Niños Encerrados: Causas y Consecuencias del Aislamiento Infantil

28.10.2025

El caso de los tres menores que permanecieron encerrados durante al menos cuatro años en la llamada 'casa de los horrores' de Oviedo ha conmocionado a la opinión pública. Cuando sus padres tomaron la decisión de aislarse del mundo exterior por la Covid-19, el mayor tenía seis años y los dos gemelos, cuatro.

El Descubrimiento del Aislamiento

La que han dado en llamar “casa de los horrores de Oviedo”, donde el pasado lunes detuvieron a un matrimonio con tres hijos menores encerrados allí desde 2021, es de color rosa, tiene dos plantas y está ubicada, junto a otras mansiones, en las faldas del monte Naranco, con unas increíbles vistas a la bonita ciudad asturiana.

Durante dos semanas, los agentes de la Policía Local de Oviedo, bajo la dirección de la Fiscalía de Menores del Principado, se mantuvieron apostados en la casa de la vecina que dio la voz de alarma en forma de denuncia en los Servicios Sociales del Ayuntamiento: “Oigo gritos de niños de vez en cuando, he visto moverse las cortinas de algunas habitaciones”, relató la mujer, que lleva media vida residiendo en la zona.

Fueron muchas horas de discretas vigilancias, hasta que los agentes vieron salir a Christian Steffen, un alemán de 53 años, que estaba empadronado en esa vivienda desde febrero de 2022, aunque había alquilado la casa por Internet en octubre de 2021.

Lo que más llamó la atención de los policías cuando este lunes Steffen les dio permiso para acceder a la casa, fue el miedo de los niños, enganchados a su madre, Melissa Ann Steffen, una mujer de 48 años americana con doble nacionalidad alemana. Rápidamente, los padres, les colocaron tres mascarillas a cada uno de los pequeños, una encima de otra, argumentando que estaban muy enfermos.

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Grandes cantidades de medicinas de todo tipo, supuestamente compradas por Internet, decenas de tarros de vaselina, y enormes cantidades de basura que se acumulaban en el hueco de la escalera que subía a la segunda planta, llamaron la atención de los agentes nada más acceder a la vivienda.

Los agentes de la policía local, muchos de ellos padres de familia, quedaron impactados al ver la reacción de los pequeños al salir al jardín: “Tocaban la hierba, respiraban como si no lo hubieran hecho antes en su vida, vieron un caracol y estaban completamente fascinados”.

Consecuencias Físicas y Psicológicas

Tal es así que se volvieron 'locos' cuando, al atravesar las puertas de ese domicilio, vieron un caracol. Un simple caracol. Así lo dice Estefanía Igartua Escolar, psicóloga: "Hay que trabajar con ellos las habilidades sociales. Se han perdido unos años muy importantes de la edad temprana, en la que tenían que relacionarse con otros adultos que no fueran sus padres y con otros niños de su edad".

Afirma, además, que la recuperación va a requerir tiempo: "El haber estado conviviendo entre heces y en esas condiciones tan negligentes hace que tengan que empezar de cero. Si tienen entre ocho y diez años pueden tener una edad inferior".

Por ello al salir de la vivienda, los menores presentaron problemas de coordinación. "La ausencia de socialización es un hándicap terrible para estos niños", señala a EL ESPAÑOL la pediatra Belén Aguirrezabalaga.

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Su desarrollo psicomotor también puede haberse visto afectado, puesto que a estas edades se recomienda realizar al menos una hora de ejercicio al día. Los progenitores no sólo les marcaban los horarios para ir al baño, sino que también les obligaban a usar pañales porque "no sabían controlar esfínteres", aunque en sus informes médicos, que databan de 2019, no indicaban patologías.

Los agentes encontraron, en un armario de la casa, una gran cantidad de medicinas. A los niños les administraban medicación con THC como "tratamiento para el TDAH", aunque nunca les habían llevado al médico. Eran los propios padres los que "diagnosticaban y medicaban".

