¿Por qué es tan importante la lactancia materna? Beneficios para el bebé y la madre
La lactancia materna es un tipo de hábito saludable. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF recomiendan la lactancia materna desde el momento del nacimiento y de manera exclusiva durante los primeros 6 meses de vida, lo cual significa que no se les daría otros alimentos ni líquidos.
La lactancia materna exclusiva es la alimentación del lactante mediante leche materna sin ningún otro suplemento sólido o líquido, incluyendo el agua, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Lamentablemente se estima que menos del 40% de los lactantes en todo el mundo reciben leche materna como alimento exclusivo.
Beneficios para el bebé
La leche materna se considera el mejor alimento para los bebés recién nacidos, ya que contiene todos los nutrientes necesarios para su correcto desarrollo. A continuación, vamos a detallar los más importantes:
Es muy nutritiva
La composición de la leche materna es muy completa y se adapta a las necesidades del bebé en función de la etapa del crecimiento en la que se encuentre.
- El calostro es la leche que se secreta durante los primeros días tras el parto. Es de color amarillento y tiene un alto contenido en proteínas para satisfacer la demanda del recién nacido. Además, contiene la inmunoglobulina A secretora que proporciona al bebé defensas en su sistema digestivo.
- La leche madura contiene la combinación ideal de nutrientes (hidratos de carbono, vitaminas, proteínas, minerales y grasas) disueltos en un alto contenido de agua. Estos nutrientes son fácilmente digeribles por el sistema digestivo del bebé, lo que reduce el riesgo de sufrir gases, diarrea o estreñimiento. Además, la composición de la leche va cambiando conforme va creciendo el bebé y se adapta a sus necesidades metabólicas.
Protege contra infecciones
Permite el paso de inmunoglobulinas (o defensas) a través de la leche materna. La leche materna contiene anticuerpos de la madre que ayudarán al bebé a combatir infecciones por parte de virus y bacterias.
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De esta manera, la leche materna alarga el periodo de inmunidad natural y contribuye al desarrollo del sistema inmunológico del bebé. Mejora la protección frente a enfermedades gastrointestinales, de vías respiratorias altas como la otitis media, las de vías respiratorias bajas, como la neumonía o la bronquitis.
Otra ventaja de la leche materna es que también reduce la predisposición a sufrir enfermedades respiratorias y alergias: asma, infecciones de oído, reacciones alérgicas a alimentos, etc.
En conjunto, los bebés amamantados tienen menos infecciones y se hospitalizan menos que los bebés alimentados con leche artificial. Por otra parte, la leche materna es especialmente beneficiosa para los bebés prematuros, ya que sus componentes ayudan a disminuir la incidencia de muchos trastornos.
Está comprobado que en los niños, los anticuerpos de la leche materna disminuyen hasta en un 70% las infecciones respiratorias (asma) y de oído, protege frente a la diabetes infantil y la obesidad, y reduce en un 50% las posibilidades de muerte súbita. Además, su composición va modificándose para proporcionar al lactante los nutrientes necesarios.
Tiene sabores diferentes
El sabor de la leche materna cambia en función de la alimentación de la madre y esto ayuda a estimular el sentido del gusto del bebé.
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También puede suceder que el bebé note un sabor demasiado fuerte y reaccione con llantos o irritación. Por tanto, es importante que la madre controle su alimentación y aprenda a identificar las comidas que no le gustan al bebé.
Normalmente, son los vegetales los alimentos que más influyen en el sabor de la leche materna. Por ejemplo: coliflor, espárragos, alcachofas, cebollas, rábanos rojos, pimientos crudos, ajos, puerros, etc.
Vínculo entre la madre y el bebé
El contacto directo de la madre con su hijo durante la lactancia establece un vínculo emocional muy fuerte que les ayudará a tener una mayor confianza y buena relación en el futuro. Entre ellos se logra establecer un vínculo emocional muy especial que favorece su relación y autoestima.
