Pasar Anticuerpos a Través de la Lactancia Materna

20.11.2025

Durante el embarazo y la lactancia, las madres experimentan cambios inmunológicos esenciales para la crianza (1). Esta adaptación conforma un estado único de equilibrio entre la inmunidad materna y fetal, necesaria para promover y apoyar la propia gestación y el crecimiento del feto (2). La salud materna tendrá un impacto en la salud futura del recién nacido, por eso la investigación en este campo resulta crucial.

La educación inmunológica comienza intraútero y se desarrolla teniendo en cuenta los factores ambientales en los que se ve inmersa la gestante y posteriormente la puérpera durante la lactancia materna, impactando en el feto-neonato. Este proceso comprendería la transferencia de anticuerpos maternos, los cambios en el microbioma materno, los metabolitos derivados de la microbiota, y la transferencia de células inmunitarias y citocinas a través de la placenta o de lactancia materna. Todos estos mecanismos, se pueden ver juntos en esta figura del trabajo antes mencionado (4).

Los anticuerpos atraviesan la placenta tras la inmunización de la madre, haciendo posible la protección contra infecciones maternas, congénitas y neonatales. La IgG se transfiere activamente a través de la placenta a partir de la semana 13 y esta aumenta significativamente durante el tercer trimestre.

Dentro del útero, las células maternas se infiltran en el feto y circulan por su torrente sanguíneo, de la misma forma, la madre tras el parto también presentará células del feto que persisten. Podemos hablar aquí también de microquimerismo placentario y micoquimerismo a través de la lactancia materna.

El MMc en la leche materna se ha visto una transferencia de células maternas en cantidades constantes con independencia de la duración de la lactancia y procedentes del tejido linfoide materno paso de IgGs, IgAs, células T y células plasmáticas. En resumen, una compresión más profunda sobre lo que representa la inmunidad materno-fetal puede ayudar a mejorar el estado inmunitario de los futuros bebes.

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Composición de la Leche Materna y sus Beneficios Inmunológicos

La leche materna no solamente proporciona al recién nacido una nutrición adecuada sino que también es importante en la maduración de su sistema inmunológico. Después del parto, el bebé debe desarrollar sus propios mecanismos de defensa para poder enfrentarse por sí solo a las infecciones. También ha de desarrollar su propia flora intestinal, que le ayudará a regular la acción del sistema inmunológico. La lactancia materna puede proporcionarle las herramientas necesarias para todo ello.

La leche materna es un producto biológico natural y esencial que contiene numerosos componentes inmunológicos, tanto humorales como celulares, que protegen al lactante de las infecciones. Incluye factores que proveen inmunidad específica, como linfocitos T, linfocitos B y anticuerpos, entre los cuales destacamos la IgA que es la más importante en la inmunidad de las mucosas y la principal en la lactancia materna.

También encontramos en la leche materna, aunque en menor medida, anticuerpos de tipo IgG, que son de vital importancia en la respuesta inmune humoral y en la defensa tisular contra los microorganismos; anticuerpos de tipo IgM, primera inmunoglobulina que se produce luego de tener lugar una respuesta inmune; y de tipo IgE, de gran importancia en la defensa contra infecciones parasitarias.

La leche materna además contiene factores que brindan una inmunidad no específica, como la lactoferrina, que contribuye a la absorción del hierro en el intestino del niño y tiene un efecto bacteriostático mediante la privación del hierro que requieren las bacterias para su crecimiento; lisozimas, que actúan como antimicrobianos; y oligosacáridos, que impiden que las bacterias penetren en el interior de las células y lípidos.

Asimismo, está compuesta por factores prebióticos que favorecen el crecimiento de lactobacilos bífidos, es decir, de bacterias favorecedoras e inocuas que impiden el crecimiento de otros gérmenes dañinos y favorecen el desarrollo de la flora intestinal del niño.

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Ventajas de la Lactancia Materna

La leche materna proporciona diversos elementos al recién nacido como por ejemplo:

  • Lactosa: estimula la producción de péptidos antimicrobianos (AMP). Estas proteínas ayudan a luchar contra las infecciones gastrointestinales y a desarrollar la flora intestinal, lo que permite el desarrollo del sistema inmune.
  • Inmunoglobulinas IgA: son anticuerpos que neutralizan los agentes infecciosos. Al pasar de la madre al recién nacido a través de la leche materna, estos anticuerpos confieren una protección adicional frente a infecciones.
  • Células inmunes: están presentes en grandes cantidades en el calostro (aproximadamente 5×106 células/ml), especialmente macrófagos y neutrófilos. Los linfocitos T, B, así como las células NK representan el 10% de los leucocitos presentes en la leche materna, pero su número disminuye a medida que la leche madura. Estas células sobreviven al pasar a través del tracto gastrointestinal del bebé e influyen en su respuesta inmune a las infecciones.
  • Oligosacáridos: son alimentos prebióticos, que promueven el desarrollo de bacterias intestinales imprescindibles para el organismo, tales como las bifidobacterias.