El estado del desarrollo neurosensorial de los niños dependerá, sobre todo, de cómo hayan vivido durante sus tres primeros años de vida, ya que son fundamentales en este sentido, como indica Aguirrezabalaga. Entiende que lo más difícil de sanar serán las consecuencias psicológicas que puedan marcarles de por vida. "Hemos visto casos de malos tratos a niños que quedan lesionados para siempre".

Las secuelas en este caso son "muy imprevisibles", y pueden llegar a causar "un estrés postraumático severo". Aunque dependerá del temperamento, el carácter y la personalidad de los menores. Para evitar que los daños psicológicos se agraven, los niños van a requerir terapia. En ella no se debería "atacar a los padres" porque es probable que los niños tengan un sentimiento de adherencia a ellos.

Rodríguez, por su parte, sospecha que la recuperación será parcial, pero "es difícil que vaya a ser completa".

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Porque no podían ir libremente ni tan siquiera al baño. Tenían un horario, y podían acudir al mismo un número limitado de veces por día. Por ello llevaban pañales. Por eso tenían que aguantarse sus necesidades. Por eso, en ese examen médico, se les ha detectado los problemas anteriormente mencionados.

Rayajos, monstruos y una calavera en la cuna. Varios psicólogos se afanan ahora en interpretar los dibujos que los niños pintaron en las cunas donde los padres les hacían dormir con ocho años, aunque el mayor, el de diez años, dormía en el suelo sobre un colchón, apuntaron fuentes del caso.

Pero esos “rayajos de distintos colores en la estructura de la cuna pueden ser una expresión de rabia y de ansiedad”, señala un psicólogo infantil. “Las caras monstruosas pueden visibilizar miedo”. Hay hasta una calavera, en uno de los cabeceros…

Posibles Causas del Encierro

¿Pero qué llevó a la pareja a tener a los niños encerrados? ¿Llevando, cada uno, tres mascarillas? Las hipótesis que se barajan son enfermedades psicológicas como el Munchausen o como el Diógenes, a tenor de cómo estaban los niños y del estado de la vivienda.

En cuando al segundo, al Diógenes, en el 'hogar' había una gran cantidad de basura, incluso debajo de la cama del matrimonio. Además, las cunas estaban pintadas con monstruos y con candados.

En este último caso, sería una combinación de patología mental y social: "Los padres piensan que la mejor manera para que sus hijos estén seguros es en casa, sin colegio y sin pediatra. Actúan como 'defensa' ante un mundo que consideran hostil, negativo y peligroso", argumenta Urra, que prefiere mostrarse prudente ante las posibles secuelas que va a dejar en los niños.

Llevaban todo ese tiempo encerrados, solo el padre salía al exterior para la comida y poco más. La policía cree que este comportamiento tan extremo puede ser una consecuencia de la peor época de la pandemia y lo que los psicólogos llaman síndrome covid.

La familia de origen alemán se instaló en la casa en noviembre de 2021, meses antes de la llegada del covid. Eso explicaría por qué pasaron desapercibidos. La excusa perfecta para vivir ignorando al mundo y que el mundo les ignorará a ellos.

El único que estaba empadronado era el padre, de ahí que no hubiera escolarización. A todos nos ha afectado el síndrome COVID, post-COVID y todo lo que ha devenido. Y podemos hacer de alguna manera esas elucubraciones sobre qué ha podido llevar una familia a este extremo.

El psicólogo José Antonio Galiani habla de " una clara enfermedad mental, si no de sus progenitores, al menos de uno de sus progenitores que puede haber influido en el otro. Vivían en una burbuja, todo lo que necesitaban lo pedían por internet, ni siquiera salían al patio de la casa. Privación sensorial, física, lingüística, cognitiva, en definitiva."

