Pérdida de Líquido Amniótico en el Segundo Trimestre: Causas, Síntomas y Tratamiento

19.12.2025

La pérdida de líquido amniótico es una situación preocupante durante el embarazo, ya que este líquido es de vital importancia para el correcto desarrollo del bebé dentro del útero materno y hasta el momento del parto. Por todo ello, la pérdida de líquido amniótico puede suponer una situación de riesgo y preocupación.

Además, la embarazada en numerosas ocasiones no sabe si está perdiendo líquido amniótico o si es una pérdida de orina ocasionada por la presión ejercida del útero sobre la vejiga. Sin embargo, el líquido amniótico y la orina tienen características diferentes, bien por el color y el olor.

¿Qué funciones tiene el líquido amniótico?

El líquido amniótico es un fluido transparente, claro y sin olor que rodea al feto durante el embarazo. Este líquido es fundamental para asegurar la supervivencia del feto. Las funciones principales de este líquido resaltan la necesidad de disponer de una cantidad normal del mismo y dejan entrever las consecuencias de su falta:

  • Regular la temperatura del feto.
  • Incorporar nutrientes.
  • Proteger al feto amortiguando los movimientos de la madre.
  • Permitir el movimiento del feto en el vientre materno.
  • Proteger al feto de infecciones externas.
  • Intervenir en el desarrollo adecuado de los pulmones del futuro bebé.
  • Facilitar el parto.

Una de las principales funciones del líquido amniótico es que ofrece protección frente a golpes o lesiones, así como evita la pérdida de calor.

A partir de las dos semanas de gestación, el líquido amniótico es básicamente agua. Durante el progreso del embarazo, se incorporan proteínas, hidratos de carbono y electrolitos a la composición del líquido amniótico, ayudando al feto a desarrollarse. El feto traga líquido amniótico e incorpora los nutrientes necesarios y luego lo elimina a través de la orina.

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Aunque no es algo normal, puede ocurrir que la bolsa amniótica se rompa o sufra alguna fisura que lleve a la pérdida del líquido amniótico. Este hecho puede ser grave para el desarrollo fetal.

¿Pérdida de orina o líquido amniótico?

Algunas embarazadas no saben si están teniendo una pérdida de líquido amniótico o una pérdida de orina. Para saber con certeza si se está perdiendo líquido amniótico o no, se debe observar bien la ropa interior. En este caso, si se produjera una pérdida de líquido amniótico, la ropa interior quedaría mojada con un líquido acuoso transparente e inodoro similar al agua. En cambio, las manchas de flujo vaginal o de orina son diferentes.

El flujo vaginal es filamentoso, más viscoso y espeso; mientras que la orina se diferencia claramente por su olor tan característico y su color amarillento.

En caso de duda, existen test caseros como el AL-Sense. Este test se vende en farmacias y consiste en un salvaslip que se coloca en la ropa interior para detectar las pérdidas de líquido amniótico.

Este protegeslip especial contiene dentro una tira reactiva. Así, según el color que adquiera la tira, podremos comprobar el origen de la pérdida de líquido. Si se vuelve amarilla, se debe a una pérdida de orina, mientras que, si se torna azul o verde, es indicativo de que la pérdida es de líquido amniótico.

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Además, cuando se produce la pérdida de líquido amniótico, aparte de observar la ropa interior, la embarazada notará una reducción en los movimientos del feto.

¿Cómo saber si la bolsa amniótica tiene una fisura?

La pérdida de líquido amniótico en las etapas finales del embarazo puede resultar algo desconcertante para la embarazada, ya que hacen dudar de si el parto está comenzando. Además, una rotura de la bolsa antes de la fecha de parto podría ser indicativo de riesgo de parto prematuro o de aborto.

No hay otros síntomas asociados a la pérdida de este líquido, por lo que pueden entrar dudas sobre si se ha roto la bolsa o no. En caso de no tener claro el origen del líquido, se deben tomar las siguientes medidas:

  1. Orinar para vaciar bien la vejiga y descartar que sean pérdidas de orina.
  2. Colocar algún paño o toalla limpia (y de color oscuro) dentro de la braguita.
  3. Dar un pequeño paseo y toser varias veces.

En caso de que la bolsa esté rota, se podrá ver una mancha más o menos grande en el paño. Por el contrario, si la bolsa amniótica no está rota, el paño estará seco o con un poco de flujo.

Ante la duda, siempre es recomendable consultar con el médico, que hará una exploración y un rápido análisis del líquido que se pierde para determinar si realmente se trata de líquido amniótico.

