Primeras bebidas para niños: Guía completa para padres

02.11.2025

La alimentación durante la primera infancia desempeña un papel fundamental en el desarrollo infantil y la prevención de múltiples enfermedades, como la obesidad, la diabetes y las caries dentales. Además, sienta las bases de los patrones dietéticos del niño a lo largo de su vida ya que influye en la calidad de su dieta en la adultez, como reveló un estudio realizado en el Nestlé Research Center. Por eso, es importante establecer pautas de alimentación saludable desde los primeros meses, prestando especial atención a las bebidas que consumen los niños en esta etapa.

En este sentido, expertos de la Academia de Nutrición y Dietética, la Academia Americana de Pediatría, la Academia Americana de Odontología Pediátrica y la Asociación Estadounidense del Corazón explican qué bebidas deben consumir los niños, y cuáles evitar, según su edad.

Bebidas recomendadas, y no recomendadas, para los niños según su edad

Bebés de 0 a 6 meses

A esta edad la bebida por excelencia es la leche materna ya que le aporta el bebé todos los nutrientes que necesita para crecer sano y fuerte, a la vez que le mantiene bien hidratado. En los casos en los que no sea posible apostar por la lactancia materna exclusiva se puede introducir la leche de fórmula. En esta etapa se recomienda evitar cualquier otra bebida, incluida el agua. A esta edad la bebida por excelencia es la leche materna ya que le aporta el bebé todos los nutrientes que necesita.

Bebés de 6 a 12 meses

En este período se recomienda seguir apostando por la leche materna o de fórmula como alimento principal del bebé. Sin embargo, también se pueden introducir otras bebidas como el agua, entre 4 y 8 onzas al día, preferentemente junto a los alimentos sólidos para mantenerles bien hidratados y ayudarles a hacer mejor la digestión. No se recomienda introducir la leche pasteurizada simple ya que aumenta el riesgo de que el bebé sufra una hemorragia intestinal del tracto digestivo y en realidad no satisface sus necesidades nutricionales durante esta etapa. Tampoco se recomiendan las leches vegetales ni los zumos naturales debido a su elevado contenido en azúcares, los cuales aumentan el riesgo de padecer obesidad infantil.

Niños de 1 a 2 años

Entre los 12 y 24 meses, los expertos aconsejan el consumo diario de entre una y cuatro tazas de agua, aproximadamente entre 8 y 32 onzas, para mantener al niño bien hidratado, aunque vale destacar que esta cantidad puede variar dependiendo del clima, la alimentación y el nivel de actividad infantil. También se recomienda la introducción de dos o tres tazas, entre 16 y 24 onzas, de leche pasteurizada sin sabor y preferentemente baja en grasa ya que es una fuente importante de calcio, fósforo y vitaminas A, D y del complejo B. Se recomienda el consumo limitado de zumos de fruta 100% natural a aproximadamente media taza al día, y en su lugar se aconseja apostar por la fruta entera. Esto se debe a que los zumos aumentan el riesgo de aparición de caries dentales y diabetes infantil. Asimismo, se aconseja evitar las leches con sabor y fórmulas de crecimiento, las bebidas azucaradas y bajas en calorías como los refrescos y la leche vegetal, si no está indicada médicamente por una intolerancia o dieta vegana.

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Niños de 2 a 5 años

Entre los 2 y 3 años se recomienda el consumo de entre una y cuatro tazas de agua, aproximadamente entre 8 y 32 onzas, al día, una medida que puede variar dependiendo de la estación y el nivel de actividad infantil. Asimismo, los expertos aconsejan mantener el consumo de unas dos tazas o 16 onzas de leche pasteurizada sin sabor, preferentemente baja en grasa, ya que es una fuente importante de energía y aporta una gran cantidad de proteínas. A esta edad se mantiene la restricción en el consumo de zumo de fruta 100% natural a media taza al día, recomendando la inclusión de la fruta entera ya que es más rica en fibra y aporta menos azúcares y calorías. En cambio, se recomienda evitar el consumo de bebidas azucaradas y bajas en calorías que aumentan el riesgo de obesidad y enfermedades crónicas, así como las leches con sabor, las fórmulas de crecimiento, la leche vegetal y las bebidas a base de cafeína ya que sus efectos podrían causar problemas de salud a largo plazo en los niños.

