¿Qué es la Ovulación? Resumen Completo

06.10.2025

Para entender mejor la ovulación, es fundamental conocer todo el ciclo menstrual. El ciclo menstrual o ciclo ovárico dura de 21 a 40 días. El primer día de hemorragia se considera que es el comienzo de cada ciclo menstrual (día 1), que finaliza justo antes de la siguiente menstruación.

Fases del Ciclo Ovárico

Para entender el funcionamiento y los cambios que se producen a lo largo del ciclo ovárico, es útil considerar por separado tres fases distintas: la fase folicular, la ovulación y la fase lútea.

Fase Folicular

El primer día de ciclo es el primer día de la menstruación y por tanto el día que empieza la fase folicular. En esta fase se desarrolla el folículo desde la fase primordial hasta el preovulatorio, pasando por la fase preantral y antral.

Los folículos primordiales están constituidos por ovocitos inmaduros que deben acabar todavía la formación del óvulo. La hormona folículo estimulante o FSH aumenta ligeramente en la primera mitad de esta fase estimulando a varios folículos primordiales. De estos folículos primordiales uno es el destinado a ovular y el resto sufrirán un proceso de atresia.

El folículo primordial seleccionado crecerá y se desarrollará pasando a su fase preantral y después a la antral. En la fase de folículo antral se produce una acumulación de líquido dentro del folículo, que sirve para la nutrición de las células y que puede observarse por ecografía ya que alcanza un tamaño de unos 20 mm.

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Las células del folículo producen estrógenos, básicamente 17-beta estradiol, que tendrán su pico máximo unos días antes de la ovulación. Después de este pico de estrógenos se produce uno de hormona luteinizante o LH6 y de FSH.

Estos picos hormonales desencadenan la ovulación y son los detectados por los test de ovulación.

Fase Ovulatoria

Durante la fase ovulatoria el folículo crece aceleradamente y se produce la rotura folicular con la salida del ovocito que ha completado la primera división de la meiosis. La segunda división se produce sólo si es fecundado por un espermatozoide.

El ovocito es atraído por las trompas de Falopio y transportado en su interior hacia el útero.

Fase Lútea

Durante la fase lútea y una vez expulsado el ovocito se producen una serie de cambios en el folículo tanto desde el punto de vista morfológico como endocrino. La células que quedan en el folículo cambian y forman el cuerpo lúteo o cuerpo amarillo, que se mantendrá unos 14 días en ausencia de embarazo.

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Se producen allí la progesterona y los estrógenos. La progesterona es la responsable del aumento de temperatura en la fase lútea, parámetro muy utilizado en controles de ovulación.

Si se ha producido la fecundación la HCG mantiene el cuerpo lúteo hasta que la unidad fetoplacentaria es capaz de mantenerse a sí misma endocrinológicamente. Si no se ha producido la fecundación a los 14 días aproximadamente desde la ovulación se produce la menstruación por la disminución de los niveles de progesterona y estrógenos y se inicia un nuevo ciclo.

Proceso Detallado de la Ovulación

Al principio del ciclo, el cuerpo envía una señal al cerebro para que se empiece a producir hormona foliculoestimulante (FSH), que es la principal hormona en la maduración de los óvulos. Los folículos son cavidades llenas de fluido de los ovarios. Cada folículo contiene un óvulo inmaduro. La hormona FSH estimula una cantidad de folículos para que desarrollen y comiencen a producir estrógenos.

El primer día del período, el nivel de estrógenos es el más bajo de todo el ciclo. El óvulo madura dentro de un folículo a medida que éste aumenta de tamaño. Al mismo tiempo, el incremento de estrógenos garantiza que el recubrimiento del útero aumente de grosor.

Los niveles de estrógenos siguen aumentando y provoca un incremento de la hormona luteinizante (LH). Este aumento de LH proporciona al óvulo que está madurando el impulso final que necesita para que finalice el proceso de maduración y sea liberado del folículo. Este proceso se conoce como “ovulación”.

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En un ciclo habitual, la ovulación se produce en el día 14. Después de liberarse el óvulo, se desplaza por la trompa de Falopio hacia el útero. El óvulo puede vivir hasta 24 horas. Los espermatozoides por lo general sobreviven entre 3 y 5 días. Por lo tanto, los días previos a la ovulación y el día de la ovulación son los más fértiles.

La progesterona continúa formando el recubrimiento del útero con el fin de prepararlo para recibir un óvulo fecundado. Mientras tanto, el folículo vacío comienza a contraerse, pero continúa produciendo progesterona y estrógenos. Si el óvulo no se ha fecundado cuando el folículo vacío se contrae, los niveles de estrógeno y de progesterona disminuyen porque estas hormonas ya no son necesarias.

Síntomas de la Ovulación

El proceso ovulatorio puede provocar diferentes cambios físicos. Cada mujer es única, y puede sentirlos en mayor o menor intensidad. O por el contrario no apreciarlos.