Los niños que han sido amamantados tienen una mayor seguridad y autoestima que aquellos alimentados con biberón. Además, la lactancia materna exclusiva contribuye al desarrollo psicomotor y sensorial de estos bebés.
Gracias al mecanismo fisiológico del amamantamiento, aumenta la secreción de la hormona oxitocina, lo que genera una sensación placentera y de tranquilidad.
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Por otra parte, la secreción de oxitocina durante la lactancia provoca una sensación de bienestar en la madre mientras da el pecho, lo cual hace que aún disfrute más de este momento y reduce el riesgo de sufrir depresión posparto.
Otros beneficios
Además de todo lo comentado hasta ahora, la leche materna ofrece otras ventajas para los bebés recién nacidos:
- Disminuye el riesgo de padecer obesidad o problemas de sobrepeso.
- Disminuye el riesgo de sufrir el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).
- Disminuye el riesgo de desarrollar diabetes infantil o celiaquía.
- Favorece la correcta formación de la estructura facial, ya que la succión ayuda al desarrollo de la mandíbula y los dientes, y previene de las alteraciones del lenguaje. Al succionar el pecho, se favorece el crecimiento de los maxilares del bebé, preparándolos para las siguientes etapas del desarrollo. Todos los músculos faciales se fortalecen durante los intervalos de succión. Además, la posición de los labios en el pezón favorece el desarrollo perioral y la posterior pronunciación de fonemas. La dinámica de la cadena neuromuscular relacionada con la respiración, el aparato masticatorio, deglución y fonación, depende del amamantamiento.
- En general, contribuye a mantener una buena salud durante toda la vida.
Beneficios para la madre
Dar el pecho al bebé también tiene muchos beneficios para la madre a corto y largo plazo.
Por una parte, la lactancia contribuye a la rápida recuperación posparto y, por otra parte, ayuda a prevenir el desarrollo de enfermedades como el cáncer o la osteoporosis. A continuación, vamos a detallar más estos y otros beneficios de amamantar al bebé para la madre.
Recuperación de la talla
El alto consumo de calorías durante la lactancia ayuda a que la mujer pierda peso de forma natural y rápida.
Aproximadamente, dar el pecho supone un gasto entre 450 y 500 calorías al día. La lactancia materna influye favorablemente en la recuperación del peso materno que se tenía antes de la gestación. El mantenimiento de la lactancia supone un esfuerzo metabólico al organismo materno, aumentando por tanto su consumo calórico.
Además, la oxitocina secretada debido a la succión del lactante provoca unas contracciones en el útero que le ayudan a encogerse y volver a la normalidad más pronto. En el postparto inmediato, el comienzo de la lactancia materna precoz favorece la secreción de oxitocina, hormona que facilita la contracción uterina tras el parto, disminuyendo por lo tanto el sangrado fisiológico tras el alumbramiento. La oxitocina también favorece la eliminación de los loquios (restos de sangre que quedan después del parto).
Todo esto hace que las mujeres que amamantan a sus bebés adelgazen y recuperen la figura más deprisa.
Ahorro de tiempo y dinero
Como todo el mundo sabe, la leche materna es gratis, lo que supone un ahorro económico importante. Se trata de un factor muy importante para la familia. Las leches pensadas para lactantes son productos dietéticos, salvo excepciones, no están financiados por el sistema público de salud y suponen un gasto extra a las familias.
En cambio, la leche de fórmula tiene un precio bastante elevado, además del coste de los biberones, tetinas y otros artilugios necesarios para la lactancia artificial.
Por otra parte, el hecho de que el bebé tenga menos riesgo de enfermar o contraer infecciones implica un menor número de visitas al pedriatra, menor gasto en medicamentos, etc.
En cuanto al ahorro de tiempo, no es necesario preparar la leche materna, ir al supermercado a por ella o calentarla y atemperarla. La leche materna está siempre disponible y lista para tomar, lo cual es muy cómodo para salir a la calle o durante las tomas nocturnas.