A partir de los seis meses, los bebés pueden empezar a tomar agua, si bien no significa necesariamente que haya que darles agua en forma de bebida. “El agua es muy importante para el bebé, ya que hasta los 24 meses su pequeño cuerpo está formado por un 70 % de agua, mientras que esa proporción cae al 60 % en el caso de los adultos", apunta Eva María Pérez Gentico, académica de Honor de la Academia Española de Nutrición y Dietética.

El temor a la deshidratación es la causa principal por la que la mayoría de los padres se cuestionen si es necesario darle de beber agua a sus bebés y cuándo. El 70% del peso corporal de un bebé es agua y para mantener esta proporción deben de consumir más líquido durante el día. Así que, para responder a la pregunta de cuándo dar agua a un bebé, podemos decir que hasta el medio año de edad, los bebés obtienen prácticamente todos los nutrientes e hidratación necesaria de la leche materna. La media de consumo viene a ser de unos 700 mililitros diarios durante esta fase.

Una vez superados los seis meses de vida, el bebé diversifica su mix de líquidos, con la llegada progresiva de agua y zumos de fruta. Entre los doce meses y los dos años, la cifra debería oscilar entre los 1.100 y los 1.200 mililitros cada día.

Como te explicábamos, cuando se desarrolla la lactancia materna a demanda de una manera óptima, los bebés reciben todo el líquido e hidratación que necesitan por esta vía. Determinadas condiciones, como las altas temperaturas, la sequedad ambiente, enfermedades digestivas o la fiebre hacen que sea más necesario estar pendientes de una correcta hidratación del bebé.

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Pese a lo anteriormente dicho, no es conveniente forzar al bebé a que tome líquidos si no tiene sed (salvo que el pequeño o la pequeña pase por un periodo de enfermedad como antes comentábamos).

Existen algunos motivos para que los bebés menores de seis meses no beban agua, al menos como recomendación general. Todos los pediatras concuerdan en que un bebé menor de seis meses, que está alimentado exclusivamente con leche materna o con fórmula no necesita beber agua. Recordemos que la leche materna o de fórmula está compuesta en casi un 90% por agua así que, ya ves, tu hijo recibe toda la hidratación que necesita por este medio. En los meses de calor, lo que debes hacer es darle el pecho a demanda -o el biberón con la frecuencia que te indique el pediatra- para que así el bebé sacie su sed.

Por lo demás, darle agua a un bebé recién nacido no solamente no es necesario, sino que hasta puede ser peligroso. Por un lado, porque el agua aporta sensación de saciedad, como lo sabemos todos los que alguna vez hemos hecho dieta para adelgazar. Por otro lado, existen casos de intoxicación con agua, que es lo que ocurre cuando el nivel de electrolitos y de sodio baja drásticamente debido a la ingesta excesiva de agua. Si bien se trata de una complicación atípica, de producirse puede ser fatal.

Quedan claros los motivos por los que no hay que ofrecer agua al bebé de menos de seis meses. ¿Qué ocurre después? En cuanto empiezan a incorporar la alimentación complementaria, se les pueden ofrecer algunos sorbitos de agua junto con las comidas, sin forzarlo a beber, con el fin de que se acostumbren a su sabor insípido y la acepten bien.

Si le dais el biberón, deberás utilizar un agua de mineralización muy débil, ya que es la mejor para disolver la leche en polvo, al no alterar su composición, y la más conveniente como agua para beber, puesto que su baja concentración de minerales no sobrecarga los riñones de tu bebé. Puedes comenzar a ofrecer agua a tu bebé junto con sus primeras comidas. Utiliza para ello un vasito de transición. Si le ofreces agua mineral, procura que sea baja en sodio. En cuanto tu hijo recibe alimentos más sólidos, debe beber algo a continuación.

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Puedes comenzar en paralelo, ofreciéndole algo de líquido, lo mejor agua hervida (sólo durante 1 minuto y por cada 1000 mt sobre el nivel del mar o mineral) en un vaso de aprendizaje. Estos vasos son irrompibles y antivuelco y deberían tener una especie de boquilla. Los modelos con tetilla tienen poco sentido. No le dejes que chupe el vaso continuamente.

Evita por completo los zumos industriales que están saturados de azúcar, conservantes, colorantes artificiales y que aportan muy poco a su alimentación. Sin embargo, un niño pequeño no debería beber más de una taza, o una taza y media, de zumo por día. Si al dejar de tomar el pecho (o el biberón) y pasar a la leche de vaca, a tu pequeño le cuesta aceptarla, sí puedes darle sabor con un poco de cacao en polvo. También puedes ofrecerle yogur bebible.