  • Aumento del flujo vaginal: El moco cervical no solo se hace más abundante. Se espesa, se hace más elástico y su color blanquecino se vuelve más transparente. Estas cualidades que llevan a definirlo como “clara de huevo”, harán más fácil al espermatozoide su camino hacia el óvulo. Estos cambios en el flujo se apreciarán los días precedentes al momento ovulatorio y durante el mismo.
  • Dolor abdominal y/o lumbar similar al de la menstruación: La salida del óvulo, precisa de la apertura del folículo que lo ha contenido y madurado. La expulsión del óvulo va unida al líquido folicular que lo ha acompañado. requiere de contracciones similares a las que se sienten durante la regla.
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  • Aumento de la temperatura: La temperatura basal (TBC), va cambiando conforme avanza el ciclo menstrual. siendo ligeramente más baja en la primera mitad y ascendiendo coincidiendo con el pico ovulatorio. Si se sigue un registro diario de la temperatura durante todo el ciclo, comparativamente se puede conocer el momento de la ovulación. Siempre y cuando la temperatura se tome siempre al despertar.
  • Retención de líquidos: En ocasiones se puede apreciar hinchazón general, y consecuentemente un ligero aumento de peso y volumen. Así como otros efectos secundarios vinculados a la retención de líquidos, como por ejemplo, gases o mayor sed.
  • Aumento del deseo sexual: No podemos olvidar que la naturaleza es muy sabia; la ovulación también induce una mayor lívido.

Cálculo de la Ovulación

La ovulación es la fase del ciclo menstrual que indica el comienzo de los días fértiles de una mujer. A veces puede ser complejo saber el día exacto de la ovulación.

Por efecto de los niveles de estradiol elevados, producidos por el folículo y el óvulo que está madurando para ser liberado, se pueden detectar cambios en las características del moco cervical. Los días en los que se produce la ovulación, tanto los estrógenos como la hormona luteinizante (LH) están elevados.

La líbido o deseo sexual es fluctuante durante todo el ciclo menstrual, pero aumenta en los días previos y durante la ovulación. En algunos casos es posible que aparezcan algunos dolores. Este dolor que la mujer puede referir como dolor de ovarios.

Nos gustaría aclarar que estos síntomas de ovulación son orientativos y que no todas las mujeres experimentan lo mismo durante estos días.

Ovulación y Fertilidad

Partiendo de la variabilidad en el momento de la ovulación, en cada mujer y en cada ciclo, es aconsejable buscar la gestación sin atender exhaustivamente a los cambios de nuestro cuerpo.

Hay mujeres que tienen ciclos muy irregulares, como las que tienen síndrome de ovarios poliquísticos. Precisamente en estos casos, en los que hay ciclos muy largos a veces de más de 40 días, es evidente que controlar la temperatura basal o usar los kits para detectar el momento del pico de la hormona LH es una tarea muy ardua e improductiva, y lo único que conseguimos es estar pendientes de algo que no podemos controlar.

Por ello, lo importante es que haya relaciones sexuales con frecuencia, del orden de 2-3 veces por semana.

Si como se ha señalado, el espermatozoide permanece cerca de cinco días por término medio en las criptas glandulares del cuello de útero, las posibilidades de que haya espermatozoides en las trompas en el momento de la ovulación serán bastantes altas.

Relación de la Ovulación con el Embarazo

Estar pendiente de los síntomas relacionados con la ovulación supone dedicar un exceso de atención y desviarla de los asuntos cotidianos de la vida conllevando, en muchos casos, a una ansiedad que deteriora enormemente la calidad de vida de la mujer y de su pareja.

Otra situación muy común es la opuesta es despreocuparse y esperar durante muchos años a conseguir el embarazo deseado, sin solicitar consulta a un profesional.

En una sociedad que recibe continuamente información exhaustiva por los diferentes medios de comunicación, los ginecólogos seguimos atendiendo a pacientes que desconocen su momento más fértil, no solo en el ciclo sino en su propia vida.

Cuándo se Ovula

Toda mujer nace con unos 400.000 óvulos, de los que a los 35 años van a quedarle unos 25.000 por término medio. Cada día se van perdiendo unos 1.500 óvulos debido al proceso natural de envejecimiento del ovario y, a partir de dicha edad, la pérdida es mucho más acusada.

La ovulación es el proceso por el cual el ovario libera un óvulo maduro. Este óvulo puede ser fertilizado entre las 12 y las 36 horas posteriores a su liberación.

Los espermatozoides permanecen en las glándulas del cuello del útero hasta cinco días después haber ocurrido la eyaculación en las relaciones sexuales.

De ahí que lo ideal es que cuando el óvulo sea expulsado del ovario, haya espermatozoides en las trompas de Falopio, que son las que, gracias a sus fimbrias, envuelven al ovario y atrapan al ovulo recién expulsado para favorecer el encuentro de ambos gametos en su interior. De ahí nace la vida.

