Problemas Comunes de Lactancia en Recién Nacidos
Actualmente, muchas madres encuentran dificultades a la hora de dar el pecho a sus recién nacidos. Estos problemas pueden darse por diferentes causas, aunque la «medicalización» del embarazo suele ser un factor común en todos ellos. Además, hoy en día la lactancia materna no es tan visible como lo ha sido en otras épocas en los que dar el pecho era la única vía de alimentación para los bebés o cuando todavía no estaba tan normalizado el uso del biberón o los sustitutivos de la leche materna.
Por eso, es importante recalcar que para las mujeres, la lactancia en sí misma es una conducta aprendida, pero para los bebés es algo instintivo. No son pocas las madres que manifiestan problemas de amamantamiento, con una mayor incidencia en el primer hijo.
La lactancia no tiene por qué ser un vía crucis. Al contrario, las molestias de los primeros días dan paso, generalmente, a una sensación de plenitud, satisfacción y autorrealización durante esta experiencia vital.
Problemas Comunes y Soluciones
Mala Posición y Agarre
Uno de los más comunes es un mal agarre a la mama, que impide que los bebés se alimenten de forma adecuada. Como bien comprenderéis, si tenemos dificultad en el agarre y succión, hay un problema de lactancia, y la lactancia es la forma que tienen nuestros bebés de alimentarse.
La posición del niño o el agarre no es adecuado. El bebé está pasando por un periodo de crecimiento rápido y necesita comer más («baches o crisis de crecimiento«).
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Para prevenirlas estas molestias, se aconseja corregir la posición del lactante, adoptando la postura reclinada o de crianza biológica y otras recomendadas.
Los problemas de succión por anquiloglosia pueden paliarse cambiando las posturas del bebé al pecho, de forma que el agarre sea lo más profundo y ventral posible. A menudo ayuda la postura a caballito o del bebé sobre la madre, como en la del afianzamiento espontáneo de la primera toma tras el nacimiento.
Anquiloglosia
El frenillo sublingual es un pliegue de tejido que va desde la lengua al suelo de la boca y que podemos ver si elevamos la lengua hacia el paladar. En ocasiones, este frenillo puede ser corto y limitar la movilidad de la lengua, sobre todo en la elevación. En este caso hablaremos de anquiloglosia, pero pueden existir otras causas que dificulten la adecuada movilidad de la lengua. Por ello es muy importante la valoración en cada caso.
El fisioterapeuta infantil puede ayudar a detectar si existe una anquiloglosia, frenillo sublingual corto o una dificultad en la movilidad de la lengua, guiándonos en su tratamiento. Además, valorará otras estructuras muy relacionadas con la boca y la lengua como el cráneo, cuello y musculatura facial del bebé, tratando tensiones y posibles asimetrías.
En todo caso es importante que una persona formada y experimentada en resolver dificultades de lactancia, revise el frenillo y la succión del bebé, observando clínicamente una toma. Y proponiendo si es recomendable la intervención quirúrgica de la anquiloglosia, que puede hacerse por distintas técnicas, frenotomía o frenectomía, con o sin anestesia, según el tipo de frenillo y la experiencia del profesional.
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Otras Dificultades Anatómicas
Macroglosia: Lengua demasiado grande, que sale en parte de la boca incluso en reposo.
Retrognatia : mandíbula inferior retrasada en exceso. Esta es una particularidad anatómica frecuente, que a menudo se asocia a la anquiloglosia, y produce unas dificultades muy similares en cuanto a la succión. La retrognatia suele irse suavizando con el tiempo, y desaparecer en torno a los tres meses. Aunque en los casos más acusados puede persistir más.
Paladar hendido y/o labio leporino. Estas son malformaciones congénitas que impiden la formación del vacío intra-oral imprescindible para succionar.
Hipertonía
Hipertonía; Exceso de tono muscular, estos bebés se muestran sobre-estimulados, suelen ser inquietos, irritables y tienden a arquearse y a estar en tensión incluso cuando se alimentan. La hipertonía también suele ser un problema temporal.
Problemas en el Pezón
La aparición de grietas y otros traumatismos en el pezón genera dolor durante la lactancia. Las cremas protectoras del pezón ayudan a tratar las grietas y rozaduras.
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Perlas de leche: La «perla de leche» es un pequeño punto blanquecino, nacarado, que aparece en el pezón y que produce un dolor agudo y penetrante durante la succión del bebé. Para facilitar que se rompa se recomienda aplicar calor local antes de las tomas. En muchas ocasiones el calor húmedo y la succión del bebé logran que la perla de leche desaparezca en unos días. Si no se rompe, se puede pinchar con una aguja estéril.