La leche materna también puede transmitir a los lactantes muchas otras sustancias, como el factor de crecimiento transformante beta (TGF-β), que favorece una respuesta apropiada y equilibrada del sistema inmune.

Un sistema inmunitario maduro es capaz de reconocer y atacar a los antígenos perjudiciales pero también de diferenciar a los antígenos propios o inocuos y no actuar sobre ellos. Esta tolerancia es imprescindible a largo plazo, ya que estos antígenos inocuos no causaran respuesta alérgica o inflamatoria, contribuyendo a la prevención de alergias y enfermedades autoinmunes.

Periodos de la Lactancia

  • Periodo de lactancia: comprende los 6 primeros meses de vida, durante los cuales su alimento debe ser de forma exclusiva la leche materna (según la OMS), y en su defecto, las fórmulas para lactantes.
  • Periodo transicional: va desde los 6 meses hasta un año. En este periodo se inicia la diversificación alimentaria (DA), es decir, hay una introducción progresiva de alimentos distintos a la leche materna o fórmula.
  • Periodo de adulto modificado: abarca desde el año hasta los 7-8 años de edad. En este periodo el niño va adoptando una alimentación progresivamente más parecida a la de los adultos, reduciendo progresivamente la ingesta de grasa.

Diferencias Según el Modo de Nacimiento

El feto humano se encuentra en un medio estéril mientras permanece en el útero, pero resulta rápidamente colonizado por bacterias durante su paso por el canal de parto o cuando nace por cesárea. Los primeros microorganismos que colonizan el tracto gastrointestinal modulan el sistema inmune por medio de relaciones beneficiosas que se establecen entre las bacterias y el organismo humano.

Los nacidos por el canal del parto tienen microbios derivados de la vía vaginal, como Lactobacilos, que contribuyen la producción de citoquinas especificas que promueven el desarrollo normal del sistema inmunológico, en cambio, los nacidos por cesárea tienen más microorganismos de la piel como Staphylococcus, lo que contribuye a un mayor riesgo de alergia, enfermedad celiaca, etc.

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Vacunación y Lactancia Materna

El Ministerio de Sanidad recomienda vacunar contra el Covid-19 a las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia materna cuando les corresponda por su edad y por los grupos de riesgo a los que pertenezca cada madre.

En el caso de la vacunación frente a la covid con vacunas de ARNm y con vacunas con vector de adenovirus se recomienda mantener la lactancia tras la vacunación y no demorar esta por la lactancia.

Un estudio de la Universidad de Idaho demuestra que las madres con Covid-19 que dan el pecho a sus recién nacidos, no sólo no les transmiten la enfermedad, sino que les transfieren anticuerpos frente a la infección. Dichos anticuerpos son capaces de inactivar el virus del SARS-CoV-2, según las conclusiones recogidas en esta investigación.

Las vacunas de la gripe y de la COVID pueden administrarse en cualquier trimestre del embarazo. No obstante, se recomienda vacunarse cuanto antes para garantizar la protección tanto de la madre como del bebé.

Se recomienda la vacunación de la gripe en la mujer embarazada en cualquier trimestre de la gestación durante la campaña de vacunación antigripal anual. Se administra una dosis por vía intramuscular.

Por todo lo comentado y para evitar riesgos, resulta vital que la mujer con deseos de descendencia sea valorada por parte de un profesional de forma previa al embarazo, así como un seguimiento periódico durante el propio embarazo, contando con la inestimable ayuda que nos ofrecen las vacunas.

Tasas de Lactancia Materna

Según la Encuesta Nacional de Salud realizada en España por el Instituto Nacional de Estadística (INE), en los años 2011-2012, un 66,2% de los lactantes son amamantados exclusivamente con leche materna a las 6 semanas de vida; a los 3 meses, baja al 53,6%; y a los 6 meses, únicamente lo hace un 28,5% (20), por lo que la adhesión a la LM sigue estando por debajo de lo deseado.

Las tasas más bajas de lactancia materna se presentan en aquellas mujeres con embarazos complejos, especialmente por obesidad y diabetes (21,22). Las mujeres obesas tienen más probabilidades de experimentar lactogénesis retardada (23), lo cual predice, a su vez, el abandono de la lactancia materna exclusiva (24).

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