Para complicar un poco las cosas, hoy sabemos que puede existir más de una ovulación en el mismo ciclo de la mujer.

En un ciclo menstrual de unos 28 días por término medio, la ovulación suele producirse aproximadamente 14 días antes del inicio del siguiente período menstrual; pero en la mayoría de las mujeres, la ovulación no tiene lugar exactamente así, sino que puede producirse desde cuatro días antes hasta cuatro días después de la mitad del ciclo menstrual.

Síntomas de la ovulación

Los signos y síntomas de la ovulación más comunes son:

  • Cambio en la calidad del flujo vaginal. Justo antes de la ovulación, el flujo vaginal es transparente, mucoso, filante y en la segunda fase de ciclo menstrual, el moco es más espeso, pastoso y menos abundante.
  • Alteración en la temperatura corporal basal. La temperatura corporal en reposo (temperatura corporal basal) aumenta levemente durante la ovulación.
  • Incremento de la hormona LH. Puede detectarse en la orina mediante los kits de ovulación.

Todo esto que acabas de leer puede dar lugar a una observación exagerada de las variaciones que ocurren en cada ciclo. Es importante conocer nuestro cuerpo y sus cambios, pero la observación exhaustiva de cada signo o síntoma de la ovulación puede afectar negativamente a nuestra vida y, por ende, a las relaciones en la pareja.

Ovulación y fertilidad

Partiendo de la variabilidad en el momento de la ovulación, en cada mujer y en cada ciclo, es aconsejable buscar la gestación sin atender exhaustivamente a los cambios de nuestro cuerpo.

Hay mujeres que tienen ciclos muy irregulares, como las que tienen síndrome de ovarios poliquísticos. Precisamente en estos casos, en los que hay ciclos muy largos a veces de más de 40 días, es evidente que controlar la temperatura basal o usar los kits para detectar el momento del pico de la hormona LH es una tarea muy ardua e improductiva, y lo único que conseguimos es estar pendientes de algo que no podemos controlar.

Por ello, lo importante es que haya relaciones sexuales con frecuencia, del orden de 2-3 veces por semana.

Si como se ha señalado, el espermatozoide permanece cerca de cinco días por término medio en las criptas glandulares del cuello de útero, las posibilidades de que haya espermatozoides en las trompas en el momento de la ovulación serán bastantes altas.

En función de la edad de la mujer y de otras causas de infertilidad, si no ha habido embarazo tras 12 meses de relaciones sexuales sin protección (en las menores de 35 años) o tras 6 meses (en las mayores de 35 años o en las que tienen algún tipo de patología: endometriosis, por ejemplo), hay que acudir al especialista para iniciar un estudio básico de fertilidad.

Si es tu caso, no dudes en contactar con nuestros profesionales de Ginecología para que te ayuden a concebir un hijo tras detectar estas anomalías.

Vivimos en una sociedad en la que la mujer está acostumbrada al binomio esfuerzo-recompensa a nivel de estudios, laboral, etc. Normalmente, se decide tener hijos en un momento determinado de la vida, que muchas veces no coincide con el mejor momento desde el punto de vista biológico (entre los 18 y los 35 años).

Teniendo en cuenta que la fertilidad natural mensual de la mujer es de un 20% a los 20 años y de un 5% a los 40, no es difícil adivinar que en los primeros meses de búsqueda de gestación no se consiga el embarazo, incluso en las parejas que no poseen ningún problema de fertilidad y mucho menos conforme aumenta la edad de la mujer. De hecho, el 80% de las mujeres jóvenes quedará gestante en el primer año y el 90% a los 2 años.

Es por esa razón que se aconseja estudiar a la pareja a partir del primer año de relaciones frecuentes y sin protección y, a mayor edad, hay que consultar antes si no hay embarazo.

Relación de la ovulación con el embarazo

Estar pendiente de los síntomas relacionados con la ovulación supone dedicar un exceso de atención y desviarla de los asuntos cotidianos de la vida conllevando, en muchos casos, a una ansiedad que deteriora enormemente la calidad de vida de la mujer y de su pareja.

Otra situación muy común es la opuesta es despreocuparse y esperar durante muchos años a conseguir el embarazo deseado, sin solicitar consulta a un profesional.

En una sociedad que recibe continuamente información exhaustiva por los diferentes medios de comunicación, los ginecólogos seguimos atendiendo a pacientes que desconocen su momento más fértil, no solo en el ciclo sino en su propia vida.

Es frecuente asociar fertilidad a tener la regla, hasta el punto de que algunas mujeres de más de 45 años nos consultan para realizar algún tipo de tratamiento para embarazarse con sus propios óvulos.

Pues bien, los profesionales instamos a las pacientes desde muy jóvenes a tener los hijos en el mejor momento para ellas, que es entre los 18 y los 35 años. Como en muchos casos no es posible, es importante conocer todas las opciones para poder ser madres cuando podamos asumirlo.

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