En el caso de pezones planos pero elásticos, es necesario que el bebé abra mucho la boca e introduzca gran parte de la areola. Así, al iniciar la succión, se crea un vacío y el pezón va saliendo. Cuando se trata de un pezón invertido «verdadero», no protráctil (al apretar alrededor de la aréola el pezón se hunde hacia dentro del pecho), es más difícil conseguir que el niño se agarre bien, pero no imposible.
Ingurgitación Mamaria
La ingurgitación o plétora mamaria consiste en la congestión de las glándulas mamarias durante la primera semana de la lactancia. Este problema con la lactancia materna se trata mediante la aplicación de frío local para descongestionar y deshacer el ‘bloqueo’ de las glándulas mamarias.
Hipogalactia
La baja producción de leche materna o hipogalactia impide suministrar al infante el volumen de alimento que precisa para cubrir sus necesidades nutricionales. Este síndrome, clasificable en transitoria y permanente, da como resultado una lactancia materna ineficaz. Afortunadamente, la mayor parte de las madres (95%) disponen de una capacidad innata para producir leche en cantidad suficiente para su bebé.
Mastitis
La mastitis es una de las patologías más recurrentes en madres lactantes. El enrojecimiento, la hinchazón y la sensación de calor son los principales síntomas de esta inflamación del tejido mamario, atribuible a una mala postura o técnica de amamantamiento.
Los conductos galactóforos de los senos pueden obstruirse debido a la acumulación de leche, el uso de prendas y sostenes ajustados o una mala práctica de amamantamiento. Usualmente, afecta a una de las mamas, que muestra un nódulo o ampolla blanca que causa dolor y sensibilidad e impide su correcto drenaje.
Cólicos y Problemas Digestivos
El sistema digestivo tiene una íntima relación con todo lo que estamos hablando, por lo que el fisioterapeuta especializado podrá encontrarse con problemas como los cólicos del lactante, gases y molestias gastrointestinales. Normalmente, las familias aparecen en consulta de fisioterapia por este motivo.
Medicamentos y Enfermedades Maternas
Una madre y su bebé pueden sufrir enfermedades. También pueden pasar algún problema. Pero, casi siempre nada de esto debe afectar para mantener la lactancia. Hay muy pocas razones por las que la leche materna no se puede ofrecer al bebé. Suelen ser causas muy específicas. Son casos donde los riesgos son mayores que los grandes beneficios de la leche materna.
Motivos para Suspender la Lactancia
- Niño con Galactosemia: Es una enfermedad hereditaria rara. En ella, el bebé no puede digerir la galactosa.
- Madre infectada por el virus de la leucemia humana de células T.
- Infección materna por VIH.
Medicamentos y Lactancia
A veces, la madre puede necesitar medicamentos. Es muy difícil saber la compatibilidad de todos ellos. Una buena fuente donde buscar información es la página web e-lactancia.org Hay que saber que las drogas de abuso y los tratamientos contra el cáncer son incompatibles con la lactancia materna. Para el resto, mejor consultar en la web. La misma página puede ofrecer alternativas más seguras para aquellos casos de medicamentos que tienen algún riesgo.
Además, la web e-lactancia.org también da información sobre otros productos no medicinales. Por ejemplo infusiones, productos cosméticos y otras situaciones y problemas que pueden darse en una madre lactante.
Por último, conviene recordar que drogas legales como el tabaco o el alcohol también perjudican al lactante y a la madre, por lo que lo mejor es no consumirlos.
Enfermedades Maternas Compatibles con la Lactancia
Se han estudiado muchos problemas que puede sufrir la madre y que no impiden dar el pecho de forma segura. Algunos ejemplos son: la hepatitis A, B o C. También la infección por citomegalovirus y la enfermedad de Chagas, entre otras.
En infecciones maternas agudas, no hay que cesar la lactancia. Por ejemplo, en resfriados, gripe, amigdalitis, gastroenteritis. Esto sería peor. Estos gérmenes no pasan a través de la leche. Y puede que la madre ya los haya trasmitido al bebé antes de notar la enfermedad. Además, con los síntomas de la enfermedad, la madre ya está creando anticuerpos. Estos sí pasan por la leche. Y pueden hacer que el lactante se proteja mejor.