Los investigadores confirman que las fechas coinciden y se pudo agravar porque los niños no iban al colegio, la familia no habla el idioma, el español, y además viven aislados. Todos estos factores permitieron que los vecinos no se dieran cuenta hasta ahora qué algo raro pasaba en aquella casa".

El Proceso de Recuperación

Una vez tutelados por la Consejería de Bienestar Social, tras serle retirada la patria potestad a los padres y decretar la jueza del juzgado de instrucción número tres prisión incondicional comunicada para ellos por un posible delito de abandono de menores y retención ilegal, los pequeños han ingresado en un centro de menores del Principado, donde “están alucinados con la televisión”, señalan fuentes del caso.

Marta del Arco, consejera de Derechos Sociales y Bienestar del Principado de Asturias, afirma que los niños están "físicamente bien": "Han pasado un reconocimiento médico y están bien. Próximamente se les hará una valoración psicológica".

En esa misma línea se ha expresado Gimena Llamedo, vicepresidenta del Principado de Asturias. "Se están realizando las evaluaciones y se está trabajando con los menores, acompañándoles en este duro momento para ellos", informa, a la par que confirma que los niños están "en custodia del Gobierno de Asturias".

Aunque no sean conscientes por su corta edad, estos días están siendo sometidos, según anunció el miércoles la consejera de Derechos Sociales, Marta del Arco, a una primera fase de valoración física, emocional, relacional y de comportamiento que determinará el alcance de los daños que haya podido provocar en ellos el aislamiento forzoso al que, presuntamente, fueron sometidos por sus progenitores -ya en la cárcel-, y que será crucial para comenzar a construir poco a poco el proceso de curación que garantice un futuro de normalidad para los tres hermanos.

«Por la prolongación en el tiempo y la intensidad del daño se establecerá un protocolo y un plan de trabajo para generar espacios amables donde tengan la sensación de seguridad que han perdido», manifiesta. No obstante, incide, «este daño y desprotección prolongado tendrá unos efectos durante toda su vida o durante un tiempo muy importante; no se va a resolver en tres meses».

No hay que dejar de lado, sostiene la portavoz del Colegio, que «su normalidad es la que tenían» y que «ahora hay que iniciar un trabajo terapéutico desde el ámbito socioeducativo, en el día a día, para normalizar cosas tan básicas como el control de esfínteres -llevaban pañales-, el aseo y la higiene, salir a la calle, socializar e ir buscando también un desarrollo progresivo de su autonomía», por ejemplo, para comer.

Ese proceso curativo también pasará por que se les explique a los tres hermanos que «algunas mamás y papás no saben cuidar bien a sus hijos, pero que ello no significa que no les quieran».

Físico, sentenció la portavoz de la entidad colegial, porque «es evidente que hay un proceso de raquitismo» en los pequeños «por la falta de vitamina D» al no salir a la luz del sol. «Un niño de 8 años no sólo no debería dormir en una cuna -ni llevar pañales-, sino que no debería caber».

Los niños de ocho y diez años rescatados de esta 'casa de los horrores' están ahora en un centro de acogida. En estos primeros días, los menores se muestran tímidos y cariñosos con las cuidadoras, relacionándose solo con adultos, al ser lo que han hecho durante la mitad de sus vidas.

Factores que Dificultaron la Detección

Todos los factores que impidieron detectar el encierro de los niños: no iban al colegio, la familia no habla el idioma español y viven aislados.

Flor González Muñiz concluye que «esto ha ocurrido con personas que vienen de otro contexto social -el padre es alemán y la madre estadounidense- donde el aislamiento se permite mucha más que en nuestro país.

En la siguiente tabla, se resumen algunos de los factores que contribuyeron al aislamiento y la falta de detección del caso:

Factor Descripción
Aislamiento social La familia vivía aislada del resto de la comunidad.
Idioma La familia no hablaba español.
Falta de escolarización Los niños no asistían al colegio.
Origen extranjero Los padres provenían de un contexto cultural diferente donde el aislamiento social podría ser más común.

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