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¿Por qué se pierde líquido amniótico?

En ocasiones, la causa exacta por la que se produce la pérdida de líquido amniótico no se conoce. Sin embargo, entre las causas más frecuentes de la pérdida de líquido amniótico se encuentran las siguientes:

  • Infecciones congénitas y traumatismos: debilitan las membranas y facilitan que se rompan.
  • Prueba de la amniocentesis: aunque normalmente la fisura suele cicatrizar por sí sola y la pérdida de líquido cesa, después de esta prueba puede producirse una pérdida de líquido amniótico. Por eso, tras esta prueba la embarazada ha de estar bien vigilada.
  • Complicaciones durante el embarazo: desprendimiento prematuro de la placenta, anomalías fetales o retraso en el crecimiento intrauterino.
  • Antecedentes: las mujeres con antecedentes familiares de rotura prematura de bolsa tienen más probabilidades de que les suceda.
  • Contracciones prematuras: el inicio de contracciones antes de tiempo (amenaza de parto pretérmino) pueden dar lugar a una pérdida de líquido amniótico temprana.
  • Sobredistensión del útero: puede producirse bien por polihidramnios, o bien por embarazo gemelar.

Otra posible causa de la pérdida de líquido amniótico son las malformaciones o anomalías fetales. A partir del segundo trimestre, el feto comienza a tragarse el líquido amniótico y a expulsarlo por la orina. Si sus riñones presentan alguna alteración, es posible que ocurra una pérdida de líquido amniótico.

Del mismo modo, el síndrome de transfusión feto-fetal también puede ser motivo de que uno de los fetos reciba menos cantidad de líquido amniótico.

¿Qué hacer ante la pérdida de líquido amniótico?

Muchas veces, la pérdida de líquido amniótico es la clave de malformaciones en el feto, en su función renal o en el crecimiento del mismo.

Ante la mínima sospecha de pérdida de líquido amniótico, la embarazada deberá acudir al médico para que valore los niveles de este líquido y el estado de la gestación por medio de una ecografía.

Puesto que la rotura de la bolsa amniótica no puede evitarse, es importante llevar un tratamiento adecuado. En situaciones en las que se sospecha un posible riesgo grave para el feto, existe la posibilidad de que el médico decida inducir el parto si se está en la última fase del embarazo.

Complicaciones relacionadas con el líquido amniótico

Alteraciones en la cantidad de líquido amniótico pueden suponer complicaciones graves para la gestación.

Cuando la cantidad de líquido amniótico es excesiva se denomina polihidramnios. En cambio, si el volumen de líquido amniótico es reducido, recibe el nombre de oligohidramnios.

Polihidramnios

El polihidramnios es una alteración en la que el saco amniótico posee una cantidad excesiva de líquido amniótico. Este trastorno ocurre, aproximadamente, en el 1-2% de embarazos.

El polihidramnios suele ser leve. No obstante, si el polihidramnios es severo o si aparece pronto en el embarazo, hay mayor riesgo de que surjan algunas complicaciones.

Causas del polihidramnios

Las principales causas de que el líquido amniótico se encuentre aumentado pueden estar relacionadas tanto con la madre como con el bebé y pueden ser:

  • Diabetes gestacional.
  • Embarazo múltiple.
  • Anemia del bebé, como, por ejemplo, la producida por problemas de incompatibilidad Rh.
  • Trastornos o anomalías gastrointestinales, del sistema urinario o en el sistema nervioso del bebé.
  • Infecciones fetales.

No obstante, las causas permanecen desconocidas, aproximadamente, en la mitad de los casos de polihidramnios.

Síntomas del polihidramnios

En caso de polihidramnios, pese a que puede ser asintomático, la mujer puede notar algunos síntomas como cierta dificultad para respirar o falta de aire (si el polihidramnios es severo). Esto es debido a que el útero se ve agrandado, lo que presiona el diafragma y otros órganos de la madre.

Además, la mujer también puede sentir contracciones uterinas dolorosas e inflamación o hinchazón en las piernas.

Diagnóstico del polihidramnios

Pese a que el especialista puede sospechar la presencia de polihidramnios si el útero es más grande de lo que corresponde al momento de la gestación, el diagnóstico se realiza con el cálculo del ILA. Para diagnosticar polihidramnios, el ILA debe ser mayor o igual a 25.

Una vez establecido el diagnóstico, se le realiza a la mujer las pruebas que considere oportuno el especialista para tratar de averiguar las causas del polihidramnios (como una prueba para descartar la diabetes gestacional o la isoinmunización materna).