La mastitis materna tampoco es causa para dejar la lactancia.
Otros Problemas y Consejos
- Mi hijo me muerde: Los niños pueden morder el pecho por diferentes razones (molestias de la dentición, dolor, descubrir qué pasa…). Decir ¡No! Después se le ofrecerá de nuevo el pecho, diciéndole “no me muerdas”.
- Alergia a la proteína de leche de vaca (PLV): En la alergia la ingesta de PLV desencadena una reacción inmunológica medida por IgE, que se puede manifestar por síntomas digestivos, cutáneos, respiratorios y anafilaxia. Se habla de intolerancia a las PLV cuando no hay un mecanismo inmunológico comprobado. En ambos casos se deben suprimir los lácteos de la dieta materna.
- Baches de lactancia o la «crisis de los 3 meses»: Los baches o crisis de lactancia son episodios transitorios en los que hay mayor demanda de leche por parte del bebé (mama continuamente, está inquieto, llora,…. Generalmente coinciden con periodos de crecimiento rápido del niño. Si se empiezan a dar biberones, disminuye la producción de leche y la situación empeora.
- Preocupación por el peso: La preocupación por el peso es muy frecuente, pero en la mayoría de los casos todo va bien. Muchas patrones de crecimiento disponibles han sido confeccionados con niños que recibieron lactancia artificial. El crecimiento del niño debe controlarlo el pediatra en la consulta.
- Llanto: Los cólicos del lactante son episodios vespertinos de llanto intenso de al menos 3 horas de duración, tres o más noches a la semana, durante al menos tres semanas, en un lactante por lo demás sano. Se ha relacionado con: inmadurez intestinal, intolerancia a las proteína de leche de vaca, temperamento, …. Se recomienda responder precozmente al llanto y tomar al bebé en brazos. Se puede intentar calmarlo ofreciéndole el pecho.
- Obstrucción de un conducto lácteo: Vaciado defectuoso de un lóbulo mamario, generalmente por mala técnica de lactancia o por utilizar sujetadores que producen compresión excesiva.
Escalas de Valoración de la Lactancia
Existen diferentes herramientas validadas para valorar una toma, como las escalas LATCH (Tabla I), IBFAT (Breastfeeding Assessment Tool) o BSES (Breastfeeding Self-Efficacy Scale). La elección de una escala concreta dependerá del objetivo planteado, por ejemplo, para screening o como apoyo diagnóstico.
Recomendaciones Generales
- Propiciar el contacto piel con piel precoz e ininterrumpido tras el parto durante la primera hora de vida.
Posiciones para Amamantar
Para conseguir que la lactancia funcione correctamente, se recomienda buscar una postura cómoda: sentada, con la espalda erguida y apoyada sobre un respaldo con al menos un pie en el suelo o tumbada en la cama de lado, con el bebé también de lado enfrente.
- Posición sentada (o posición de cuna): el bebé se coloca enfrente y pegado a la madre. La madre lo sujeta con la mano en su espalda y el niño apoya la cabeza en el antebrazo.
- Posición acostada: la madre se sitúa acostada de lado y con el bebé también de lado. Al abrir la boca el bebé, la madre puede acercarle al pecho para facilitar el agarre.
- Posición de crianza biológica: la madre se recuesta entre 15 y 65º boca arriba y el hijo boca abajo. Esta postura ayuda a desarrollar los reflejos de gateo y búsqueda del bebé.
- Posición balón de rugby o invertida: se coloca al bebé por debajo de la axila de la madre con las piernas hacia atrás y la cabeza a nivel del pecho, quedando el pezón a la altura de la nariz. Se debe sujetar el cuello y los hombros del bebé, pero no a la cabeza.
- Posición de caballito: el niño se sienta sobre una de las piernas de la madre, con el abdomen pegado y apoyado sobre el pecho. Es aconsejable para problemas de grietas, reflujo gastroesofágico, labio leporino (hendidura o separación del labio superior) o fisura palatina (malformación provocada por un desarrollo incompleto del paladar), prematuros, mandíbula pequeña o problemas de hipotonía (disminución del tono muscular).
Los expertos aseguran que la lactancia materna es la opción más saludable tanto para la madre como para el bebé, y aunque al principio puede costar un poco hacerlo correctamente, puede conseguirse.
Hay dificultades que pueden requerir la intervención de profesionales con experiencia en lactancia. Es importante que desde el comienzo te asegures de tener todo el apoyo y ayuda necesarios en caso de que se presente algún problema.
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