Previene enfermedades
Hay estudios que sustentan que las mujeres que han lactado se ven protegidas frente al desarrollo de un cáncer de mama y de ovario durante su vida. Según el Código Europeo Contra el Cáncer (CECC), está demostrado que reduce el riesgo de cáncer de la madre frente a quienes no lo hacen. Cuanto más dura la lactancia de una mujer, más protegida está contra el cáncer de mama: el riesgo se reduce en un 4% por cada 12 meses acumulados de lactancia.
Hay estudios que demuestran que la lactancia materna reduce el riesgo de sufrir cáncer de mama, de útero y de ovarios. Por otra parte, dar el pecho también ayuda a prevenir la osteoporosis, enfermedades cardiovasculares y las infecciones de las vías urinarias.
En la madre, reduce el riesgo de hipertensión arterial, la diabetes tipo II, el cáncer de mama y de ovario, y ayuda a la recuperación tras el parto.
Sirve como anticonceptivo
Aunque no se considera un método anticonceptivo eficaz al cien por ciento, muchas mujeres lo emplean para su planificación familiar. Cuando se produce la lactancia, aumenta la hormona prolactina, la cual es una potente inhibidora de la ovulación. De este modo se ejerce el efecto anticonceptivo. Se considera que la lactancia es un anticonceptivo natural, ya que la liberación de la hormona prolactina inhibe el desarrollo folicular y la ovulación.
Por esta razón, las mujeres no tienen la menstruación mientras dan el pecho. Debemos de tener en cuenta que la falta de menstruación, que muchas mujeres asocian con la eficacia de la anticoncepción, no es sinónimo de falta de ovulación.
A pesar de ello, se recomienda que las mujeres tomen algún método anticonceptivo compatible con la lactancia si desean evitar otro embarazo, puesto que éste no es un método infalible.
Datos sobre la lactancia materna en España
En España, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa de lactancia materna exclusiva a los 6 meses es del 28,53% y la tasa de lactancia mixta es del 18,42%. Es decir, que la tasa de mujeres que llegan a amamantar a los 6 meses (solo pecho o pecho y biberón) es del 46,95%, casi la mitad.
Sin embargo, cabe destacar que en los últimos 20 años se ha observado en España un aumento progresivo y considerable de la tasa de lactancia materna a los 3 y a los 6 meses de vida, como se muestra en los datos del INE.
Existen diferentes obstáculos para la lactancia materna en las primeras semanas, sobre todo por la poca ganancia de peso del bebé, dolor durante la lactancia, llanto o sensación de falta de leche. Además, una vez en casa, los primeros días pueden surgir dificultades y algunas mujeres no encuentran apoyo en el sistema sanitario. Más adelante, a partir de los 4 meses, los abandonos están relacionados con la incorporación de la madre al trabajo.
La lactancia materna es un derecho de las mujeres para su mejor salud y también la de los niños y niñas. Como se ha señalado, una de las principales causas de no amamantar es la difícil conciliación con el trabajo. Por eso, una de las alternativas que se ha visto que es más efectiva para la conciliación es crear un banco de leche en casa. Es tan sencillo como extraer leche materna que no se va a utilizar en ese momento y almacenarla para dársela al bebé en otro momento. La extracción de la leche materna debe hacerse con higiene. Es importante lavar con agua y jabón tus manos y el extractor o sacaleches, a ser posible esterilizándolo. Recuerda cerrar bien el envase y anotar en el envase la fecha de la extracción, para utilizar primero la más antigua. Si has extraído mucha cantidad, es mejor dividirla y congelarla en envases individuales de una sola toma (unos 50 o 60cc, en función de la toma del bebé), así no desperdiciarás lo que sobre. Y recuerda que la leche descongelada, como los alimentos, no debe volver a congelarse.
La Organización Mundial de la Salud y los profesionales sanitarios recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida del bebé por sus muchos beneficios. Y, a partir de ese momento, animan a continuar con ella hasta los dos años, junto con una alimentación complementaria. Todo ello, siempre y cuando la mamá y el bebé lo deseen y sea lo mejor para ellos.
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