Tratamiento del polihidramnios

El especialista querrá hacer un seguimiento de la evolución del polihidramnios, por lo que la mujer asistirá a controles con frecuencia.

En cuanto al tratamiento del exceso de líquido amniótico, este dependerá de la causa que lo ha producido (si es conocida), de la cantidad de líquido amniótico y del momento del embarazo en el que se encuentre la mujer.

Por ello, en el caso de que se haya identificado la causa del polihidramnios, se realizará el tratamiento adecuado de esta.

En algunos casos, se planteará hacer un amniodrenaje (especialmente, si el polihidramnios es severo o si la madre presenta sintomatología grave). Esta intervención consiste en realizar una aspiración de líquido amniótico con la finalidad de reducir su volumen.

Por otro lado, es posible el uso de ciertos medicamentos para disminuir la cantidad de orina del bebé y, por tanto, el volumen de líquido amniótico. No obstante, estos fármacos se utilizan en circunstancias limitadas por los efectos adversos que pueden tener para el bebé.

Finalmente, el especialista también valorará el momento más adecuado para el parto.

Oligohidramnios

Oligohidramnios es el término médico para la alteración en la que el saco amniótico presenta una disminución del volumen de líquido amniótico respecto al que sería adecuado para el momento de la gestación.

Las consecuencias del oligohidramnios, es decir, de tener poco líquido amniótico, pueden variar según la causa que lo produzca, la gravedad y el momento del embarazo en el que aparece.

Causas del oligohidramnios

Las principales causas de la disminución de líquido amniótico en el embarazo suelen ser:

  • Anomalías en el sistema urinario fetal u otras alteraciones fetales.
  • Restricción del crecimiento intrauterino.
  • Infección fetal por citomegalovirus.
  • Embarazo que se prolonga (embarazo postérmino).
  • Rotura prematura de membranas.
  • Problemas y disfunciones en la placenta.
  • Hipertensión arterial.
  • Ciertos fármacos, como el ibuprofeno.

Pese a ello, las causas del oligohidramnios en ocasiones pueden ser desconocidas.

Síntomas del oligohidramnios

Habitualmente, el oligohidramnios es asintomático y la mujer no notará ningún síntoma. En ocasiones, puede que la mujer perciba movimientos fetales más lentos o en menor cantidad.

En cambio, si ha ocurrido una rotura prematura de membranas, la mujer sí que podrá observar una pérdida de líquido amniótico.

Diagnóstico del oligohidramnios

Es cierto que el oligohidramnios puede sospecharse si el útero es más pequeño de lo que corresponde a la edad gestacional. No obstante, para el diagnóstico del oligohidramnios se realiza la medición del ILA por ecografía.

El diagnóstico de oligohidramnios se establece con un ILA menor a 5 cm, lo que lleva al especialista a solicitar una serie de pruebas a la embarazada para tratar de averiguar las posibles causas.

Tratamiento del oligohidramnios

Tras el diagnóstico del oligohidramnios, se realizarán ecografías de manera frecuente para controlar el desarrollo del bebé y el ILA, así como pruebas para valorar la frecuencia cardiaca del bebé (cardiotocografía en reposo). No obstante, será importante tratar la causa que lo está produciendo, si esta se conoce.

Además, es posible que recomienden a la embarazada que haga reposo y que aumente la ingesta de líquidos.

Por otro lado, el especialista también valorará cuál es el mejor momento para el parto, según la situación particular.

Maneras objetivas para medir y monitorizar el líquido amniótico

Ante una impresión subjetiva del ecografista de que la cantidad de líquido amniótico es inferior a lo normal hay maneras más objetivas para medirlo y monitorizarlos para valorar la evolución respecto a controles posteriores.

La cantidad de líquido amniótico se evalúa mediante ecografía, utilizando uno de estos dos métodos:

  • Máxima columna vertical (MCV): se determina y mide la máxima columna vertical de líquido amniótico. Se consideran valores normales de MCV entre 2 y 8-10 cm (en función de la edad gestacional).
  • Índice de líquido amniótico (ILA): se divide el útero en 4 cuadrantes y se suman las máximas columnas verticales de líquido amniótico de cada uno de los cuadrantes, considerándose normal un ILA entre 5 y 24 cm.

De manera general, el método empleado de rutina en los embarazos de bajo riesgo para evaluar la cantidad de líquido amniótico es el MCV. Sin embargo, si se detecta alguna anomalía en la gestación, el especialista procede al cálculo del ILA.

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