Lo ideal sería que tu pequeño no consumiera jamás bebidas gaseosas, que además de estar llenas de azúcar y de conservantes químicos, tienen gas y le arruinan el apetito.También deberías evitar los tés de hierbas, de los que no se ha demostrado que sean inocuos en niños pequeños. De todas maneras, tampoco caigas en la prohibición total.

Desde el inicio del 5º mes y hasta el inicio del 7º mes como tarde, tu pequeño normalmente se habrá desarrollado lo suficiente como para probar por primera vez productos de alimentación infantil para complementar la leche que toman. Los primeros alimentos sólidos, por lo general, deberían introducirse en la comida, antes de la toma del pecho o del biberón. Prueba a ofrecer a tu bebé sus primeras cucharadas mientras esté tan relajado y de buen humor como sea posible. De lo contrario, no estará en disposición de experimentar.

Observan lo que comes con interés: sus ojos siguen cada cucharada que te llevas a la boca. Abre la boca, junta y separa sonoramente los labios y mueve su cabeza hacia la cuchara. Comienza a hacer movimientos de masticación y su reflejo de extrusión va desapareciendo. Coge la comida y la mastica dejando de expulsar el sólido de manera instintiva. Mordisquea sin descanso sus manos y juguetes y babea en abundancia. Tu bebé se vuelve cada vez más impaciente entre tomas y los periodos entre las mismas se están volviendo a acortar.

Comienza por un único ingrediente para las primeras comidas sólidas de tu bebé y deja que se vaya habituando al mismo poco a poco. Si la alimentación con el primer ingrediente marcha bien durante 2 o 3 días, puedes añadir gradualmente algo de puré de patata como segundo ingrediente y, una vez se acostumbre a este, añadir en torno a 20 - 30g de carne cocida y triturada como tercer ingrediente. Tras el periodo inicial de familiarización con los alimentos sólidos de entre 3 y 4 semanas, una ración estándar de puré de verdura, patata y carne estaría en torno a los 180 - 220g. Continúa variando los ingredientes poco a poco, ya que así ayudarás a tu bebé a abrirse a nuevos alimentos cuando sean mayores.

Recuerda que durante sus primeros meses los bebés no muestran ninguna predilección por lo dulce o lo salado. Tras aproximadamente 1 mes, puedes sustituir otra toma de leche, preferiblemente la de la noche, por leche acompañada de un cereal. Te recomendamos que sigas complementando estos alimentos con la lactancia o con las tomas de biberón hasta la transición del bebé a las comidas en familia. Tu hijo puede incorporarse a estas comidas a partir de su primer año de edad, aproximadamente.

Ya que comer de una cuchara es una experiencia totalmente nueva para tu hijo, al principio lo normal es que solamente tome pequeñas cantidades. Por eso, es una buena idea ofrecerle otra toma de leche justo después. Consejo: Ten paciencia, porque antes de nada tu pequeño tendrá que aprender cómo succionar el puré o los cereales de la cuchara.

Al comenzar la introducción gradual de alimentos sólidos, te recomendamos que escojas cuidadosamente los ingredientes. No trates de evitar posibles alérgenos alimenticios. No es recomendable que tu bebé consuma alimentos extremadamente perecederos como, por ejemplo, el pescado crudo o los huevos. Durante los primeros 4 meses de vida de tu bebé, este normalmente recibe suficientes líquidos a partir de la leche materna o del biberón. Solo necesitas compensar la pérdida de líquidos en caso de calor extremo, fiebre, diarrea o vómitos. Cuando comiences a alimentar a tu hijo con alimentos sólidos, asegúrate también de que se acostumbren a consumir otros líquidos, para que sus deposiciones no se vuelvan demasiado duras.

Agua mineral: las aguas minerales no se someten a la misma exigencia reglamentaria impuesta al agua corriente y, en parte, la legislación permite a la primera mayores umbrales que a la segunda. Esto quiere decir que las aguas minerales pueden variar considerablemente en cuanto a la composición de sus minerales. Ello quiere decir que es perfectamente posible que un agua mineral contenga más sodio del recomendable para tu bebé.

Recomendación de ingesta de agua según la edad:

  • Bebés de 5 a 12 meses de edad: aprox. 400-500 ml al día
  • Niños de entre 1 y 4 años de edad: aprox. 820 ml al día
  • Niños de entre 4 y 10 años: aprox.

No dejes que tu bebé succione continuamente el biberón, porque podría sufrir caries.

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