palabras que pronuncian ellas mismas o que acaban de oír.

A nivel de la socialización:

  • Las niñas tienen mayores habilidades sociales, hacen un “camuflaje de sus dificultades”. Lo hacen imitando a los chicos de su edad, de forma mecánica, no espontánea. Llevan una “mascara social” para tratar de encajar en el grupo.
  • Aunque tienen interés por relacionarse, no saben cómo hacerlo. Les cuesta interpretar las intenciones, expresiones y bromas de los demás: muchas veces son irónicas.
  • Se relacionan mejor con adultos o con niños más pequeños.
  • Son niñas solitarias, tímidas, no suelen tener amigas. Buscan lugares tranquilos y aislados. Se sienten más felices en casa, es su lugar de confort.
  • Pueden ser víctimas de acoso escolar, de grooming (ciberacoso y abuso sexual online) y de violencia en las relaciones de amistad y amorosas. Son más vulnerables a padecer estos abusos por: mayor facilidad para establecer comunicación por internet, baja autoestima, dependencia, ingenuidad, querer caer bien y no identificar el abuso ni los peligros.

A nivel del juego:

  • Su juego parece normal. Desarrollan algo de juego simbólico (comidas, muñecas), pero se centran más en organizar el juego, en preparar la escena, en ordenar. Alinean sus juguetes. Es un juego obsesivo.
  • Juego solitario. Utilizan sus propias manos para representar figuras. Pueden tener amigos imaginarios, hasta en la adolescencia. Cuando juegan con otros niños son muy dominantes. Les gusta pintar y las manualidades.
  • Los intereses son parecidos a las demás niñas. Los niños sin embargo suelen tener intereses más peculiares (electrónica, trenes, dinosaurios, desmontar aparatos, ciencia, astronomía). Juegan con juguetes de niñas más pequeñas que su edad.

A nivel de la conducta:

  • A partir de los 6 años hacen menos movimientos repetitivos que los niños (balancearse, mover las manos de un lado para el otro, etc.).
  • Las alteraciones sensoriales de los niños con TEA se producen porque sus sentidos captan mal los estímulos externos, como la hipersensibilidad al ruido. Las niñas lo compensan con la gran memoria visoespacial que tienen y la gran memoria fotográfica.
  • Son rígidas mentalmente, perfeccionistas. Es decir, les cuestan los cambios en general, adaptarse al nuevo profesor. No toleran las críticas.
  • Les cuesta identificar y expresar los sentimientos, pero pueden sentir compasión u otras emociones más que los niños. Son altruistas.
  • Pueden tener fobias.

Los problemas de salud mental son más frecuentes en las niñas con TEA. Trastornos emocionales como ansiedad y depresión son comunes, así como trastornos de conducta alimentaria. La familia y la escuela deben conocer estas características de las niñas con TEA para poder reconocerlas.

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